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Economía

En plena crisis económica y social, el Gobierno quiere subir los impuestos a las empresas

El equipo económico del ministro Martín Guzmán afirmó que la reforma está orientada a gravar “aquellos sectores con mayor capacidad contributiva”, pero se teme que las nuevas normativas impacten a la larga sobre el bolsillo de la gente.

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El kirchnerismo instaló una agenda en el Congreso para aumentar alícuotas sobre las ganancias más altas. Este fue el caso del proyecto impulsado por los diputados Carlos Heller y Máximo Kirchner. Sin embargo, el equipo de Martín Guzmán está preparando, además, una reforma tributaria integral sobre todo el sistema.

Tras los rumores de nuevos aumentos en la tasa marginal máxima sobre el impuesto de las ganancias (de personas físicas) del 35% al 41%, fuentes en el Gobierno aseguran que no se está contemplando una suba de tal magnitud, aunque admitieron que la reforma busca subir los impuestos. 

La titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Marcó del Pont, anunció que la reforma plantea revertir el curso implementado a nivel internacional, que estaba orientado en bajar impuestos laborales y las cargas sobre las empresas. 

Marcó del Pont aclaró que la intención es gravar a los ingresos más altos, pero de manera contradictoria, aseguró que el gobierno estudia también la posibilidad de ampliar aún más la base tributaria del impuesto a las ganancias. 

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La expansión en la base imponible fue una medida que también se tomó durante el gobierno del ex presidente Macri, en lo que fue un aumento “implícito” en los impuestos directos del país. 

De no modificarse la estructura en el régimen de ganancias, simplemente más personas podrían ser alcanzadas por la base imponible mínima, lo cual no es precisamente una carga “sobre las grandes fortunas”, sino sobre la clase media. 

Otro gran rumor que despertó polémica alrededor de las ideas del gobierno, es la posible eliminación de los incentivos a las ganancias reinvertidas que tienen las empresas, a partir de la reforma tributaria del 2017. 

La reforma de Macri estipulaba una baja gradual en el impuesto a las ganancias para los resultados contables de las empresas, del 35% en 2017 al 25% para este año. Como contrapartida, se imponía un gravamen sobre los dividendos, del 7% para los períodos fiscales 2018 y 2019, y del 13% para este año. 

El gobierno de Fernández postergó los cambios estipulados por la reforma tributaria anterior para el período fiscal 2020, con lo cual las empresas siguieron pagando un 30% de impuesto a las ganancias, y un 7% a la hora de distribuir dividendos. 

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La reforma de Macri no bajaba la carga sobre las empresas, pues la tasa consolidada efectiva seguía en torno al 35%, pero pretendía incidir sobre los incentivos de reinversión para cada empresa (no se cobraban impuestos a la capitalización de los resultados no asignados). 

El oficialismo aclaró que no busca cambiar este sistema, en el sentido de que manifestó su voluntad en continuar con el incentivo para que las empresas reinviertan sus ganancias. 

Sin embargo, trascendieron rumores en torno a un posible aumento en la tasa del impuesto a las ganancias corporativas, llevándola nuevamente al 35% como era en 2015. De producirse ese cambio, la tasa consolidada sería incluso superior a la de aquel año, ya que hay que sumarle la carga sobre los dividendos. 

Además, se plantea la posibilidad de un cambio en los impuestos internos, como comúnmente ocurre cuando los gobiernos no quieren realizar mayores modificaciones sobre las dos principales partidas que nutres a las arcas públicas: el impuesto al valor agregado y el impuesto a las ganancias. 

Al margen de la reforma tributaria en estudio, el gobierno persiste en su agenda para aumentar los impuestos. El  proyecto de aumento en el impuesto de Bienes Personales, llevando su alícuota a niveles entre 2 y 3,5% (de las más altas en el mundo), trascendió en un pésimo ánimo inversor en el país. 

