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Economía

Fracaso del sistema de jubilación estatal: un estudio determina que el sistema argentino es el peor dentro de los 37 países estudiados

El sistema de pensiones argentino no es capaz de garantizar las jubilaciones futuras ni de sostenerse por sí mismo. Un estudio determinó que nuestro sistema no cumple las condiciones deseadas en integridad, sostenibilidad y adecuación.

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La estatización del sistema privado AFJP y el retorno al dirigismo estatal sobre los haberes jubilatorios generó una gran vía de financiamiento para el gobierno de la entonces presidente Cristina Kirchner, pero supuso un gran costo futuro para el país

La pésima calidad en las regulaciones laborales y su contracara en el trabajo informal, así como la administración ineficiente de los recursos y el envejecimiento progresivo de la población, son factores que condenan al fracaso a cualquier sistema de reparto público en el largo plazo.

El caso argentino resulta paradigmático, pues si bien no tenemos una población con el grado de envejecimiento de la eurozona y otros países desarrollados, nuestro sistema de reparto permanece en la quiebra absoluta, y debe ser rescatado sistemáticamente con recursos adicionales.

Un estudio reciente relevó que Argentina tiene el peor sistema de pensiones dentro de los 37 países estudiados, en los cuales se contiene al 63% de la población mundial. 

Se trata del Melbourne Mercer Global Pension Index, elaborado por la prestigiosa firma australiana Mercer

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El índice se nutre de tres parámetros principales a la hora de evaluar un sistema de pensiones. En primer lugar, el criterio de adecuación busca medir el nivel básico de ingresos y su poder adquisitivo (con el fin de comparar entre distintos países), así como el diseño del sistema de pensiones en sí mismo. 

En segundo lugar, se mide la sostenibilidad de cada sistema. La sostenibilidad mide la edad de jubilación requerida, el grado de financiamiento estatal y la forma en que se aplica, así como el nivel de deuda pública acumulada para sostener las pensiones en el corto plazo. Esta parte del índice busca determinar, en ultima instancia, el grado de solvencia del sistema

Por último, se busca medir el grado de integridad de cada sistema jubilatorio, entendiendo por integridad al grado de regulaciones aplicadas para proteger (o no) a los miembros de un determinado plan de pensiones. Se busca medir si existe algún grado de garantía para las pensiones bajo un esquema legal

Bajo estas tres variables, y aplicando el índice sobre 37 países seleccionados, Argentina obtuvo la peor clasificación de todas con un valor total de 39,5 puntos de índice. En contracara, el primer lugar lo obtuvo Holanda, secundada por Dinamarca y Australia

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Los países nórdicos también obtuvieron clasificaciones altas, especialmente Suecia, que mantiene un exitoso sistema de capitalización individual privado desde la década de 1990. 

En nuestra región, Chile logró la mejor clasificación con un puntaje de 68,7 puntos, un valor incluso superior a Estados Unidos, que desde 2008 cada vez depende más del FICA (payroll tax, sistema de pensiones público) y similar a Canadá

El éxito del sistema privatizado por sobre el dirigismo argentino se hace notar con fuerza en el continente americano, dejando en ridículo las teorías socialistas que buscan instalar que los fondos privados atentan contra el futuro de los trabajadores.

Observando los datos de diferentes sistemas y sus resultados dispares, se llega a una conclusión: los sistemas de reparto más exitosos son aquellos que se sostienen de un mercado laboral flexible y capaces de crear una base imponible suficiente para garantizar el nivel de pensiones, aunque el envejecimiento poblacional tiende a provocar un colapso sobre esta estructura. 

Por el contrario, los sistemas de capitalización también dependen en gran medida del grado de flexibilización laboral dentro de cada país, pero suponen una solución definitiva al problema demográfico y, en general, registran mejores resultados en términos de inversión e incentivan el mercado de crédito local en cada país.

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El sistema de reparto argentino incumplió las expectativas mínimas para garantizar el éxito, y cometió todos los vicios propios de la política. 

Así como estaba en los 80s, el sistema actual de Argentina se encuentra quebrado, con la necesidad de ajustar haberes, subir la edad de jubilación, buscar fuentes no contributivas de financiamiento y afectado por políticas socialistas que no controlaron la cantidad de beneficiarios. 

La herencia kirchnerista para el país comprometió, compromete y seguirá comprometiendo el poder adquisitivo de pensionistas argentinos. La reforma previsional del 2017 buscó aplicar un grado de mayor sostenibilidad al sistema, pero las causas de los problemas siguen inalteradas. 

Se estima que para 2050 una de cada seis personas tendrá mas de 65 años en la población mundial, un fenómeno mas puntualmente concentrado en los países desarrollados.

Por lo tanto, la transición hacia nuevas ideas y la adopción progresiva de sistemas privados podría ser un fenómeno cada vez más común, que llegue más por necesidad que por deseos de los gobiernos de turno.  

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Economía

Nuevo disparo del dólar blue: alcanzó un nuevo récord histórico a $219

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La brecha cambiaria con el dólar oficial se amplia cada vez más.

