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Economía

Fracaso social del kirchnerismo: el mismo INDEC admite que se disparó la pobreza en la primera mitad del año y alcanzó el 40,9%

El resultado de la cuarentena más larga y profunda del mundo revela su lado más oscuro, incluso los datos oficialistas revelan que la pobreza trepó hasta el alarmante 40,9%. Además, el informe del INDEC señala que el 56,3% de los niños son pobres.

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Argentina sigue perdiendo posiciones en bienestar social, y los indicadores socioeconómicos del primer semestre del año revelaron cifras alarmantes. Según la última encuesta EPH del INDEC, la pobreza de disparó hasta el 40,9%. 

La pobreza aumentó más de cinco puntos desde que el presidente Alberto Fernández está en el poder. El Gobierno kirchnerista profundizó el progresivo deterioro que se viene produciendo desde el primer semestre de 2018, cuando la pobreza estaba en el 27,3%. Los datos oficiales evidencian el grado de deterioro en la clase media.

El número, ya de por sí alarmante, levanta serias sospechas. El INDEC había publicado que a fines del gobierno de Macri la pobreza rondaba el 38%, y ahora, luego de una notoria destrucción de la economía por parte de una eterna cuarentena que ya lleva más de 6 meses, el número que se publica es tan solo 2% mayor.

La UCA, que en el pasado fue la única que se animó a publicar números que contradigan las estadísticas que publicaba el INDEC kirchnerista, indicaba en julio que la pobreza ya había superado el 45%. Es posible que los programas sociales como IFE, ATP, y demás hayan sacado temporalmente a un porcentaje de la población de la pobreza, pero esto no es sostenible en el tiempo.

Por su parte, el índice de indigencia (el porcentaje de personas que no lograron percibir ingresos por encima de la canasta alimentaria) trepó al 10,5%, una cifra que no se veía desde la crisis del 2001-2002, y fue 2,5 puntos más elevada que en el año pasado

La situación social reaccionó negativamente como consecuencia directa de la violenta contracción económica que percibió el país en el primer semestre, cuando el producto bruto se derrumbaba un histórico 19,1%. 

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Las cifras en el mercado laboral también reflejaron el deterioro que produjo la falta de ideas en el gobierno. La desocupación trepó al 13,1% (el dato más elevado desde 2004), pero corrigiendo el efecto de la caída en la población económicamente activa (PEA), la desocupación hubiera sido de 29%. 

Además, la enorme caída en el empleo fue principalmente explicada por la pérdida de puestos no registrados (contabilizados como aquellos que no realizan aportes patronales), y esto tuvo una fuerte incidencia en la pobreza. 

Si bien el índice refleja la situación promedio entre los 31 aglomerados urbanos para su elaboración, la incidencia fue mayor en la región del Noreste (NEA) y el Gran Buenos Aires (GBA)

El Gran Buenos Aires fue especialmente perjudicado por las rígidas medidas del gobernador Axel Kicillof. Mientras que el índice general aumentó 5,5 puntos en todo el país, la pobreza en el GBA aumentó 7 puntos con respecto al último semestre de 2019, y llegó hasta el 41,6%. 

Nuevamente, la composición en el índice de pobreza reflejó una dura realidad que el gobierno no hizo más que profundizar. El 56,3% de los menores de 15 años se encuentran por debajo de la línea de la pobreza. 

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Las políticas asistencialistas del gobierno poco y nada pudieron hacer ante la debacle económica que generó el modelo de cuarentena argentino. Además, el Presidente aseguró que mostrar siquiera algún gesto político y bajar sueldos a funcionarios, sería “un acto de populismo” y desechó la idea rápidamente.  

Las previsiones a futuro son poco alentadoras, y el nivel de pobreza se seguiría profundizando en el semestre marzo-agosto, y treparía hasta el 41,8%. Además, otras entidades como el Observatorio de la Deuda Docial de la UCA, aseguraron que la pobreza podría seguir creciendo hasta fin de año. 

El gobierno se propone administrar una recuperación económica para 2021, pero lo cierto es que existe un gran peligro inflacionario latente, y comenzaría a tener trascendencia en el último trimestre de este año. Estas circunstancias amenazan la posible recuperación argentina. 

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Economía

Javier Milei advierte que las medidas de Massa van a fracasar y propone alternativas

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Anticipó que las medidas del ministro de Economía solamente apuntan a consolidar un pequeño ajuste del 1% del PBI, un valor irrisorio en comparación a los desequilibrios fiscales. En contraposición, propuso recortar gasto en obra pública y transferencias discrecionales.

