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Economía

China al borde del colapso: Evergrande tiene 30 días para poner sus cuentas en orden o quebrar

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El gigante inmobiliario chino falló en pagar un vencimiento de intereses de bonos en dólares este jueves, y le queda solo un plazo de gracia de 30 días antes de entrar en default abiertamente. Sus acciones se derrumban en la bolsa de Hong Kong.

Después del pánico en los mercados financieros por un posible incumplimiento definitivo de Evergrande con sus acreedores, la empresa todavía no ha dado respuestas contundentes y los inversores siguen vendiendo sus posiciones en la plaza bursátil de Hong Kong.

Este jueves, el gigante inmobiliario no cumplió con el debido pago de intereses resultantes del enorme pasivo acumulado en los últimos años. Aún así, se determinó un período de gracia por 30 días. De no producirse una corrección al término de este plazo, la empresa entraría en cesación de pagos de forma abierta.

Hasta ahora, no ha mostrado ni la más mínima señal para corregir el rumbo y sus cuentas indican que si el Banco Popular Chino no le gira dinero, no podrá afrontar ningún pago más.

El pasivo que acumula Evergrande es tan masivo que incluso representa hasta el 2% de PIB chino, una cifra exorbitantemente grande por un monto aproximado de 305.000 millones de dólares.

Evergrande alegó haber llegado a un acuerdo exitoso con sus acreedores de deuda, pero lo cierto es que solamente se cubrirán los tenedores de bonos en yuanes, pero no en dólares u otras divisas. Se llega entonces a un trato completamente desleal con los inversores en el exterior.

El Banco Central Chino respondió suministrando una mayor liquidez en los mercados, pero si bien se especula con un posible rescate, aún no se han dado precisiones al respecto por parte del Gobierno chino ni de sus medios oficiales dependientes.

Sin embargo, la empresa inmobiliaria sí dispone de suficiente liquidez para afrontar el pago de intereses en el corto plazo, pero posee un dramático problema de solvencia. En otras palabras, si bien es capaz de cumplir con sus obligaciones en los próximos meses, Evergrande decidió por voluntad propia no pagar intereses a acreedores fuera de China ante su propia expectativa por un incumpliendo abierto en el futuro.

De colapsar completamente, la repercusión financiera podría rápidamente diseminarse al sector real y poner en serios problemas a la segunda economía más grande del mundo. De esta manera, también corre peligro el desempeño de la economía global.

La política monetaria de China en los últimos años jugó un rol crucial para entender el posible colapso de Evergrande. Para sostener las tasas de crecimiento después de cambiar el modelo económico en la última gran crisis internacional, el mercado chino recurrió a un masivo endeudamiento.

Considerando solamente al sector privado, la deuda China pasó de representar el 110% del PBI en 2008 al 230% en la actualidad. Sumando al enorme sector público en el país asiático, la deuda total alcanza hasta el 323% del PBI. Este endeudamiento fue constantemente incentivado y subsidiado por el efecto de la política monetaria china.

La política monetaria mantuvo por años una suerte de arbitraje entre las bajas tasas de interés en los mercados de países desarrollados, y los altos tipos vigentes dentro de China. Mientras la política monetaria norteamericana también fue laxa, se generaron incentivos para adquirir deuda a bajo costo en EE.UU para adquirir activos financieros (comprar deuda) china con mayores rendimientos. Esto promovió activamente el endeudamiento chino, en la cual empresas como Evergrande pudieron colocar sus instrumentos y conseguir financiamiento por años.

Cuando Estados Unidos volvió a apostar por una política más contractiva a partir de 2016, se revirtió el flujo de capitales de nuevo, y China dejó de adquirir financiamiento. En consecuencia, el Banco Central chino cambió de estrategia y rebajó enormemente los tipos de interés, buscando perpetuar el mismo ciclo de endeudamiento pero a nivel interno.

En consecuencia, cabe esperar que Evergrande sea solamente una primera muestra de una secuencia de malas inversiones por sobreendeudamiento del mercado chino con el resto del mundo, así como a nivel local. Evergrande podría convertirse en el primer precedente de un problema financiero mucho más relevante.

Economía

“Impuesto a las Ganancias No Realizadas”: De qué se trata el nuevo impuesto que quiere introducir Biden

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A pesar de que ya se grava la renta financiera, los demócratas buscan aprobar otro impuesto sobre las ganancias contables percibidas por la tenencia de acciones, bonos y bienes raíces, las llamadas “ganancias no realizadas”.

La administración Biden anunció este lunes sus intenciones de lanzar una nueva tasa impositiva que incluirá en el texto del Presupuesto 2022, el llamado Impuesto sobre las Ganancias de capital No Realizadas. Esto supone establecer un gravamen sobre aquellos resultados contables que surgen del aumento en el precio de activos financieros, como acciones, bonos y bienes raíces, a pesar de no haberlos vendido.

