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Economía

El lastre es Alberto Fernández: el kirchnerismo no cede y promete continuar peleando para evitar la apertura al libre mercado del Mercosur

La posición argentina frente a la apertura comercial del Mercosur comienza a profundizar un malestar general en otros países miembros que quieren apostar por la modernización y el comercio internacional.

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Siguiendo el ejemplo contrario a lo que ocurrió en Europa y Asia en el siglo XX, a principios del siglo XXI Latinoamérica cayó nuevamente en la trampa proteccionista. 

El bloque del Mercosur abandonó su impronta aperturista con la que se perfilaba en la década de 1990 y gracias a la posición de los Kirchner en Argentina, la de Pepe Mujica en Uruguay, Lula en Brasil y Lugo en Paraguay, el bloque comercial se cerró al mundo y convirtió al organismo en una “lastre“, como recientemente lo llamó Lacalle Pou.

Con la llegada primero de Macri a la presidencia en Argentina, luego Abdo Benítez en Paraguay, Bolsonaro en Brasil, y Lacalle en Uruguay, la nueva dirigencia se dispuso a reformar el Mercosur y convertirlo en una potencia del libre mercado en la región.

La administración de Mauricio Macri, con Bolsonaro como principal aliado, buscó un fuerte avance en materia de expansión comercial y apertura, siendo el acuerdo con la Unión Europea (UE) la meta más importante planteada en los últimos años.

Sin embargo, la llegada de Alberto Fernández tiró toda esperanza de esto a la basura. El neokirchnerista no solo se propone desmantelar cualquier avance logrado por su predecesor, sino que se perfila como el principal opositor a la modernización del Mercosur y la apertura económica en la región

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El presidente uruguayo Luis Lacalle Pou, calificó de “lastre” a la posición absurda que pretende llevar Argentina en el Mercosur, y demandó flexibilidad para la toma de decisiones y la necesidad de avanzar rápidamente en la apertura comercial

Pero hay una cosa clara: el lastre es Alberto Fernández, no Argentina. Su gobierno se muestra frente a los mercados internacionales como un país cada vez más cercano al socialismo del siglo XXI y a Venezuela, mientras rechaza los intentos por abrazar el libre comercio. 

La posición argentina frente al comercio internacional tira para abajo a otros países miembros de la unión aduanera que pretenden dar un giro a sus economías y apostar por la liberalización comercial. En los últimos años, tanto Brasil como Uruguay y Paraguay demostraron una firme convicción a favor del libre comercio.

Según la Organización Mundial del Comercio (OMC), los países que integran el Mercosur poseen una tasa arancelaria consolidada de las más altas en el mundo. Si bien no se llega a aplicar la tasa común externa de forma rigurosa, lo cierto es que todos los países miembros (de forma plena) conservan elevadas tarifas de importación. 

Incluso con las aperturas graduales del gobierno de Macri, las estadísticas de la OMC estiman que Argentina alcanzó una tarifa consolidada del 13,5% en 2019, la más alta del bloque. Se estima que en 2020 este valor se elevó considerablemente.

Brasil, que en su primer año no llegó a registrar todas las bajas arancelarias de Bolsonaro, se mantuvo en el 13,4% en 2019. Uruguay registró una tarifa promedio del 10,3%, Bolivia cerró ese mismo año con un 11,8%, y Paraguay lo hizo con 9,8%. 

Venezuela continua como un “Estado suspendido” del bloque comercial, y cerró el año 2019 con una tasa arancelaria promedio del 13,8%, pero además aplica severas restricciones cuantitativas a las importaciones y mantiene férreos controles de cambios, por lo que este valor no es comparable a los otros países.

Protección arancelaria en países miembros y asociados del Mercosur según la OMC.

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Se observa una enorme divergencia entre los Estados asociados al Mercosur (que disponen de la apertura en la región, pero mantienen la libertad de hacer otros tratados) y los Estados miembros de forma plena, que deben soportar el “lastre” y la rigidez propia del bloque para poder realizar tratados comerciales. 

