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Economía

Crisis y deuda: ¿dónde está parada la Argentina?

Mientras las bolsas de todo el mundo caen y los precios de las commodities siguen en merma, en Argentina ya se decretó la Emergencia Nacional, la economía se aproxima a un parate total, YPF se hunde y los bonos se patean. ¿Dónde estamos parados ahora respecto a la deuda?

Publicado

en

Análisis por Basel Abdel Masih, estudiante de economía de la UNC.

En
el marco de la crisis internacional y el desplome de los activos bursátiles, la
situación argentina perfila a ser mucho más grave de lo que todos preveíamos.
Mientras
las bolsas de todo el mundo ya se acomodan en el bear market y los
precios de las commodities siguen en merma, en el territorio argentino
ya se decretó la emergencia sanitaria, la economía se aproxima a un parate total, YPF
alcanza mínimos históricos y nuevos plazos de vencimiento acechan la deuda en
manos de privados, contraída mediante los bonos emitidos por el Estado.


Las
conversaciones con el Fondo Monetario Internacional así parecen haberlo determinado: los bonistas serán
los que soportarán la parte más dura de la reestructuración, 
siendo estos
acreedores los propietarios de más del 40% de la deuda pública bruta, y la
quita estaría pactada en aproximadamente un 30%. 

Esta quita fue recomendación
del FMI, que no está dispuesto a resignar ninguno de sus
beneficios, si no que propone ajustar el rendimiento de los privados.

*Actualmente, la deuda pública
bruta asciende a aprox. US$ 325.000 millones y representa casi el 90%
del PBI.

El gobierno
se encuentra en plena negociación con los tenedores de bonos privados y el
presidente Alberto Fernández ya autorizó al Ministerio de Economía, encabezado
por Martín Guzmán, a reestructurar deuda por US$ 68.842 millones en bonos bajo
legislación extranjera.
 Lo cierto es
que los bonos emitidos por el Estado argentino son los peores valuados a nivel
internacional, y ya cotizan en valores de default. La insolvencia del gobierno
queda expuesta cuando la maquinita de imprimir billetes ya no ayuda con las obligaciones contraídas en moneda extranjera.  

La
confianza entre los agentes nacionales y acreedores externos se encuentra
gravemente deteriorada y para explicar esta crisis de confianza
necesitamos conocer dos puntos claves:

  1. Las reuniones que el ministro Guzmán mantuvo
    con los principales fondos de inversión (Templeton, Ashmore, Fidelity,
    BlackRock
    y Pimco) fueron poco claras
    , y los tenedores de bonos no
    se mostraron para nada satisfechos con la información recibida. La oferta de renegociación estaba planificada para presentarse a los
    bonistas este 31 de marzo, pero el gobierno decidió reprogramar este plazo para
    ocuparse de lleno en el desastre imprevisto que la llegada del coronavirus está
    generando en la economía local y mundial. Por ahora, Martín Guzmán presentará para mediados de
    abril la oferta a sus acreedores privados y las proyecciones
    económicas que demuestren que la renegociación es sustentable.

  2. El gobierno, que ya viene postergando el
    vencimiento de bonos y letras del Estado (como lo hizo, por ejemplo, con el
    AF20), lanzó ayer el canje de 13 títulos en pesos a vencer este año
    , lo
    que representa la reestructuración de pagos comprometidos por $512.000 millones.  Este megacanje abarca LECAPS reperfiladas por el gobierno anterior, letras
    del tesoro en pesos, bonos del tesoro en pesos, y LEBADS emitidas por el actual
    gobierno que, si bien a su fecha de emisión se había dicho que se respetarían
    los plazos establecidos, pareciera ser que no se cuenta con los recursos
    suficientes para su cumplimiento.

Esto
provoca el rechazo de todos los inversionistas hacia los títulos públicos que
el Estado argentino emite, y los sitúa en cotizaciones de default
, que llaman
peligrosamente a los temibles “fondos buitres”.

