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Brasil

Bolsonaro redujo a cero aranceles sobre los alimentos importados para combatir los efectos de la inflación

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El Gobierno de Brasil eliminó todo tipo de impuestos a carnes, harinas y productos de panadería y pastelería que entren por la aduana.

En la mañana de este jueves 12, el presidente Jair Bolsonaro anunció una nueva rebaja arancelaria unilateral (sin consensuar con el resto del Mercosur), y nuevamente para productos alimenticios.

Las medidas generarán una mayor competencia en el mercado de alimentos y provocará una baja de los precios afectados en términos reales, en beneficio del poder adquisitivo de los brasileños.

El paquete de medidas resuelve lo siguiente: Reducción del arancel de importación de 10,8% a 0% para la carne bovina, de 9% a 0% para el pollo, de 10,8% a 0% para la harina de trigo, del 16,2% a 0% para galletas dulces y saladas, y del 16,2% a 0% para productos de panadería y pastelería.

Todos estos productos tendrán una baja de su precio en términos de otros productos, haciéndolos más accesibles para el consumo.

Se trata de la segunda gran rebaja arancelaria para los alimentos, luego de que el Gobierno eliminara aranceles de importación sobre el café, las pastas, el azúcar, el aceite de soja y la manteca, desde el pasado mes de marzo.

Para poder concretar las medidas, Brasil hizo uso de la Lista de Excepciones al Arancel Externo Común del Mercosur (Letec), una herramienta legal prevista en el Mercosur para disponer rebajas unilaterales en cada país que lo considere necesario, sin tener la necesidad de modificar el arancel externo común acordado con los países miembros.

La agenda aperturista fue establecida en Brasil desde 2019 y se sigue profundizando, teniendo por objetivo la realineación de precios relativos y la eliminación de las distorsiones creadas por Gobiernos proteccionistas anteriores.

En segundo lugar, el Gobierno de Bolsonaro impulsa fuertes rebajas tributarias y arancelarias como un mecanismo para aminorar los efectos de la inflación, al mismo tiempo en que se lleva a cabo un profundo ajuste fiscal y una política monetaria estricta. Este enfoque dual, entre apertura económica y política macroeconómica, es ampliamente recomendado a nivel internacional por economistas como Lawrence H. Summers y Domingo Cavallo para economías emergentes.

Como fenómeno monetario y fiscal, el Gobierno de Bolsonaro impulsa el equilibrio de las finanzas del sector público a partir de un importante ajuste del gasto público, mientras que el presidente del Banco Central de Brasil, Roberto Campos Neto, eleva la tasa Selic al nivel más alto desde 2014. Al mismo tiempo, la apertura comercial atenúa los efectos de la inflación al inducir precios más competitivos en la economía.

Brasil

La desocupación de Brasil cae al 11,2% en febrero y la serie sin estacionalidad es la más baja desde 2016

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La tasa de desocupación cayó por debajo de las proyecciones oficiales para febrero. Se consolida la recuperación del trabajo de Brasil y comienzan a verse los resultados de las políticas de flexibilización laboral.

El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) confirmó que la recuperación laboral se sigue profundizando en Brasil, siendo que la desocupación fue del 11,2% de la población económicamente activa en el período de 3 meses que finalizó en febrero de 2022. Las proyecciones de mercado esperaban una desocupación del 11,3%, por lo que el dato real superó las expectativas.

El pequeño aumento esperado en el desempleo entre enero y marzo responde a factores de índole estacional, ya que el empleo se correlaciona perfectamente con la estacionalidad del PBI. Sin el efecto de los factores estacionales, la desocupación cayó al 11,14% en febrero de 2022 y fue la cifra más baja desde mayo de 2016. Este fue el dato que sorprendió a los mercados y mejoró las expectativas para 2022.

En lo que va de la gestión del presidente Jair Bolsonaro, la desocupación desestacionalizada bajó del 12,61% al 11,14%, mientras que, considerando la serie original del indicador, la cifra pasó del 12,2% al 11,2%.

Desocupación de Brasil entre 2014 y 2022.

Según reveló el IBGE, Brasil registró un total de 41,15 millones de empleos en el sector formal de la economía, la cifra más alta de la historia. El anterior récord histórico había tenido lugar en septiembre del año 2014 con 40,37 millones de puestos de trabajo formales, justo antes de que la economía atravesara una abrupta recesión al final del Gobierno de Dilma Rousseff. El récord de 2014 es sistemáticamente superado desde septiembre de 2021 y en adelante.

