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Economía

¿Fin del capitalismo? EE.UU. agrega un millón y medio de trabajos y pone en el pasado la pandemia

Gracias a la reapertura y la normalización de la economía, la tasa de desocupación estadounidense tuvo una de las recuperaciones más importantes de la historia, y se perfila retornar al pleno empleo para principios del año próximo. El capitalismo está más fuerte que nunca.

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Tras la continua reactivación económica comenzada en mayo, el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos confirmó que, en el mes de agosto, la tasa de desocupación se desplomó hasta llegar al 8,4%, la quinta caída consecutiva en el índice mensual

La tendencia bajista se pronuncia cada vez más, después de aquel pico registrado en el mes de abril, donde la desocupación llegó a tocar el 14,4%. Todas las previsiones que aseguraban cifras superiores al 16% quedaron obsoletas por la propia dinámica de los hechos. 

Tan sólo en agosto, la economía norteamericana generó un total de 1,46 millones de puestos de trabajo en el sector privado, recuperando gran parte del terreno perdido entre marzo y abril

Para la Oficina de Estadísticas Laborales del país, la reactivación es sólida y la tasa de desocupación reaccionó en consecuencia.
La reanudación a las actividades productivas que habían quedado paralizadas con las medidas de aislamiento, fueron las que potenciaron la recuperación de los puestos de trabajo perdidos anteriormente. 

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Se registraron fuertes aumentos del empleo en rubros como el comercio minorista, el esparcimiento, los servicios sociales, la hotelería, la educación y el cuidado de la salud. Por esta razón, el crecimiento distó mucho de ser homogéneo, pero todos los sectores experimentaron mejoras con respecto a los cuatro meses anteriores. 

Desde el punto de vista de la economía real, todos los principales indicadores parecen responder a la lógica de la reactivación. Tanto la economía agregada como el sector industrial, el comercio y las ventas en general, recuperaron terreno en los últimos meses. 

Según la firma británica IHS Markit, dedicada a la asesoría financiera y proveedora de indicadores a nivel internacional, la economía norteamericana habría repuntado un 1,9% en el mes de julio, lo que implica una variación anualizada del 26%. 

La economía ya había rebotado 4,6% y 5,7% en mayo y junio respectivamente. De esta manera, Estados Unidos alcanzó y superó, en julio, el mismo nivel de actividad que tenía marzo de este año. 

Para hablar de una formal recuperación, aún le queda terreno por recorrer a la economía, pero el nivel alcanzado en julio se encuentra sólo un 5,3% por debajo de febrero, la meta está cada vez más cerca. Teniendo en cuenta que los datos referidos al nivel de desocupación son de agosto y no de julio, se puede estimar que el ritmo de la economía siguió creciendo el ese mes. 

De cumplirse este supuesto, la reactivación superaría ampliamente a las expectativas calculadas para el tercer trimestre del año, que preveían un rebote del 28,7% con respecto al segundo.
A pesar de la flexibilización, el número de casos diarios en EE.UU. se derrumbó de 70.000 a 40.000 entre junio y agosto

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Con la pandemia “más calmada” y la economía creciendo, el país llegaría a noviembre (momento de las elecciones), en el medio del rebote económico. Otro rubro que demostró gran dinamismo fue el sector manufacturero, que podría llegar a su auge en las elecciones. Así lo confirmó el Departamento de Estadísticas Laborales del país norteamericano. 

Mientras en nuestro país el presidente Alberto Fernández no es capaz de brindar ninguna solución ni a la pandemia ni a la economía, la divergencia entre su modelo y el comportamiento en el mundo es cada vez más evidente. 

El presidente Fernández aseguró que el capitalismo no fue capaz de enfrentar a la pandemia, mientras su propia administración puede anotar en su prontuario una tasa de desocupación del 15,5%, la más alta desde 2003, destruyendo miles de puestos de trabajo y miles de empresas. 

La falta de un rumbo económico y sanitario, y la pérdida de lucidez del presidente Fernández, hacen notar los resultados de aplicar políticas racionales y los de aplicar políticas socialistas. 

Cabe recordar, además, que según las estimaciones de las consultoras privadas en nuestro país, el mes de julio habría registrado una tenue contracción con respecto a mayo, boicoteando la ya retrasada recuperación argentina.  

