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Economía

El día que Carlos Menem propuso dolarizar el país y firmar el libre comercio con Estados Unidos

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Un 27 de abril de 2003 el entonces candidato y expresidente Carlos Menem ganaba la primera vuelta electoral con una agenda marcada por la dolarización de la economía, la apertura comercial y la salida del default.

Hace exactamente 19 años el expresidente Carlos Menem salía victorioso de la primera vuelta electoral en las elecciones de 2003, cosechando el 25% de los sufragios y ganando en más del 53% de las jurisdicciones locales del país.

Menem llevaba una campaña respaldada sobre las políticas “pro-mercado” del peronismo de derecha, en contraste con la agenda extremista del candidato Néstor Kirchner, que representaba a la izquierda dentro del peronismo.

La consolidación de las reformas estructurales no pudo producirse en la práctica, después de que la entonces candidata Elisa Carrió decidiera apoyar públicamente a Kirchner en la segunda vuelta electoral, para contrariar lo que denominaba como “modelo neoliberal”. De esta forma, se dio inicio a un largo período de 12 años marcados por políticas económicas de izquierda, y por la reversión de las reformas estructurales de los años 90.

El programa económico de Menem en 2003

Reforma monetaria y dolarización

Después de la dramática salida de la Convertibilidad y la masiva devaluación del peso, Menem proponía una auténtica reforma monetaria para dotar al país de una moneda fuerte. El programa contemplaba dos alternativas: o dolarizar la economía, o mantener el tipo de cambio flotante, pero prohibir la emisión de dinero como parte de una reforma íntegra del Banco Central. Ambas alternativas estuvieron presentes en el equipo económico de Menem.

El tipo de cambio real, extremadamente alto entre 2002 y 2003, facilitaba una conversión entre pesos y dólares, liquidando los pasivos y los activos de la autoridad monetaria. En una situación de tales características la dolarización parecía factible, tal y como lo sugería el expresidente del BCRA Mario Blejer en junio de 2002.

La dolarización ya había sido propuesta por Menem a partir de 1998, siendo que el propio ministro Roque Fernández había entablado las primeras conversaciones con el Tesoro de los Estados Unidos.  

“La prioridad es una reforma monetaria orientada hacia el establecimiento de una moneda fuerte”, anunciaba Carlos Menem en su campaña de abril de 2003.

La propuesta de dolarización de Carlos Menem.

Incorporación de Argentina al ALCA

El Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) era la principal apuesta de Menem para consolidar la apertura de la economía. El programa de 2003 contemplaba seguir los pasos de Chile, con una experiencia positiva en materia de integración con el mercado mundial, e integrar al país a una zona de libre comercio con gran potencial.

El ALCA fue programado oficialmente desde diciembre de 1994, y pretendía crear una zona de libre comercio a nivel continental, favoreciendo especialmente la posición de países como Argentina frente a la posibilidad de colocar exportaciones en mercados sustancialmente mayores.

Segunda reforma del Estado y reglas fiscales

La agenda de Menem proponía producir una segunda reforma del Estado con un lineamiento similar a la que fue llevada a cabo en 1989. La reforma pretendía reducir drásticamente el peso del Estado en la economía, limitandose a sus funciones más básicas y elementales.

El plan incluía la imposición de nuevas “reglas fiscales” para limitar el crecimiento del gasto público, la deuda y el déficit fiscal incluyendo intereses. Hasta ese entonces, y por la acción del propio Menem, Argentina mantenía límites legales para el tamaño del déficit primario como parte de la “Convertibilidad fiscal” de 1999. El plan económico de 2003 proponía incrementar la dureza de las reglas fiscales para asegurar la más estricta disciplina fiscal.

Reforma tributaria para bajar los impuestos

Se establecía una reforma tributaria integral para bajar los impuestos tanto a nivel federal como a nivel provincial. Menem proponía eliminar las retenciones a la exportación en un período de entre 2 y 3 años, de forma gradual.

Se proponía revalorizar el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias para bajarlo a los niveles que tenía en 1999, antes del “impuestazo” de Fernando De la Rúa y la mega-devaluación de Duhalde.

Además, se proponía una reforma de la coparticipación federal para que las Provincias pudieran recaudar el Impuesto a las Ganancias y, como contrapartida, produjeran la eliminación total del impuesto a los Sellos e Ingresos Brutos.

