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China

China endurece las restricciones para exportar metales a Estados Unidos, y Biden estudia más restricciones a la exportación de chips

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La tensión comercial entre Estados Unidos y China es cada vez mayor. El proteccionismo del presidente Biden y los sucesivos  incumplimientos del acuerdo comercial de 2020 por parte de China llevaron a una nueva escalada de tensiones.

La dictadura de Xi Jinping anunció un nuevo paquete de medidas restrictivas que boicotean las exportaciones de dos metales estratégicos para la industria estadounidense de chips: el galio y el germanio. Estos metales también son insumos para la fabricación de equipos de comunicaciones y equipo de defensa.

Desde ahora, cualquier exportador en China que pretenda vender estos metales a clientes en Estados Unidos deberá solicitar un permiso especial y restringido emitido por el Ministerio de Comercio.

China se perfila como el principal proveedor mundial de galio y germanio, concentra hasta el 94% y el 83% de la oferta internacional de ambos metales respectivamente. La ausencia de competidores significativos hace que las restricciones se vuelvan más efectivas.

Esta maniobra desató una nueva oleada de tensiones con Estados Unidos. El presidente Biden se dispone a responder a la ofensiva china y estudia endurecer las restricciones para la exportación de chips inteligentes a China. Con esto se pretende ralentizar la actividad de la industria de semiconductores en el gigante asiático.

Las tensiones comerciales entre ambos países alcanzaron los niveles más altos desde el año 2019. El acuerdo comercial firmado impulsado por Donald Trump en 2020 marcó una primera derrota para el régimen chino, que debió aceptar cláusulas con estándares internacionales sobre asuntos como los derechos de propiedad intelectual, la transferencia de tecnología, y se permitió una cierta moderación de las restricciones arancelarias impuestas durante los dos años anteriores.

Pero el tenso acuerdo, que solo llegó a firmarse en cuanto a una canasta de bienes denominada como “fase 1”, no logró despejar el conflicto. El presidente Biden demostró una profunda vocación proteccionista y anunció subsidios millonarios para la industria de semiconductores estadounidenses, al mismo tiempo en que aplicó nuevas tarifas aduaneras al acero canadiense.

Por su parte, China no cumplió con las cláusulas a las cuales se había comprometido en el acuerdo de 2020. El acuerdo suponía que China debía liberar restricciones cambiarias, arancelarias y cuantitativas para permitir la compra de hasta US$ 200.000 millones en bienes y servicios adicionales por encima de lo que importaba en el año 2017.

Esto jamás ocurrió, y si bien fueron liberadas algunas restricciones, las exportaciones estadounidenses de fase 1 sólo cumplieron el 60% del objetivo en 2020. Para el año 2021, la exportación estadounidense de productos manufacturados a China solo cumplió con el 57% del objetivo del acuerdo, en el caso de automóviles y camiones se llegó al 40% y en motores y repuestos solo se sobrepasó el 18%.

China

La ONU se pone del lado de la dictadura china y afirma que "Taiwán es una provincia de China"

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Stephane Dujarric, portavoz del secretario general de las Naciones Unidas, declaró que "Taiwan es una provincia de China", en un claro gesto de apoyo a la dictadura de Xi Jinping.

Stephane Dujarric, portavoz del secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, declaró que Taiwán es una provincia de China. En una conferencia de prensa, Dujarric enfatizó que la ONU se rige por la "resolución de la Asamblea General de 1971″, y añadió que las observaciones reflejan la postura del propio organismo respecto a la isla como provincia del gigante asiático.

El 25 de octubre de 1971, la 26ª sesión de la Asamblea General de la ONU aprobó, por una mayoría abrumadora, la Resolución 2758, que decidió devolver todos sus derechos a la República Popular China y reconocer a los representantes de su Gobierno como los únicos legítimos ante esta entidad internacional.

Esto se da en un contexto en donde China presentó una queja formal por la visita de funcionarios estadounidenses a Taiwán. "China presentó una queja formal ante Estados Unidos y tomará todas las medidas necesarias para defender su soberanía e integridad territorial en respuesta a la visita de McCaul. Esta visita viola el ‘principio de una sola China’ y los comunicados conjuntos firmados entre ambos países", indicó la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning.

Según Mao, Washington no está cumpliendo con su compromiso de "mantener únicamente relaciones no oficiales" con la isla, además de "enviar una señal equivocada a las fuerzas separatistas que buscan la independencia de Taiwán" con esta visita.

El presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Michael McCaul, afirmó este lunes que Taiwán recibirá armamento equipado "con la última tecnología" dentro de un paquete de ayuda militar valorado en 2.000 millones de dólares.

