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Economía

Guzmán presentó la propuesta del plan económico al FMI: Seguir con la misma política de estos dos años

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El ministro de Economía presentó públicamente los principales lineamientos de la propuesta argentina frente al FMI. Se formularon una serie de objetivos sin añadir cifras ni mayores explicaciones sobre cómo serán cumplidos en la práctica.

El Gobierno finalmente presentó su propuesta de plan económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI), después de casi dos años sin lograr una renegociación. La propuesta de Martín Guzmán no cambia absolutamente nada de la trayectoria económica actual; las políticas planteadas a futuro serán idénticas a las que hoy se llevan a cabo en el plano fiscal, monetario, cambiario y financiero.

No se plantean cambios impositivos, ni reducción del gasto público, ni una salida ordenada del cepo, ni un cambio en la política expansiva del Banco Central, ni la eliminación de las restricciones financieras y comerciales que afectan al país. En síntesis, Guzmán propone seguir con la misma política económica de estos dos años, que llevaron a 50% de pobreza y 50% de inflación.

La formulación presentada se limita a establecer una serie de objetivos a cumplir, pero no se detalla cómo se pretende hacerlo, ni tampoco las cifras para dotar de un mínimo de credibilidad al proyecto. El Gobierno se limitó a ofrecer proyecciones lineales que dicen muy poco de la evolución futura de las principales variables macroeconómicas del país.

Dada la propuesta de Martín Guzmán, el Banco Central seguirá teniendo un rol trascendental en la financiación del déficit del Tesoro (la dominancia fiscal), mientras que al mismo tiempo se profundizará el endeudamiento público a partir del mercado local.

El Gobierno insistirá con las llamadas “políticas de ingresos” como respuesta a la inflación y negará cualquier tipo de ajuste al gasto público. Este gasto lo financiará con más deuda (en pesos) y más emisión.

Bajo el lema de una “política fiscal contracíclica para apoyar la recuperación”, Guzmán pretende alcanzar el equilibrio presupuestario primario recién en 2027; este objetivo no incluye al pago de intereses de deuda y según la propia reestructuración del Ministro, continuarán aumentando de forma notable en los próximos años.

La propuesta presentada por el ministro Martín Guzmán al Fondo Monetario Internacional.

El objetivo tan lejano de un equilibrio fiscal es sin lugar a dudas la principal causa de la falta de acuerdo con el FMI y de las pésimas expectativas en los mercados, algo que incluso reconoció Guzmán.

La política fiscal de Argentina es incompatible con un acuerdo razonable y con la estabilización macroeconómica. La principal objeción del Fondo es el ritmo de la consolidación fiscal, que Guzmán pretende que sea incluso más gradualista que la del Gobierno anterior.

Argentina posee un programa de facultades extendidas con el FMI, y la institución exigió siempre consolidaciones fiscales de entre 2 y 3 años para países como Kenia, Pakistán, Ucrania y Egipto, entre otros. La Argentina abandonó el equilibrio fiscal primario desde 2020 y pretende continuar en esa situación por 5 años más, un trato que no recibió prácticamente ningún país en este tipo de acuerdos.

El otro punto débil de la propuesta kirchnerista es la completa ausencia de un sendero de reformas estructurales, algo que el FMI también exige a los países que acuerdan un programa de facilidades extendidas como el que tiene Argentina.

Entre los vagos objetivos que estableció Guzmán, en ninguno se sugiere siquiera la posibilidad de una reforma laboral, una reforma de la carta orgánica del BCRA, una reforma previsional, ni tampoco el establecimiento de reglas fiscales para el control efectivo del gasto público. Todos estos puntos están ausentes en la propuesta, y son fundamentales para un acuerdo exitoso porque garantizan la capacidad de pago y la estabilización.

Los mercados reaccionaron negativamente frente a la falta de competencia del Gobierno. El Riesgo País volvió a superar los 1.800 puntos básicos y los bonos argentinos se hundieron un 3%. La presentación de Guzmán fue un completo fracaso en la coordinación de expectativas de los mercados.

La falta de definiciones básicas para establecer un acuerdo serio con el FMI se refleja en la creciente desconfianza de los inversores, que ya descartan la posibilidad de un acuerdo en el corto plazo y temen por un nuevo default en el futuro.

Economía

Fondo de olla: Pesce afirmó que el Banco Central está utilizando los recursos del swap chino

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En medio de la corrida contra los depósitos en dólares, el presidente del Banco Central volvió a prometer que no se están usando los encajes, y aseguró que el swap chino ya está activo. Sin embargo, existen razones para desconfiar de las aseveraciones de Pesce.

Las reservas internacionales del Banco Central están al borde de desaparecer, incluso contabilizando la posición de oro y los Derechos Especiales de Giro (DEGs) proporcionados por el FMI. El sistema de cepo cambiario se vuelve cada vez más insostenible y demanda una urgente devaluación del tipo de cambio oficial.

