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Economía

De Pablo detalla las claves de la crisis económica Argentina: recuperación, inflación, dólar y deuda

El economista Juan Carlos De Pablo detalló los diferentes indicadores que muestran el futuro de la economía Argentina. La pobre recuperación, el shock inflacionario, la suba del dólar y el problema de la deuda.

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El reconocido economista y escritor, Juan Carlos de Pablo, encontró espacio para dar su siempre esperado análisis económico sobre la actualidad argentina, durante un encuentro Webinar, organizado por Planexware.
En la reunión, planteada para empresarios del sector privado, De Pablo destacó que “esta realidad en la que estamos inmersos depende de decisiones tanto públicas, privadas como colectivas para salir adelante”.

“Los números sanitarios son los peores de los que tuvimos hasta ahora desde que empezó la cuarentena, pero hay una realidad y es que la gente ya está muy cansada del confinamiento”, añadió. 

También hizo hincapié, una vez más, en las flexibilizaciones que se vienen dando “tanto por derecha como por izquierda”, en referencia tanto a las salidas clandestinas como a las permitidas por el Gobierno, y definió a la cuarentena como un concepto “cualitativo”, cuyo final carece de importancia.
Desde su punto de vista, el futuro es incierto, y está sujeto a una serie de variables inter-conectadas entre el sector público y el sector privado, así como el comportamiento de la gente a nivel individual y colectivo. 
Este comportamiento de las personas estaría íntimamente ligado al colapso de la situación social ante la depresión económica.

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La recuperación

Dos indicadores a tener muy en cuenta son el nivel de producción y el nivel de ventas. En este sentido y, aunque los números siguen bastante alejados respecto al 2019 (año que ya de por sí fue recesivo), se observa una marcada recuperación desde el mes de abril hasta el día de la fecha.

“En materia de producción, lo peor ya pasó”

El economista destacó que la caída mensual en abril fue “el piso” del shock por el aislamiento, y por eso destacó que el peor escenario ya quedó en el pasado. Además, se mostró muy optimista con respecto a la rapidez de la recuperación. 

Sin embargo, todavía no alcanza. La actividad permanece en niveles muy inferiores a los que se registraron el año pasado, y las consultoras privadas estiman una caída promedio del 12% para este año, una de las más grandes de la historia.

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La inflación

A medida que se vaya flexibilizando la cuarentena, cada familia se va a preguntar cuánto dinero necesita y cuánto le sobra, y buscarán sacarse esos pesos excedentes de encima, sea gastándolos en bienes o en ahorros en divisas extranjeras, lo cual va a generar una alta presión inflacionaria.

Si el gobierno pretende convencernos de que nos quedemos con todos los pesos, va a ser muy difícil. La probabilidad de un fogonazo inflacionario es alta“, advirtió De Pablo.

Con la progresiva normalización de la economía, se podría vislumbrar un repunte en la actividad, pero la amenaza inflacionaria llegaría para quedarse. Las atípicas condiciones que impone la realidad actual, desaparecerían en el futuro y dejarían de contener a la inflación.
En otras palabras, la inflación está pero no se ve porque muy pocos estuvieron o están produciendo y menos aún comprando, a excepciones de bienes esenciales como los alimentos, que a su vez también tienen fuertes controles de precios. Si no se puede convalidad un aumento de precios no se va a registrar inflación en ese período, pero sí lo hará en el próximo donde la actividad se haya normalizado.
De Pablo habló de un “shock inflacionario”, y le asignó una alta probabilidad de ocurrencia. El accionar del Gobierno podría determinar si el shock será amortiguado, o si se convertirá en un nuevo trauma para la economía argentina. 

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El Dólar

Para De Pablo, el Banco Central no está en condiciones, al menos en el corto plazo de poder hacer algo realmente significativo con respecto a la brecha cambiaria. Advirtió sobre la imposibilidad de tomar decisiones apresuradas en esta materia. 

Este Gobierno tiene una visión administrativa de los dólares. Sabe que tiene cada vez más reservas libres, sabe que no se va a poder endeudar por eso le empieza a poner el pie a las exportaciones”, describió.

Calificó al Gobierno de “almacenero”, respecto a su manejo con el billete verde, pues se intenta conciliar de alguna manera a la política monetaria y cambiaria, de la mano con las restricciones naturales que dispone el Banco Central. 

En el corto plazo, el economista considera imposible que se levanten las restricciones al acceso de la moneda estadounidense, por lo que la brecha cambiaria se mantendrá en el tiempo.

Fuente: BAE Negocios. 

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La Deuda

De Pablo opinó sobre el impacto de la negociación de la deuda en la economía. Por un lado, destacó que siempre “hay un plan”, aunque éste se limite a algo implícito sobre un conjunto de medidas. 
Si bien el arreglo con los bonistas ayuda a la normalización de la Argentina, el economista aclaró que esto no necesariamente garantizará el alivio financiero que tanto se espera. Es decir, las variaciones en el tipo de cambio y el faltante de divisas, continuarán su rumbo a pesar del acuerdo.
El otro punto a destacar es la relación entre el Fondo Monetario Internacional y Argentina, que parecería estar en una posición favorable para el equipo de Guzmán. 

