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Economía

Gradualismo sin reformas: Alberto Fernández confirmó que no habrá reforma laboral ni previsional

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El Presidente defendió los lineamientos de su programa económico en su discurso de apertura frente a la Asamblea General. No habrá ninguna reforma estructural de la economía, y se volverá a apostar por el gradualismo fiscal.

El presidente Alberto Fernández pronunció su discurso de apertura para la Asamblea General y confirmó que el Gobierno seguirá apostando por el actual rumbo económico sin mayores modificaciones.

La propuesta de Fernández se vuelve a sostener sobre una característica principal en los programas económicos kirchneristas: la completa ausencia de las reformas estructurales que hacen a una economía moderna. El Presidente se propone mantener y profundizar todas y cada una de las “contra-reformas” llevadas adelante bajo los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

En primer lugar, el Gobierno no llevará adelante ningún tipo de cambio en la legislación laboral vigente. Según las estimaciones de FIEL, más de 4 millones de asalariados argentinos se encuentran bajo un régimen de trabajo informal, lo que representa al 31,5% del total de los asalariados. A su vez, bajo el actual régimen laboral, se estima que 2,4 millones de cuentapropistas trabajan en condiciones de informalidad, representando al 50,1% de los trabajadores autónomos.

Considerando tanto empleos autónomos como en relación de dependencia, el 36,6% de los ocupados en Argentina trabajan en la informalidad. La legislación laboral vigente demostró ser un amplio fracaso, pero el Gobierno de Fernández insiste en el modelo laboral kirchnerista.

También en su discurso inaugural, Fernández prometió que no habrá ningún tipo de reforma previsional. Esto implica no modificar los actuales parámetros de la fórmula jubilatoria o los requisitos para acceder a una jubilación. Sin embargo, el sistema de reparto argentino se encuentra prácticamente quebrado.

Según los últimos datos del informe mensual del Sector Público Nacional elaborados por el Ministerio de Economía, el déficit del sistema previsional llegó a representar el 2,8% del PBI en los últimos meses del 2021, lo cual representa casi el 80% del déficit primario del Gobierno nacional.

Este resultado negativo no solamente constituye un problema de corto plazo, sino que además es un problema dinámico vinculado al envejecimiento natural de la población. Sin nuevas parametrizaciones y reformas previsionales propiamente dichas, no se garantiza la solvencia fiscal en cara a los próximos años.

Además, y en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Presidente aseguró que seguirá un extremo gradualismo fiscal que solamente permitirá el superávit primario para 2025, sin considerar el pago de intereses de deuda y las amortizaciones de capital. La estrategia gradualista guarda una estrecha similitud con el rumbo elegido por el Gobierno anterior, aunque Martín Guzmán se propuso metas aún más permisivas.

Para concretar las metas fiscales, el Gobierno hará uso de una política de actualización tarifaria y la implementación de nuevos impuestos. El Ministerio de Economía negó cualquier intención por privatizar las empresas del Estado, que generan un rojo financiero cada vez más grande sobre la espalda de la sociedad.

El gradualismo sin reformas estructurales se propone garantizar, en cierta medida, un cronograma de pagos concreto con el FMI, pero no apunta a una solución definitiva para los problemas centrales de la economía argentina: la inflación y el estancamiento económico.  

Economía

Brasil registró un superávit comercial récord y las exportaciones crecieron a la tasa más alta del mundo según la OCDE

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El país acumula un fuerte superávit comercial a partir del crecimiento exportador. La OCDE estima que las exportaciones brasileñas crecieron un 20% interanual en dólares al término del primer trimestre del año.

El sector externo de Brasil sigue liderando el ritmo de la recuperación económica. Según los datos del Ministerio de Economía, Brasil acumuló un fuerte superávit comercial por US$ 19.947 millones en los primeros cuatro meses del 2022.