Salida del default y normalización de las relaciones con organismos multilaterales de crédito

El equipo de Carlos Menem estaba preparado para reanudar conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial para desbloquear nuevas líneas de crédito y refinanciar la deuda externa a tasas de interés razonables.

Se proponía una salida del default iniciado en enero de 2002, para provocar un shock de confianza adicional en cara a la inversión extranjera directa sobre el país. La esperada baja de la prima de riesgo le permitiría al país volver a reactivar el flujo de capitales y reactivar el crédito para las empresas. 

Economía

La actividad económica cayó un 0,7% en marzo y no registra crecimiento desde diciembre de 2021

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El INDEC anunció que la economía siguió estancada en marzo, al mismo tiempo en que los precios minoristas subieron un 6,7%.

La economía argentina muestra cada vez más signos de estancamiento e inflación. El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) cayó un 0,7% en marzo con respecto al mes anterior. Los datos fueron elaborados y confirmados por el INDEC, y conforman otra alerta roja para el Gobierno.

El “crecimiento económico” del que se jactaba el oficialismo se encuentra agotado y reducido a un rebote estadístico si se compara contra el promedio de actividad del año 2021. El EMAE registró un crecimiento del 4,8% interanual contra marzo de 2021, un efecto arrastre que no representa la trayectoria actual de la economía.

Por el arrastre del año pasado, todos los sectores que componen el EMAE tuvieron variaciones interanuales positivas contra marzo de 2021, con la sola excepción del sector agropecuario que se derrumbó un 5,5% en los últimos 12 meses. Los crecimientos más robustos se registraron en aquellos sectores que mantuvieron una mayor carga regulatoria durante las restricciones a la circulación en 2020 y 2021.

La actividad de los hoteles y restaurantes repuntó un fuerte 33,1% contra marzo de 2021, a partir de la reapertura comercial producida a mediados de ese año. Por orden de magnitud, la actividad de Transporte y comunicaciones registró el segundo lugar en los aumentos interanuales y creció un 12,7% contra 2021, y la actividad minera creció un 12,1% en el mismo período.

Entre diciembre de 2021 y marzo de 2022 la economía argentina retrocedió un 0,31%, al tiempo en que se estancó la industria manufacturera y el sector de la construcción, cifras que ya anticipaban el ciclo económico del PBI. La actividad fabril cayó un 3,6% entre diciembre de 2021 y marzo de este año, y la construcción cayó hasta un 3%, considerando las series sin estacionalidad de ambos indicadores. A pesar del rebote estadístico, en lo que va del 2022 la economía se mantuvo completamente estancada.

El crecimiento de la economía se vio sistemáticamente boicoteado por los desequilibrios monetarios de la economía, y por la constante restricción a la actividad importara por parte del Gobierno y el Banco Central.

Según el INDEC, la inflación interanual superó el 55% en marzo y alcanzó el 58% en abril, las cifras más altas desde 1991. Como ocurre desde 2011 casi sin interrupción, la economía argentina vuelve a caer ante la amenaza de recuperaciones moderadas seguidas por recesión.  

Al mismo tiempo, el BCRA estableció importantes restricciones cuantificadas sobre las importaciones con el fin de evitar una mayor sangría de reservas vía cepo cambiario. El cepo cambiario impone una suerte de “techo” al crecimiento, al quedar penalizadas las exportaciones y al establecerse restricciones a la actividad importadora. 

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Economía

Lo positivo del Brexit: Colombia y Reino Unido firman un tratado de libre comercio que beneficia a ambos países

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El primer Ministro Boris Johnson y el presidente Iván Duque formalizaron un nuevo tratado de libre comercio. Tras haber abandonado la Unión Europea, el Reino Unido busca abrirse aún más al comercio internacional.

El Reino Unido sigue profundizando sus lazos con el comercio internacional, por lo que su salida de la Unión Europea no supone una impronta proteccionista. El presidente Iván Duque y el primer Ministro Boris Johnson acordaron formalizar un tratado de libre comercio.

Este tratado ya había sido suscrito el 15 de mayo de 2019, pero no había tenido vigencia legal y debía formalizarse. La ministra de Comercio de Colombia, María Ximena Lombana, aseguró que el TCL entrará en plena vigencia al cabo de unas pocas semanas para apuntalar los últimos detalles de índole meramente técnico.