Esto implicará un doble impuesto a las ganancias, ya que luego cuando se vende el activo a un precio mayor al que fue adquirido, se debe pagar el clásico impuesto a las ganancias de capital, que actualmente se grava en torno al 23,8%, número establecido durante la gestión de Barack Obama.

La secretaria del Tesoro Janet Yellen defendió el proyecto de ley que actualmente está siendo redactado por el senador demócrata Ron Wyden, en coordinación con el Departamento del Tesoro y la Casa Blanca, que también estudia un posible aumento de la tasa máxima sobre las ganancias de capital de largo plazo, del mencionado 23,8% a un 43,4%, que sería la alícuota más alta de la historia en tiempos de paz.

El gobierno plantea aplicar este impuesto sobre “los ricos”, sea cualquier persona con una ganancia anual computada en los US$ 100 millones durante tres años consecutivos, o bien US$ 1.000 millones en ingresos anuales.

Se espera una repercusión negativa sobre el ahorro, el sistema inmobiliario y las expectativas plasmadas en los mercados bursátiles.

La secretaria del Tesoro Janet Yellen anunciando la propuesta para un nuevo impuesto sobre las ganancias de capital no realizadas.

Las medidas fueron inspiradas en la narrativa “Tax the Rich”, formulada y popularizada por la diputada comunista Alexandria Ocasio-Cortez, quien cada vez tiene mayor influencia en la legislación del Partido Demócrata.

De todos modos, los norteamericanos deben sentirse contentos, ya que la propuesta original de Ocasio-Cortez era mucho más agresiva, y suponía aplicar este impuesto a toda la población estadounidense.

La formulación final del proyecto de ley recibió críticas por parte del llamado “Bloque Progresista” del Partido Demócrata, que lidera Ocasio-Cortez, que esperaba sancionar un impuesto mucho más generalizado.

Esta facción del partido hoy concentra casi el 40% del total de las bancas demócratas en el Congreso, y ejerce un enorme poder sobre las decisiones de Joe Biden, Kamala Harris y Nancy Pelosi.

Las medidas formuladas buscan cubrir al menos una parte de la brutal expansión del gasto federal a partir del programa “Build Back Better”, un masivo programa de estímulo económico muy poco ortodoxo. Según estima el ‘Comité para un Presupuesto Federal Responsable’, la estrafalaria política fiscal de los demócratas producirá un desequilibrio fiscal de US$ 1,1 billones a lo largo de la próxima década.

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Guzmán, sobre la deuda: descartó una devaluación y pidió terminar con la dependencia del FMI

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El ministro de Economía aseguró que se está trabajando para llegar a un acuerdo de reestructuración del crédito por US$ 45.000 millones.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, habló sobre aseguró el crédito por US$ 45.000 millones que el gobierno conducido por Mauricio Macri selló con Fondo Monetario Internacional (FMI). El funcionario considero que “que esté el FMI en la Argentina es un gran problema”. Además dijo que “acabar con la dependencia del FMI es un acto de soberanía”, y que se está trabajando para llegar a un acuerdo de reestructuración en el cual el principio de soberanía económica sea “absolutamente innegociable”.

Al respecto, recordó que el exdirector por Estados Unidos en el FMI (Mauricio Clave Carone) en aquel entonces reconoció públicamente que aquel programa fue un “apoyo político” a su campaña electoral y que es “ahora el pueblo argentinos el que lo está pagando”.

“Nosotros estamos tratando de refinanciar esa deuda en cuotas, de modo que que no impida el desarrollo de las oportunidades de nuestro pueblo”, apuntó Guzmán este domingo sobre las negociaciones que se están llevando con el organismo, en el marco de un panel titulado “Cómo salir de la trampa de la deuda eterna” del que participaron el exministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, y el economista y exministro de Conocimiento y Talento Humano del Ecuador, Andrés Arauz.

Guzmán: «Acabar con la dependencia del FMI es un acto de soberanía» |  Diario Primera Linea

“Acabar con la dependencia del FMI es un acto de soberanía. Que esté el FMI en la Argentina es un gran problema desde la construcción de la política económica desde la soberanía. Por eso negociamos una solución de una forma que ese principio sea absolutamente innegociable”, señaló el funcionario.

Guzmán recordó las dificultades que debió atravesar el Gobierno actual para alcanzar un acuerdo de reestructuración de deuda con lo acreedores privados en 2020, dado que “cuando uno negocia con Wall Street está negociando con los acreedores más poderosos del mundo”.