El diputado liberal Javier Milei criticó tajantemente el reciente paquete de medidas anunciado por Sergio Massa, el nuevo “super-ministro” al mando del equipo económico del Gobierno.

Los anuncios de Massa se limitan a ofrecer alternativas con pequeños ajustes para garantizar el cumplimiento de las metas pautadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a fin de año. Entre todas ellas, el ministro ratificó la que probablemente sea la más importante: la meta del 2,5% del PBI para diciembre de 2022.

Milei advierte que el programa no va a funcionar para estabilizar la economía argentina. El diputado señaló que la totalidad del ajuste anunciado recae exclusivamente sobre el sector privado, mediante una reducción de los subsidios a la electricidad, el gas y el agua. Al mismo tiempo, desde el sector público no fueron anunciados ajustes.

Aún cumpliendo exitosamente la meta del FMI, el economista explicó que el déficit consolidado entre el Estado nacional y el Banco Central alcanza los 9 puntos del PBI, un 5% explicado por el déficit nacional, y 4% explicado por el pago de intereses del BCRA. Esta magnitud es similar a la hubo en las grandes crisis sufridas por el país, entre ellas el “Rodrigazo” con 15 puntos de déficit fiscal, y la hiperinflación con 8 puntos.

“Si Sergio Massa cumple el ajuste que anunció sería solo 1% del PBI, seguimos en zona de peligro. Se necesita un ajuste hiperortodoxo“, explicó.

Incluso el cumplimiento efectivo de las metas con el Fondo no está garantizado por las medidas anunciadas, al contrario de lo que sugiere Massa. El ajuste tarifario anunciado representa un ahorro anual del 0,2% del PBI según proyecciones del economista Fernando Marull, y de no realizar ajustes el déficit primario proyectado alcanzaría el 3,1% del producto.

Dado que la meta exige alcanzar el 2,5% del PBI en déficit primario, y el ajuste anunciado por Massa solamente recorta un 0,2%, aún queda por explicar de dónde se reducirá el 0,4% restante (equivalente a $320.000 millones). El congelamiento de personal al Sector Público Nacional no explica el ajuste remanente, constituye una regla para evitar la expansión de nuevos gastos y no para producir ajustes.

Por otra parte, Milei cuestionó la capacidad del programa para consolidar el crecimiento y la estabilidad cambiaria. Según su visión, las medidas anunciadas depositan su confianza en un modelo teórico basado en el “crecimiento orientado por las exportaciones”, de tinte heterodoxo.

Este modelo es similar al que expuso Juan Vital Sourrouille en el Gobierno de Raúl Alfonsín, sin ningún tipo de resultados favorables en materia de crecimiento, estabilidad y desarrollo socioeconómico. Milei cuestionó severamente el marco teórico elegido y aseguró que resulta falaz pretender crecer impulsando la demanda agregada (en este caso por exportaciones).

También anticipó que la estabilidad cambiaria no está garantizada. En este sentido, remarcó el importante excedente de pesos circulando en la economía argentina, una situación sobre la cual no se anunció ninguna medida.  

“El veranito del dólar bajando duró dos días, fue puro humo. El dólar no se movió hacia abajo porque venía Massa a arreglar algo”, sentenció. 

El economista no se quedó en la crítica y presentó medidas concretas: privatizar la realización de obra pública aplicando un sistema similar al de Chile, y recortar las transferencias discrecionales desde el Tesoro hacia las Provincias

Estos ajustes no pretenden acotarse al programa del Fondo Moentario, que según el propio Milei es inconsistente, sino que buscan producir un cambio de régimen creíble para combatir la inflación y eliminar la dominancia fiscal. 

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Economía

La casta política no sufre la crisis: El gasto público se disparó casi 3 puntos desde septiembre de 2021

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Las erogaciones primarias del Sector Público Nacional aumentaron drásticamente, e incluso por encima del severo aumento de la presión tributaria. La factura por intereses de deuda también vuelve a ser creciente.

El desequilibrio fiscal del Sector Público Nacional (SPN) creció sin interrupción entre septiembre de 2021 y junio de 2022, el último mes bajo la dirección del exministro Martín Guzmán. Las erogaciones crecieron sistemáticamente por encima de la inflación, al mismo tiempo en que fueron suspendidas todas las reglas fiscales dispuestas en 2017.

El gasto primario del Gobierno federal aumentó del 20,5% del PBI en septiembre de 2021 hasta superar el 23,2% en junio de 2022, sin pandemia de por medio y sin las erogaciones extraordinarias que esta demandaba a lo largo de 2020. A diferencia de lo que ocurrió en 2020, el actual incremento del gasto público responde íntegramente a la irresponsabilidad fiscal del Gobierno kirchnerista.