Para lograr estos resultados incluso a pesar del shock por la pandemia de Covid-19, el Gobierno de Bolsonaro, a través del ministro de Economía Paulo Guedes, llevó adelante una serie de medidas para flexibilizar el mercado laboral de Brasil.

La reforma laboral impulsada por Bolsonaro en 2021 lanzó el Régimen Especial de Calificación e Inclusión Productiva (REQUIP) y el Programa Primera Oportunidad y de Reinserción en el Empleo (PRIORE). Estas dos aperturas legales para el mercado permiten la creación de modalidades de trabajo más flexibles con una focalización especial sobre los jóvenes, que son los más afectados por la desocupación.

El programa REQUIP crea una nueva modalidad de trabajo en la cual el Estado no regula el período de vacaciones pagas remuneradas, y elimina la obligatoriedad del aguinaldo y el aporte obligatorio al seguro de desempleo. Los jóvenes de entre 18 y 29 años acceden a esta modalidad, por un período de hasta 18 meses.

El programa PRIORE enfatiza la situación del primer empleo para jóvenes y las personas mayores de 55 años que durante un año no hayan podido encontrar empleo. Para estas situaciones, la reforma laboral crea una nueva modalidad en la cual el empleador estará eximido de realizar aportes patronales, y si bien se realiza el pago por el seguro de desempleo, la carga que esto queda reducida para este tipo de contratos.

Estas medidas se aplicaron sobre un límite legal del 25% de la planta de personal para cualquier empresa promedio. Las últimas estadísticas laborales del IBGE confirman que las medidas están produciendo resultados satisfactorios, y Bolsonaro propone seguir profundizando la desregulación laboral para modernizar las leyes locales y compatibilizarlas con los mercados a nivel internacional.

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Brasil

Bolsonaro designa un nuevo Ministro de Energía: Mano derecha de Paulo Guedes y “privatizador serial”

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El liberal Adolfo Sachsida aseguró que quiere “liberar al pueblo” de los monopolios estatales y prometió privatizar todo.

Este miércoles, Jair Bolsonaro reemplazó a Bento Costa Lima en el Ministerio de Energía por Adolfo Sachsida, un “privatizador serial” según lo describió el presidente, que retomará el camino de las privatizaciones en el sector que Costa Lima había abandonado.

En su primer acto como Ministro, Adolfo Sachsida envió este mismo jueves un documento en el que solicita formalmente la realización de estudios para la privatización de Petrobras y del PPSA (Pre-Salt Petróleo), las dos compañías estatales más grandes del sector de comustibles.

“Espero que lo antes posible tengamos lista esta resolución para llevar al presidente Jair Bolsonaro a firmar este decreto e iniciar este proceso esperado por el pueblo brasileño. Es la liberación del pueblo brasileño de los monopolios”, dijo Sachsida.

Adolfo Sachsida es considerado por muchos la “mano derecha” del super-ministro de Economía Paulo Guedes, habiendo liderado la Secretaría de Política Económica en los primeros años del gobierno de Bolsonaro.

Actualmente se encontraba como Jefe de Asesores en Asuntos Estratégicos del Ministerio de Energía, un cargo de suma importancia donde tenía la única tarea de presionar al ex ministro a iniciar las privatizaciones de empresas públicas del sector de energía.

Sachsida es considerado la menta maestra detrás de la privatización de Eletrobras, el gigante estatal que Bolsonaro logró privatizar en julio del 2021. La buena imagen de Guedes para darle confianza al sector privado, la muñeca política de Bolsonaro y el proyecto de privatización de Sachsida convergieron en la privatización más importante de la historia de Latinoamérica, cuando el Congreso aprobó la legislación y el presiente puso la firma.

El nuevo ministro es licenciado en Economía por la UEL (Universidad Estadual de Londrina), maestrado y doctorado en Economía por la UnB (Universidad de Brasilia) y posdoctorado en Economía en la Universidad de Alabama, en Estados Unidos. Es profesor de la Universidad de Texas (UT).

Además de economista, es abogado —con estudios en el área de Derecho Tributario— y técnico en Investigación y Planificación de la Carrera Pública en el IPEA (Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas).

En las redes sociales, Sachsida le agradeció el nombramiento y dijo que espera estar a la altura del Ministerio de Minas y Energía, al que calificó como “el mayor desafío profesional” de su carrera. “Agradezco al presidente Jair Bolsonaro por su confianza, al ministro Guedes por su apoyo y al ministro Bento por su trabajo para el país. Con la gracia de Dios, ayudemos a Brasil“, escribió.

