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Cuba

Cuba lanza el ajuste más grande de su historia, con aumentos de hasta 200%: "Ajustar no es neoliberal"

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El Gobierno comunista también decretó un violento recorte sobre los subsidios universales a la canasta básica, por lo que miles de familias dejarán de acceder tan siquiera a una mínima gama de productos para sobrevivir.

La dictadura comunista de Miguel Díaz-Canel volvió a implementar un severo ajuste salvaje contra la población, en un intento desesperado por sostener un sistema económico que se encuentra ampliamente agotado

Las finanzas públicas se desequilibraron completamente en los últimos años, y la única fuente de financiamiento fue la emisión de pesos sin respaldo. Dentro del régimen socialista, en donde los precios son severamente reprimidos, esto condujo a una situación de desabastecimiento en bienes y servicios básicos a lo largo de toda la isla.

La dictadura resolvió un aumento del 25% sobre las tarifas de electricidad (principalmente sobre el sector residencial) y sobre el precio de los combustibles. Asimismo, las tarifas de distribución de agua tendrán un aumento del 200%, por lo que el costo de este servicio se verá triplicado para la amplia mayoría de los hogares en el país.

De no afrontar estos aumentos, el sobrante monetario habría conducido a la desaparición total de estos servicios. Pero las drásticas subas solamente ralentizan o postergan los problemas hacia adelante, ya que las causas detrás del sobrante monetario siguen inalteradas. 

El Gobierno mantiene una estructura de gastos verdaderamente colosal, que alcanzan a superar el 60% del PBI. Al mismo tiempo, se estima que el déficit presupuestario para el año 2023 habría superado el 15% de PBI, y constituye un récord como no se veía desde la pandemia en 2020 o durante el “período especial” que le siguió a la caída de la Unión Soviética.

Díaz-Canel resolvió una fuerte quita de subsidios para la canasta básica de alimentos. Este es un medio indispensable para que miles de familias puedan comer en la isla, ya que los precios “oficiales” en las tiendas del Estado reflejan góndolas vacías, y para acceder a una cantidad adecuada de insumos y alimentos es necesario comprar en el mercado negro a precios exorbitantes.

La izquierda trotskista en Argentina cuestionó severamente al ajuste fiscal emprendido por el Presidente Javier Milei (un camino convalidado por la voluntad popular), pero el ajuste de Milei contempló una fuerte expansión de las partidas sociales y de los subsidios alimentarios para los estratos más humildes de la población.

Muy por el contrario, el ajuste que lleva adelante el socialismo en Cuba se deposita completamente sobre el esfuerzo de los sectores más vulnerables, despojándolos de alimentos básicos para la subsistencia y sometiendolos a fuertes actualizaciones tarifarias que no garantizan el fin del desabastecimiento por mucho tiempo.

La crisis económica es tan intensa que el régimen dejó de publicar estadísticas oficiales trimestrales sobre la evolución del PBI a partir de junio del año pasado. La tasa de inflación interanual ronda el 30%, los precios suben a razón del 2% por mes, y la brecha cambiaria entre el dólar paralelo y el CUP oficial supera el 127%.

Cuba

Siete deportistas de Cuba se fugaron de la delegación durante el cierre de los Juegos Panamericanos en Chile

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Seis jugadoras de la selección femenina de hockey sobre césped y un velocista de 400 metros con vallas se escaparon de la Villa Panamericana y se escondieron en Santiago de Chile para no tener que regresar a Cuba.

Este domingo 5 de noviembre se realizó la ceremonia de clausura de los Juegos Panamericanos Santiago de Chile 2023. Miles de atletas de todos los rincones del continente pasaron unos días en la capital del país trasandino con el objetivo de conseguir una medalla para su nación.

Sin embargo, como suele ocurrir más seguido de lo que la dictadura cubana quiere admitir, siete deportistas de Cuba decidieron aprovechar la oportunidad para separarse de la delegación y esconderse para no tener que regresar a la isla caribeña.

Según informó la Radio Bio-Bioseis jugadoras de la selección de hockey césped femenina y una vallista abandonaron repentinamente la concentración el día sábado, último día de actividad en la disciplina, luego de conseguir el quinto lugar en la competición.

Los nombres que trascendieron fueron Jennifer MartínezYakira GuillénLismary GonzálezHelec CartaGeidy Morales y la capitana Yunia Milanes. La huida se generó poco tiempo después de que finalice el partido en el que Cuba perdió por 3-0 frente a Uruguay en el Centro Deportivo de Hockey Césped, ubicado en las instalaciones del Estadio Nacional.

