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Economía

Desde 2018 se perdieron 421 mil empleos en el sector privado, mientras que el sector público sumó 103 mil

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Ante un sector privado cada vez más debilitado por la recesión y la presión impositiva, el sector público siguió creciendo sin moderaciones en los últimos años. Se agranda el Estado y se achica la sociedad.

Mientras los economistas aduladores del oficialismo festejaron la creación de un puñado de empleos, la trayectoria dinámica del trabajo en el sector privado es dramática desde la crisis de 2018 y hasta la actualidad.

Desde el comienzo de la recesión en abril de 2018 Argentina perdió 420.872 puestos de trabajo en el sector privado de la economía, mientras que el sector público incrementó su personal y creó 103.063 empleos.

El último informe de política monetaria del Banco Central estima que la cantidad de empleo público llegó hasta el 28% del empleo total en febrero de 2021. Entre 2012 y 2015 esta relación aumentó casi 3 puntos porcentuales, entre 2016 y 2019 se añadió otro punto porcentual, y finalmente Fernández profundizó la tendencia.

Desde 2003 las distintas esferas del sector público, Nación, Provincias y Municipios, se han convertido en una suerte de “seguro de desempleo” como anteriormente lo fueron las masivas empresas estatales en las décadas de 1970 y 1980.

De hecho, algunos estudios presentados por el economista Orlando Ferreres sugieren que, de no haber sido por la estrafalaria creación de empleo público artificial, la economía kirchnerista habría terminado con una tasa de desocupación del 20% en 2015, cuando en la práctica cerró en el 9%.

Las pérdidas siderales del sector público ya no se internalizan tan abiertamente a través de empresas públicas, sino que aparecen a partir de enormes gastos en personal que no están justificados por razones técnicas o de productividad, sino que responden a fines políticos.

Las reducciones esporádicas en las erogaciones públicas en personal no resultan de despidos ni racionalización en la administración pública, sino que forman parte del efecto inflacionario sobre las cuentas del Estado, que afecta principalmente al pago de salarios. A pesar de que la inflación erosionó en cierta forma los salarios públicos, la cantidad de plazas laborales creadas en este sector sigue creciendo sin pausa.

Se estima que cerca de 50.000 empresas cerraron entre 2018 y 2021 pero el Estado siguió creciendo y, en consecuencia, demandó una mayor presión fiscal para mantener sus erogaciones. El aumento del tamaño del Estado se convirtió en una mochila pesada para la sociedad.

Según las estimaciones del IREAL de la Fundación Mediterránea, el sector público argentino llegó a representar el 47% del PBI en 2020, un nivel similar al que tenía en 2015. El Estado creció a niveles históricamente elevados a partir del asistencialismo, las estatizaciones y el empleo público.

IREAL advierte que Argentina fue el país que registró el gasto público en personal más elevado de la región, llegando a totalizar los 11,5 puntos del producto bruto. El grueso de este resultado se concentra en el empleo provincial, que sin lugar a dudas forma el eje del problema a largo plazo.

Economía

El Gobierno endurece el cepo y buscará ampliar la documentación tributaria requerida para operar

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Las entidades financieras y los agentes bursátiles podrán solicitar previamente declaraciones tributarias a aquellos clientes que busquen entrar al mercado de capitales. En la práctica, se teme que los organismos de control terminen imponiendo por la fuerza lo que originalmente constituye un lineamiento optativo.

En medio de la progresiva sangría de reservas y el agotamiento del cepo cambiario, el Gobierno dispuso más medidas para seguir estrangulando a las operaciones sobre el mercado legal.

La Unidad de Información Financiera (UIF), por medio de la Resolución 6/2022, dispuso que las entidades financieras como bancos o aseguradoras, así como los agentes bursátiles, podrán solicitar a sus clientes declaraciones tributarias específicas para poder acceder al mercado cambiario legal.

En concreto, las documentaciones tributarias solicitadas serán sobre Ganancias y Bienes Personales, ambos impuestos que tienen un enorme peso como proporción de los recursos totales que percibe el sector público.  

Aún si, si bien se plantea como un criterio que deberá adaptarse a las preferencias de cada entidad financiera con sus clientes, los mercados especulan con que las medidas terminen por imponerse de forma forzosa en las operaciones diarias. Los organismos de control tendrán un mayor peso para disuadir a las entidades financieras para que soliciten, en la práctica, estas declaraciones tributarias a sus clientes.

Las medidas suponen añadir un control adicional sobre el acceso al dólar MEP (que se obtiene en la bolsa de valores) y el dólar Contado con liquidación. Esto podría desembocar en un nuevo aumento de la brecha cambiaria, que actualmente se acerca al 100%.