Sachsida ha defendido la rebaja de impuestos al consumo de combustibles como mecanismo para combatir la suba de precios, pero insiste que es solo un parche y que “se deben hacer reformas estructurales para llegar a un precio más bajo sin interferencia del Estado“.

Según él, las acciones que implican recortes en los precios de los combustibles o la concesión de subsidios, por ejemplo, pueden tener buenas intenciones, pero también traerán malos resultados a largo plazo si no se desregula el mercado y se eliminan los monopolios.

“Cuando hay seguridad y consolidación fiscal, hay una serie de eslabones positivos en la economía, con una caída del riesgo país, de la inflación y de las tasas de interés futuras. Atraer inversiones internacionales aumenta el valor del real y reduce el precio de los combustibles. Si tomamos medidas que traen miedo a la consolidación fiscal, el real se deprecia y genera un aumento en los precios de los combustibles“, explicó en una reciente entrevista.

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Brasil

Bolsonaro eliminó el Déficit Fiscal Primario y las cuentas públicas vuelven a estar en verde por primera vez en 8 años

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Las finanzas públicas de Brasil son actualmente las más equilibradas desde el año 2014. El Gobierno de Bolsonaro llevó adelante un ajuste fiscal por medio de la privatización de empresas y la racionalización del Estado.

A pesar del impacto de la pandemia sobre las finanzas del sector público, el Gobierno de Bolsonaro erradicó todos los desequilibrios fiscales provocados por erogaciones de emergencia, y se logró retomar la tendencia fiscal del año 2019 en pocos meses.

El ministro de Economía Paulo Guedes impulsó una profunda política de reestructuración del Estado brasileño, una tarea que no pudo ser llevada adelante bajo la gestión del expresidente Michel Temer.  

El déficit fiscal primario de Brasil registró un resultado superavitario en febrero de 2022 en torno al 0,02%, considerando el acumulado de 12 meses y en porcentaje del producto bruto. Este equilibrio operativo del Estado no se registraba desde octubre del año 2014, cuando el país entraba en una severa crisis económica durante el Gobierno de Dilma Rousseff.

Desde la asunción de Bolsonaro en enero de 2019, el resultado primario se corrigió en casi 1,7 puntos del PBI. Guedes prometió seguir profundizando el superávit operativo del sector público federal para 2022.

Brasil recuperó la disciplina fiscal, siendo que el déficit remanente constituye sólo el pago de intereses, y la refinanciación de la deuda pública no se destina a la financiación de gastos corrientes. El déficit financiero de Brasil cayó al 4,79% del PBI en febrero de 2022, el resultado más equilibrado desde noviembre de 2014. Nuevamente en comparación con enero de 2019, la administración de Bolsonaro redujo el déficit financiero en 2,17 puntos del producto.

Considerando todos los niveles de Gobierno en Brasil, los resultados fiscales son incluso más sólidos debido a la buena posición fiscal de los Estados locales. El superávit primario consolidado llegó al 1,4% del PBI en febrero de 2022, el mejor resultado desde abril de 2014. El déficit financiero consolidado fue del 3,68% del PBI en el mismo mes, nuevamente la mejor cifra desde agosto de 2014. El superávit consolidado de Brasil le permite refinanciar la deuda pública de una manera sostenible y solvente a través del tiempo.

Trayectoria de las finanzas públicas en Brasil.

Para conseguir estos resultados, y desde el sector público federal, el Gobierno de Bolsonaro impulsó una profunda agenda de privatizaciones para achicar el tamaño del Estado y dar paso a la sociedad. Solamente hasta 2021, Brasil privatizó hasta 115 activos del Estado.

Fueron privatizadas empresas vinculadas al sector eléctrico, infraestructura portuaria, aeropuertos, parques nacionales, servicios postales e incluso parte del sistema carcelario del país. La privatización permitió, además, la desregulación de los sectores involucrados para facilitar la competencia en favor del interés de los consumidores y la sociedad.

En segundo lugar, el Gobierno impulsó desde el inicio de su gestión una reforma íntegra del sistema de seguridad social. La reforma evitó que los gastos previsionales se dispararan violentamente y se tornaran insostenibles a través del tiempo.

En tercer lugar, Guedes impulsó lo que cataloga como “reforma administrativa del Estado”, que supone un recorte de los salarios del sector público en términos reales, ya que estos se mantuvieron en alza en las últimas décadas y sin acatar criterios de recaudación tributaria como hubiera correspondido. Además, como parte de la reforma, el Estado federal limitó y racionalizó la nómina de empleados en la administración pública, de manera de garantizar una mayor eficiencia y transparencia en el Estado. 

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