Conecte con nosotros

Economía

Entrevista exclusiva a Cavallo: “es fundamental privatizar las empresas que fueron reestatizadas”

En una entrevista exclusiva para la organización El Club de los Viernes, auspiciada por La Derecha Diario, el ex-ministro Domingo Cavallo nos compartió su diagnóstico sobre la gestión de Alberto Fernández, el rumbo económico del país y la retirada de la empresa LATAM.

Publicado

en

El ex-ministro de Economía Domingo Cavallo, de reconocida trayectoria profesional y política, brindó recientemente una entrevista exclusiva para la organización Club de los Viernes, auspiciada por La Derecha Diario, en la cual analizó los temas más importantes de la coyuntura económica actual

Se mostró preocupado por el rumbo que decidió tomar el gobierno de Alberto Fernández, probablemente influenciado por el ala más dura del kirchnerismo, que le sirve como base de sustentación política. 

Se refirió a la intervención de la empresa Vicentín, y anticipó que la señal que este procedimiento conlleva para el sector privado es realmente pésima.
El economista explicó que los agentes en el sector privado deben tomar decisiones constantemente, y la manera en que el gobierno decidió la intervención de Vicentin implica desconocer totalmente los mecanismos legales que existen para este tipo de procedimientos

La ley de quiebras y los procedimientos a seguir, entre otros, fueron pasados por alto, a costa de una retórica típicamente kirchnerista, de corte más político que económico. 

Para Cavallo, las decisiones tomadas por el Estado tratando de similar la acción empresarial, llevan siempre a una serie de ineficiencias insalvables. 

Es fundamental volver a privatizar las empresas que fueron reestatizadas, porque el Estado no sabe manejar las empresas. Todo esto es necesario para poder bajar los impuestos, crear un clima favorable para la actividad del sector privado y volver a crecer, y en condiciones de estabilidad”, explicó. 

Afirmó que las políticas de la década del 90, apuntando a la reorganización del Estado, permitieron una drástica reforma impositiva capaz de eliminar impuestos distorsivos sin caer en desfinanciar al Estado. “Se deben y se pueden bajar los impuestos”, concluyó sin ningún tipo de duda

Explicó que un buen programa de estabilización tendría que tener como meta fundamental el relajamiento de la carga impositiva para este tipo de sectores tan dinámicos, si es que se quiere alentar la recuperación y la salida de la estanflación. 

Ad

Cavallo destacó que, durante el año 1991, un tercio del total de la recaudación del Sector Público Nacional estaba ligado a las retenciones, pero tras la aplicación de un programa consistente anti-inflacionario, fue perfectamente posible eliminar este impuesto distorsivo, sin ningún tipo de inconveniente en materia fiscal.
Alertó sobre un enorme sesgo “anti-exportador”, que desde hace décadas persiste en la Argentina

El sesgo en contra de las exportaciones se deriva en la necesidad de mantener un enorme gasto superfluo en el Estado que, según el economista, debería ser eliminado para poder atender mejor las necesidades coyunturales propias de la pandemia que vivimos. 

Enfatizó en la necesidad de eliminar los impuestos hacia los insumos básicos de la industria, a fin de evitar un excesivo costo adicional sobre los usuarios finales, que se ven altamente perjudicados por esta organización. 

En la entrevista, analizó otro gran punto clave sobre la deficiente organización económica argentina, referida a la acción del sindicalismo y su rol en las negociaciones colectivas. Cavallo criticó duramente el actual enfoque de estos grupos, que provocaron la reciente caída de la empresa LATAM en nuestro país, provocando la pérdida de miles de puestos de trabajo, y condenando a una gran parte de la economía a la informalidad laboral

“Lo principal de una buena organización laboral es avanzar hacia la negociación colectiva, pero a nivel de cada empresa y con los trabajadores de cada empresa. No tiene sentido la negociación a nivel de todo un sector”, sentenció.

Domingo Cavallo, dos veces ministro de economía, doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Nacional de Córdoba y PhD in Economics por la Universidad de Harvard

Ad

Elogió la gestión del entonces ministro de Trabajo, Armando Caro Figueroa, que ocupó el cargo en la función pública entre 1993 y 1997, durante la administración del ex-presidente Carlos Menem. En ese período, Cavallo aseguró que se lograron importantes avances en materia de síntesis y descentralización de las negociaciones entre los sindicatos y las empresas, de forma más similar a lo que se realiza en el mundo. 

Apuntó con dureza a los sindicatos responsables del retiro de LATAM del país, que se negaron a permitir un acuerdo razonable entre el sindicato local y la propia empresa, e impidieron salvar todos los puestos de trabajo que hoy ya no existen. 

A ellos lo que les interesa es que el resto de las empresas no puedan prestar servicios o tiendan a desaparecer, esa fue siempre la postura de esos sindicatos para así ellos tener un gran poder y poder sacar cada vez mayores ventajas, aunque eso signifique enormes pérdidas”. 