Situarse en el radar de los
buitres, como bien ya sabemos, puede ser fatal para la renegociación de la deuda:
si estos se adueñan de mas del 25% de los títulos de deuda, el canje, que
precisa de un 75% de aprobación de los acreedores, no podrá efectivizarse.

Entre este año y el 2023, la Argentina debe afrontar vencimientos de deuda por US$ 178.000
millones, y la emisión descomunal de dinero (que el propio presidente ya
confirmó
) poco ayudará para hacer frente a estas obligaciones.


Ahora lo más importante viene a ser, ¿Cómo
generar divisas genuinas en una economía cada vez mas estancada y que se
encamina a una recesión?

El campo, luego
de haber culminado el paro de 4 días y habiéndose decretado la suba de
retenciones al sector, proyecta un impacto catastrófico para la producción, el
empleo y la entrada de dólares: se sembrarían alrededor de 679.000 hectáreas
menos de soja, 16.000 de trigo, 7.000 de cebada y 7.000 de sorgo, esto derivado
de que las exportaciones se reducirán en U$D 843 millones y el agregado de
valor interno en U$D 813 millones. 

Además, en
el marco de la caída de la economía global, los precios de las commodities
se desplomaron, sufriendo los cultivos una caída del 8% en sus
precios desde diciembre.

Aun así, el
sector agroexportador (históricamente azotado por los gobiernos argentinos) no
se llevó esta vez la peor parte: los precios internacionales del petróleo se
hundieron un 55% e YPF atraviesa el peor momento de su historia, cerca de la quiebra.

Para la desgracia
de esta empresa semi-estatal, el barril brent hoy cerró en US$ 26,46 y acumula
casi 4 meses de caídas, desde diciembre del año anterior.

Lo de YPF
es verdaderamente preocupante, alcanzando día a día un nuevo mínimo
histórico y compitiendo en el mercado internacional con costos irracionales

(US$ 49 por barril, según el CEO de YPF), el gobierno no puede confiar
en el ingreso de divisas por medio de este sector. 

Cualquier precio del barril de petróleo menor a US$ 49 dejan en problemas severos a la empresa semi-estatal.

La acción de YPF cerró hoy en $235,85 y continúa en baja. 


Si se quiere diseñar un plan sustentable de pago y evitar contraer nuevas deudas que salden la actual, para comenzar así, una vez más, un nuevo ciclo, además de acordar la quita, el gobierno deberá establecer nuevos plazos de pago con el FMI y replantearse muchas de las cuestionas impositivas, que representan el palo mas grande en esta rueda que llamamos “economía argentina”.


Fuentes:

– https://www.argentina.gob.ar/economia/finanzas/presentaciongraficadeudapublica

– datos.rava.com 

– Bolsa de cereales

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Economía

Brasil trabaja: la tasa de desocupación cayó del 15,1% al 13,7% en junio

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El Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas de Brasil (IPEA) determinó que la tasa de desocupación bajó hasta el 13,7% eliminando la incidencia de factores estacionales. Se trata del nivel más bajo desde mayo del año pasado.

La recuperación en el nivel de actividad económica brasileña comienza a mostrar sus efectos sobre el mercado laboral. Según el Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (IPEA) el desempleo cayó al 13,7% en el mes de junio, siendo el último mes del trimestre móvil comenzado en abril.

Esta cifra se estimó eliminando las fluctuaciones de índole estacional, propias de la estacionalidad en la serie original del Producto Interno Bruto (PIB). El dato de desempleo desestacionalizado para junio de 2021 fue el más bajo desde mayo del año pasado.

Además, se produjo una baja importante contra el último mes del trimestre móvil inmediatamente anterior, pues en marzo de este año la desocupación en Brasil ascendía al 15,1% de la población económicamente activa.

Según la encuesta IPEA, la mayor parte de la creación de puestos de trabajo se concentró en sectores con un alto grado de informalidad, como la construcción, la agricultura y los servicios domésticos. El empleo en estos sectores creció 19,6%, 11,8% y 9% respectivamente, en comparación con el mismo período de 2020.

