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Economía

El régimen socialista de Venezuela eliminará seis ceros más a la moneda a partir de agosto

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Tras años de hiperinflación y colapso económico, el régimen de Nicolás Maduro decidió eliminar otros seis ceros al bolívar de curso legal. El régimen ya acumula 14 ceros eliminados por el desastre inflacionario. 

De la mano del régimen socialista,Venezuela alcanzó los tres dígitos de inflación interanual a partir de agosto de 2015 y supera los cuatro dígitos desde octubre de 2017. La hiperinflación venezolana es la más extensa de la historia del continente, y se está transformando en una de las más prolongadas de la historia económica registrada. 

La destrucción de la moneda se transformó una realidad cotidiana del socialismo chavista. El régimen de Nicolás Maduro anunció una nueva quita de seis ceros al bolívar de curso legal, debido a los niveles irrisorios a los que había llegado su cotización nominal. Los cambios serán instrumentados a partir de agosto y fueron anunciados por el Banco Central de Venezuela (BCV)

Entre otros objetivos, las medidas buscan simplificar las transacciones que aun se siguen haciendo en bolívares, pues la inflación llegó a ser tan violenta que las operaciones de dinero no podían ser registradas ni siquiera utilizando todos los dígitos de cualquier calculadora común

Cabe destacar que esta no es la primera vez que el régimen le quita ceros a la moneda para facilitar transacciones, y posiblemente tampoco sea la última. En enero de 2008 el chavismo había retirado tres ceros a la moneda tras una reconversión monetaria. Posteriormente, el 20 de agosto de 2018 el socialismo venezolano dispuso la quita de otros cinco ceros al signo monetario. 

Desde que el socialismo se hizo cargo de la administración de Venezuela se acumuló una quita de 14 ceros, añadiendo los cambios recientes anunciados por el BCV para agosto de este año. 

La paridad con el dólar estuvo marcada por violentas devaluaciones a pesar de todos los esfuerzos regulacionistas y dirigistas de los técnicos del BCV. Todos los programas de estabilización realizados tanto en la gestión de Hugo Chávez como en la de Nicolás Maduro resultaron en un profundo fracaso

Las medidas de corte heterodoxo poco y nada pudieron hacer para estabilizar los precios, porque no atacaron el problema determinante: la pérdida de poder adquisitivo del dinero, y no los precios por sí mismos. 

Entre 2008 y 2011 Venezuela operó con un clásico control de cambios que delimitaba un dólar oficial para algunas operaciones financieras y comerciales, y un dólar paralelo para el enorme excedente. 

A partir de 2012 el régimen optó por un sistema similar al que hoy instrumenta Alberto Fernández, apostando por tipos de cambio múltiples y controles cambiarios incluso más duros y exigentes. Venezuela llegó a tener 4 tipos de cambios diferentes hasta 2016, dependiendo del monto y tipo de operación. 

Tras el fracaso de los tipos de cambio múltiples y el alza inflacionaria, el colapso generalizado de la economía obligó a eliminar algunas restricciones y simplificar el sistema cambiario, pues el sistema se había tornado simplemente inmanejable. 

A partir de 2018 Maduro apostó por una “flotación administrada” del tipo de cambio paralelo, con intervenciones periódicas del Banco Central, mientras se mantiene una paridad oficial para el dólar que intenta devaluarse a un ritmo similar al del mercado libre.

El dictador Nicolás Maduro anunciando la reforma monetaria de 2018.

La emisión monetaria descontrolada y la ausencia de verdaderos programas de estabilización perpetuaron la hiperinflación. Los precios subieron un 55,2% solamente en enero de 2021, en abril la variación fue del 33,4% y en mayo alanzó el 19,6%. La inflación acumulada hasta mayo llegó al 307,3% y la interanual trepó hasta el 2.950% con respecto al mismo mes de 2020. 

Los resultados del socialismo en Venezuela fueron los más catastróficos en la historia de la región, pues al mismo tiempo en que se producía este escenario inflacionario, la actividad económica cayó un 94% entre 2014 y 2020, algo nunca antes visto en Venezuela ni en ningún otro país de América Latina. Estos datos están disponibles en el Observatorio de Finanzas de la Asamblea Nacional de Venezuela. 

