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Economía

El stock de Leliqs llega a 3 billones de pesos: subieron un 135% en el último año a pesar de que Alberto Fernández había prometido desarmarlas

La principal autoridad monetaria del país continua con una política de masivas colocaciones de Leliqs, así como otros pasivos, con el único objetivo de preservar la relativa paz cambiaria en los mercados alternativos.

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Con el objetivo de mantener un dólar paralelo planchado de cara a las elecciones de este año, Alberto Fernández incumplió una promesa de campaña y le ordenó al Banco Central que intervenga el mercado cambiario.

De esta manera, de la mano de Miguel Ángel Pesce, el BCRA apuesta a la colocación de instrumentos monetarios como las Leliqs y los pases legales para generar una suerte de “aspiradora de pesos” en los mercados. 

De esta manera, se absorbe (o “esteriliza”) una parte muy importante de la emisión monetaria y se posterga el alza del dólar.

Durante 2019, el ahora presidente Fernández prometía en cada discurso que daba que desarmaría la masa monetaria de 1,3 billones de pesos en Leliqs, y que ese dinero se lo daría a los jubilados.

Tras un año de gobierno, no sólo las jubilaciones fueron ajustadas y quedaron abajo de la inflación, si no que la bola de Leliqs creció un 135%. Pasó de 1,3 billones el 10 de diciembre de 2019 a más de 3 billones de pesos a finales de febrero del 2021.

Cuando me preguntan de dónde voy a sacar la plata para hacer todo lo que digo les contesto, la plata de la voy a sacar de la usura que se llevan los bancos con las Leliqs“, dijo Alberto Fernández en una entrevista con Roberto Navarro en octubre del 2019.

En definitiva, la autoridad monetaria está continuando con un proceso de endeudamiento similar al que hubo durante la administración Macri, y supone un paliativo sobre los mercados cambiarios.

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El eje de la intervención cambiaria se sitúa en torno al dólar bursátil (también conocido como dólar MEP) y el dólar Contado Con Liquidación, pero tuvo un fuerte impacto en el mercado paralelo de cambios, y la divisa llegó a cotizar $145 en la jornada de este martes.

Mientras tanto, en el mercado oficial, el BCRA continua con su política de micro-devaluaciones para sostener casi constante el tipo de cambio real, con muy pocas fluctuaciones corregidas por inflación. 

De esta manera, la brecha cambiaria se redujo considerablemente y llegó a estabilizarse en el 50% aproximadamente, después de haber registrado un pico superior al 110% en 2020. 

Aun así, el masivo endeudamiento no fue suficiente para tranquilizar al dólar en los segmentos alternativos, y se recurrió a las restricciones cuantitativas sobre importaciones y la postergación de pagos para empresas con obligaciones en el exterior (incluso afectando a empresas públicas). Esto obligó a muchas empresas a reperfilar sus deudas, a pesar de tener capacidad de pago.

Todo esto se suma a una nueva regla monetaria que que busca implementar Pesce en el Central. Ayer se cumplieron 60 días de “moderación” en la emisión de dinero, y las máquinas de la Casa de la Moneda dejaron de hacer turnos 24/7.

Sin embargo, la masiva emisión del año pasado condenará al país a una alta inflación todo este año, lo cual puede resultar lapidario para las aspiraciones electorales del Frente de Todos. Esto implica que el BCRA tendrá una tarea titánica de no sólo corregir un año de errores y fracasos, si no de poner parches para que no se hunda el barco antes de octubre.

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Tanto el Gobierno como el propio BCRA adoptaron una postura poco convencional para analizar el drama inflacionario, y apuestan a un ancla de tarifas y del dólar para relajar el ritmo de aumento de precios. Sin embargo, esto está lejos de concretarse. 

El IPC arrojó un alza del 4% en diciembre de 2020 y enero de este año, mientras que se prevé otro 4% adicional para febrero. Aun con las tarifas congeladas y el dólar inmóvil (y con fuertes bajas en los mercados alternativos) la inflación sigue subiendo

La intervención sobre el mercado de bonos, a partir de la política de esterilización, generó un exceso de oferta neta nada despreciable. Como la venta de bonos oficiales superaron ampliamente a las recompras, el precio de los bonos en el mercado se derrumbó y se explica el alza constante en el Riesgo País

Además, la corrección en los agregados monetarios, esperada para este año, pondrá en jaque la política monetaria del Gobierno. Aun sin emitir dinero (algo que está muy lejos de ocurrir en la actual administración), la pérdida de confianza en el peso y la caída de la demanda de dinero aseguran un escenario negativo en términos de inflación. 