Horas más tarde, el medio PlayOff Magazine añadió que el medallista de bronce en los 400 metros con vallas Yoao Illas, también se fugó de la delegación cubana. Con 21 años, el velocista logró su mejor marca personal en la final de los Juegos Panamericanos con un tiempo de 49,74 segundos, marca que le alcanzó para quedar en el tercer lugar del podio.

Si bien la dictadura comunista de los Castro históricamente ha intentado ocultarlo, miles de deportistas han abandonado a las delegaciones y pasado al exilio cuando las selecciones de distintos deportes van de visita a otro país en las últimas décadas.

Tan solo este año, ya van un total de 62 deportistas cubanos que abandonaron contratos o delegaciones nacionales, según detalló el periodista cubano Francys Romero.

Otro antecedente similar se dio durante el desarrollo de la Copa de Oro en Estados Unidos donde los futbolistas Roberney Caballero, Neiser Sandó, Denilson Milánes, Jassael Herrea y Sandy Sánchez decidieron escapar del hotel en que alojaban.

Los otros casos más resonantes de este año fueron las de los campeones mundiales Yoenlis Feliciano Hernández (boxeo) y Denia Caballero (disco). Otros deportistas han optado por emigrar legalmente como es el caso del beisbolista Yariel Rodríguez. En los medios locales reflejan estas noticias como “graves indisciplinas” e incluso catalogarlas de “traiciones”.

Las graves dificultades económicas y la represión de los Derechos Humanos que sufren los cubanos han fomentado históricamente un masivo éxodo de la isla, donde muchas familias incluso se han lanzado con balsas a cruzar el dificultoso estrecho de la Florida para escapar del yugo comunista.

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Cuba

Cuba sufre la peor crisis desde el colapso de la Unión Soviética: Escasez total de comida y apagones masivos

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El régimen comunista está tratando de reprimir el aumento de los precios con controles, provocando un drástico desabastecimiento como no se veía en la isla en más de 30 años. Escasean alimentos básicos y el combustible, y los cortes de luz llegan a durar entre 8 y 10 horas por día.

La dictadura de Miguel Díaz-Canel fracasó estrepitosamente en su intento por estabilizar la diezmada economía de Cuba. El sistema socialista está atravesando un colapso como no se veía desde la década de 1990, cuando el derrumbe de la Unión Soviética desató el llamado “período especial” en la isla.

Los desequilibrios fiscales del sector público son monetizados por el Banco Central, y esto provocó un problema de sobrante monetario que el régimen no puede controlar. La dictadura apostó por la imposición de estrictos controles de precios, salarios, tarifas y jubilaciones para tratar de aminorar el alza del IPC oficial, pero provocó el peor desabastecimiento en 30 años.

La Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei) publicó que la tasa de inflación interanual de los precios estrictamente oficiales cayó ligeramente al 39,52% en agosto, mientras que el IPC registró un salto del 0,7% con respecto a junio. La inflación fue aún menor en ciertos servicios públicos celosamente controlados por el Gobierno. La inflación reprimida es cada vez más grosera, y las políticas del régimen están generalizando la escasez en todo el país.

Los controles de precios minoristas provocaron escasez de alimentos básicos a lo largo y ancho de la isla, por lo que el régimen endureció los cupos legales para la compra de pollo y carnes blancas.

El congelamiento de las tarifas energéticas provocó exactamente el mismo efecto sobre el combustible. Y debido a la escasez de divisas provocada por los controles cambiarios, la dictadura comunista estableció cupos de compra en todas las estaciones de servicio del país, llegando incluso a su prohibición directa en los casos más extremos.

Ocurre lo mismo en el mercado eléctrico. El abastecimiento de energía eléctrica entró en colapso ante la falta de insumos importados y la distorsión de los precios sobre las tarifas al público. El régimen organizó apagones masivos que alcanzan a cubrir entre el 17% y el 30% del país, afectando a usuarios residenciales, comercios e industrias.

Los apagones se producen todos los días, y llegan a tener una duración de entre 8 y 10 horas. Las autoridades comunicaron que se esperan más apagones por lo menos hasta pasado el mes de octubre, y que la situación no mejorará en el corto plazo.

