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Economía

Biden suspende sanciones contra Venezuela y el intercambio comercial empieza a recomponerse

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El gobierno demócrata decidió adoptar una política permisiva con la dictadura totalitaria de Nicolás Maduro, y ya se registra una recuperación del comercio bilateral en aceite, azúcar, vino y tabaco.

Traicionando a sus votantes hispanos, el gobierno del presidente Joe Biden decidió relajar el peso de las sanciones económicas contra el régimen socialista y dictatorial de Nicolás Maduro, provocando así una mayor revitalización del comercio bilateral entre ambos países.

La delegación estadounidense a Caracas, encabezada por el embajador James Story y el director del Consejo Nacional de Seguridad Juan González, se presentó ante la comitiva de la dictadura para acercar posiciones y retomar las relaciones comerciales, especialmente el comercio de hidrocarburos.

De esta manera, Biden traicionó a sus votantes provenientes de la comunidad venezolana en los Estados Unidos. La comunidad venezolana, mediante una proclama firmada en abril de 2021y suscrita por más de 50 representantes de la colectividad, le solicitaba al entonces candidato Biden un mayor endurecimiento de las sanciones económicas y un mayor apoyo para la Corte Penal Internacional. Biden decidió desentenderse de las demandas.

La administración demócrata revirtió los esfuerzos de Donald Trump por aplicar sanciones económicas como represalia por la violación sistemática de derechos humanos en Venezuela, para priorizar la adquisición de productos estratégicos como el petróleo y otras materias primas.

La política energética de Biden deja a Estados Unidos sin la posibilidad de explotar su máximo potencial en materia de hidrocarburos, y frente a la guerra en Ucrania, se buscarán nuevas vías de abastecimiento como Venezuela.

El levantamiento de sanciones y barreras comerciales ya está provocando un efecto claro en el comercio bilateral. Las exportaciones estadounidenses hacia Venezuela aumentaron un 48% solamente en el mes de marzo para el caso de los productos agroalimenticios, pasando de los US$ 46,2 millones en febrero a US$ 68,5 millones en el mes siguiente. Las estadísticas fueron confirmadas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

La exportación de cigarrillos estadounidenses también creció notablemente un 89% en marzo, pasando de un saldo de US$ 465.972 en febrero a los US$ 881.000 al cabo de un mes.

Por su parte, las exportaciones de Venezuela hacia Estados Unidos subieron violentamente. La exportación de semillas y productos oleaginosos aumentó un 292% en marzo, los productos de cacao 374%, los vinos un 284%, el azúcar un 282%, productos de aceite y derivados hasta 353%, y la exportación de frutos secos se disparó un 1033%.

Pero el plato fuerte de las negociaciones es sin lugar a dudas el mercado de hidrocarburos. A pesar de la mayor apertura comercial, el principal interés del gobierno de Biden es reemplazar la oferta energética de Rusia y evitar cambiar el rumbo de su propia política energética deficiente.

El último Gobierno republicano dispuso el embargo total a las exportaciones petroleras de Venezuela a Estados Unidos en el año 2019. Esto provocó un golpe severo a la capacidad de producción de petróleo de Venezuela, un sector que en ese país se encuentra completamente estatizado y descapitalizado.

El Gobierno de Biden considera la posibilidad de levantar el embargo petrolero de Trump y aliviar las represalias económicas por la violación de derechos humanos, aunque exista una férrea oposición de los republicanos en ambas cámaras legislativas. 

Economía

Bomba de tiempo: El stock de pasivos remunerados llegó al 155% de la base monetaria y es de los valores más altos desde 1989

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El Banco Central ya acumula hasta 5,4 billones de pesos atrapados en instrumentos de esterilización, mientras que aumenta cada vez más la tasa de interés abonada por esos títulos.