A diferencia de lo que ocurre en Argentina, el Gobierno de Jair Bolsonaro aprovechó el aumento de los precios internacionales de los bienes exportables para incluir medidas favorables a la captación de nuevos mercados.

En este sentido, la reducción de barreras arancelarias y la reducción de impuestos internos favorecen el desempeño exportador porque reducen el “costo exportado” de los bienes y servicios brasileños frente al mundo.

Como un proveedor importante de materias primas, y en medio de un delicado contexto internacional, las exportaciones de Brasil encuentran una amplia demanda y sin riesgos “políticos” o “cambiarios” como los que sufre Argentina al colocar exportaciones.

Comparando el saldo exportador neto (la balanza comercial) entre los primeros cuatro meses de 2022 y el mismo período, pero de 2021, se registró un fuerte aumento del 10,5% medido en dólares corrientes sobre las series sin estacionalidad. Se llegó así al saldo favorable más importante de la historia del país.

La mejora del sector externo no provino de una caída de importaciones, sino de un aumento extraordinario de las exportaciones. Aprovechando los términos de intercambio favorables, las exportaciones de Brasil crecieron un 20,2% en el primer trimestre de 2022 en comparación con el mismo período del año pasado. Según la base de datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), esta variación fue la más importante en el mundo.

Incluyendo al mes de abril y tomando el valor acumulado de las exportaciones en los primeros cuatro meses de 2022, se llegó a un valor de US$ 101.185 millones y marcó un aumento del 23,8%, nuevamente medido en dólares corrientes. Esto sugiere que el desempeño exportador se siguió profundizando en abril.

Analizando la inserción de Brasil en los mercados internacionales y su interacción con socios comerciales, puede apreciarse un incremento notable en el comercio con la Unión Europea y Estados Unidos, en detrimento de China. Las exportaciones hacia China crecieron un 5% en dólares corrientes con respecto a 2021, mientras que las exportaciones a la UE crecieron un 36,5% y las destinadas a Estados Unidos un 32,9%, según las estadísticas del Ministerio de Economía. 

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Economía

El Gobierno de Biden elimina las sanciones de Donald Trump contra la dictadura comunista en Cuba

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Los demócratas anunciaron que se levantarán las restricciones para la transferencia de remesas desde Estados Unidos hacia la isla, y se volverán a permitir los vuelos regulares sin restricciones.

El presidente Joe Biden anunció que levantará las sanciones económicas a la dictadura castrista, sanciones que habían sido impuestas en la gestión de Donald Trump a modo de represalia por la violación sistemática a los derechos humanos en la isla.

En contra de sus propios votantes latinos refugiados del régimen socialista, Biden anunció que se levantará la restricción de transferencia de remesas desde Estados Unidos hacia Cuba, y se liberalizarán las transferencias de donaciones aún entre personas que no pertenecen a un mismo grupo familiar.

Hasta ahora, regía un límite de hasta US$ 1.000 dólares por trimestre para remesas familiares, y quedaban terminantemente prohibidas las remesas no familiares. Estas disposiciones quedarán sin efecto por orden de Biden. También se permitirán los vuelos entre ambos países con fines educativos y comerciales, siguiendo la misma línea que ya había sido adoptada en 2016 por la administración de Barack Obama.

El Gobierno explicó la idea detrás de las medidas, y aseguró de que se trata de un mecanismo para ayudar a la población cubana a subsistir económicamente, pero, al mismo tiempo, sin enriquecer o apoyar a la dictadura. Esta fue la justificación oficial que ofrecieron los funcionarios de la Casa Blanca para levantar las restricciones de Trump.

“Con estas acciones buscamos apoyar las aspiraciones de libertad y mayores oportunidades económicas de los cubanos, para que puedan llevar una vida exitosa en casa”, anunció el Departamento de Estado liderado por Antony Blinken.

Sin embargo, y pese a las intenciones de las medidas, estas podrían ser fuertemente contraproducentes. Así como otros países con economías reprimidas, Cuba mantiene un régimen de control de cambios y control de la cuenta capital y financiera, en la cual se encuentran precisamente las transferencias de remesas internacionales.

