La balanza energética de Argentina podría registrar un superávit anual de 25.000 millones de dólares a partir de 2030, impulsada por un notable crecimiento en las exportaciones derivado de una mayor producción y un incremento en las inversiones, además de una reducción en las importaciones.
Estas proyecciones pertenecen a la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH). Según la entidad, "en el sector de hidrocarburos existe un importante proceso de inversión que la Ley de Bases puede dinamizar. Los principios de libertad de comercio, precios de mercado y disponibilidad de divisas consagrados en esa norma alientan inversiones que en solo cinco años podrán duplicar la producción de crudo y escalarán la de gas", indicó la CEPH en un informe.
De esta manera, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), impulsado por el Gobierno de Javier Milei, junto con las reformas estructurales y la desregulación de la economía, será, en parte, el responsable del prometedor futuro argentino.
Hacia el final de esta década, Argentina tendría la capacidad de producir 1,5 millones de barriles de petróleo y 230 millones de metros cúbicos de gas. La CEPH afirma que "esos valores implican un aumento de producción que habilitará un fuerte incremento de las exportaciones sin comprometer el abastecimiento interno".
Además, "mayores ventas al exterior, conjugadas con la menor necesidad de importar energía, consolidarán un saldo comercial positivo que el país empezará a registrar este año, revirtiendo el voluminoso déficit que computó en los ejercicios anteriores, con el negativo impacto en las cuentas públicas".
Por otro lado, la consultora Economía y Energía destacó que la ampliación de la infraestructura de transporte de petróleo desde la cuenca neuquina facilitará el crecimiento de la producción y las exportaciones en los próximos años.