Economía

El Gobierno aumenta el techo de gasto para fin de año y lo lleva a un récord histórico de $103.000 millones

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La ampliación del gasto se distribuirá entre el Ministerio de Trabajo y seguridad social, Agricultura y ganadería y Cultura. También se amplía el límite al déficit fiscal en $96.671 millones adicionales a lo presupuestado originalmente.

El ministro de Economía Sergio Massa y el Jefe de Gabinete Juan Manzur pusieron la firma para una nueva expansión fiscal de cara a fin de año. Habiendo quedado completamente desfasado el presupuesto de Guzmán y sus metas, el Gobierno resolvió la ampliación del techo de gastos por un monto adicional de hasta $103.671 millones.

No es la primera vez que el Gobierno anuncia una modificación arbitraria a los montos originalmente presupuestados. De hecho, y solamente este año, el oficialismo amplió 12 veces el techo del gasto previsto.

Las medidas fueron dispuestas por la Decisión Administrativa 1.211 y publicadas en el Boletín oficial. Sin un presupuesto creíble y con metas realistas, la programación económica se hace imposible y el oficialismo se reserva la potestad de realizar ampliaciones. 

Los gastos incrementales propuestos por las medidas se destinarán a través de tres fuentes: el ministerio de Trabajo y Seguridad Social recibirá $88.500 millones, Agricultura y Ganadería se llevará $15.000 millones, y finalmente el ministerio de Cultura recibirá un pequeño monto remanente de $171,1 millones.

La gran mayoría de la expansión del gasto se verá canalizada en el pago de obligaciones de índice meramente estacional en el sistema de seguridad social. Esto es, el pago del medio aguinaldo sobre haberes previsionales y el nuevo ajuste trimestral que corresponde para el mes de diciembre. 

Otra gran parte de los nuevos gastos presupuestados se destinará a los subsidios del ministerio de Agricultura para las economías regionales afectadas por situaciones de sequía o incendios. También se destinarán recursos al “Programa de Compensación para Pequeños y Medianos Productores de Soja y Maíz”

El paquete enviado para el ministerio de Cultura se aplicará lisa y llanamente para pagar salarios, concretamente para “atender la liquidación de haberes del personal de noviembre de 2022” según reza el documento publicado por Manzur y Massa. 

Asimismo, la expansión del horizonte de gastos no fue compensada con un aumento similar en la factura de ingresos totales que arriban a las arcas del Estado. Solo registró un monto adicional de hasta $7.000 millones en nuevos ingresos, y por lo tanto la factura del déficit fiscal aumentó en $96.671 para fin de año

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Economía

Cae la bolsa de Wall Street tras conocerse los alarmantes datos de empleo para el mes de noviembre

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La economía de Estados Unidos sumó 263.000 puestos de trabajo en noviembre, lo que demuestra una caída respecto al mes anterior. La plaza bursátil más importante del mundo comenzó la apertura del día con un derrumbe del 2%.

La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos confirmó que el país creó hasta 263.000 nuevos puestos de trabajo en términos netos al término de noviembre, una caída en el crecimiento frente a los 282.000 registrados durante el mes anterior.

El ritmo del crecimiento del empleo también cayó respecto al promedio mensual registrado a lo largo del 2022, que se sitúa en torno a los 392.000 plazas laborales nuevas por mes, y holgadamente por debajo del promedio de 562.000 del año pasado. 

Pese a la tenue desaceleración mensual, el dato para noviembre superó las expectativas de los mercados, que esperaban la apertura de hasta 200.000 como máximo. La tasa de desocupación se mantuvo inalterada en el 3,7% de la población activa en ese mismo mes. 

Pero aunque constituye un dato optimista para el mercado laboral, desde el punto de vista de la estabilidad de la economía no lo es. La noticia fue recibida con pesimismo por el mercado y la plaza de Wall Street inició la apertura del día con un derrumbe inicial de hasta el 2% en el valor de los activos bursátiles

Aunque los efectos de la inflación se vuelven completamente irrisorios para bajar el desempleo en el largo plazo, en el corto plazo se estipula que tasas de inflación crecientes (cada vez más altas) pueden ser asociadas con un mercado laboral sólido siempre y cuando esta inflación no sea previamente anticipada por los agentes. 