El presidente del Banco Central, el radical kirchnerista Miguel Ángel Pesce informó a la prensa que el swap con China fue efectivamente activado, y que se dispondrán de estos recursos para seguir cubriendo el déficit de reservas hasta que se haya consumido el paquete por completo.

El swap chino es una posición que solo puede ser utilizada con el aval del Banco Popular Chino y cuya denominación es en yuanes, no en dólares. Para continuar financiando al déficit del cepo cambiario el BCRA deberá canjear los yuanes por dólares, en una operación que no resulta gratuita.

Además, desde el momento de su utilización el swap se convierte en una deuda formal con China que, como cualquier otra deuda, deberá pagarse y tampoco constituye una operación libre de riesgos.

Los más recientes anuncios de Pesce responden a dos cuestiones: la constante intervención deficitaria sobre el mercado cambiario y el temor de los ahorristas con respecto a los depósitos en dólares.

Solamente en las últimas 9 ruedas cambiarias el Banco Central acumuló pérdidas por US$ 1.159 millones, la peor racha en tres años de operaciones. No se registraba una pérdida de reservas tan violenta desde agosto de 2019.

En las últimas 20 jornadas perdió 1.386 millones de dólares, y el nivel de reservas netas con la posición de oro y los DEGs asciende a solo US$ 1.936 millones, mientras que las reservas netas líquidas ya están en terreno negativo sin estos elementos. La importación de energía a través del cambio oficial se torna insostenible.

En segundo lugar, las reservas también están expuestas a una reciente corrida contra los depósitos en dólares en los bancos. Ya salieron 1.000 millones de dólares de los bancos entre el 21 de junio y el 2 de agosto. Los ahorristas temen por la seguridad jurídica de sus ahorros y no confían en el Gobierno kirchnerista.

Pesce prometió que no se usarán, ni tampoco se usaron, los encajes en dólares resguardados en el Banco Central precisamente para respaldar los depósitos en dólares de los ahorristas y para cubrir cualquier tipo de corrida. Pero sus afirmaciones no son creíbles.

Los anuncios de Pesce contradicen la realidad, pues en ningún momento se explica el fuerte déficit de divisas por casi US$ 6.000 millones que surge al excluir los DEGs y la posición de oro de las reservas netas. Aún incluyendo la posición de oro como un activo líquido, ya que pueden efectuarse swaps y acuerdos REPO para facilitar su uso sin necesidad de venderlo, el desequilibrio continúa siendo descomunal.

Lo que realmente sospechan los ahorristas y los mercados es que el BCRA “tomó prestado” los encajes en dólares para respaldar depósitos, incluso hasta el 50% de los mismos, esperando que la activación del swap con China permita recomponer esos fondos tomados al cabo de un cierto tiempo, e ignorando u ocultando al público la desprotección que se produjo en ese lapso.

Las palabras de Miguel Pesce no cosecharon ni la más mínima credibilidad y la corrida contra los depósitos en dólares persiste. 

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Brasil

Bolsonaro eliminó la inflación: Los precios minoristas bajaron un 0,7% en el mes de julio

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El IBGE anunció que la inflación interanual cayó casi 2 puntos porcentuales entre junio y julio. La variación del mes fue negativa por primera vez desde 2020, y fue la deflación mensual más importante desde 1980.

El ajuste fiscal y la restricción de la oferta monetaria están concretando resultados en el combate de la inflación en Brasil. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) confirmó oficialmente que los precios minoristas relevados en el IPC tuvieron una baja del 0,68% en el mes de julio.

Es la primera vez que Brasil registra deflación mensual desde abril y mayo de 2020, pero a diferencia de aquel entonces, esta vez se produce en el marco de una expansión de la actividad económica medida por el IBC-Br (también del IBGE) en contraste con la aguda recesión inducida por la pandemia.  

Además, la deflación mensual de julio de 2022 fue la más importante registrada en toda la serie histórica del IBGE comenzada en 1980. Pero considerando las estadísticas históricas del Banco Central de Brasil, que comienzan en 1939, la deflación mensual resulta incluso la más pronunciada desde junio de 1957.

La baja registrada en julio responde, en mayor medida, a la fuerte reducción de los precios de los combustibles. Entre otras razones, el Gobierno impulsó un cambio de precios relativos mediante una quita de impuestos a la energía, lo cual contribuyó a abaratarla con respecto al resto de los precios. También se observaron rebajas importantes en el gas (-15,48%) y los precios del Etanol (-11,38%).

Pero además de las políticas coyunturales, también se registró deflación en otros sectores de la economía sin exposición a medidas puntuales. El transporte bajó un 4,5% en julio, los precios de las viviendas cayeron un 1,5% y la electricidad bajó un 5,78%.