En una escalada de tensiones, la dictadura China realizó ejercicios militares en la cercanías de Taiwán, con el objetivo de ejercer presión política para poder lograr sus objetivos imperialistas, que conllevan la invasión de Taiwán y la eliminación de todo régimen democrático que defienda la libertad y autonomía de las personas.

El Ministerio de Defensa de Taiwán informó que 15 navíos de guerra de la Armada china, junto con 16 embarcaciones de la Guardia Costera china y 42 aeronaves militares chinas fueron avistadas cerca de la isla principal de Taiwán y sus islas periféricas más pequeñas.

"Debemos manifestar nuestra condena hacia este comportamiento que perjudica la paz y la estabilidad en la región", expresó Sun Li-fang, portavoz del Ministerio de Defensa de Taiwán, durante la sesión informativa.

Li Xi, portavoz del Comando del Teatro Oriental del Ejército Popular de Liberación de China, afirmó que los recientes ejercicios representaron un "duro castigo" para las "fuerzas independentistas de Taiwán". Además, dijo que sirvieron como "una severa advertencia contra la interferencia y provocación por parte de fuerzas externas", refiriéndose específicamente a Estados Unidos.

Además, el régimen chino se sintió agraviado por la afirmación de Lai de que "ambas partes eran iguales" (había mencionado que "no están subordinadas entre sí") y por su énfasis en la identidad democrática de Taiwán, así como por sus advertencias contra las amenazas provenientes de China.

Por su parte, la ONU en vez de defender a los paises libres del mundo, vuelve a mostrar su apoyo a los regímenes autoritarios, poniéndose del lado de la dictaduras más asesinas de la historia de la humanidad, y traicionando a un país independiente que sufre las constantes amenazas y agresiones de la dictadura de Xi Jinping, que busca eliminar todo rastro de libertad y autonomía que tanto caracteriza a la isla de Taiwán.


De Kevin Frank para La Derecha Diario.

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China

El creador del puntaje social en China ofrece su sistema para que sean implementados por los gobiernos de izquierda en Occidente

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Lin Jinyue propuso que el sistema de créditos sociales sea implementado en Estados Unidos y en Europa para mitigar las protestas de la ciudadanía.

El régimen comunista chino atraviesa una de sus peores crisis económicas en décadas. Sin embargo, las flaquezas financieras no han interferido con sus objetivos políticos, y actualmente el Partido Comunista Chino (PCCh) está buscando exportar sus mecanismos de control social a Occidente.

En una entrevista de archivo a Lin Jinyue, quien se reconoce como uno de los primeros diseñadores teóricos del sistema de puntaje de crédito social en China, explicó cómo el régimen está planificando para que el mundo entero debería adoptar este sistema de vigilancia que asigna una calificación a cada ciudadano y lo recompensa o castiga dependiendo su afinidad al partido.

Es el mejor método para mantener a raya a esas personas molestas que no están de acuerdo con el gobierno”, expresó sin tapujos. "Espero que lo podamos exportar a los países capitalistas. Creo que Francia debería aplicar nuestro sistema, no tendrían tantas protestas en la calle", dijo entre risas.

En ese contexto, se jactó de que si en Francia lo hubiesen adoptado no hubieran existido las protestas de los "Chalecos Amarillos", que "tanto daño le hizo a la economía y a la cohesión social del país".

El sistema de crédito social utiliza la tecnología de reconocimiento facial y la inteligencia artificial (IA) y se emplea para controlar a los cerca de 1.400 millones de personas en un sistema totalitario y comunista a lo largo de todo el territorio chino y ahora también en Hong Kong.

El régimen también lo utiliza para castigar a los disidentes o personas que el PCCh considera una "amenaza", desde opositores políticos hasta creyentes religiosos, por ejemplo los inocentes practicantes de Falun Dafa, disciplina perseguida desde el año 1999 en China, y víctima de uno de los peores genocidios del mundo.

Esta pesadilla distópica, empezó a ser lentamente implementada en el mundo occidental debido a las grandes manifestaciones ciudadanas en contra de los mandatos de vacunación y las restricciones Covid.

Estados Unidos, un bastión de la libertad y los derechos humanos en el escenario internacional, ahora ha implementado pasaportes sanitarios, que impulsaron que si no estás vacunado tenés menos derechos que otras personas.

Canadá es otro de estos países, que a través de un programa llamado "La ambición digital de Canadá", el gobierno de Justin Trudeau planea digitalizar todos los servicios gubernamentales internos y de cara al público con un sistema basado en la nube impulsado por inteligencia artificial, incluidas monedas digitales, crédito social, y condición de vacunación.

"Qué comes, qué compras, a qué juegas, con quién te reúnes, qué religión profesas… el gobierno lo sabrá todo con la digitalización e inteligencia artificial al estilo del PCCh. Inclusive una persona sin teléfono celular no podría acceder por ejemplo a comprarse los medicamentos que necesite", asegura el diario Mundo Libre en un artículo sobre este tema.