Entre muchas partidas explicativas, se produjo un aumento de los subsidios económicos, mayores déficits operativos de las empresas estatales, mayor “gasto social” y más empleo público.

Gasto primario y total del Sector Público Nacional (SPN) entre 2011 y 2022.

El Gobierno apostó por una estrategia obsoleta del tipo “keynesiana”, buscando estimular la demanda agregada y el consumo como un mecanismo para reactivar la economía. La economía no respondió al estímulo y, lejos de aumentar su crecimiento, se estancó desde enero. A partir de estas políticas, en lo que va de la gestión de Alberto Fernández se consumió la mayor parte del ajuste fiscal que se había producido entre 2018 y 2019.

No se percibió ningún tipo de ajuste en el gasto público, y su expansión fue incluso superior al aumento de la recaudación nacional. Fernández impulsó un drástico aumentó de impuestos desde diciembre de 2019, subiendo retenciones de exportación, impuestos a las Ganancias corporativas no distribuidas, aumento de alícuotas de Bienes Personales, aumento de impuestos internos, creación impuestos a la compra de divisas, recargos sobre alícuotas patrimoniales, etc.

La recaudación nacional llegó al 19,7% del PBI en junio de 2022, la cifra más elevada desde octubre de 2017. Sin embargo, entre septiembre de 2021 y junio de este año el déficit primario aumentó un punto del producto y alcanzó el 3,5% del PBI en junio. Sumando la factura de intereses por la deuda pública, el déficit financiero total supera el 5% del PBI.

El déficit verdadero del sector público ya supera los 9 puntos del PBI considerando el pago de intereses por la deuda remunerada del Banco Central, que alcanza los 3,5% del PBI. Este desequilibrio es el más drástico desde 1989, cuando estalló la hiperinflación en la economía argentina.

Déficit fiscal del Gobierno nacional entre 2018 y 2022.

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Economía

Recesión total: Se estanca el consumo privado en Estados Unidos y Biden recibe presiones para admitir la crisis económica

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La economía estadounidense muestra signos de agotamiento y recesión, a pesar de la constante negación de la Casa Blanca. El consumo privado, la producción industrial y el empleo permanecen estancados, mientras que el PBI cayó por dos trimestres consecutivos.

A pesar de las reiteradas negaciones por parte del presidente Joe Biden, la economía de los Estados Unidos entró en recesión por causas macroeconómicas por primera vez desde 2008, exceptuando el shock exógeno generado por la pandemia en 2020.

El PBI cayó por dos trimestres consecutivos, explicitando así el advenimiento de una recesión técnica. Esta misma definición fue usada, sin ninguna excepción, para determinar recesiones desde 1947, todas y cada una de ellas admitidas por como tales por los respectivos Presidentes en funciones.

Pero cada vez son más los indicadores que muestran signos de agotamiento. El consumo privado estadounidense cayó levemente en el mes de junio y no crece desde octubre de 2021, el mismo mes en donde el PBI con frecuencia mensual dejó de crecer.

El PBI de Estados Unidos entre 2018 y 2022.

De hecho, se estima que el consumo privado en términos reales perdió la tendencia de crecimiento que mantuvo entre 2015 y 2019, a pesar de los masivos estímulos fiscales aprobados en marzo de 2021.  

El Instituto Peterson, una institución de investigación económica independiente y apartidaria, concluyó que los principales indicadores que había expuesto la Casa Blanca para negar la recesión están, de hecho, entrando en un peligroso estancamiento. La producción industrial, el consumo privado, la cantidad de puestos de trabajo domésticos y la relación empleo-población dejaron de crecer.

Consumo privado de los Estados Unidos entre 2015 y 2022.

La recesión actual es liderada por una drástica caída de la inversión y la acumulación de stock en inventarios, así como la disminución de las exportaciones. Pero los únicos “motores” que hasta ahora habían amortiguado estos efectos, parecen apagarse cada vez más.

Presidentes demócratas como Bill Clinton en el año 2000, Harry S. Truman en 1949, o Jimmy Carter en 1980, todos y cada uno de ellos no negaron ni pretendieron negar la llegada de una recesión bajo sus respectivas administraciones, y en su lugar anunciaron medidas contra la misma. En sentido opuesto, Biden decidió negar enfáticamente cualquier tipo de recesión o cualquier información que se contradiga con un “crecimiento sostenido”

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