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Brasil

«Calabozo Fiscal»: Lula busca eliminar el techo legal de gasto público y reemplazarlo por un «piso de gasto»

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El mandatario de la izquierda brasileña propone eliminar el congelamiento del gasto público dispuesto desde 2016, e impondrá una nueva regla que ata al crecimiento de las erogaciones al 70% del crecimiento de los ingresos.

Una de las principales promesas de campaña del ahora presidente Lula da Silva fue la eliminación del techo impuesto sobre el gasto público, una regla fiscal fundamental para asegurar un cierto equilibrio en el stock de deuda pública y que había sido introducida en el sistema por el expresidente Michel Temer.

Lula pretendía simplemente anular completamente las reglas fiscales en Brasil, tal y como se hizo en Venezuela o Argentina, pero carencia de mayorías parlamentarias llevaron al oficialismo a buscar algún tipo de atenuante.

Es así que el ministro de Economía, el abogado Fernando Haddad, le propuso al Congreso una nueva regla fiscal: el gasto público tendrá un tope de crecimiento equivalente al 70% de lo que aumente la recaudación impositiva federal.

Esta nueva regla fiscal propuesta establece una pauta de crecimiento del gasto limitada a los ingresos, pero la recaudación no está atada a ningún tipo de restricción. En otras palabras, siempre y cuando el Gobierno encuentre la posibilidad de aumentar impuestos a discreción de acuerdo a su agenda, los gastos tendrán vía libre para crecer indefinidamente.

Al mismo tiempo, Haddad propuso que el tope venga con un piso, y es así que establece un mínimo de gasto público que deberá estar siempre en el Presupuesto, lo cual evitaría que futuros gobiernos hagan ajustes como los llevados a cabo por Temer y Bolsonaro en sus respectivos mandatos.

Según el ministro de izquierda, el «piso de gasto público» evitará que se desarmen los masivos programas sociales que Lula busca volver a implementar, después de que fueron reemplazados por Bolsonaro con el plan social único Auxilio Brasil, que no pasa por las manos de los sindicatos.

La nueva regla fiscal reemplazaría las que ya están vigentes, concretamente el techo de gastos de Temer de 2016 (reformulado de la regla fiscal sobre el presupuesto sancionada en 1998), y las normas de crecimiento para el gasto público dispuestas desde el año 2000. El nuevo marco normativo del sector público amenaza con aumentar drásticamente la presión tributaria, deteriorando la competitividad de Brasil frente al mundo y erosionando la tasa de crecimiento económico de largo plazo.

Muchos economistas consideran que la nueva regla fiscal es simplemente la manera que encontró el gobierno socialista de Lula para financiar su agenda política, sin amenazar de manera extraordinaria al déficit fiscal pero dando rienda libre al aumento de la presión fiscal sobre empresas, flujos de ingresos, patrimonios, exportaciones, etc. La nueva regla ha sido llamada como “calabozo fiscal” en Brasil, ya que no puede subir tanto pero tampoco puede bajar de cierto nivel.

Este nuevo marco fiscal disparará el nivel permitido de aumento en las erogaciones, que por la misma propuesta de reforma tributaria del Presidente tiene perspectivas al alza en vista a los próximos años

Cabe aclarar que para el período fiscal 2023 no correrá ninguna regla y Lula podrá firmar las erogaciones que desee. El gobierno del PT ha dispuesto una «emergencia social y alimenticia» en Brasil y el Congreso le habilitó, de manera extraordinaria este año, romper el techo fiscal vigente.

En particular, el superávit fiscal heredado de la administración de Jair Bolsonaro será completamente eliminado, mientras el ministro Haddad estima alcanzar un déficit del 0,5% del PBI para diciembre. Las proyecciones del FMI son menos optimistas, y sugieren que el déficit primario se situará por encima del 0,8% del producto en 2023.

De conformarse la aplicación de la nueva regla fiscal, el Gobierno socialista promete llevar al equilibrio primario para el año 2024, un superávit del 0,5% del PBI en 2025 y hasta un 1% en el año 2026, varios puntos por debajo de lo proyectado con la anterior regla fiscal por el gobierno de Bolsonaro.

Las metas de Lula tienen un margen de tolerancia de 0,25 puntos del producto, y son abiertamente insuficientes para estabilizar el stock de la deuda pública. Solamente por el pago de los intereses de deuda, el Gobierno federal debe afrontar pagos de más del 5% del PBI.