Por otra parte, la constante colocación de Leliqs en los mercados suponen una fuerte emisión monetaria futura que ya está distorsionando la confianza de los agentes. Si por alguna razón se produjera una apuesta negativa por parte del mercado, el BCRA no tendría mas remedio que responder con más emisión monetaria para atender a los pagos. 

De no producirse un escenario de pánico bancario en el corto plazo, el BCRA de todos modos deberá afrontar costos crecientes. La acumulación de deuda se traduce en un incremento sobre la carga de intereses, algo que se financia con emisión monetaria mes a mes y genera un mecanismo de “indexación” en la misma base monetaria.  

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Economía

Las nuevas medidas del Gobierno no dan resultados: La inflación tendrá un piso del 6% para el mes de agosto

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Los precios de los alimentos aumentaron un 3% solamente en las primeras dos semanas del mes, y las consultoras privadas estiman que el aumento del IPC no podrá ser inferior al 6%. La media de las expectativas de mercado espera que la inflación alcance el 90% para fin de año.

La llegada de Sergio Massa al ministerio de Economía generó un cierto clima de estabilidad en torno a las variaciones del dólar en los segmentos paralelos, e incluso en la prima de Riesgo País, pero los precios siguen subiendo violentamente.

El INDEC confirmó que los precios minoristas saltaron un 7,4% solamente en el mes de julio, la variación más drástica desde abril de 2002. El proceso inflacionario no se detuvo, y en las primeras dos semanas correspondientes al mes de agosto se registró un aumento del 2,9% en el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas, según estima la consultora LCG que dirige Lorenzo Guido.

La inflación para el nivel general de los precios minoristas marcó un aumento intermensual del 6,8% en las dos primeras semanas de agosto, en comparación con el mismo período semanal de julio. A partir de estos datos, la consultora concluye que la variación del IPC para fin de mes difícilmente pueda ser menor al 6%.

La estimación del IPC para la región del Gran Buenos Aires, elaborada por Ecolatina, tuvo un drástico aumento intermensual del 6,3% en los primeros 15 días de agosto. Se marca una ligera desaceleración de 1,6 puntos porcentuales en comparación con la variación del mes pasado, pero el ritmo al que aumentan los precios sigue siendo el más violento desde 2002.

Para Ecolatina el IPC tendrá una variación final del 6,2% al término de agosto, y de confirmarse este dato la inflación interanual aumentaría al 74,6% en comparación al nivel de precios registrado en agosto de 2021.

Esta cifra no solamente incluye a los alimentos, sino también al valor de las tarifas públicas de referencia, entre ellas la electricidad, el gas, el agua, el transporte público, las prepagas y los alquileres, entre muchos otros sectores.

Para la consultora Eco Go el pronóstico es similar, y se proyecta un aumento mensual de hasta el 6,5% entre julio y agosto. Estimó que solamente en los primeros 7 días de agosto los precios subieron un 1,5%, el equivalente a la inflación anual en muchos países. Se proyecta que cada semana tendrá un aumento promedio del 1,4% para el nivel general de precios.

La inflación mensual no baja a pesar de las medidas anunciadas por Sergio Massa, y las expectativas para fin de año son cada vez peores. El Relevamiento de Expectativa de Mercados (REM), que realiza y avala el propio Banco Central, espera que la inflación interanual alcance el 90,2% para diciembre.

Un nivel semejante de inflación acumulada para un periodo de 12 meses no se registraba desde noviembre de 1991. Por otra parte, para el promedio del año 2022 se espera una variación del 83,7% en comparación al año 2021, nuevamente la cifra más alta desde 1991. 

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Economía

Las pérdidas de las empresas estatales de Estados Unidos aumentaron en US$ 6.800 millones desde que Biden es presidente

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El resultado financiero de las empresas bajo la órbita del Estado federal registró el rojo más importante desde 2014. Los demócratas bloquearon la agenda privatista del presidente Trump y no presentan ninguna alternativa.

El desequilibrio fiscal de Estados Unidos a nivel federal continúa reduciéndose a partir de un importante aumento de la recaudación (un efecto que en parte se debe a la inflación), pero el resultado de las empresas patrocinadas por el Gobierno es cada vez peor.

El déficit financiero de las empresas estatales alcanzó los US$ 7.656 millones al término del segundo trimestre de 2022, cuando al inicio de la administración de Joe Biden había prácticamente equilibrio fiscal sobre este sector del Estado. El desequilibrio aumentó en 6.800 millones de dólares en 18 meses.

Este conglomerado de empresas estatales registró superávit por última vez en el primer trimestre del año 2018, y más tarde se convergió al equilibrio en la segunda mitad de 2019, durante la gestión del presidente Donald Trump.

Resultado financiero de las empresas estatales del Gobierno federal estadounidense.

