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Economía

Colapsa el socialismo cubano: la inflación podría llegar al 500% a fin de año

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El abandono del tipo de cambio convertible y el colapso del modelo socialista desencadenaron un violento aumento de precios. La inflación podría cerrar el 2021 entre el 500% y el 900%, y la dictadura ya anunció aumentos del 500% en tarifas de servicios públicos.

El socialismo en Cuba comienza a entrar en una agónica depresión económica con violentos espirales inflacionarios. En los primeros días de este año, el régimen socialista había dispuesto la eliminación del sistema de “doble moneda” que regía desde 1994 y por el cual se habilitaba un tipo de cambio convertible con el dólar.

A partir de los cambios, el llamado sistema de los CUC queda desarticulado y el Banco Central de Cuba dejará de recibir dólares en efectivo. Las medidas buscaban unificar el mercado cambiario, pero dotaron al régimen de la posibilidad de volver a falsificar libremente la moneda, minando su confianza. La dictadura emitió grandes cantidades de dinero que, con los cambios, dejarán de tener respaldo alguno.

Se extendieron los plazos máximos para canjear los CUC. Pasada una fecha límite, estos dejarán de tener valor de curso legal, pero la población cubana reaccionó de forma desfavorable ante la falta de convertibilidad monetaria y la ausencia de un respaldo serio contra la emisión de dinero.

La pérdida de poder adquisitivo de la moneda se tradujo en un implacable proceso inflacionario. La dictadura procedió a controlar todo tipo de precios, establecer restricciones de costos, insumos y cadenas de valor, persecuciones, fiscalizaciones y racionamiento, pero ni así se consiguió mitigar el efecto inflacionario.

Para el economista Pavel Vidal, que había servido como funcionario técnico en el Banco Central de Cuba en el pasado, la inflación anual podría llegar a cerrar el 2021 en el 500%, e incluso llegar a 900% si no se toman medidas de estabilización contundentes. Estas cifras son inéditas incluso desde la llegada del socialismo en 1959.

Con las restricciones sobre los precios, Cuba entró en una profunda crisis de desabastecimiento de productos básicos, mientras que los propios precios siguen subiendo violentamente en todos los rubros. Se produjeron episodios de pánico, saqueos masivos, manifestaciones y descontento con la dictadura.

Ante el fracasado intento de estabilización, las autoridades del régimen resolvieron la actualización de las tarifas de los servicios públicos, con el fin de evitar un colapso incluso mayor sobre la provisión de los mismos, como bien podrían ser los apagones masivos en toda la isla.

El desabastecimiento fue tan extremo que el Gobierno no tuvo más remedio que respetar las variaciones de precios sin mayor margen de maniobrabilidad. El régimen cubano autorizó aumentos de hasta el 500% en la tarifa de electricidad, los medicamentos, el transporte público, y alimentos de diversa índole.

Cabe destacar que durante el 2020 Cuba registró una caída del PBI del 11%, una de las cifras más altas en todo el continente, solo comparable a la de Venezuela en el mismo período. Este año, el colapso macroeconómico abortó cualquier tipo de recuperación.

El caos inflacionario y la aguda recesión económica desencadenaron un clima de tensión social que se manifestó a lo largo y ancho de todo el país. Las manifestaciones en La Habana, San Antonio de los Baños, Palmas Soriano, Guira de Melena y Alquízar fueron algunas de las más numerosas y agruparon a miles de personas cansadas del fracaso socialista.

Ante el colapso generalizado, el Gobierno respondió imponiendo nuevas cartillas de racionamiento similares a las que abundaron en los años 90, como parte de lo que en Cuba se conoce como “período especial”. A su vez, el régimen procedió a cortar la señal de internet en las regiones que canalizaron focos de protesta, con el fin de censurar su impacto en las redes sociales.

Cuba

Cuba a oscuras: Tras los apagones eléctricos la dictadura limitó el internet para callar las protestas

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El deficiente servicio dirigido por el Estado, que registra fallas eléctricas todos los meses, terminó por colapsar tras el paso del huracán Ian. El régimen comunista limitó las protestas limitando el acceso al servicio de internet. 

Cuba enfrenta un nuevo rebrote de protestas sociales ante la dramática situación económica. El servicio eléctrico estatizado muestra cada vez más signos de agotamiento y descapitalización, pero el paso del huracán Ian terminó por colapsar el abastecimiento de energía para uso residencial. 

Tras dos días de un masivo apagón eléctrico en toda la isla, la dictadura comunista de Miguel Díaz-Canel decidió suspender el acceso a los servicios de internet y telefonía celular a discreción, con el fin de desalentar la protesta y evitar su masificación como ocurrió a lo largo del año pasado.

El tenso clima social se ve severamente afectado por la inflación y el ajuste nominal de las tarifas de servicios públicos. El régimen impulsó una actualización del 160% sobre el valor promedio de las tarifas en el año 2021, pero los servicios ofrecidos por el Estado no mejoran

La inflación oficial de precios minoristas alcanzó el 32,3% interanual al término de julio de 2022, con aumentos mensuales apostados en el 3% desde abril. Sin embargo, y dada la severa situación de desabastecimiento, los precios oficiales no reflejan los verdaderos valores por los cuales se pueden adquirir bienes y servicios

El economista Steve Hanke estima que la inflación cubana alcanzó hasta el 135% en julio, la cifra más alta de las últimas décadas y en lo que va de la reforma monetaria y cambiaria. La medición de Hanke ubica al país comunista entre las 3 economías con más inflación del mundo, solo por detrás de Zimbabwe y Líbano. 

