Las principales entidades financieras del país comenzaron a confirmar públicamente lo que el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, había anticipado días atrás: la mora en préstamos y tarjetas dejó de acelerarse y empezó a estabilizarse luego de las conversaciones mantenidas entre el Gobierno y los bancos privados.
Durante el evento financiero AIFI 2026, CEOs de entidades como Banco Macro, Supervielle, Hipotecario y Ualá coincidieron en que la irregularidad en el pago de créditos encontró un freno y que las refinanciaciones con tasas más bajas y plazos más largos ya comenzaron a dar resultados.
Gustavo Paco Manríquez, CEO de Banco Supervielle.
El respaldo de los banqueros llega luego de las declaraciones de Caputo, quien había explicado que el Ejecutivo les pidió a las entidades financieras evitar estrategias agresivas contra clientes morosos y facilitar reestructuraciones de deuda. El ministro también había señalado que muchos bancos otorgaron “créditos malos” durante la rápida expansión del financiamiento privado tras el fin del esquema donde gran parte del negocio bancario dependía del Estado y del Banco Central.
Uno de los más claros fue Gustavo “Paco” Manríquez, CEO de Banco Supervielle, quien sostuvo que “la mora se amesetó, ya no crece” y remarcó que la situación requiere cercanía con los clientes para refinanciar y reestructurar obligaciones. También destacó que la estabilidad de tasas será clave para sostener la recuperación del crédito.
En la misma línea se expresó Juan Parma, CEO de Banco Macro, quien reveló que la mora en individuos “casi se cuadruplicó” durante el último año, pero aseguró que el escenario comenzó a revertirse desde marzo y que abril ya mostró una leve mejora. Además, confirmó una fuerte baja en las tasas para préstamos personales de largo plazo, que pasaron del 70% al 55%.
Juan Parma, CEO de Banco Macro.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, descartó implementar medidas regulatorias para aliviar compulsivamente las deudas y dejó en claro que las soluciones deben darse entre privados, en un contexto donde el credito privado creció hasta un 95% producto de la mejora macroeconómica.
Caputo había atribuido parte del problema al sobreendeudamiento generado durante la etapa inflacionaria previa, cuando muchas familias tomaron créditos apostando a que la inflación licuaría las cuotas. Sin embargo, la rápida desaceleración inflacionaria impulsada por el Gobierno de Javier Milei modificó completamente ese escenario.
Los propios bancos remarcaron que el crédito seguirá creciendo, especialmente en sectores productivos como minería y Vaca Muerta, impulsados por el nuevo esquema económico basado en superávit fiscal, baja de inflación y recuperación de la previsibilidad.