“Hay un campo muy complicado donde lo que abunda es el lobby y se ve todo el tiempo en al comunicación pública. Todo el mundo está empujando al acuerdo rápido a cualquier valor, que busca asustar y que contribuye a que los acuerdos no sean buenos”, afirmó.

En ese sentido, dijo que gracias a resistir las presiones se pudo alcanzar un acuerdo “sano” para el país que le permitió ahorrar unos US$ 35.000 millones en el plazo de 10 años, además de un recorte de capital de casi el 2%.

De cara a lo que se está negociando con el organismo internacional, Guzmán aseveró que “el problema de la balanza de pagos hoy es el FMI y lo trajo Macri” y que, para saldar ese problema, “estamos buscando un acuerdo sobre nuestra programación económica”.

“Buscamos un acuerdo que a la larga sea sostenible. Ahora, es tan grande la deuda que va a llevar distintos pasos poder ir resolviendo este problema”, destacó.

Y se preguntó: “¿Se puede patear el tablero? ¿Decir la deuda se acabó, fuera el FMI? Hay que entender que el rival también juega y estamos hablando de una relación entre un Estado nación y el resto de los estados nación del mundo, de la integración de la Argentina al mundo, que favorezca las oportunidades de desarrollo de nuestra economía real”.

“Un mal acuerdo, que socave las posibilidades del pueblo argentino y que le generen un problema de credibilidad al Estado sería lo que le pasó al gobierno de Juntos por el Cambio. Hubo tanto optimismo en 2016 en parte del mundo que después, con el colapso del modelo económico, la decepción fue proporcional al daño que le provocó al pueblo argentino”, dijo Guzmán.

Sobre el cierre de su exposición, Guzmán recordó que “el Gobierno conduce pero es importante que los distintos sectores del poder económico acepten la premisa de nuestro gobierno de buscar un acuerdo que funcione, no cualquier acuerdo”.

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Por la conflictividad de los sindicatos, Loma Negra cierra su principal fábrica en el país

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En el día de hoy la empresa Loma Negra se vio obligada a cerrar las puertas de su planta en Olavarría a causa de los conflictos perpetuados por la AOMA. La acción del sindicalismo destruyó la inversión y la generación de puestos de trabajo.

Después de un largo conflicto sindical entre la Asociación Obrera Minera de la Argentina (AOMA) y los proveedores de piedra caliza, la empresa Loma Negra se vio ogligada a cerrar su fábrica L’Amalí en Olavarría ante la falta de insumos para producir. La planta de L’Amalí concentraba hasta el 70% de la producción total de la empresa, representando el 45% de la producción que se consume en todo el país.

La importante empresa de cemento dejará de producir clinker en la localidad, un insumo necesario para desarrollar su actividad económica principal. La empresa proveedora de materias primas, Minerar, no pudo cumplir con las entregas pertinentes de insumos debido al constante bloqueo del sindicalismo, que se encargó de paralizar todas las operaciones y restringir las horas extra de trabajo.

Los reclamos de la AOMA pretendían alzas salariales no justificables por diferenciales de productividad, y paso a planta permanente de una cierta cantidad de trabajadores tercerizados. Sin embargo, el cierre de la fábrica implica la destrucción de los puestos de trabajo y la anulación de cualquier tipo de remuneración. La acción del sindicalismo demostró ser completamente inútil a la hora de mejorar la situación de los trabajadores en la fábrica.

El Ministerio de Trabajo no ofreció ningún tipo de solución y se desentendió de las extorsiones perpetuadas por los sindicatos. La parálisis de la producción es tan relevante que se espera incluso un impacto sobre el abastecimiento general en el mercado de la construcción, fuertemente dependiente del cemento.

Si esta situación no se normaliza, la falta de stock de cemento podría generar un freno generalizado sobre todo el sector de la construcción, afectando a miles de puestos de trabajo y paralizando cientos de obras.

La empresa llevaba a cabo una inversión por US$ 350 millones para ampliar la capacidad instalada y agilizar el proceso productivo, ampliando también la planta de personal. Sin embargo, y de forma contraproducente, la acción de los sindicatos fulminó la generación de puestos de trabajo en el sector formal de la economía.

La falta de estabilidad jurídica genera un pésimo clima para la inversión privada, y el Estado no garantiza un marco legal moderno para desarrollar la producción. Las autoridades de Loma Negra demandaron acciones al Gobierno para garantizar los derechos de propiedad y favorecer un mínimo clima para la inversión productiva.

Sergio Faifman, el director de la empresa, aseguró que las inversiones intensivas en bienes de capital y capacidad instalada son las que actualmente más necesita el país, y la acción de los sindicatos ante la falta de seguridad jurídica impide el crecimiento y la generación de puestos de trabajo.

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