Con esta nueva incorporación, Colombia mantendrá el libre comercio los países de la Alianza del Pacífico, la Unión Europea, Canadá, Chile, Corea, Costa Rica, Estados Unidos, Israel, los países miembros del Mercosur, México, El Salvador, Honduras, Guatemala, y ahora se sumará el Reino Unido.

Por su parte, el Reino Unido mantendrá el libre comercio con los países de la Alianza del Pacífico, la Unión Europea (el Brexit no significó ninguna modificación), Canadá, Suiza, Ucrania, Camerún, África Oriental y Meridional, Ghana, Kenia, Marruecos, Túnez, Israel, Japón, Vietnam, Corea, México, Centroamérica, Ecuador, Perú, Chile, Guyana, y ahora Colombia, entre otros países. Todos y cada uno de los 38 acuerdos del Reino Unido fueron firmados entre 2019 y 2022, por lo que el Brexit no representó una agenda proteccionista.

El TCL entre Colombia y Reino Unido supone la eliminación de la mayor parte de las barreras cuantitativas a la importación, excepto las vinculadas a estándares de salud e higiene. A su vez, las tarifas del arancel MFN percibidas por ambos países quedan reducidas a su mínima expresión.

Se flexibilizan también las rigideces regulatorias para la movilidad de capitales entre ambos países, favoreciendo el movimiento de la inversión extranjera directa. Esto resulta de vital importancia para amortiguar la inestabilidad de la cuenta capital y financiera en cada país.

Entre otros grandes beneficios, se ven erradicadas o minimizadas las barreras comerciales para la agroindustria, la industria automotriz, la industria software, los servicios financieros y el crédito, el sector energético y la infraestructura, entre muchos otros que fueron catalogados como “sectores estratégicos” por el tratado.

El tratado de libre comercio favorecerá, además, un notorio incremento de la productividad en ambos países a partir del desarrollo de las economías de escala. Cada país tendrá un mercado más amplio para producir aquello con mayor productividad relativa, y así conseguir una mayor variedad de bienes y servicios a precios más bajos que antes del libre comercio. 

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Economía

Bomba de tiempo: El stock de pasivos remunerados llegó al 155% de la base monetaria y es de los valores más altos desde 1989

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El Banco Central ya acumula hasta 5,4 billones de pesos atrapados en instrumentos de esterilización, mientras que aumenta cada vez más la tasa de interés abonada por esos títulos.

Para contener el incremento de al menos una parte de la emisión monetaria, el Banco Central sigue apostando por una política de esterilización y para el mes de abril logró “atrapar” $5,4 billones. Estos pesos están contenidos en los títulos del BCRA o también llamados pasivos remunerados, siendo las Letras de Liquidez (Leliq) la herramienta más conocida y significativa entre ellos

Los mecanismos de esterilización, así como cualquier deuda o pasivo, no pueden sostenerse indefinidamente en el tiempo si crecen de manera explosiva. Se genera una suerte de “bola de nieve” con el potencial de estallar si eventualmente no se produjera una refinanciación. El stock de pasivos remunerados ya representa al 155% de la base monetaria, y hasta el 11% del Producto Bruto Interno.

La evidencia empírica a nivel internacional sugiere que no es posible superar entre un 15% y un 20% del PBI en concepto de este tipo de instrumentos, y que sea de manera sostenible a través del tiempo. Entre julio de 2021 y abril de 2022 el stock de pasivos remunerados promedió el 144% y son cifras que no se veían desde abril de 1989, el momento que antecedió a la hiperinflación más violenta de la historia argentina.

El “desarme” del stock de deuda acumulada por el Banco Central implicaría la liberación de todos los pesos contenidos artificialmente y, de ser ese el caso, la base monetaria se vería más que duplicada en cuestión de días. Esta situación no es algo que no pueda suceder, y de hecho se produjo en Argentina en 1959, 1975 y 1989, en todos los casos con un brutal efecto inflacionario.

Pero aun evitando este escenario, la factura por intereses que deben ser pagados por el Central sigue subiendo. Esto se debe a un efecto cantidad (incremento del stock de deuda) y un efecto interés, pues la política monetaria de referencia trepó del 38% al 49% en lo que va del 2022.

Los intereses de deuda remunerada también son financiados con emisión monetaria. Como el stock de deuda crece para rescatar los pesos que son emitidos para también pagar sus intereses (entre muchos otros motivos para la emisión monetaria), muchos economistas hablan de “bola de nieve” o “bomba de tiempo” para referirse a este mecanismo tan inestable que usa el Banco Central desde 2002. 

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