Cualquier movimiento con divisas, tanto de entrada como de salida en Cuba, se encuentra controlado por el Gobierno del mismo modo en que ocurre en Argentina o en otros países con este tipo de restricciones. Se corre el riesgo de que los dólares enviados terminen siendo cancelados por paridades cambiarias desfavorables (como típicamente ocurre con los cepos cambiarios), y que el régimen cubano termine aprovechando la mayor afluencia de divisas.

Esta última postura estuvo vigente al momento de la toma de decisiones durante la administración Trump, cuando se buscaba ahogar económicamente al régimen socialista hasta tanto cesara la violación sistemática de derechos humanos en ese país.

Las medidas de los demócratas despertaron un fuerte descontento social entre los cubanos-americanos, siendo que muchos de ellos habían sido votantes de Biden en 2020 y ahora se sienten traicionados.  

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Economía

Apurado por la crisis energética, el Gobierno flexibiliza el cepo cambiario para inversiones petroleras

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El ministro de Economía Martín Guzmán anunció la flexibilización de las restricciones de divisas sobre el sector de hidrocarburos. Se trata de un régimen especial para la producción de petróleo y gas natural.

El encarecimiento de las materias primas a nivel internacional y el recrudecimiento de la crisis energética obligaron al Gobierno a tomar medidas flexibilizadoras sobre el cepo cambiario. El presidente Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán anunciaron un régimen especial de acceso a divisas para la inversión en hidrocarburos.

Formalmente, y a través de un decreto presidencial, se resolvió la creación de los siguientes regímenes de divisas: “Régimen Acceso a Divisas para la Producción incremental de Petróleo”, “Régimen Acceso a Divisas para la Producción incremental de Gas Natural”, y finalmente el “Régimen de Promoción del Empleo, el Trabajo y del Desarrollo de Proveedores Regionales y Nacionales de la Industria Hidrocarburífera”.

El anuncio de las medidas se enmarcó en un acto que contó con la presencia de las principales personalidades del sector energético argentino, entre ellas Juan Martín Bulgheroni por Pan American Energy, Gustavo Mariani por Pampa Energía, Julio Ledesma por Shell y Daniel De Nigris por Exxon.

Los nuevos sistemas de divisas solamente serán aplicados para el mercado de hidrocarburos, y buscan limitar las restricciones para la compra de dólares para el pago de importaciones vinculadas con la inversión, como la importación de bienes de capital y tecnología. A su vez, el Gobierno prometió que los proyectos tendrán en cuenta la vocación exportadora, y no solamente inversión para el mercado interno.

“Queremos llevar adelante una planta de producción de gas natural licuado para poder exportar ese gas teniendo en cuenta la cantidad de gas excedente y con cada líder que hablé en Europa me dijo ‘me anoto’. Tenemos una gran oportunidad en materia energética como país, de 15 años de desarrollo regional”, declaró Fernández.

Para mantener el cepo cambiario sin agotar completamente el stock de reservas internacionales, el Gobierno debió hacer uso de restricciones cuantitativas para importaciones debido a que el control de cambios las abarata artificialmente. Pero solamente en un contexto de crisis energética se dispuso de una excepción al régimen cambiario, que ya estrangula la actividad económica desde diciembre de 2021.

El oficialismo debe lidiar con la crisis energética que provocó la propia política kirchnerista a partir de 2003. Argentina ya había ganado una posición exportadora de energía después del proceso de desregulación y privatización de la década de 1990, pero a partir de 2003 esta posición fue completamente desarticulada por el Gobierno de Néstor Kirchner.

El congelamiento de las tarifas a partir de 2002, los cupos y las prohibiciones para la exportación, las estatizaciones y el control de cambios, fueron solo algunas de las medidas que articuló el kirchnerismo entre 2003 y 2015 y que dinamitaron la matriz energética del país. 

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