A diferencia de Argentina, la población económicamente activa de Brasil se mantiene en crecimiento y ya está en niveles cercanos a los que había antes de la pandemia. Esto implica que la reducción de la desocupación solo pudo deberse a la expansión en la cantidad de empleo, y no a un “efecto desaliento” como ocurrió en Argentina.

Por su parte, el Gobierno de Jair Bolsonaro dio respuesta a los problemas de informalidad y actualmente impulsa una ambiciosa reforma laboral para modernizar la legislación y favorecer la contratación en el sector privado formal.

Con la recuperación de la actividad económica mensual se espera volver a conseguir los niveles de empleo previos a la pandemia, pero la desregulación del mercado apunta a bajar el “desempleo estructural” y disminuir el grado de informalidad internalizado en Brasil.  

Acorde a los datos de la encuesta IPEA, la informalidad no es la única problemática sobre la actual estructura del mercado laboral en Brasil, también la duración promedio de la desocupación se mantiene en niveles elevados desde hace décadas. La desregulación laboral tiene por objetivo generar incentivos para el dinamismo de la demanda por factor trabajo.

Los cambios apuntan a modificar los programas estratégicos de las empresas de forma estructural, para que dejen de ser capital-intensivas de forma exagerada, y vuelvan a incorporar una cantidad óptima de factor trabajo.  

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Economía

Brasil registró un superávit de cuenta corriente por US$ 1.680 millones en agosto

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El Banco Central de Brasil registró un importante superávit de US$ 1.680 millones en agosto cuando los analistas proyectaban un resultado positivo por US$ 1.000 millones. De esta forma, el resultado acumulado de 12 meses sigue siendo deficitario, pero es el más bajo desde 2018 y va en camino al equilibrio fiscal.

Acorde a los últimos datos relevados por el Banco Central de Brasil, el déficit de cuenta corriente del país se estabilizó en el 1,23% del PBI en agosto, siendo la brecha más baja desde mediados de 2018.

Este resultado se debió a un importante superávit en la balanza de pagos. La autoridad monetaria relevó que el mes de agosto cerró con un superávit de US$ 1.680 millones en la cuenta corriente.

El consenso de los analistas entrevistados por Reuters proyectaba una cifra superavitaria cercana a los US$ 1.000 al término del mes pasado, por lo que fueron superadas las expectativas.

Teniendo en consideración solamente el resultado para ese mes, y dejando de lado el arrastre estadístico del acumulado anual, las cifras registradas fueron las más altas para cualquier mes de agosto en por lo menos 15 años.

En comparación con el mismo mes del año pasado, el superávit comercial arrojó un crecimiento del 14,2% como señala el informe del Banco Central brasileño, lo que equivale a una mejora por US$ 5.650 millones.

Por su parte, el flujo de inversión directa en el país también mostró resultados positivos. Brasil registró una afluencia de capitales por US$ 4.451 millones en agosto de este año, frente a los US$ 2.592 millones del mismo período de 2020. Esto representa un aumento del 71,7% interanual.

Aún así, la proyección de los analistas preveía alcanzar un flujo de inversiones por un monto de hasta US$ 6.000 millones, por lo que esta vez el dato efectivamente registrado no fue optimista, pese a las mejoras contra el año pasado.

El Banco Central de Brasil espera concretar un resultado superavitario por US$ 3.000 millones en la cuenta corriente para fin de año, y conseguir un ingreso de inversiones por otros US$ 60.000 millones.

El monto de la inversión proyectada para Brasil podría ser perfectamente factible, pues hasta agosto ya se acumularon US$ 49.400 millones en concepto de inversión extranjera, y está dentro de los parámetros previstos. Las metas para fin de año se mantienen sin mayores correcciones.