Para contener el incremento de al menos una parte de la emisión monetaria, el Banco Central sigue apostando por una política de esterilización y para el mes de abril logró “atrapar” $5,4 billones. Estos pesos están contenidos en los títulos del BCRA o también llamados pasivos remunerados, siendo las Letras de Liquidez (Leliq) la herramienta más conocida y significativa entre ellos

Los mecanismos de esterilización, así como cualquier deuda o pasivo, no pueden sostenerse indefinidamente en el tiempo si crecen de manera explosiva. Se genera una suerte de “bola de nieve” con el potencial de estallar si eventualmente no se produjera una refinanciación. El stock de pasivos remunerados ya representa al 155% de la base monetaria, y hasta el 11% del Producto Bruto Interno.

La evidencia empírica a nivel internacional sugiere que no es posible superar entre un 15% y un 20% del PBI en concepto de este tipo de instrumentos, y que sea de manera sostenible a través del tiempo. Entre julio de 2021 y abril de 2022 el stock de pasivos remunerados promedió el 144% y son cifras que no se veían desde abril de 1989, el momento que antecedió a la hiperinflación más violenta de la historia argentina.

El “desarme” del stock de deuda acumulada por el Banco Central implicaría la liberación de todos los pesos contenidos artificialmente y, de ser ese el caso, la base monetaria se vería más que duplicada en cuestión de días. Esta situación no es algo que no pueda suceder, y de hecho se produjo en Argentina en 1959, 1975 y 1989, en todos los casos con un brutal efecto inflacionario.

Pero aun evitando este escenario, la factura por intereses que deben ser pagados por el Central sigue subiendo. Esto se debe a un efecto cantidad (incremento del stock de deuda) y un efecto interés, pues la política monetaria de referencia trepó del 38% al 49% en lo que va del 2022.

Los intereses de deuda remunerada también son financiados con emisión monetaria. Como el stock de deuda crece para rescatar los pesos que son emitidos para también pagar sus intereses (entre muchos otros motivos para la emisión monetaria), muchos economistas hablan de “bola de nieve” o “bomba de tiempo” para referirse a este mecanismo tan inestable que usa el Banco Central desde 2002. 

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Economía

El FMI anunció que no cambiará las metas del programa y el Riesgo País se disparó a casi 2.000 puntos básicos

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El organismo multilateral de crédito reiteró que no habrá ninguna modificación sobre el programa establecido con Argentina, luego de que Guzmán fallara en cumplir los primeros objetivos.

El Gobierno se muestra incapaz de cumplir las metas pautadas por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Ante los reclamos de Alberto Fernández, el Fondo volvió a pronunciarse al respecto de las metas y fue terminante: las metas del programa no se modificarán. Esto fue confirmado oficialmente por el vocero del Fondo Monetario, Gerry Rice.

Las revisiones son normales en todos los programas y estamos priorizando las medidas para que las metas se cumplan. Las metas no se van a cambiar”, anunció Gerry Rice.  

Si bien la primera revisión trimestral del Fondo pudo sortearse, para hacerlo el equipo de Guzmán recurrió a una manipulación contable al incluir a las rentas de la propiedad del Tesoro Nacional como ingresos corrientes, algo que no es correcto desde el punto de vista metodológico de las cuentas nacionales.

De no ser por la “contabilidad creativa” de Martín Guzmán, el Gobierno no habría podido contabilizar una partida por aproximadamente el 0,26% del PBI y, con ello, habría incumplido la primera meta trimestral con el Fondo. Esto solo evidencia la pésima credibilidad del oficialismo frente al cumplimiento del acuerdo.

En vista al futuro, las perspectivas son cada vez más pesimistas. El Gobierno no está llevando adelante una corrección en el valor real de las tarifas públicas capaz de contrastar con el drástico aumento inflacionario por lo que, sin una reducción efectiva de los subsidios, la meta de déficit primario para fin de año parece poco realista.

Al mismo tiempo, la falta de corrección fiscal obliga al Banco Central a cerrar las brechas de financiamiento con emisión monetaria, y el último paquete de monetización en mayo ya pone en riesgo la meta del FMI para el segundo trimestre del año. Nuevamente, el Gobierno aún no explica cómo hará para llegar al mes de junio con las metas debidamente alineadas.