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Economía

La peor política energética de la historia: Edenor perdió hasta $9.859 millones en el primer semestre

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El congelamiento tarifario dispuesto por Fernández provocó pérdidas millonarias y mayor descapitalización en el sector eléctrico. Las acciones de Edenor se derrumbaron un 4,25% en el día lunes.

La situación en el mercado energético es cada vez más delicada. Los más recientes balances contables de la distribuidora Edenor, presentados ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), presentan una pérdida acumulada de $9.859 millones entre enero y junio de 2022.

De acuerdo a su jurisdicción asignada por el Estado, la empresa cuenta con 3,2 millones de clientes y abastece hasta el 20% de la demanda energética del país, tanto para uso residencial como para la industria y el comercio. Esto permite tomar dimensión sobre su importancia relativa dentro del mercado.

El patrimonio total de la empresa eléctrica ascendió a los $90.608 millones, registró un resultado operativo negativo por $10.681 millones en el primer semestre, y se totalizaron $8.655 millones en concepto de inversión para atender la calidad de los servicios ofrecidos y la demanda de los usuarios.

La inversión registrada fue, en su mayoría, un monto destinado a compensar al menos una parte de la depreciación del capital, pero no existió un mayor margen para capitalizar el sistema.

El congelamiento de tarifas, primero decretado en febrero de 2019 por el presidente Macri y más tarde mantenido y extendido por Alberto Fernández, fue la causa principal para explicar los fuertes desequilibrios financieros del primer semestre.

La ecuación económico-financiera de la empresa se deterioró brutalmente a causa del estancamiento de los ingresos percibidos por los consumidores, que en última instancia es el resultado natural del incremento insuficiente en el valor nominal de las tarifas (cayendo su valor en términos reales).

Los costos operativos definidos en el mercado eléctrico mayorista no cesaron sus aumentos, y de hecho fue imposible su congelamiento debido a que hacerlo implicaría paralizar la producción energética y propagar desabastecimiento.

Los subsidios económicos suministrados por el Estado se tornaron crecientes a lo largo de la gestión kirchnerista, pero estos no cubrieron el aumento de los costos mayoristas y no compensaron el deterioro de las tarifas percibidas por los consumidores en términos reales.

Los aumentos tarifarios permitidos solamente respondieron a factores de estacionalidad, y no a la evolución real de los ingresos de la empresa distribuidora. Los balances contables ajustados por inflación determinaron que el margen bruto de la empresa cayó un 16% en comparación al primer semestre del año pasado.

Por otra parte, el mayor estrangulamiento del cepo cambiario limita la capacidad de Edenor para hacer frente a sus obligaciones financieras con el exterior. El acceso al mercado único de cambios (el cambio oficial) es cada vez más restringido por el BCRA, al borde del colapso de las reservas internacionales netas.

La actualización tarifaria dispuesta por Sergio Massa a partir de agosto supone un alivio para la ecuación económico-financiera de la empresa, pero se requieren mayores ajustes para evitar la descapitalización de los servicios. Sin la capitalización requerida, se corre el riesgo de atravesar apagones como los vividos entre 2012 y 2015 en el último Gobierno de Cristina Kirchner

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Economía

Massa desplaza a funcionarios kirchneristas y nombra a Flavia Royón al frente de la secretaría de Energía

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El ministro de Economía forzó la renuncia de Darío Martínez y Federico Basualdo para poder aplicar los aumentos tarifarios sin oposición. La ingeniera Royón se desempeñará como secretaria de Energía.

Se afianza el cronograma para la segmentación y los aumentos tarifarios. El ministro de Economía Sergio Massa logró imponerse en las internas del oficialismo y forzó la renuncia de Darío Martínez y Federico Basualdo, una movida que no había podido ser concretada por su predecesor Martín Guzmán en 2021.

Massa precipitó una purga de funcionarios kirchneristas de la secretaría de Energía, con el fin de eliminar la oposición interna y evitar cualquier tipo de boicot contra la reducción de subsidios económicos. Estos movimientos eran necesarios para cumplir con los lineamientos presentados el 3 de agosto.

La nueva secretaria de Energía será Flavia Royón en reemplazo a Martínez, quien hasta ahora se desempeñaba como ministra de Energía y Minería en la Provincia de Salta, nombrada por el gobernador justicialista Gustavo Sáenz. Paralelamente, Royón lideraba el Consejo Económico y Social de Salta, y servía como representante de su Provincia ante organismos nacionales.

