El traspaso de IMPSA estuvo condicionado a la negociación de su deuda, que alcanza los 576 millones de dólares. ARC Energy solicitó una prórroga hasta el 10 de febrero para revisar los términos con los acreedores antes de formalizar la compra, que se esperaba firmar este martes.
Uno de los aspectos clave en las negociaciones fue la estructura del pago de la deuda. La empresa estadounidense propuso un plan de capitalización y reestructuración, con el objetivo de asegurar la viabilidad financiera de IMPSA y recuperar contratos en mercados internacionales.
Una empresa deficitaria
El Estado argentino tomó el control de IMPSA en 2021 durante el gobierno kirchnerista de Alberto Fernández, con el fin de rescatar a la empresa tras años de dificultades financieras. Para ello, el gobierno kirchnerista aportó 15 millones de dólares a través del FONDEP y adquirió la mayoría de las acciones.