El campo también se vio afectado duramente a partir del alza en las retenciones de los productos más importantes de las exportaciones argentinas, como fue el caso de la soja. Tan solo en 2019, los impuestos a las exportaciones promediaron el 10%, y este año se alcanzaría un nivel superior.  

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Economía

La economía brasileña creció un 0,6% en julio y superó las expectativas

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El Banco Central de Brasil estimó que la actividad económica creció un 0,6% en julio con respecto al mes anterior, casi duplicando las expectativas de mercado. Brasil ya registra los niveles de actividad más altos desde la crisis financiera heredada del Gobierno de Dilma Rousseff.

La economía de Brasil vuelve a mostrar resultados positivos. Según las estadísticas anunciadas por el Banco Central, la actividad económica mensual creció un 0,6% en julio con respecto al mes anterior. Esta cifra superó las proyecciones de mercado, que esperaban un crecimiento mucho más tenue en torno al 0,35%.

Del mismo modo que en Argentina y la mayor parte de los países, Brasil estima una suerte de “adelanto” del PIB con frecuencia mensual, mediante el Índice de Actividad Económica (IBC-Br) que es equivalente al EMAE argentino.

En comparación con el mismo mes del año pasado, Brasil registró un fuerte rebote del 5,53% interanual, surgiendo de la comparación contra 2020 a partir de la serie original. Tomando los primeros siete meses del 2021, y comparándolos con el mismo período del año anterior, Brasil registró un repunte del 6,8%.

Por último, considerando los últimos 12 meses de la serie original del IBC-Br, y comparándolos contra el período anual inmediatamente anterior, el Banco Central de Brasil estimó una variación positiva en torno al 3,26%.

Aun así, considerando los primeros meses del año sobre la serie desestacionalizada del índice de actividad, Brasil acumuló un avance del 1,8% entre enero y julio de este año.

Estos datos reflejan que, para el caso brasileño, la recuperación no es simplemente un arrastre estadístico, sino que además el desempeño del año 2021 resulta positivo por sí mismo y no solamente en comparación contra el año pasado. Aún así, el nivel de actividad no logró recuperar el pico registrado en febrero.

Paulo Guedes, ministro de Economía de Brasil y autor del exitoso programa económico de Jair Bolsonaro.

A diferencia de lo que ocurrió en la segunda mitad de 2020, esta vez el sector servicios es el gran impulsor del crecimiento agregado, cuando antes lo había sido la industria manufacturera. Esto se debe al mayor grado de apertura en las restricciones sanitarias, y a la normalización en el funcionamiento de la economía.

Acorde a los resultados expuestos, el nivel de actividad promedio en lo que va del 2021 es el más elevado desde julio de 2015, y supera los niveles que había en 2019. Brasil se perfila a superar los efectos heredados por la aguda crisis económica y financiera que dejaba el Gobierno de Dilma Rousseff en 2016.

El gran desafío de la administración Bolsonaro no es recuperar a la economía de la pandemia, pues esto ya fue concretado, sino que será retornar al nivel de actividad que había en diciembre de 2013.

Acorde al IBC-Br, la economía brasileña aún opera un 5,4% por debajo del nivel que tenía a fines de 2013. El programa económico que lleva a cabo el ministro Paulo Guedes pretende avanzar con las llamadas reformas estructurales de primera y segunda generación, para revertir el estancamiento.

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Economía

Mercado Libre se convirtió en la empresa más grande de América Latina

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Con la caída bursátil de la importante minera brasileña Vale S.A, Mercado Libre se transformó en la empresa más importante de la región, registrando una valuación estimada en US$ 90.000 millones.

La firma fundada por Marcos Galperin vuelve a liderar el ranking de valuación en América Latina. Desde el mes de julio, la importante minera brasileña Vale S.A registró una pérdida de sus valores por US$ 40.000 millones debido a la baja en el precio internacional del hierro, suponiendo una importante caída bursátil del 32%.