Ad

El oficialismo impulsó nuevas medidas para regular aún más el mercado laboral, ahora intentando avanzar sobre la organización del teletrabajo, un elemento novedoso que se generalizó a partir de la llegada del COVID-19 a la economía. Cavallo planteó que la ley no debería ser sancionada, ya que lo fundamental es que cada empresa encuentre un punto de equilibrio para con sus empleados, y así poder garantizar la sostenibilidad del empleo

Catalogó a la ley como “innecesaria”, y un simple artilugio del oficialismo en su afán por demostrar su voluntad regulatoria y avasallante sobre la economía. 

Por último, opinó sobre la gestión del ministro Martín Guzmán, el cual, según su punto de vista, no está desempeñando el cargo de un ministro de Economía formalmente hablando. 

Explicó que su administración quedó muy relegada al tema de la deuda externa y su reestructuración, por lo que desempeña un rol de secretario de Finanzas, y no de un ministro de Economía auténtico. Estas decisiones, afirmó, las tomaría el propio Alberto Fernández, tal y como solía hacerlo Néstor Kirchner, cuando había decidido ser su propio ministro de Economía durante los últimos años de su mandato.


El Club de los Viernes Argentina (@CdV_Argentina) es una organización que busca acercar las ideas de la derecha y sus referentes al público, así como La Derecha Diario tiene como objetivo contar y hacer saber la verdad, sin el sesgo de la izquierda, al público.

Seguir Leyendo
Haga clic para comentar

Usted debe estar conectado para publicar un comentario Inicio de sesión

Deja una Respuesta

Economía

Evergrande, el “Lehman chino” se desploma un 11% y muestra signos de una nueva crisis financiera mundial

Publicado

en

El segundo promotor inmobiliario más grande de China adelantó que no podrá cumplir los vencimientos a fin de mes y tiene una deuda equivalente al 2% del PBI chino, que en caso de defaultearla generaría una crisis con condimentos similares a la del 2008 en Estados Unidos

El gigante inmobiliario chino Evergrande se desploma un 11% este lunes en la Bolsa de Hong Kong, registrando su menor nivel de cotización en más de 11 años ante el miedo de que la firma no pueda hacer frente a sus compromisos financieros.

El segundo promotor inmobiliario más grande de China está a punto de colapsar: la semana pasada la empresa aseguró que probablemente no pueda honrar la deuda de alrededor de 254.000 millones de euros que tiene con los acreedores que equivalen aproximadamente el 2% del PBI del país asiático.

Los títulos de la firma inmobiliaria cayeron hasta los 2,28 dólares hongkoneses y es el peor registro desde mayo de 2010. Además, la valoración bursátil de la empresa se ha desplomado un 93% en ese periodo. En los últimos dos meses, el desplome superó el 80%.

La quiebra de Evergrande no solo significaría la destrucción de millones de empleos directos e indirectos, sino una catástrofe económica que los especialistas ya están calificando como un potencial “Lehman Brothers” chino, en referencia a la compañía norteamericana de servicios financieros que estaba sobreinvertida en hipotecas subprime, y su quiebra fue el síntoma más grande de la severidad de la crisis que estaba azotando a Estados Unidos en 2008.

Uno de los grandes temores es el posible “efecto contagio”. Los principales acreedores de Evergrande son bancos e inversionistas chinos, que perderían miles de millones si el gigante defaulteara sus obligaciones financieras. Por otra parte, Standard and Poor’s indicó en agosto que la empresa tenía deudas pendientes con los proveedores y contratistas de sus proyectos, a quienes debe aproximadamente 37.160 millones de dólares.

De acuerdo con la agencia de noticias Bloombergeste jueves la firma deberá afrontar el vencimiento de un bono de cinco años de 71,3 millones de euros, y si defaultea este compromiso, podría ser el primer paso de un crash financiero en China. Hasta finales del año, la firma tiene que afrontar pago de intereses por 571,3 millones de euros, que casi seguro que no podrá hacer.

Esta caída tiene que ver con la brutal cuarentena que impuso China durante el 2020 por la pandemia. En agosto de 2021, la empresa reportó una disminución interanual del 29% en las ganancias netas y advirtió que la falta de liquidez podía poner en riesgo la conclusión de proyectos inmobiliarios que había paralizado por la pandemia.

El Comité de Estabilidad Financiera y Desarrollo, el mayor regulador financiero de China, ha dado luz verde para que la empresa libre sus pagos y renegocie los términos de sus deudas con sus acreedores, pero sin una ayuda estatal sin precedenes, Evergande colapsará.

Y aquí es donde el Partido Comunista Chino debe tomar una decisión, así como la Casa Blanca la tuvo que tomar en 2008. ¿Le conviene inyectar liquidez en la empresa para rescatarla del colapso, sabiendo que así como Evergande van a estar otras miles de empresas en todo el país y va a tener que rescatar a todas, o le conviene dejar que colapse y que la misma economía haga el ajuste necesario para liberar los recursos mal invertidos?