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Argentina

Base China en Neuquén: Los vecinos denuncian un hermetismo total y efectivos militares en suelo argentino

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Un especial de TN logró grabar por primera vez las caras de los operarios de la base espacial china, y son miembros del Ejército Popular de Liberación, la rama militar del Partido Comunista Chino.

En medio del desierto neuquino, la Estación de Espacio Lejano China aparece como un punto de extrema curiosidad para los locales que viven en las zonas lindantes. Si bien la base tiene fines científicos, o al menos eso prometieron cuando Cristina Kirchner en 2012 les cedió el terreno por 50 años, la estación depende del Ejército Popular de Liberación del Partido Comunista Chino.

Esto queda clarísimo para los vecinos de la zona, que denuncian que la base, que supuestamente debería tener solamente 8 científicos chinos operando allí dentro, tiene mucho movimiento militar. China se escuda en que la Administración Nacional Espacial China (CNSA) que opera la base es una rama de sus Fuerzas Armadas, y por eso todos los operarios son integrantes del Ejército.

Pero esto no convence a los expertos: Argentina tiene múltiples bases espaciales de otros países, pero todas son operadas de manera remota, y el personal en las bases siempre son de nacionalidad argentina, y en general empleados de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). En este caso, militares chinos son volados desde el continente asiático a la Argentina para operar la estación.

En este caso, si bien la CONAE y el Ministerio de Defensa argentino pueden hacer inspecciones de la base, prácticamente nunca se ha hecho, y definitivamente nunca se ha hecho por un gobierno no alineado al kirchnerismo, que tomó la decisión original de cederle territorio nacional.

Si bien la Embajada china ha asegurado que cualquier argentino puede pedir una visita guiada de la estación, por el momento nadie lo ha hecho. El equipo de TN intentó hacerlo esta semana, pero fue tajantemente rechazado.

Un notero de TN logró acercarse hasta el portón principal, y al tocar un timbre, apareció un oficial de la policía neuquina que tienen una garita justo fuera de la base para tomar los datos del periodista. Tras consultar por unos minutos, el policía quedó grabado diciendo que era necesario solicitar un permiso a la embajada de China en la Argentina.

Mientras el periodista hablaba con el policía, se captó a dos militares chinos que habían salido del “hotel” que existe dentro del complejo llegar en un auto blanco hasta la puerta para averiguar qué era lo que sucedía. Casi sorprendidos por encontrarse con un periodista, le informaron a que el pedido de ingreso correspondía a la CONAE, el órgano nacional dependiente de Jefatura de Gabinete que está a cargo de las inspecciones técnicas a la base.

En un breve diálogo de unos 10 minutos y en un español muy básico, estas dos personas aseguraron que, aunque vestían atuendos militares, no eran soldados sino ingenieros, que lo único “que se hace en la estación es estudiar la luna”, y confirmaron que no hay argentinos viviendo en la base espacial.

La grabación de TN se trata de la primera vez que se ve el rostro de las personas que allí trabajan. Ambas personas fueron confirmadas como miembros del Ejército Popular de Liberación, la rama militar del Partido Comunista Chino, creadas en 1927 por Mao Tse Tung.

Las preocupaciones de los vecinos

“No sabemos cuántos son, prácticamente no los vemos en el pueblo, no interactuamos con ellos, es todo muy hermético”, relató Alfredo “Chucho” Garrido, exconcejal de Las Lajas, un pequeño municipio a 50 kilómetros de la estación espacial que es el pueblo más cercano que hay de la base.

Garrido continuó explicando: "El camino de tierra que se desprende de la Ruta 40 y que lleva hasta la base espacial no tiene ninguna señalización de la instalación. No hay carteles, indicaciones ni mucho menos banderas chinas, algo que sí se podía ver durante los años de construcción. Las cámaras de seguridad empiezan a estar a la vista a unos 70 metros del predio. La vigilancia es total".

Los elementos que hacen que haya dudas en torno a la estación radica en el contexto en el que fue firmado el proyecto, la falta de control y la falta de saber realmente el uso que se le da a la antena y los beneficios que esta antena traía para todos los neuquinos no son tales”, aseguró Nicolás Montero, concejal de Neuquén.

Por su parte, Martín Pedemonte, docente universitario y referente político de la región de Zapala, aseguró que originalmente las autoridades provinciales y nacionales habían prometido a los pueblos lindantes que la base traería beneficios económicos para los locales. "El impacto económico que tuvo en Neuquén fue casi nulo”, sentencia.

Prometieron mayor movimiento económico, que las escuelas iban a poder usar el gimnasio, que iba a haber más servicios y movimiento de turismo y educación, pero nada se vio reflejado”, concluyó.

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