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Economía

Desesperación en el régimen chavista: el Banco Central de Venezuela analiza una dolarización parcial de la economía

Tras casi cinco años de hiperinflación, el Banco Central de Venezuela mantiene conversaciones con firmas financieras locales para una posible legalización del dólar en préstamos, como parte de un sistema de compensación y liquidación de la divisa.

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Según un reciente informe de Bloomberg, fuentes en el Banco Central de Venezuela aseguran que se han iniciado conversaciones para proceder a una legalización parcial del dólar estadounidense en cierto tipo de transacciones locales. Una medida que abre la puerta a la dolarización en el país caribeño a largo plazo.

En concreto, las conversaciones girarían en torno a la posibilidad de permitir préstamos dolarizados por parte de las entidades financieras locales admitidas por el Gobierno, como una respuesta ante la falta de crédito que generó la debacle económica socialista.

A pesar de los rumores, la propuesta no es oficial, y no se conocen detalles específicos sobre las verdaderas intenciones de la entidad monetaria venezolana.
De concretarse, el efecto inmediato sería una importante formalización de las operaciones dentro del sistema bancario venezolano, o lo que queda del mismo.

A partir de la formalización, la obtención de crédito local vería facilitada, después años de absoluta desorganización. 

El mercado de crédito local venezolano quedó al borde de la desaparición a partir de la depresión económica más profunda en la historia del país, la más grande que se haya visto alguna vez en la región.  

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El sistema de legalización parcial del dólar para este tipo de actividades supondría su coexistencia con el ya muy deteriorado bolívar, o incluso reemplazarlo en algunas actividades. No existen, aun, certezas ni definiciones al respecto

La legalizaciones de mayores facultades para el dólar garantiza transacciones entre empresas y firmas financieras, a fin de poder volver a concretar todas aquellas operaciones que dejaron de existir con el derrumbe de la moneda. 

Sin embargo, y a pesar de las prohibiciones, la erosión inflacionaria provocó el desplazamiento de la moneda local en la mayor parte del as transacciones.
Generalmente, las “monedas malas” desplazan a las que sirven como reserva de valor, y son comúnmente utilizadas solamente por cuestiones transaccionales (como es el caso de Argentina). 

En Venezuela, la hiperinflación perduró por tanto tiempo, que el bolívar fue desplazado de las transacciones cotidianas.

Se estima al menos un 60% de la economía venezolana ya está actualmente manteniendo transacciones en moneda extranjera, principalmente en dólares. 

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La inflación anual, luego de declinar ligeramente a fines del año pasado, volvió a acelerarse nuevamente con la crisis de la pandemia mundial.
Cabe destacar que, pese a las fluctuaciones, el nivel de precios en ningún momento logró salir de la hiperinflación, y simplemente se produjeron alzas y desaceleraciones temporales. 

El caso venezolano es paradigmático, pues promete ostentar la hiperinflación más larga de la historia de la región, codo a codo con lo que ocurrió en Brasil entre 1988 y 1994

El dictador Nicolás Maduro a fines del 2019, opinando sobre la dolarización de facto en parte de la economía venezolana. 

La inflación descontrolada no solamente supone un terrible problema de organización social y política, sino que también le impide al Gobierno socialista poder consolidar su posición al ver sus gastos y sus ingresos totalmente erosionados por la inflación. 

Se generó un bucle entre pérdida de recaudación a partir de la inflación y erosión en las cuentas públicas, financiando el desequilibrio remanente con emisión monetaria desproporcionada. El régimen chavista busca parchear la situación inflacionaria y así garantizar su posición en el poder

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Economía

Cristina se impone a Guzmán: se usarán los dólares del FMI para el despilfarro y se dispara la emisión monetaria

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

El Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público en cara a las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrá hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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