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Economía

China al borde del colapso: Evergrande tiene 30 días para poner sus cuentas en orden o quebrar

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El gigante inmobiliario chino falló en pagar un vencimiento de intereses de bonos en dólares este jueves, y le queda solo un plazo de gracia de 30 días antes de entrar en default abiertamente. Sus acciones se derrumban en la bolsa de Hong Kong.

Después del pánico en los mercados financieros por un posible incumplimiento definitivo de Evergrande con sus acreedores, la empresa todavía no ha dado respuestas contundentes y los inversores siguen vendiendo sus posiciones en la plaza bursátil de Hong Kong.

Este jueves, el gigante inmobiliario no cumplió con el debido pago de intereses resultantes del enorme pasivo acumulado en los últimos años. Aún así, se determinó un período de gracia por 30 días. De no producirse una corrección al término de este plazo, la empresa entraría en cesación de pagos de forma abierta.

Hasta ahora, no ha mostrado ni la más mínima señal para corregir el rumbo y sus cuentas indican que si el Banco Popular Chino no le gira dinero, no podrá afrontar ningún pago más.

El pasivo que acumula Evergrande es tan masivo que incluso representa hasta el 2% de PIB chino, una cifra exorbitantemente grande por un monto aproximado de 305.000 millones de dólares.

Evergrande alegó haber llegado a un acuerdo exitoso con sus acreedores de deuda, pero lo cierto es que solamente se cubrirán los tenedores de bonos en yuanes, pero no en dólares u otras divisas. Se llega entonces a un trato completamente desleal con los inversores en el exterior.

El Banco Central Chino respondió suministrando una mayor liquidez en los mercados, pero si bien se especula con un posible rescate, aún no se han dado precisiones al respecto por parte del Gobierno chino ni de sus medios oficiales dependientes.

Sin embargo, la empresa inmobiliaria sí dispone de suficiente liquidez para afrontar el pago de intereses en el corto plazo, pero posee un dramático problema de solvencia. En otras palabras, si bien es capaz de cumplir con sus obligaciones en los próximos meses, Evergrande decidió por voluntad propia no pagar intereses a acreedores fuera de China ante su propia expectativa por un incumpliendo abierto en el futuro.

De colapsar completamente, la repercusión financiera podría rápidamente diseminarse al sector real y poner en serios problemas a la segunda economía más grande del mundo. De esta manera, también corre peligro el desempeño de la economía global.

La política monetaria de China en los últimos años jugó un rol crucial para entender el posible colapso de Evergrande. Para sostener las tasas de crecimiento después de cambiar el modelo económico en la última gran crisis internacional, el mercado chino recurrió a un masivo endeudamiento.

Considerando solamente al sector privado, la deuda China pasó de representar el 110% del PBI en 2008 al 230% en la actualidad. Sumando al enorme sector público en el país asiático, la deuda total alcanza hasta el 323% del PBI. Este endeudamiento fue constantemente incentivado y subsidiado por el efecto de la política monetaria china.

La política monetaria mantuvo por años una suerte de arbitraje entre las bajas tasas de interés en los mercados de países desarrollados, y los altos tipos vigentes dentro de China. Mientras la política monetaria norteamericana también fue laxa, se generaron incentivos para adquirir deuda a bajo costo en EE.UU para adquirir activos financieros (comprar deuda) china con mayores rendimientos. Esto promovió activamente el endeudamiento chino, en la cual empresas como Evergrande pudieron colocar sus instrumentos y conseguir financiamiento por años.

Cuando Estados Unidos volvió a apostar por una política más contractiva a partir de 2016, se revirtió el flujo de capitales de nuevo, y China dejó de adquirir financiamiento. En consecuencia, el Banco Central chino cambió de estrategia y rebajó enormemente los tipos de interés, buscando perpetuar el mismo ciclo de endeudamiento pero a nivel interno.

En consecuencia, cabe esperar que Evergrande sea solamente una primera muestra de una secuencia de malas inversiones por sobreendeudamiento del mercado chino con el resto del mundo, así como a nivel local. Evergrande podría convertirse en el primer precedente de un problema financiero mucho más relevante.

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