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Economía

Guzman anunció que el Gobierno está muy cerca de reestructurar la deuda y salir del default

Desde el Ministerio de Economía se comunicó que Argentina logró un nuevo acuerdo, aún no firmado, con tres importantes grupos de bonistas que representan el 40% de la deuda. De concretarse, Argentina podría salir del default.

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Luego de poner al país en default y cerrarle la puerta a los acreedores para negociar una solución a la deuda, finalmente el ministro de Economía, Martín Guzmán, cedió ante las presiones y anunció un nuevo acuerdo con los tenedores de títulos argentinos en el exterior, posibilitando así una normalización de la posición argentina frente al mercado de capitales

El acuerdo, rectificado por el ministro y con el visto bueno de los acreedores, supone un alivio considerable en materia de intereses para los próximos años. Si bien no hay una quita significativa en el monto del capital, que era lo que quería el presidente Fernández, el acuerdo es muy favorable en la reducción de la carga sobre los intereses. 

La oferta del gobierno supone reconocer alrededor de 54,8 centavos por cada dólar en los bonos canjeados. Esta nueva posición despertó fuertes críticas, pues un acuerdo similar podría haber sido aprobado fácilmente desde el comienzo de la negociación. 

Según Guzman, la quita en materia de intereses supondría un ahorro fiscal de US$ 33.000 millones para los próximos diez años.
La oferta fue pactada con tres grupos: el Grupo Ad Hoc de Bonistas Argentinos, el Comité de Acreedores de Argentina y el Grupo de Bonistas del Canje, quienes representan un 40% de los tenedores de deuda. Este paquete alcanzaría a un monto de deuda de US$ 66.300 millones. 

De esta manera, el resto de los bonistas tendrán hasta el 24 de agosto para aceptar formalmente este nuevo acuerdo, y en caso de lograr un 75% de aceptación, Argentina saldría del default, tan solo 4 meses después de haber entrado.

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En un principio, el equipo de Guzmán se había plantado en una oferta que suponía reconocer solo 30 centavos por dólar. Naturalmente, la oferta fue rápidamente rechazada, y desde ese momento el equipo económico relajó paulatinamente sus ambiciones hasta alcanzar los 54,8. 

El nuevo acuerdo significó un impacto sobre el mercado cambiario y sobre las acciones argentinas en Wall Street. El tipo de cambio paralelo (el dólar blue) bajó hasta los $128 en la jornada de hoy, mientras que los ADRs repuntaron un 9% en la bolsa norteamericana. Los bonos argentinos también experimentaron alzas similares, en alrededor de 10%. 

Crece el optimismo en los mercados, y los bonistas instaron a los demás tenedores de bonos a firmar el acuerdo, alegando que se trata de un pacto razonable. 

Bajo esta misma línea, la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, anticipó su fuerte respaldo a la propuesta de Guzmán, felicitando al ministro por el acuerdo alcanzado. 

Georgieva aseguró que se trata de “un paso muy significativo”, y que este nuevo acuerdo podría contribuir para satisfacer los intereses de los distintos agentes involucrados en la situación. 

Cabe destacar que Argentina mantiene una deuda por US$ 47.000 millones con el FMI y, por lo tanto, una reestructuración con los acreedores privados era imprescindible para el acatamiento de estas obligaciones. 

Desde el comienzo de las negociaciones, la estrategia del FMI fue muy distinta a la que presentó en el año 2001, y decidió sustentar la posición argentina para así lograr garantías sobre su propio préstamo con el país. 

El FMI, con el visto bueno de la Casa Blanca, se convirtió en el aliado internacional más importante que tiene la Argentina.
A propósito de la negociación entre el gobierno y el Fondo Monetario, Guzmán aseguró que un eventual acuerdo sería respaldado por cláusulas elaboradas por su equipo, alejando “condiciones que resulten recesivas” para la economía local. 

