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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

Economía

Massa quiere que las Provincias le presten al Gobierno Nacional frente a la falta de prestamistas privados

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El ministro de Economía está listo para desplegar una “aspiradora de pesos” y ampliar el margen de la deuda pública doméstica, pero esta vez teniendo como acreedores a las Provincias y los organismos públicos frente a la reticencia del sector privado. 

En una nueva maniobra peligrosa y desesperada ante el fracaso de las licitaciones en pesos, el ministro de Economía Sergio Massa pretende seguir expandiendo el endeudamiento público en pesos, pero esta vez acudiendo a la liquidez que presentan las Provincias.

Se pretende captar todo el financiamiento que el sector privado ya no está dispuesto a refinanciar. Crecen las expectativas por un eventual “reperfilamiento” de plazos, intereses y capital sobre la deuda en pesos, incluso a pesar de que el Banco Central podría rescatar toda la deuda que fuera necesaria a costa de un shock inflacionario brutal. 

El ministró colocará nuevos bonos con un plazo de hasta 120 días y cuya fecha de emisión será el próximo jueves 30 de noviembre, que será ofrecido a las Provincias. La clave de la operación es la posición que tienen las Provincias en plazos fijos con una remuneración del 75% nominal anual y aún superior en términos efectivos.

Si el Tesoro pretende que las Provincias desarmen su posición en plazos fijos para prestarle dinero y transferir su liquidez, se deberán colorar bonos a una tasa que compense y supere a las que se perciben con los plazos fijos. A la fecha, ni las tasas ni los montos de capital fueron establecidos públicamente por la cartera de Economía

La liquidez de las Provincias, aquellos fondos tan codiciados por el ministerio de Economía asciende a un monto equivalente a 1,6 billones de pesos a valores actuales, un valor más que suficiente para concluir los compromisos del año sin necesidad de recurrir a la emisión monetaria directa (adelantos transitorios) o la indirecta (rescate de deuda pública). 

Asimismo, Massa no solo apunta a las entidades provinciales sino también a las empresas públicas y los organismos descentralizados. Se calcula que la liquidez sobre estas últimas instituciones alcanza los $1,12 billones, y los municipios retienen hasta $348.000 millones depositados en plazos fijos en pesos. 

Los vencimientos de corto plazo del Tesoro, solamente por la deuda doméstica en pesos, ascienden hasta los $700.000 millones hasta fin de año. Se estima que se obtendrán cerca de $250.000 millones como resultado del cobro de retenciones tras la liquidación de la soja a través de la nueva paridad cambiaria especial, pero el monto remanente espera cubrirse con más endeudamiento. 

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Economía

Bidenomics: La Bolsa cayó un 17% en lo que va del año y los bonos del Tesoro tuvieron el peor derrumbe desde 1788

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El índice S&P 500 obtuvo el peor rendimiento de 11 meses para cualquier año desde 2008, y los bonos emitidos por el Tesoro de los Estados Unidos se desplomaron al ritmo más violento registrado desde 1788. 

Los efectos adversos de la aplicación de fuertes estímulos fiscales y monetarios durante la pandemia siguen dando de qué hablar aún en la actualidad, dos años después del impacto por la emergencia.

La reaparición de la inflación en Estados Unidos desequilibró el rendimiento que era habitual tener en los últimos años. El índice bursátil S&P 500 obtuvo una caída nominal del 17% entre el 1 de enero y el 30 de noviembre, y considerando el efecto del alza de los precios la caída efectiva es aún más drástica. 

Pero obviando el efecto de la inflación, aún así la caída nominal del precio de las acciones es la peor registrada para un período de 11 meses desde el año 2008. Esto desalienta la inversión en el agregado de la economía, ya que se modifica la relación entre el valor real de reposición de los bienes de capital y el valor del capital en el mercado bursátil a través. 

La caída del S&P 500 es equivalente a una pérdida de hasta US$ 11 billones en capitalización de mercado durante los últimos 11 meses. Solamente para tomar una real dimensión de lo que este monto significa, resulta equivalente a producción anual de bienes y servicios de las economías de Alemania, Japón y Canadá, puestas juntas.

El valor bursátil de las empresas tecnológicas se vio particularmente afectado, lo cual precipitó una oleada de despidos sobre las principales Bit Tech de los Estados Unidos

Lo que es aún peor, la caída de los bonos de largo plazo del Tesoro de los Estados Unidos es la peor registrada desde el año 1788. Pero combinando el desempeño de los bonos públicos y las acciones del sector privado, los retornos nominales correspondientes al 2022 arrojan la peor combinación desde 1932, cuando el país atravesaba la famosa Gran Depresión. 

La economía de Biden dista mucho de la solidez adjudicada por el Presidente, y según algunas firmas especializadas en microdatos de alta frecuencia como IHS Markit, la actividad económica manifiesta evidentes señales de desaceleración desde, al menos, noviembre del año pasado. 

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Brasil

La economía de Brasil logró sumar 159.000 nuevos puestos de trabajo en el mes de las elecciones

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La reforma laboral de Bolsonaro y el acomodado crecimiento económico crearon las condiciones necesarias para la recuperación del trabajo. La desocupación es la más baja desde junio de 2015 y se aproxima a recuperar todo lo perdido durante la última gran recesión de la administración de Rousseff. 

El más reciente informe del Registro General de Ocupados y Desocupados (Caged) de Brasil confirmó que el país logró sumar hasta 159.000 nuevos puestos de trabajo netos al término del mes de octubre, como resultado de las contrataciones brutas y los despidos totales.

Las estadísticas señalan que la recuperación laboral alcanzó a los distintos Estados que conforman Brasil, y además todos los sectores de la economía registraron saldos positivos a excepción de la agricultura, que debió enfrentar fuertes volatilidades en los precios de referencia internacional. 

Sin embargo, el mejor desempeño de entre todos fue liderado por el sector servicios, que logró añadir más de 91.000 empleos en el sector privado formal. Solamente en el sector de comercio se registraron hasta 49.000 nuevas plazas laborales. 

Asimismo, la tasa de desocupación abierta de Brasil cayó al 8,3% en el trimestre móvil finalizado en octubre y según la serie original del indicador. Esta cifra fue confirmada y divulgada por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE). 

Considerando la serie desestacionalizada del indicador, que elimina la incidencia de factores meramente coyunturales y cíclicos sobre la economía, la desocupación alcanzó el 8,5% de la población activa y de esta manera cayó al umbral más bajo desde junio de 2015

Se acumuló una muy fuerte baja de hasta 6,48 puntos porcentuales sobre la tasa de desempleo entre diciembre de 2020 y octubre de este año. En lo que va de la administración de Jair Bolsonaro como presidente del país, la desocupación acumuló una caída de 4,1 puntos porcentuales. 

Tasa de desocupación de Brasil desde marzo de 2012.

Bolbonsaro se convirtió en el primer presidente desde 2014 capaz de lograr una baja en este indicador, y las estadísticas laborales más recientes sugieren que Brasil recuperó la mayor parte del terreno perdido durante la última gran crisis financiera heredada por el mandato de Dilma Rousseff. 

La reactivación de la actividad económica post-pandemia tuvo un rol importante en la recuperación laboral, pero un factor trascendental fue la flexibilización en la legislación laboral impulsada por Bolsonaro a mediados del año 2021

Los efectos positivos de la reforma laboral del Presidente pueden apreciarse si se compara la elasticidad entre creación de puestos de trabajo y crecimiento económico. En otras palabras: antes de la reforma, por cada punto porcentual que Brasil crecía se creaban menos puestos de trabajo de los que se crean actualmente con el nuevo marco regulatorio.

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