Si el Gobierno le plantea al FMI una grosería, el organismo se la va a tener que aguantar. No va a poder hacer nada. El problema es la mala lectura que haga el oficialismo de esto y salga a decir que sus ideas están funcionando“, concluyó. 

Al finalizar, fue consultado sobre el gasto público, y De Pablo aseguró no ver ningún esfuerzo para poner en orden las cuentas públicas. Según estimó, la mitad de la expansión fiscal que llevó a cabo el gobierno es por el COVID-19.

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Economía

Para The Economist, un default argentino conducirá a un caos generalizado como en 2001

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La fuerte turbulencia en el mercado cambiario anticipa solo una parte de las funestas consecuencias que atravesará el país si no se consigue un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

El rebote de la economía argentina se encuentra cada vez más comprometido conforme se derrumban los pilares básicos de la macroeconomía. La más reciente editorial en The Economist sobre la Argentina, revela una sombría visión sobre el desenlace económico del país sin finalmente el Gobierno fracasa en concretar un acuerdo con el FMI.

De producirse un eventual default, el caos económico y político devenido de ello podría no tener nada que envidiarle al pánico del año 2001. Si Argentina pierde el acceso al poco financiamiento de organismos multilaterales, y dado el abrupto desequilibrio fiscal, la expansión monetaria que esto requiere podría traer serias turbulencias inflacionarias.

En el artículo, titulado “La loca existencia de la Argentina”, se recopilan 20 años de historia económica y se advierte que, de no llegar a un acuerdo, el costo recesivo sobre le país podría ser similar al que hubo entre 2001 y 2002. El artículo señala que, desde el año 2012, Argentina se encuentra atrapada en la estanflación, sin poder salir exitosamente en la gestión de Mauricio Macri.

El enfoque exageradamente gradualista no atacó, ni pretendió atacar, el resultado fiscal deficitario durante los tres primeros años del Gobierno de Macri. El resultado fue una irrisoria dependencia de capital extranjero para financiar los desequilibrios fiscales, algo que finalmente no pudo sostenerse en el tiempo y desembocó en una aguda recesión desde 2018 y en adelante.

Del mismo modo que The Economist, numerosos analistas locales compartieron las preocupaciones en torno a la economía argentina. Para el destacado economista Miguel Ángel Broda, a lo largo del 2022 el país podría tener una inflación de entre el 55% y 70% anual, cuando ya se venía del 50,9% anual en 2021. Pero sin un acuerdo con el Fondo, se podría alcanzar incluso los tres dígitos de inflación.

Incluso con acuerdo, los analistas locales estiman un gran riesgo sobre qué tan factible sería el cumplimiento progresivo de las metas trimestrales cuantitativas y cualitativas que suponga un acuerdo fiscal serio. De no cumplirse en tiempo y forma, pese a la voluntad de pago que pueda haber, el default acontecería de forma inexorable y sus consecuencias serían las mismas.

El pánico por un eventual default se tradujo en una fuerte corrida contra el peso en el día de hoy, siendo que el dólar en el mercado paralelo llegó a cotizar en los $223 al mediodía, y el Contado con Liquidación llegó incluso a un pico de $236 a las 12:50 de la jornada. Estas cifras marcaron un récord histórico.

Alberto Fernández y su equipo fueron tomados completamente por sorpresa y el Gobierno sigue paralizado, sin ofrecer ningún tipo de respuesta al caos cambiario. La vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner decidió desentenderse de los problemas económicos y se reunió con la hija de Hugo Chávez con el motivo de la asunción de Xiomara Castro en Honduras, y no perdió oportunidad para criticar duramente al FMI por lo que catalogó de “políticas de ajuste”.

El propio Alberto Fernández, hace tan solo dos días, rechazaba tajantemente cualquier tipo de ajuste sobre las finanzas públicas, en lo que parece ser una posición casi irreconciliable sobre la cuál es imposible celebrar un acuerdo con el FMI. Las pesadas declaraciones en las esferas más altas del oficialismo no ayudan en vislumbrar un posible acuerdo.

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Economía

Demora el acuerdo con el FMI: se dispara el dólar y los bonos cotizan en mínimos históricos

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La falta de respuestas por parte del ministro Martín Guzmán generó un fuerte cimbronazo en los mercados financieros. El dólar paralelo alcanzó los $223 y algunos bonos volvieron a tener rendimientos negativos en pesos.

El Gobierno de Alberto Fernández parece completamente incapaz de dar respuestas concisas para la estabilidad macroeconomía del país. El Fondo Monetario Internacional pidió un programa para la consolidación de las cuentas públicas, pero el ministro Martín Guzmán se niega a realizar cualquier tipo de ajuste fiscal en 2022.