Los mercados se anticipan a un posible incumplimiento argentino, y esto se ve reflejado en el índice de Riesgo País que elabora JP Morgan con la diferencia de tasas de interés en contra del país. El Riesgo País ya supera los 1.966 puntos básicos y es el valor más extremo desde agosto de 2020.

A pesar del acuerdo con el FMI a principios de este año, la prima de riesgo subió casi 300 puntos básicos desde entonces. Aunque existan pautas fiscales, monetarias y de divisas, sin credibilidad el programa no es capaz de dar ninguno de los resultados que promete, algo que fue advertido por diputados como Javier Milei, José Luis Espert y Ricardo López Murphy a la hora de la votación del acuerdo en el Congreso.

Lo mismo ocurre cuando si se contabiliza el valor de recupero de los bonos argentinos, que denotan de manera implícita una probabilidad de default. Si se cumpliera exitosamente el programa, la probabilidad de default ascendería al 15% para 2022, 33% para 2023, y a partir de 2024 se dispararía por encima del 74%. 

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Economía

Se derrumba Wall Street ante la amenaza por una nueva recesión en Estados Unidos

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Los programas de estímulo fiscal ya no surten efecto y la economía estadounidense muestra señales de agotamiento y la inflación no para. Las bolsas de todo el mundo tuvieron la peor caída desde el año 2020.

Los crecientes temores por la llegada de una nueva recesión a Estados Unidos ya se manifiestan en el mercado financiero más importante del mundo. Los principales indicadores de Wall cayeron en la mayor magnitud registrada desde 2020: el índice tecnológico Nasdaq se derrumbó un 4,7%, el S&P 500 cayó un 4%, el Dow Jones Industrial cayó un 3,6%, al término de la jornada del día miércoles.

Comparando la apertura de la bolsa de Nueva York en el mismo período, pero de años anteriores, el derrumbe actual es el más grande desde marzo y abril de 2020, cuando iniciaba la pandemia a nivel mundial. A su vez, considerando el valor de los activos en términos reales, la caída de este miércoles fue una de las más importantes registradas desde la década de 1930.

Los mercados buscan anticiparse a un escenario de estanflación. La economía estadounidense cayó un 1,4% en el primer trimestre del año, y según las estimaciones mensuales de la firma IHS Markit, la actividad permanece virtualmente estancada desde noviembre del año pasado.

El consumo del sector privado en términos reales sigue estancado desde octubre del año pasado, siendo que solamente registró un incremento del 0,3% en un lapso de 5 meses. A pesar de todos los programas de estímulo fiscal aprobados por Biden en 2021, el consumo privado recuperó la tendencia que tenía en 2019 y no se registró un efecto multiplicador significativo, según recientes estudios publicados por Robert Barro y John B. Taylor.

En el mismo período en el que se produce la desaceleración de la actividad económica, la inflación trepó del 6,8% interanual en noviembre de 2021 al 8,26% en abril de este año, registrando incluso un pico de 8,5% en el mes de marzo. Si esta tendencia continuara hasta el mes de junio (al término del segundo trimestre del año), entonces se establecería formalmente que la economía entró en estanflación.  

Los mercados también se anticipan a una mayor respuesta de la Reserva Federal vía tasa de política monetaria. La tasa efectiva de los bonos de la FED llegó al 0,83% en mayo y marcó un aumento de 50 puntos básicos con respecto al mes anterior.

La tasa de los bonos de la FED a corto plazo en los mercados secundarios ya supera el 1%, y los bonos del Tesoro a 10 años (usualmente tomados como referencia) marcan una tasa de interés por encima del 3%.

La suba de tasas corre por detrás del aumento de los precios, pero los mercados anticipan una mayor restricción del crédito en los próximos meses. Las caídas bursátiles y la amenaza de recesión contrastan con la idea de “aterrizaje suave” que se proponía lograr el presidente de la FED Jerome Powell a la hora de subir las tasas

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