La resolución fue impulsada por el ultra-kirchnerista Juan Carlos Otero, en un intento por seguir limitando el acceso a los dólares por parte de los argentinos, y contener la profundización de la pérdida de reservas internacionales.

Otero alegó que las disposiciones buscan fortalecer las herramientas de control sobre el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, pero lo cierto es que estos lineamientos ya estaban abordados en la reglamentación anterior de la UIF sancionada en 2017, y el objetivo real de las medidas es sencillamente imponer una nueva traba para la compra de dólares.

El Gobierno justificó, además, que el marco normativo anterior determinado por el macrismo había desarticulado completamente el control sobre todo tipo de operaciones de origen ilegal, pero nuevamente esta fue una declaración exagerada para justificar el endurecimiento burocrático del cepo.

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Economía

Una familia necesitó $76.146 en diciembre para no ser pobre

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Representa un aumento del 40% en relación al año anterior.

El costo de la canasta básica total, que define el umbral de la pobreza en la Argentina, subió 40,5% a lo largo de 2021, casi diez puntos menos que la inflación general promedio, que fue del 50,9%.

El informe dice que la canasta básica alimentaria (CBA) –que marca el nivel de la indigencia- subió 3,9% en diciembre, respecto de noviembre, y 45,3% a lo largo de todo el 2021. Y la canasta básica total (CBT) escaló 3% en diciembre y 40,5% en un año.

Con las subas, la canasta alimentaria para una familia tipo (un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años) ascendió a 32.963,69 pesos y la canasta básica total ascendió a 76.146,13 pesos.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) se define como el conjunto de alimentos que satisfacen ciertos requerimientos nutricionales, y cuya estructura refleja el patrón de consumo de alimentos de la población de referencia.

Y la Canasta Básica Total (CBT), se obtiene mediante la ampliación de la CBA considerando los bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etcétera) consumidos por la población de referencia.

Fuentes oficiales aclararon que la diferencia entre los aumentos que registraron la CBA y la CBT respecto del Índice de Precios al Consumidor (IPC) –que marca la inflación general- responde a que no se computan los mismos productos. “Son canastas distintas”, dijeron.

Para el IPC, por ejemplo, el rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas se incrementó un 50,3% a lo largo de 2021 y el de “vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” avanzó solo 28,3%.

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Economía

Frenazo de la economía China: el banco central rebaja la tasa de interés por miedo a una recesión

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La economía china muestra resultados cada vez más insuficientes en el comercio minorista. El tambaleo de la burbuja inmobiliaria se esparce por toda la economía del gigante asiático.

Los resultados económicos de China volvieron a ser decepcionantes para los estándares de crecimiento que normalmente acostumbraba tener el país asiático en los últimos años. La economía china creció solamente un 4% anual en el cuarto trimestre del 2021, el resultado más bajo desde 1990.

Pero los datos mensuales revelan una desaceleración aún mayor. Las ventas minoristas en China, que reflejan una enorme proporción de la economía, dejaron de crecer en noviembre y cayeron un 0,2% en el mes de diciembre.

En comparación con diciembre de 2020, las ventas minoristas de China rebotaron un 12,5% de acuerdo a la serie original del índice, pero se trata de un mero efecto de arrastre estadístico después de haber registrado una brutal caída en 2020.

La industria manufacturera también registró un fuerte enfriamiento en el ritmo del crecimiento mensual, un fenómeno que se acrecentó especialmente entre julio y septiembre del año pasado. La industria china creció un 3,8% anual en diciembre de 2021, cuando en 2019 mantenía tasas superiores al 6% anual.

Ante la evidente desaceleración de la economía, el Banco Central de China decidió recortar las tasas de interés de la política monetaria, con el objetivo de estimular la economía vía liquidez y más endeudamiento.

El temor detrás de las medidas es el surgimiento de una recesión después del desplome en las ventas del mercado inmobiliario y los problemas financieros de Evergrande. El objetivo de la autoridad monetaria china es evitar una mayor expansión de la recesión sobre cada vez más sectores de la economía.

Aún sin recesión, la desaceleración de la economía china supone un gran problema para el actual esquema de política económica bajo el liderazgo del dictador Xi Jinping. En su gestión, la deuda pública de China pasó de representar el 37% del PBI en 2013 hasta llegar al 66,8% en 2020. En el mismo período, el déficit fiscal trepó del 2% del PBI al 4,2% en 2018, y 3,7% del PBI en 2020.

La política fiscal desequilibrada de Xi Jinping se tornaría mucho más explosiva e insostenible si China finalmente pierde el crecimiento económico que mantuvo en los últimos años y sigue enfriando su ritmo de expansión.

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