El dólar blue vuelve a sorprender con un nuevo récord histórico este viernes alcanzando los $214 para la compra y a $219 para la venta.

De todos los aumentos, este ha sido el mayor que la divisa dio en un día desde el 10 de noviembre cuando la cotización aumentó $5,50 en 24 horas.

Durante esta semana la divisa comenzó en $209 y la termina con $10 más, dejando una brecha con el dólar mayorista de 109,90%. Por otro lado, en la mayor parte del país, el blue alcanza hasta los $221.

Dólar blue hoy: a cuánto cotiza este domingo 5 de diciembre

Qué sucederá con el riesgo país

Con esta situación que se vive actualmente con el dólar en el último día hábil de la semana, el riesgo país alcanzó los 1914 puntos y señala un máximo desde la reestructuración de deuda que realizó el Gobierno en 2020.

Por otra parte, antes de las 16 horas, los bonos argentinos en dólares perdían entre 0,3% (AL30D) y 4,6%.

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Economía

El Gobierno endurece el cepo y buscará ampliar la documentación tributaria requerida para operar

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Las entidades financieras y los agentes bursátiles podrán solicitar previamente declaraciones tributarias a aquellos clientes que busquen entrar al mercado de capitales. En la práctica, se teme que los organismos de control terminen imponiendo por la fuerza lo que originalmente constituye un lineamiento optativo.

En medio de la progresiva sangría de reservas y el agotamiento del cepo cambiario, el Gobierno dispuso más medidas para seguir estrangulando a las operaciones sobre el mercado legal.

La Unidad de Información Financiera (UIF), por medio de la Resolución 6/2022, dispuso que las entidades financieras como bancos o aseguradoras, así como los agentes bursátiles, podrán solicitar a sus clientes declaraciones tributarias específicas para poder acceder al mercado cambiario legal.

En concreto, las documentaciones tributarias solicitadas serán sobre Ganancias y Bienes Personales, ambos impuestos que tienen un enorme peso como proporción de los recursos totales que percibe el sector público.  

Aún si, si bien se plantea como un criterio que deberá adaptarse a las preferencias de cada entidad financiera con sus clientes, los mercados especulan con que las medidas terminen por imponerse de forma forzosa en las operaciones diarias. Los organismos de control tendrán un mayor peso para disuadir a las entidades financieras para que soliciten, en la práctica, estas declaraciones tributarias a sus clientes.

Las medidas suponen añadir un control adicional sobre el acceso al dólar MEP (que se obtiene en la bolsa de valores) y el dólar Contado con liquidación. Esto podría desembocar en un nuevo aumento de la brecha cambiaria, que actualmente se acerca al 100%.

La resolución fue impulsada por el ultra-kirchnerista Juan Carlos Otero, en un intento por seguir limitando el acceso a los dólares por parte de los argentinos, y contener la profundización de la pérdida de reservas internacionales.

Otero alegó que las disposiciones buscan fortalecer las herramientas de control sobre el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, pero lo cierto es que estos lineamientos ya estaban abordados en la reglamentación anterior de la UIF sancionada en 2017, y el objetivo real de las medidas es sencillamente imponer una nueva traba para la compra de dólares.

El Gobierno justificó, además, que el marco normativo anterior determinado por el macrismo había desarticulado completamente el control sobre todo tipo de operaciones de origen ilegal, pero nuevamente esta fue una declaración exagerada para justificar el endurecimiento burocrático del cepo.

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Economía

Una familia necesitó $76.146 en diciembre para no ser pobre

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Representa un aumento del 40% en relación al año anterior.

El costo de la canasta básica total, que define el umbral de la pobreza en la Argentina, subió 40,5% a lo largo de 2021, casi diez puntos menos que la inflación general promedio, que fue del 50,9%.

El informe dice que la canasta básica alimentaria (CBA) –que marca el nivel de la indigencia- subió 3,9% en diciembre, respecto de noviembre, y 45,3% a lo largo de todo el 2021. Y la canasta básica total (CBT) escaló 3% en diciembre y 40,5% en un año.

Con las subas, la canasta alimentaria para una familia tipo (un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años) ascendió a 32.963,69 pesos y la canasta básica total ascendió a 76.146,13 pesos.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) se define como el conjunto de alimentos que satisfacen ciertos requerimientos nutricionales, y cuya estructura refleja el patrón de consumo de alimentos de la población de referencia.

Y la Canasta Básica Total (CBT), se obtiene mediante la ampliación de la CBA considerando los bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etcétera) consumidos por la población de referencia.

Fuentes oficiales aclararon que la diferencia entre los aumentos que registraron la CBA y la CBT respecto del Índice de Precios al Consumidor (IPC) –que marca la inflación general- responde a que no se computan los mismos productos. “Son canastas distintas”, dijeron.

Para el IPC, por ejemplo, el rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas se incrementó un 50,3% a lo largo de 2021 y el de “vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” avanzó solo 28,3%.

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