La situación inflacionaria se encuentra íntimamente ligada a los fuertes desequilibrios fiscales del Estado cubano. El déficit financiero alcanzó el 11,7% del PBI en 2021 y casi 18% en 2020, los mayores resultados deficitarios registrados desde el “período especial” en la década de 1990.

Sin mayores fuentes de financiamiento externo y sin un mercado de capitales local como parte de la economía socialista, Cuba debió recurrir casi exclusivamente a la emisión de dinero sin respaldo, y decidió abolir cualquier tipo de convertibilidad con divisas extranjeras

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Economía

En medio de la recesión, el Gobierno de Biden anuncia un paquete de ayuda por US$ 12.300 millones para Ucrania

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La mayoría demócrata en el Senado impulsó la aprobación de un millonario programa de apoyo militar y económico para Ucrania, aunque el país se encuentra en recesión y enfrenta la necesidad de ajustar las finanzas públicas para derribar la inflación. 

El presidente Joe Biden, valiéndose de las mayorías legislativas del Partido Demócrata en el Senado, impulsó un nuevo paquete de rescate para Ucrania por un monto equivalente a los US$ 12.300 millones

Se incluyen 7.500 millones de dólares en asistencia militar, de los cuáles un total de US$ 3.000 millones serán destinados para la Iniciativa de Asistencia de Seguridad, lo cual dota de poderes al Pentágono para la adquisición de equipo militar para la provisión de Ucrania en la guerra

Dentro del gasto con fines militares, se aprobó un monto por US$ 2.800 millones para reforzar las posiciones estadounidenses en territorio europeo, y US$ 1.500 millones para reabastecer las reservas de armas, equipos y municiones estadounidenses que fueron enviados a Ucrania. 

Por otra parte, el programa total dispone de un rescate por US$ 4.500 millones destinados a la economía de Ucrania, y la financiación de las necesidades del sector público en ese país. Se busca evitar el colapso financiero y económico en tanto continúen las erogaciones extraordinarias a causa de la guerra. 

Es el tercer programa de financiamiento para Ucrania. El primero fue aprobado en marzo de 2022 a tan solo semanas de comenzado el conflicto, y representó un monto por US$ 13.600 millones. Más tarde, en mayo se aprobó otro programa más, esta vez por US$ 40.000 millones. Con las nuevas medidas anunciadas, Estados Unidos acumula un total de 65.900 millones de dólares en ayuda para Ucrania desde marzo

Estas disposiciones se toman en medio de una recesión sobre la economía estadounidense, y bajo la urgente necesidad de ajustar el déficit de las finanzas públicas para evitar la profundización de la inflación y las políticas monetarias contractivas. 

La economía más importante del mundo entró en recesión tras la caída consecutiva por dos trimestres en los primeros 6 meses del año, e incluso antes de que la Reserva Federal persiguiera un fuerte aumento de la tasa de interés de corto plazo. 

De perseverar los desequilibrios fiscales y con ello la inflación, el alza de tasas de la FED también podría perdurar en el tiempo en consecuencia, dando así inicio a un escenario de estanflación. 

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Economía

En medio del estallido inflacionario, el Gobierno kirchnerista aumenta los impuestos a los combustibles

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Sin ninguna mesura por la suba de precios, el Gobierno redobló la apuesta y decidió no posponer el aumento del impuesto al combustible líquido y al dióxido de carbono. Las naftas anticipan un aumento de 4% a partir del sábado 1 de octubre. 

El Gobierno de Alberto Fernández decidió emprender el rumbo diametralmente opuesto al que sigue Brasil con Jair Bolsonaro. Después de dos postergaciones desde el año 2021, finalmente se anunció un nuevo aumento sobre el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) y el dióxido de carbono (IDC).

Con los anuncios, las tarifas no solamente subirán por la actualización inflacionaria para reducir la carga de subsidios, sino que ahora también lo harán por la voracidad tributaria del Gobierno. 

Se espera que las naftas suban hasta un 4% a partir del próximo sábado 1 de octubre, aunque la empresa YPF, líder en el mercado de hidrocarburos, no aplicará actualizaciones inmediatas. 

La petrolera estatal representa hasta el 60% de la oferta para el mercado interno, y de esta manera se condiciona el aumento de las demás empresas “seguidoras” en el mercado argentino, que deben preservar un cierto margen de competitividad. 

Se estima que, tras el aumento de impuestos, el precio del litro de diesel aumentará en $3,1 y las naftas subirán hasta $4,2 por litro. El aumento de los combustibles arrojará una mayor presión inflacionaria para el mes de octubre, sobre un piso estimado entre 6% y 7% para el término de septiembre. 

Por tratarse de un impuesto típicamente asociado a un consumo inelástico como es el de los combustibles, cualquier recargo impositivo se traslada rápidamente a los precios finales percibidos por los consumidores.

La decisión del Gobierno considera fines fiscales para ajustar la “caja” de las finanzas públicas, ya que estas partidas representan una gran parte de la recaudación por tributos internos. Fernández impulsa el camino inverso al que aplicó Jair Bolsonaro

Mientras en Brasil la inflación fue negativa por dos meses consecutivos en julio y agosto, un hecho impulsado precisamente por la rebaja tributaria sobre los combustibles, en Argentina se acumula cerca de un 23% de inflación solamente desde julio y siguen subiendo los impuestos.

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