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El acuerdo y el nuevo cronograma de pagos 

El acuerdo celebrado con los tres grupos de acreedores supone un nuevo cronograma de pagos para el país, y los cambios son los siguientes: 

  1. Las fechas de pago sobre los Nuevos Bonos serán el 9 de enero y el 9 de julio en lugar del 4 de marzo y el 4 de septiembre
  2. Los nuevos bonos a ser emitidos como compensación por intereses devengados y compensación por consentimiento adicional, comenzarán su amortización en enero de 2025 y vencerán en julio de 2029
  3. Los nuevos bonos 2030 en US$ y en Euros comenzarán a amortizar en julio de 2024 y vencerán en julio de 2030, donde la primera cuota tendrá un monto equivalente a la mitad de cada cuota restante. 
  4. Los nuevos bonos 2038 en US$ y en Euros a ser emitidos como contraprestación por los bonos de descuento existentes comenzarán a amortizar en Julio de 2027 y vencerán en enero de 2038

Si se consolida el nuevo programa, el gobierno de Alberto Fernández podría anotarse la primera victoria de su administración, después de una larga acumulación de fracasos consecutivos. 

La reestructuración supone una condición necesaria para el crecimiento, pero de ningún modo suficiente.  

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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Economía

Fuerte revés para el kirchnerismo en el plano internacional: el FMI designó a un economista ortodoxo para auditar el caso argentino

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El FMI dejará de ser extremadamente permisivo con Argentina y volverá a adoptar una postura convencional para las negociaciones de la deuda. El Fondo resolvió el nombramiento de Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional para las negociaciones con el país.

Después de casi 3 años de negociaciones poco convencionales y excesivamente permisivas con Argentina, el Fondo Monetario Internacional endurecerá su posición con el país y decidió designar a Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional. La decisión fue anunciada por Kristalina Georgieva, y marca una nueva etapa en las relaciones con Argentina y el tratamiento de la deuda.

Ilan Goldfajn es ampliamente conocido por sus enfoques ortodoxos o convencionales, teniendo además experiencia como funcionario en el Banco Central de Brasil bajo las presidencias de Dilma Rousseff y Jair Bolsonaro.

Los mercados esperan que, bajo su auditoría en el FMI, no se aceptará ningún acuerdo irrealista en términos de metas fiscales, se buscarán establecer estrictas pautas de disciplina fiscal para concretar un exitoso programa de pagos en el futuro.

Cabe recordar que los créditos para la Argentina representan una gran cantidad de la cartera total que dispone el FMI, y dada la pobre reputación del país a lo largo de su historia, esto constituyó un acto sumamente permisivo y hasta riesgoso desde el punto de vista de las autoridades del fondo, por lo que se buscará establecer pautas de mayor ajuste fiscal.

Pero la nueva cara del FMI no se limita a un ajuste de las cuentas públicas, pues se especula con que se pedirá formalmente un plan económico integral, consistente y concreto por parte del Gobierno argentino, que fije metas claras y que garantice la consolidación de las instituciones, como por ejemplo la formal independencia del Banco Central.

Ilan Goldfajn, economista y nuevo Auditor Regional del Fondo Monetario Internacional.

Estos lineamientos parecen absolutamente irreconciliables con las posturas extremistas del Gobierno de Alberto Fernández, que hasta ahora se había negado a producir mayores correcciones fiscales y negociaba un programa para posponer el pago de intereses de deuda.

La corrección en el déficit fiscal fue pronunciada entre diciembre de 2020 y julio de este año, pero una gran cantidad de esa variación se debió exclusivamente al alivio que supuso posponer una gran parte de los intereses de deuda. En la práctica el déficit primario, que se encontraba casi erradicado en diciembre de 2019, cerró el mes de julio en el 2,9% del PBI.

La negativa del oficialismo para corregir las tarifas de los servicios públicos explicó la mayor parte del aumento de las erogaciones por fuera de la pandemia.

Pero pese a la volatilidad, el Gobierno no presentó un plan económico integral al FMI, y tampoco anunció un programa de estabilización consistente. Bajo la directiva de Martín Guzmán, el kirchnerismo se limitó a repetir un típico programa de corte heterodoxo como los que vivió Argentina a lo largo del siglo XX.

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