En otras palabras, los mercados descuentan que la fortaleza del mercado laboral responde simplemente a una ilusión de los productores, que confundieron un aumento de la demanda de sus productos con la simple inflación. 

Se dan indicios de que este fenómeno está lejos de ser contenido, a pesar de la respuesta de tasas que permitió la Reserva Federal. Si las expectativas apuntan que la inflación permanecerá por un lapso de tiempo más prolongado, entonces la respuesta adversa de la FED también deberá prolongarse y con ello la caída en el precio de los activos. Los mercados simplemente se adelantaron a este proceso, precipitando la caída de las acciones hoy

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Economía

El ingreso por habitante de España no creció en los últimos 15 años y ya lo supera hasta Lituania

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La renta per cápita de Lituania logró equiparar a la de España por primera vez en la historia. El modelo económico de Lituana demostró un rotundo éxito por sobre otras economías europeas con una excesiva cantidad de regulaciones e impuestos distorsivos. 

La economía española muestra signos de agotamiento a pesar de los diversos programas de estímulo fiscal llevados a cabo por sucesivas administraciones. El peso creciente de regulaciones e impuestos distorsivos limaron el potencial de crecimiento del país, en detrimento de otras economías europeas.

El ingreso per cápita real de España no logró crecer absolutamente nada entre 2007 y 2022, un efecto que se explica principalmente por la fuerte recesión en medio de la crisis inmobiliaria del año 2008 y su profundización definitiva hasta 2012.

La recuperación cíclica de la economía no logró recobrar la tendencia de crecimiento previa a la crisis, y en este contexto impactó el shock por la pandemia a partir del primer trimestre de 2020. La economía española perdió el dinamismo y parece haber entrado en un “estado estacionario” similar al que aparentemente experimenta la economía de Japón.

Pero en un caso diametralmente opuesto, la economía de Lituania logró un fuerte crecimiento del 52% en su renta por habitante entre 2007 y 2022. El país debió emprender un severo paquete de reformas estructurales para abandonar el sistema comunista y de planificación centralizada, y adoptar la economía de mercado. 

Con estas estadísticas, España cerrará el año 2022 con una renta per cápita equivalente a los 39.500 dólares, mientras que Lituania finalizará el año en los 39.200 dólares, una cifra muy aproximada. Tan solo hace 15 años la diferencia entre ambos países equivalía a los 15.000 dólares, hoy solamente 300 dólares separan el ingreso de ambas economías. 

Las reformas incluyeron la privatización de las antiguas y masivas empresas estatales, la desregulación de la economía para asentar los derechos de propiedad, la flexibilización de la legislación laboral y la apertura al comercio internacional. Las mismas fueron continuadas y profundizadas a lo largo de la década de los 2000. 

El tamaño del Estado en Lituania representaba hasta el 33% del PBI hasta 2019 (antes de la pandemia), y logró bajar rápidamente del 43% al 35% del producto una vez superada la crisis de 2008. 

El caso español parece seguir la dirección contraria, ya que el Estado llegó a representar el 42,3% del PBI hasta antes de la llegada de la pandemia, y alcanzó un máximo de hasta el 49,5% en 2012 y durante plena recesión posterior a la crisis inmobiliaria.

La calidad de las finanzas públicas también diverge entre ambos países, ya que Lituania logró mantener el equilibrio financiero desde el año 2005 con la sola excepción de los períodos de recesión. El equilibrio financiero no solo incluye los saldos corrientes del Estado, sino también los intereses por la deuda. 

Por el contrario, España abandonó la responsabilidad fiscal tras el estallido de la crisis inmobiliaria en 2007 y no volvió a recuperarla desde entonces. El último superávit fiscal concretado fue en ese mismo año y alcanzó el 1,9% del PBI, y desde entonces se promedió un desequilibrio de casi 6 puntos por año. 

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