Royón es comúnmente asociada a posturas políticas pragmáticas en materia de energía y medioambiente. Defendió y promovió el desarrollo de la actividad minera en su jurisdicción, y se mostró como una partidaria de la explotación privada del litio para la exportación.

También se desempeñó como consultora en mercados ganaderos, trabajó como gerente general en el Frigorífico Bermejo, y desarrolló funciones en la Comisión Directiva de Entidades Gremiales Empresarias de su Provincia.

Junto con nueva Secretaria, Santiago Yanotti será el próximo subsecretario de Energía en sustitución a Federico Basualdo, un hombre que también responde al armado político de Massa y que se desempeñó como vicepresidente de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa).

Se añadirán al equipo Federico Bernal como nuevo subsecretario de Hidrocarburos, y Cecilia Garibotti como la nueva subsecretaria de Planificación.

Los anuncios dispuestos por Massa implican un ajuste del 0,2% del PBI proyectado para 2022, en materia de subsidios energéticos. Los nuevos funcionarios en la secretaría de Energía se proponen garantizar dicho ajuste.

Sin embargo, la proyección de déficit primario para fin de año cae del 3,1% del PBI al 2,9%, y resulta aún es necesario determinar el ajuste adicional por al menos 0,4% del PBI para arribar a la meta del FMI. 

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Economía

Se hunde la economía argentina: Las ventas minoristas se desplomaron un 6% en julio

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Un reciente informe de CAME estima que las ventas de las empresas pymes se derrumbaron un 6% entre junio y julio, y acumulan una caída del 3,5% contra 2021. Las ventas de alimentos cayeron un 6,2% y la indumentaria registró una violenta contracción de casi 13%.

El estallido inflacionario del mes de julio y las constantes remarcaciones terminaron por impactar en el nivel de consumo. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas de julio cayeron fuertemente un 6% en comparación al mes anterior, y acumulan una caída anual del 3,5% en comparación a julio de 2021.

CAME realiza un relevamiento sobre un umbral de 1.087 pequeñas empresas en todo el país y en los primeros días del mes de agosto, buscando obtener datos acerca del desempeño de julio. En lo que va de 2022 las ventas minoristas acumularon una caída del 3,8% en comparación a los primeros 7 meses de 2021.

La renuncia de Martín Guzmán y el ascenso de Silvina Batakis como ministra de Economía a lo largo del mes de julio, despertaron un tenso clima de desconfianza que precipitó una caída en la demanda de pesos y un alza en la cotización del dólar en los segmentos alternativos. El abrupto shock de expectativas tuvo un impacto en los precios casi instantáneamente.

Los indicadores de consumo resultan de gran importancia para anticipar el rumbo de la totalidad de la actividad económica, debido al enorme peso de esta variable en relación al PBI. Con un nivel de inversión y exportaciones en estancamiento, y un consumo en caída, las señales de recesión son cada vez más claras.

CAME confirmó que la caída interanual promedio alcanzó el 3,5% contra 2021, pero esto es significativamente variable según qué rubro se analice. Las ventas minoristas en artículos de bazar, textiles de hogar y muebles se derrumbaron un 4,6% contra julio de 2021, en alimentos cayeron un 6,2%, y las ventas en el rubro textil disminuyeron hasta un 12,7%.

El rubro textil fue, con diferencia, el más golpeado de todos en materia de consumo y alza de precios. Solamente contra junio de 2022, las ventas minoristas de productos textiles cayeron violentamente casi 5%. Los proveedores mayoristas de indumentaria llegaron a remarcar hasta un 15% en las dos primeras semanas de julio, el momento de mayor incertidumbre sobre el rumbo de la economía.

La caída de la demanda de pesos propagó el sobrante de dinero en la economía, produciendo así un primer aumento sobre los activos financieros y el tipo de cambio con el dólar. Pero no tardó en generar más tarde un impacto sobre los costos de reposición mayoristas, los alquileres y los costos de transporte, iniciando así un efecto en cadena por el exceso de pesos.

Los bienes de origen importado demostraron una mayor reticencia para evitar los aumentos, no solamente por la variación del dólar sino también por las restricciones de índole cuantitativo que establecen el Banco Central y las autoridades de aduana. Las restricciones sobre las importaciones limitaron la oferta percibida por los consumidores, y encarecieron los precios en términos reales.

A diferencia de lo que ocurrió en los primeros dos trimestres de 2022, el creciente nivel de la inflación se torna cada vez más incompatible con el estancamiento de la actividad económica y el consumo, y empuja a una recesión abierta

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