Estados asociados al Mercosur como Perú, Colombia y Chile cerraron el 2019 con tasas arancelarias promedio de 2,4%, 5,4% y 6% respectivamente. En promedio, la protección tarifaria para estos países fue menos de la mitad de la que tienen los Estados miembros del bloque (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). 

El Mercosur se consolida como un bloque comercial que aísla a sus países miembros frente al comercio internacional, y que abortó su meta original para favorecer la integración económica latinoamericana dentro de la división internacional del trabajo.  

Los aranceles que disponen los países miembros del Mercosur son holgadamente superiores a los que poseen los países desarrollados y exitosos. El rechazo al ALCA en 2005, como parte de una posición del Foro de Sao Paulo en la región, constituyó el abandono definitivo de la impronta aperturista de los años 90.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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Economía

Fuerte revés para el kirchnerismo en el plano internacional: el FMI designó a un economista ortodoxo para auditar el caso argentino

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El FMI dejará de ser extremadamente permisivo con Argentina y volverá a adoptar una postura convencional para las negociaciones de la deuda. El Fondo resolvió el nombramiento de Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional para las negociaciones con el país.

Después de casi 3 años de negociaciones poco convencionales y excesivamente permisivas con Argentina, el Fondo Monetario Internacional endurecerá su posición con el país y decidió designar a Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional. La decisión fue anunciada por Kristalina Georgieva, y marca una nueva etapa en las relaciones con Argentina y el tratamiento de la deuda.

Ilan Goldfajn es ampliamente conocido por sus enfoques ortodoxos o convencionales, teniendo además experiencia como funcionario en el Banco Central de Brasil bajo las presidencias de Dilma Rousseff y Jair Bolsonaro.

Los mercados esperan que, bajo su auditoría en el FMI, no se aceptará ningún acuerdo irrealista en términos de metas fiscales, se buscarán establecer estrictas pautas de disciplina fiscal para concretar un exitoso programa de pagos en el futuro.

Cabe recordar que los créditos para la Argentina representan una gran cantidad de la cartera total que dispone el FMI, y dada la pobre reputación del país a lo largo de su historia, esto constituyó un acto sumamente permisivo y hasta riesgoso desde el punto de vista de las autoridades del fondo, por lo que se buscará establecer pautas de mayor ajuste fiscal.

Pero la nueva cara del FMI no se limita a un ajuste de las cuentas públicas, pues se especula con que se pedirá formalmente un plan económico integral, consistente y concreto por parte del Gobierno argentino, que fije metas claras y que garantice la consolidación de las instituciones, como por ejemplo la formal independencia del Banco Central.

Ilan Goldfajn, economista y nuevo Auditor Regional del Fondo Monetario Internacional.

Estos lineamientos parecen absolutamente irreconciliables con las posturas extremistas del Gobierno de Alberto Fernández, que hasta ahora se había negado a producir mayores correcciones fiscales y negociaba un programa para posponer el pago de intereses de deuda.

La corrección en el déficit fiscal fue pronunciada entre diciembre de 2020 y julio de este año, pero una gran cantidad de esa variación se debió exclusivamente al alivio que supuso posponer una gran parte de los intereses de deuda. En la práctica el déficit primario, que se encontraba casi erradicado en diciembre de 2019, cerró el mes de julio en el 2,9% del PBI.

La negativa del oficialismo para corregir las tarifas de los servicios públicos explicó la mayor parte del aumento de las erogaciones por fuera de la pandemia.

Pero pese a la volatilidad, el Gobierno no presentó un plan económico integral al FMI, y tampoco anunció un programa de estabilización consistente. Bajo la directiva de Martín Guzmán, el kirchnerismo se limitó a repetir un típico programa de corte heterodoxo como los que vivió Argentina a lo largo del siglo XX.

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