Brasil

Elon Musk donará 1.000 antenas de internet satelital a Brasil por las inundaciones, a pesar de los ataques dictatoriales de Lula

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Mientras aumenta la persecución política a opositores y la censura a la red social X por parte del Gobierno de Brasil, Elon Musk ayudará al pueblo brasileño en estos momentos difíciles.

Elon Musk anunció este jueves que luego de las terribles inundaciones en Brasil, donará 1.000 terminales de comunicación satelital por internet a los servicios de emergencia en ese país a través de su red de satélites Starlink, para que los equipos puedan coordinar las evacuaciones.

«Espero lo mejor para los brasileños«, señaló Musk en la red social X. «Dadas las terribles inundaciones en Río Grande del Sur, Starlink donará 1.000 terminales a los servicios de emergencia«.

Además de la donación de los equipos, la empresa proporcionará de forma gratuita el uso de todas las terminales en la región hasta que se complete la recuperación tras las inundaciones.

Starlink es una constelación compuesta por más de 6.000 pequeños satélites, operada por Starlink Services, una subsidiaria de SpaceX. Esta constelación proporciona cobertura de comunicaciones en más de 75 países.

Las tormentas y lluvias que comenzaron en Brasil hace unas semanas han causado al menos un centenar de muertos y 1,5 millones de damnificados. Muchos de los afectados están esperando ser rescatados de las zonas más afectadas en el sur de Brasil.

Según las autoridades, hay 129 personas desaparecidas y 372 heridas en el estado de Río Grande do Sul. El 80% de los municipios en esta región están total o parcialmente inundados, y alrededor de 230.500 personas han debido abandonar sus hogares.

Además de las pérdidas humanas, miles de viviendas e infraestructuras, como puentes y carreteras, han sido destruidas. El aeropuerto de Porto Alegre se ha convertido en una enorme laguna, lo que ha obligado a suspender por completo sus operaciones hasta finales de este mes.

La ayuda de Argentina

Por otro lado, el Gobierno brasileño expresó su agradecimiento por la ayuda humanitaria enviada por Argentina a los damnificados por las inundaciones en el sur de Brasil, que causaron la muerte de 108 personas.

«Brasil agradece a Argentina la solidaridad y el envío a Río Grande do Sul de dos purificadores de agua y 72.000 pastillas potabilizadoras, material prioritario para atender a la población afectada«, anunció la cancillería brasileña en un mensaje publicado en sus redes sociales.

Los purificadores, transportados en un avión Hércules de la fuerza aérea argentina, fueron descargados en la base militar de Canoas, ya que el aeropuerto de Porto Alegre, la capital del estado de Río Grande do Sul, sigue sin operar debido a la inundación de sus pistas.

«La embajada del Brasil en Buenos Aires agradece al gobierno de la República Argentina las reiteradas manifestaciones de solidaridad y el envío de importante ayuda humanitaria a los afectados por las inundaciones en el sur del país«, indicó un mensaje de la representación diplomática repostado por la cancillería.

La entrega del material, en el marco de la operación ‘Mano Amiga’, fue supervisada directamente por el ministro de Defensa de Argentina, Luis Petri. Según el Gobierno argentino, la ayuda fue ofrecida el lunes al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y aceptada de inmediato. Sin embargo, la entrega se retrasó dos días debido a que no había ninguna pista habilitada para recibir el avión militar hasta el miércoles.


De Kevin Frank para La Derecha Diario.

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Brasil

Desastre del socialismo en Brasil: Lula destruyó las finanzas del Estado, puso al país bajo déficit y se espera una explosión de deuda

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El Gobierno brasileño abandonó rápidamente el superávit primario heredado de la gestión de Bolsonaro, y el déficit financiero ya es el más alto desde el estallido de la pandemia. Las metas fiscales trazadas por el Ministro Haddad se desdibujan cada vez más.

El socialismo brasileño promulgó una agenda fiscal extremista y completamente irresponsable, que condujo al desequilibrio de las finanzas públicas de Brasil en tiempo récord.

Solamente en los primeros 6 meses de gestión del Presidente Lula da Silva se agotó todo el superávit primario que había dejado Jair Bolsonaro. Al cabo de 15 meses, el último dato publicado por el IBGE y convalidado por el Banco Central de Brasil registró un déficit primario equivalente al 2,47% del PBI para el término de marzo de 2024. Cuando Lula asumió la presidencia, había un superávit en torno al 0,56% del producto respectivamente.

Asimismo, en conjunto con el pago de intereses de la deuda pública, el Gobierno federal de Brasil registró un déficit financiero del 7,5% del PBI en marzo, 3,2 puntos porcentuales por encima del que recibió en enero de 2023. 