Si bien Estado Unidos no se caracteriza, ni jamás se caracterizó, por una gran cantidad de empresas nacionalizadas, el Gobierno federal posee participación total o mayoritaria sobre empresas de transporte urbano, servicios de distribución eléctrica, bancos, servicio postal, aeropuertos y compañías destinadas a estimular el crédito, entre otras posesiones.

El desequilibrio registrado al término del primer semestre del año equivale a un modesto 0,03% del PBI, pero ya es la cifra más importante desde el segundo trimestre de 2015. Desde la década de 1980 los gobiernos federales se preocuparon por evitar, en la medida de lo posible, la ineficiencia y la pérdida de utilidades por parte de las empresas patrocinadas por el Gobierno, pero Biden promete ser una excepción.

Los demócratas bloquearon todas y cada una de las iniciativas del presidente Trump para privatizar un gran número de empresas estatales. Entre otras propuestas, Trump pretendía privatizar aeropuertos internacionales, el control del tráfico aéreo, el servicio postal más importante del país, la Autoridad del Valle de Tennessee, e incluso Fannie Mae y Freddie Mac.

A diferencia de lo que ocurrió en la presidencia de Barack Obama en 2009, cuando el Gobierno federal emprendía la estatización de bancos y empresas automotrices y solo de manera transitoria hasta 2012, el creciente déficit registrado en 2022 no se debe a estatizaciones temporales por la crisis económica, sino que obedece a las empresas ya existentes. 

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Cuba

La dictadura castrista anunció la flexibilización del auto-bloqueo y levanta restricciones a la inversión extranjera

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En respuesta al progresivo colapso de la economía socialista, la dictadura de Miguel Díaz-Canel impulsó la apertura a la inversión extranjera en el comercio mayorista y minorista, sectores que hasta ahora se encontraban auto-bloqueados por la isla desde 1959.

La crisis económica en Cuba genera una fuerte presión para llevar adelante una agenda reformista. La dictadura socialista de Miguel Díaz-Canel anunció que Cuba permitirá la inversión extranjera directa sobre el comercio minorista y el mayorista.

Hasta ahora, el Estado cubano guardaba un celoso control de estos sectores y monopolizaba la oferta de bienes y servicios a nivel minorista y mayorista. La reforma levanta el auto-bloqueo que imponía la dictadura sobre su propio país, permitiendo que puedan ingresar firmas extranjeras para así ampliar la disponibilidad de oferta de bienes.

Es la primera vez desde 1959 en que empresas privadas internacionales podrán realizar inversiones en la isla, siendo que el propio Fidel Castro se ocupó de boicotear el flujo de capitales y aisló el país con respecto al mundo.

“La inversión extranjera en el comercio mayorista y minorista, con regulación estatal, permitirá la ampliación y diversificación de la oferta a la población y contribuirá a la recuperación de la industria nacional”, explicó el ministro de Economía cubano, Alejandro Gil.

La nueva flexibilización regulatoria sigue la misma línea adoptada en la década de 1990, cuando la dictadura atravesaba una situación de colapso en lo que se denominó “período especial”, y en el cual se aplicaron ciertas reformas parciales.

Las empresas extranjeras adquirieron la posibilidad de invertir en el sector manufacturero de Cuba a partir de 1995, y más tarde se levantaron las prohibiciones para la inversión en la oferta de servicios.

La emergencia económica nuevamente se vuelve a convertir en un foco de presión para las reformas. El régimen maximizó los desequilibrios fiscales y monetarios a partir del año 2020, una situación que desencadenó la peor crisis en 27 años.

El déficit fiscal aumentó al 17,7% del PBI, una cifra financiable con recursos genuinos o deuda pública, por lo que la única herramienta fue la emisión monetaria. El Gobierno se vio obligado a abandonar la convertibilidad entre la moneda local y el dólar, y unificó el mercado cambiario.

La inflación “oficial” alcanzó el 77,3% interanual en diciembre de 2021, pero esta cifra no resulta representativa porque la dictadura cubana establece un férreo control de precios que agotó la oferta de productos en las góndolas. En respuesta al desabastecimiento generalizado, los precios de los bienes en los mercados informales registraron una inflación que superó el 6.900% en 2021.

El espiral inflacionario generó un profundo malestar social que obligó a la dictadura a ofrecer algún tipo de respuesta desesperada para ampliar la oferta de bienes en la isla, y aminorar el desabastecimiento.

La emisión monetaria descontrolada y la represión financiera ejercida por la dictadura socialista generaron escasez sobre alimentos básicos de primera necesidad e incluso sobre los productos para uso medicinal, dejando en tela de juicio el supuesto prestigio de la medicina en Cuba. 

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