El espectáculo brindado por el oficialismo generó un fuerte pánico en los mercados financieros y de cambios, por lo que el dólar paralelo llegó hasta los $223 en pocas horas, subiendo $2 con respecto a la jornada anterior. Los mercados aún no visualizan un acuerdo, y se preparan para el peor de los escenarios: un trágico default.

Aún a pesar del nivel de déficit del sector público, la financiación del mismo se torna el principal problema alrededor de todo el riesgo crediticio, financiero y cambiario, pues el Gobierno recurre únicamente a la emisión monetaria descontrolada como el mecanismo para financiar sus desequilibrios. La financiación monetaria tuvo un impacto directo en el tipo de cambio sin intervención.

El Riesgo País llegó a los 1.916 puntos básicos en la jornada del día jueves según lo mide la firma JP Morgan, el valor más elevado desde la restructuración del 2020. Por otra parte, el precio de los instrumentos financieros argentinos se encuentra en mínimos históricos.

En la jornada del jueves, la mayor parte de los bonos argentinos en dólares mostraron caídas, marcando un promedio del 3%. Ejemplos de estos bonos son el Bonar 2030, o lo Globales 2046 y 2030.

Los bonos llegaron a niveles de rendimiento verdaderamente irrisorios: el bono AL30 llegó incluso a registrar un rendimiento del negativo del 0,5% en pesos. En otras palabras, el desempleo del AL30 fue tan devastador, que incluso hubiera sido preferible mantener pesos en efectivo por el plazo de tenencia del bono, y así evitar cargar con un rendimiento de características tan funestas.

En general, los bonos denominados en moneda local y sin ajuste por inflación (CER) son los instrumentos que más sufrieron la dramática gestión del ministro Guzmán, que no pudo inspirar la suficiente confianza para coordinar las expectativas de mercado, ni tampoco la suficiente credibilidad fiscal como para cerrar un acuerdo con el FMI en tiempo y forma.

También se produjo un alza importante en todos aquellos instrumentos que responden como un seguro ante un incumplimiento del Estado argentino con sus acreedores. Los famosos seguros de default aumentaron drásticamente su probabilidad de ocurrencia de pago, pasando del 44% al 66% en el día de hoy. Esto también fue tomado como una fuerte señal de alerta que complica la situación del Gobierno con el FMI.

Dada la crítica situación de reservas internacionales en el Banco Central, la mayoría de las consultoras privadas estimaban un acuerdo, como muy tarde, para fines de marzo de este año. Una vez pasado ese período Argentina no tendrá ni un solo dólar para afrontar los vencimientos de sus obligaciones, dada la actual política monetaria y cambiaria del BCRA.

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Economía

Deuda con el FMI: ¿Qué consecuencias podría atravesar Argentina si no paga el vencimiento?

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Después de abonar los U$S1.100 millones adeudados en febrero, Argentina se quedará sin dólares para pagar los siguientes vencimientos, y podría entrar en cesación de pagos en marzo.

Las negociaciones argentinas por la renegociación del pago de la deuda que mantiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI) están en un punto complicado. Mientras Guzmán negocia atrasar los pagos, Alberto Fernández asegura que no pueden hacer ningún ajuste antes de 2027, algo que no contenta al Fondo.

Este viernes que viene y el martes próximo se vencen dos plazos de pagos que acumulan unos U$S1.100 millones, que apenas podrá pagar el Banco Central. El próximo pago es en marzo y con las reservas líquidas no va a alcanzar para pagarlo.

Sin un acuerdo rápido con el FMI un default es prácticamente una certeza, y esto tendría una serie de implacancias no solo para el mercado argentino si no para el mismo organismo internacional, que dejaría de recibir los pagos de la deuda más grande que tiene activa en estos momentos.

En principio, la negativa de pagar traería consigo tensiones fuertes en el mercado de cambios y a los activos financieros argentinos. El Riesgo País se dispararía, y el Banco Central se quedaría sin dólares para intervenir en el mercado de cambios, por lo que se podría esperar una fuerte suba en la cotización de los segmentos paralelos.

El otro punto, y quizá el que más preocupa, es que si Argentina se negase a pagar, podría a la larga ser expulsada como miembro del organismo. Y si bien no caería en default de manera inmediata, iniciaría un camino que la llevaría a ello.

En definitiva, el extremo máximo del incumplimiento con el FMI podría generar que el organismo haga público que uno de sus miembros incumplió el pago, difundiendo el monto y expulsándolo de Fondo. Esto imposibilitaría a la Argentina tener cualquier tipo de asistencia por parte del organismo y de cualquier prestamista privado, hasta tanto cancelase la deuda.

El freno del ingreso de dólares por parte de préstamos internacionales, si no se compensa con una baja del gasto público, obligaría al Banco Central a aumentar su financiamiento al Tesoro, lo que produciría más emisión monetaria de pesos y, por ende, más inflación.

Po último, y esto ya siendo una consecuencia de mercado, habría una importante caída de los flujos de inversión privados, dado el escenario económico de gran incertidumbre, por lo que entrarían incluso menos dólares al país y generando una espiral de escasez de divisas extranjeras que desembocarían casi certeramente en una hiperinflación.

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