Entre otros motivos, la baja de la demanda china por el mineral contribuyó enormemente a la caída abrupta de su precio en el mercado global. La tonelada métrica del hierro cayó por debajo de los US$ 100, y se espera que promedie los US$ 90 a lo largo de 2022.

De esta manera, y con una valuación estimada en US$ 90.000 millones, Mercado Libre se consolida cómodamente como la empresa más importante de la región. La sólida posición financiera de la empresa sigue inspirando a los inversores. Solamente en el último trimestre, Mercado Libre registró ganancias por US$ 62,2 millones, un 22% más que en 2020.

El desempeño de la tecnología financiera de Mercado Libre demostró ser mucho menos volátil en comparación a lo que ocurre en el mercado de materias primas, donde opera Vale S.A desde hace décadas.

Además, el apetito inversor por la empresa argentina no solamente se debe al valor de las ganancias operativas de este año, sino que también se especula con el valor presente de los ingresos futuros que pueda llegar a generar la empresa. En este sentido, se espera un escenario relativamente optimista para la empresa de Galperin.

Por debajo de Mercado Libre y Vale, la empresa mexicana Walmart mantuvo el tercer lugar en el ranking regional con una valuación total de US$ 61.800 millones, seguida por Petrobras con US$ 61.000 millones y América Móvil con US$ 59.200 millones aproximadamente.

Así como el surgimiento de las llamadas “empresas unicornio” en la Argentina, este proceso se produjo incluso a pesar de las medidas poco convencionales del Gobierno de Alberto Fernández, y de ningún modo gracias a ellas.

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Economía

Insólito: el Ministerio de Economía confirmó sin querer que se usará el dinero del FMI para la campaña

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Tras las duras críticas a la maniobra del oficialismo por usar fondos del FMI para financiar el gasto público, el Ministerio de Economía emitió un comunicado oficial tratando de desmentirlas, pero acabó confirmándolas.

El Gobierno kirchnerista decidió utilizar la posición de reservas depositadas por el Fondo Monetario Internacional en Derechos Especiales de Giro (DEGs) con el fin de financiar una agresiva política fiscal en cara a las elecciones de noviembre.

Se resolvió la colocación de Letras Intransferibles al Banco Central por un monto equivalente a los US$ 4.350 millones. El Banco Central le compró al Tesoro su posición del DEGs haciendo uso de la emisión monetaria, a cambio de un “pagaré” en forma de Letras. Nuevamente, esta maniobra dota al Gobierno de una gran cantidad de recursos para el despilfarro.

En la práctica, las Letras Intransferibles no son más que un “activo basura”, pues no pueden ser vendidas por el Banco Central en los mercados de bonos, como ocurre con cualquier otro activo de esa naturaleza.

El Ministerio de Economía trató de desmerecer todas las críticas y emitió un comunicado oficial buscando explicar detalladamente la operación en cuestión. Sin embargo, de forma insólita y sin buscarlo, fue el propio comunicado el que terminó confirmando todas y cada una de las críticas hacia el oficialismo.

El comunicado confirma que el monto valuado en DEGs se utilizará para dos operaciones concretas: en primer lugar, se los utilizará para cancelar pasivos con el FMI y, tal y como se lo advertía, se usarán también para cancelar “adelantos transitorios” al Tesoro.

La maniobra explicita que el fisco dispondrá de un monto por $422.000 millones para financiar el gasto público.

Los llamados adelantos transitorios no son otra cosa que la compra de deuda pública por parte del Banco Central. Sin embargo, y a diferencia de cualquier país normal, el Tesoro jamás devuelve ni los intereses ni los montos por esa deuda, por lo que en la práctica es simplemente una forma más de dominancia fiscal sobre la política monetaria. En lugar de prestarle dinero al Tesoro, el BCRA termina financiándolo sin mayores cargos.

Lejos de refutar algo, el propio Ministerio de Economía acabó confirmando todas las preocupaciones en torno al cambio radical de la política económica, que dejará de considerar un mínimo margen de prudencia fiscal para radicalizarse hasta las últimas consecuencias.

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