La dictadura aún se resiste a sincerar los precios otra vez, como ya se vio obligada a hacer en enero de 2021 cuando el IPC llegó a aumentar hasta un 44%. La represión financiera está provocando el colapso de la actividad económica, y el régimen discontinuó la publicación de las estadísticas de empleo y PBI desde el segundo trimestre del año pasado.

El tipo de cambio paralelo del dólar se disparó hasta los 242 pesos cubanos, marcando una brecha cambiaria de casi el 100% con respecto al dólar oficial. Como ocurrió en Argentina y Venezuela, Cuba se quedó sin dólares para hacer frente a sus importaciones más básicas debido al control de cambios.

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Argentina

Papelón internacional de Alberto Fernández en la ONU: Denunció un “bloqueo” en Cuba que no existe

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El Presidente se mostró abstraído de la realidad y arremetió contra un bloqueo extranjero en Cuba, cuando en realidad el cierre de la economía lo impone el propio régimen comunista de manera unilateral.

A solo unos pocos meses de su retirada del Gobierno, el presidente Alberto Fernández protagonizó otro espectáculo lamentable ante nada menos que la Asamblea General de la ONU, arremetiendo contra el FMI a pesar de la ayuda financiera recibida y denunciado “bloqueos” sobre Cuba y Venezuela.

Focalizó el eje de su discurso estrafalario contra el presunto bloqueo internacional en contra de Cuba, y también exigió que este país dirigido por una dictadura totalitaria sea excluido de la lista de países catalogados por promover activamente el terrornismo. De esta manera Fernández se desentendió del terrorismo perpetrado en Argentina con el apoyo del régimen cubano.

Lo cierto es que no existe ningún bloqueo internacional que limite el comercio de Cuba. Lo que sí existen son una serie de sanciones establecidas exclusivamente por Estados Unidos de manera bilateral (no afecta al comercio de la isla con otros países), impuesto desde octubre de 1960 en represalia por la violenta expropiación de miles de activos estadounidenses en la isla, entre ellos casinos, fábricas, instalaciones eléctricas, hoteles, etc. Esto último se denomina “embargo” comercial y no bloqueo propiamente dicho.

Un bloqueo y un embargo son cosas muy distintas. El bloqueo implica eliminar cualquier posibilidad de comercio mediante el uso de poder militar y se emplea en continentes bélicas. Esto supone el boicot del comercio sobre todos los medios posibles, ya sea atacando buques de carga, interviniendo las rutas aéreas de comercio, cerrando la frontera terrestre para el transporte de mercadería, etc.

Por su parte un embargo es la decisión de un país de restringir la importación y/o la exportación pero sobre sus propios ciudadanos (no sobre los de otros países), con destino a uno o más países en específico a los cuales se pretende afectar de alguna manera. Por ejemplo, el cese de las exportaciones de gas ruso a Europa constituye un embargo, no un bloqueo.

De esta manera, Estados Unidos restringió el comercio con Cuba, pero esto jamás impidió en lo más mínimo que Cuba pudiera comerciar, exportar e importar, con cualquier otro país que estuviera dispuesto a hacerlo.

Sin lugar a dudas el atraso tecnológico y la falta de desarrollo económico en Cuba se debe, entre otras muchas razones, a la falta de apertura al comercio internacional. Pero este bloqueo no fue impuesto desde el exterior sino por la misma dictadura desde el año 1959, siguiendo una estrategia fracasada y obsoleta conocida como la “industrialización por sustitución de importaciones”, que el régimen promovió incansablemente desde su llegada al poder.

El sistema de comercio exterior de Cuba se encuentra completamente estatizado, solo el Estado puede controlar lo que entra y sale del país. La dictadura socialista no solo establece un alto promedio arancelario superior al 10% nominal (más alto que en muchos países en la región), sino que además mantiene un arsenal de restricciones cuantitativas y cambiarias. En algunas posiciones arancelarias la tarifa máxima asciende al 30% nominal.

Tampoco existe libertad de cambios en Cuba, y desde el abandono del peso convertible CDU el número de operaciones legales aceptadas se acortó todavía más. En ausencia de un mecanismo eficiente para financiar las importaciones y tras aplicar múltiples restricciones cambiarias por décadas, la escasez de divisas es algo usual en la isla y esto condena irremediablemente al flujo de importaciones. Cuba puede comerciar con cualquier país, pero las distorsiones del fallido sistema socialista hacen que no tenga las suficientes divisas como para poder hacerlo.

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