Bush en 2008 decidió en un primer momento salvar a Bear Sterns, la primera empresa del sector financiero que empezó mostrando signos de colapso, con un préstamo sin precedentes del Banco de Nueva York para financiar sus deudas, y luego fue adquirida a un precio extremadamente bajo por JP Morgan Chase.

Sin embargo, después de Bear empezó a colapsar Lehman, y Bush tomó la decisión de no ayudar a Lehman ya que si no tendrían que ayudar a todos los bancos de inversión del país. Sin embargo, tras la quiebra y desaparición de Lehman, más empresas siguieron colapsando y finalmente Ben Bernanke, el director de la Reserva Federal en ese entonces, tuvo que inyectar 700.000 millones de dólares para salvar a empresas como Bank of America, Wells Fargo, JPMorgan, Citigroup, y tantas otras más.

Por el momento no se sabe si el régimen de Xi Jingping permitirá que la inmobiliaria colapse o si la rescatará. El Banco Popular de China se ha visto obligado este viernes a inyectar 14.000 millones de dólares para tranquilizar al mercado, que se mostraba nervioso por la posible caída del gigante y había empezado a deshacerse de sus inversiones más riesgosas.

Si China no maneja bien esta situación, utilizando la experiencia de Estados Unidos en 2008, todo indicaría que haber promovido la pandemia no los habría beneficiado como esperaban. El Partido Comunista Chino aprovechó la crisis del coronavirus para poner gobiernos afines a ellos en todo el mundo, conquistando territorios como Hong Kong y sacándole distancia al resto del mundo en asuntos comerciales luego de la guerra de tarifas con Trump. Pero la crisis financiera que se desprende de semejante crisis mundial se llevará puesto a China antes que al resto.

Seguir Leyendo

Economía

Paquetazo de medidas: el Gobierno anunció un aumento del salario mínimo, bonos a jubilados y créditos subsidiados

Publicado

en

El Gobierno kirchnerista lanzó un nuevo paquete de medidas sin ninguna mesura por el desequilibrio fiscal, en busca de recuperarse después de la amplia derrota electoral en las PASO.

La relativa pasividad fiscal impulsada por el ministro Martín Guzmán llega a su fin dada la intervención de Cristina Kirchner sobre la política económica. El Gobierno vuelve a radicalizarse hacia la izquierda e impulsa un nuevo paquete de medidas para tratar de comprar votos en cara a las elecciones de noviembre.

En primer lugar, el oficialismo resolvió una revisión del salario mínimo pactado para fin de año. El cronograma original preveía un aumento del 35%, pero la suba efectiva llegará hasta el 45%, un aumento notable en términos reales. Los efectos negativos de esta medida sobre el mercado laboral podrían decantar incluso en el corto plazo.

El segundo punto fuerte de los anuncios es el lanzamiento de un nuevo “bono de emergencia” por $6.000 para jubilados y pensionados que cobran hasta dos haberes mínimos. Dado el oportunismo de las medidas, el carácter de emergencia de los bonos no parece ligado a un aspecto social sino más bien una emergencia electoral.

En la misma dirección, el Gobierno actualmente analiza la posibilidad de no aplicar el tope que establecía la fórmula previsional fijada por el propio Martín Guzmán el año pasado. La reforma de la fórmula jubilatoria incluye un cierto límite sujeto a la recaudación efectiva de la ANSES, cuando antes simplemente se aplicaba una fórmula matemática sobre la evolución de los salarios o la inflación.

Aunque Alberto Fernández trató de defenderse de las críticas durante todo el 2020, afirmando que su nueva fórmula previsional no constituía un ajuste, ahora las críticas desde su propio espacio político volvieron a contradecirlo, críticas que provienen de la propia Vicepresidente y la diputada Fernanda Vallejos.

En tercer lugar, el Gobierno se prepara para extender la red de créditos subsidiados a tasa cero, con el fin de estimular el consumo en el corto plazo a costa de mayores desequilibrios futuros. En este sentido, se evalúa un esquema similar al del “Ahora 12” para casi un millón de asalariados.

La medida más extremista en términos de desequilibrio fiscal posiblemente sea la propuesta para un nuevo IFE a nivel generalizado, similar a los que hubo en 2020. Esta propuesta fue especialmente resistida por el ministro Guzmán, ya que es prácticamente infinanciable y podría terminar de desequilibrar la economía.

Aún sin haber las mismas restricciones a la circulación como había el año pasado, la izquierda kirchnerista presiona por la vuelta de un nuevo paquete IFE antes de las elecciones de noviembre, nuevamente buscando comprar votos.

Seguir Leyendo

Economía

Guzmán se queda pero con la condición de usar los dólares del FMI para la campaña

Publicado

en

Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

A través de un decreto, el Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público como campaña para las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrán hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

Seguir Leyendo

Trending