La recaudación tributaria se vio favorecida por la introducción de nuevos impuestos, pero la agenda socialista desde el punto de vista de las erogaciones simplemente agotó cualquier posibilidad de saneamiento presupuestario.

El Ministro de Finanzas Fernando Haddad anunció un “bloqueo” de gastos por al menos R$ 2.900 millones de reales, entre inversión pública y gastos prescindibles en el corto plazo. Sin embargo, el déficit fiscal se encuentra en los niveles más altos desde la pandemia, el núcleo radicalizado y de extrema izquierda dentro del oficialismo avanza sobre el posicionamiento de Haddad para profundizar la agenda extremista.

Pese a que el Ministro se comprometió con el déficit primario cero para fin de año, esta meta parece completamente imposible de cumplir. El Gobierno federal incurrió en un desequilibrio de hasta R$ 114.000 millones de reales en febrero, y R$ 63.000 millones adicionales en marzo, pese al tenue superávit por R$ 22.000 millones correspondiente a enero.

El superávit primario puntual en el mes de enero se debe a un efecto propio de la estacionalidad del mes, ya que ciertos impuestos impactan de manera directa en dicho período. Pero el saldo observado en enero de 2024 fue inferior al que se registró en el mismo mes de 2023, 2022 e incluso en comparación con enero de 2021 (en plena pandemia).

La mayor parte de las consultoras privadas de Brasil sugieren que la meta fiscal de Haddad carece de fundamentos, y fundamentalmente de apoyo político interno dentro de la coalición oficialista.

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Brasil

Las prioridades de Lula: Mientras la clase alta disfruta de un show gratuito de Madonna, la clase baja se inunda por falta de inversión

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Casi 60 brasileños fallecieron por las inundaciones y cientos de miles de habitantes de Porto Alegre pierden sus casas, mientras el socialismo gasta casi 12 millones de dólares para llevar a Madonna a las adineradas playas de Copacabana.

Los pudientes residentes de Copacabana saltando y celebrando el show de Madonna financiado por el Estado, y los pobres vecinos de Porto Alegre luchando por su vida para salvar sus pertenencias de la peor inundación de la historia.

Esa es la imagen que dejó este sábado el gobierno de Lula da Silva en Brasil. Toda la retórica de la lucha por cerrar la brecha entre ricos y pobres quedó sepultada debajo de la clásica hipocresía socialista.

Al menos 57 personas han muerto y otras 373 están desaparecidas a causa de las inundaciones que han azotado esta semana el estado brasileño de Rio Grande do Sul, una región donde gobierna la izquierda hace más de 40 años de manera ininterrumpida.

A pesar de las promesas, ni el Partido de los Trabajadores de Lula ni el Partido Social Demócrata del vice de Lula, Gerardo Alckmin, en sus décadas al frente del estado sureño han hecho las obras fluviales necesarias para evitar que las fuertes lluvias colapsen la infraestructura de la región.

El gobierno del izquierdista Eduardo Leite ha tenido que declarar el estado de calamidad en zonas donde hay más de 100.000 damnificados, mientras más de 10.000 han sido desplazadas y más de 4.500 se encuentran en refugios temporales, según explicó defensa civil.

«Desgraciadamente, estamos asistiendo a un desastre histórico«, declaró Leite. «Las pérdidas materiales son gigantescas, pero nuestro objetivo en este momento son los rescates. Todavía hay gente esperando ayuda«.

Del otro lado de la moneda, está la opulenta presentación que dio «de manera gratuita» el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, quien pertenece al mismo partido izquierdista que Leite, aliado de Lula en el gobierno, llevando a la artista Madonna a las playas de Copacabana.

Llevarla a Madonna para que brinde un show sin cobrar entrada costó unos US$ 3,3 millones de dólares, de los cuales 1,4 millones fueron aportados por el Banco Itaú, que se aseguró ser el espónsor del evento para promocionar sus cien años de operaciones en Brasil, mientras que los restantes 1,9 millones los desembolsó la municipalidad de Río de Janeiro.

A esto hay que sumarle el costo operativo que la ciudad despliega para medidas de seguridad y que el show se desarrolle sin contratiempos. Si bien el municipio se negó a publicar por el momento estos costos, se estima en aproximadamente US$ 10 millones de dólares.

Esto deja en evidencia la destructiva manera en la que el socialismo asigna recursos. Casi 12 millones de dólares fueron destinados en un show que duró apenas unas horas para aproximadamente un millón de cariocas, mientras que hace 40 años que no se invierte en cloacas para evitar inundaciones que afectan a decenas de millones de gaúchos.

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