Otros rubros continuaron registrando inflación, pero moderando sus aumentos. La indumentaria marcó una suba mensual del 0,58% contra junio, la salud subió un 0,49%, y los alimentos y bebidas aumentaron un 1,3%. Este último rubro registró la mayor variación de todas.

La inflación interanual acumulada de 12 meses cerró el mes de julio en el 10,07%, y registró una fuerte desaceleración con respecto al 11,89% medida al término del mes de junio. La inflación interanual retornó al mismo nivel que tenía en diciembre del año pasado, y los mercados esperan que continúe bajando hasta el 7% interanual para fin de año.

Inflación minorista de Brasil entre 2019 y 2022.

Las razones de la caída sostenida de la inflación en Brasil

Las variaciones mensuales del IPC siguen un camino de moderación desde abril de 2022, después del pico de hasta 1,62% registrado en marzo. Las medidas fiscales tomadas por el Gobierno de Jair Bolsonaro y la política monetaria del Banco Central contribuyeron a bajar la inflación.

El déficit fiscal primario del Gobierno federal fue completamente eliminado a partir de enero de 2022, añadiendo en resultado del balance del Banco Central (el déficit cuasi-fiscal). Prácticamente la totalidad de los desequilibrios fiscales del Estado se explican por la factura de intereses (casi 5% del PBI).

Añadiendo el resultado fiscal de los Estados locales y las municipalidades de Brasil, se registra un holgado superávit primario del 1,3% del PBI en el sector público consolidado, el más elevado desde 2014.

La disciplina fiscal tiene por objetivo anclar las expectativas inflacionarias, garantizando que los desequilibrios del Estado no se van a financiar en el futuro con emisión monetaria. Esta señal es suficientemente fuerte como para reactivar la demanda de dinero y bajar la inflación. El programa económico impulsado por Paulo Guedes resulta objetivamente creíble a través del tiempo.

Por otra parte, el Banco Central de Brasil liderado por Roberto Campos Neto actúa de forma completamente independiente, y marcó un fuerte aumento de la tasa de política monetaria SELIC hasta el 13,75% desde el pasado día miércoles. La autoridad monetaria dispone de sus propias metas, y resulta creíble su promesa de no financiar al Tesoro. 

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Economía

Inflación de julio subió un 7,7% en la Ciudad de Buenos Aires y la inflación ya llegó al 69% interanual

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Los precios minoristas marcaron la suba mensual más drástica en lo que va del año, y anticipa un dato extremadamente negativo para el promedio federal.

La Dirección de Estadística y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires confirmó que los precios minoristas tuvieron un incremento promedio del 7,7% en julio, con respecto al mes anterior.

Es la cifra más alta en lo que va del año y la más extrema en toda la medición histórica disponible en los registros de la Ciudad, siendo que comenzó a medirse en 2012 en respuesta a la falsificación estadística del INDEC intervenido en aquel entonces.

La inflación interanual alcanzó el 69,2% en julio, en comparación con el mismo mes del año 2021. Nuevamente, la variación interanual es la más alta de la que se tenga algún registro en la serie histórica de la Ciudad.

En lo que va del 2022 los precios minoristas de la Capital Federal acumularon un aumento del 44,1%, una cifra holgadamente superior a la que se registraba en el mismo período, pero del año pasado.

Solamente en concepto de alimentos y bebidas no alcohólicas, se registró un aumento mensual 7,7%, una variación idéntica al promedio general. Este rubro explicó cerca de 1,36 puntos básicos del promedio.

Los servicios de recreación y cultura experimentaron los aumentos más drásticos y subieron hasta 13,3% solamente en un mes. Los precios en hoteles y restaurantes subieron un 12,3%, los servicios de cuidado personal y protección social aumentaron 9%, la indumentaria aumentó 9,4%, la educación un 7,3% y la salud un 5,1%, entre otros rubros con gran incidencia.

Este indicador resulta de especial importancia, no solamente para medir el poder adquisitivo de los residentes en la Ciudad de Buenos Aires sino también porque funciona como una suerte de anticipo a lo que será el dato oficial a nivel nacional. Los mercados esperan que el promedio de inflación mensual a nivel federal sea incluso más alto que en CABA, y llegue hasta el 8%.

El panorama para agosto resulta aún peor. Las medidas impulsadas por Sergio Massa no lograron captar la confianza de los mercados, ni revertir la desmonetización de la economía o anclar las expectativas inflacionarias para fin de año.

La consultora LCG estima que la inflación se aceleró en la primera semana de agosto, y solo los alimentos marcaron una suba del 2,14% en este período, marcando así un fuerte aumento de 1,08 puntos con respecto a la variación de la última semana de julio.

Se espera terminar el año 2022 con un nivel de inflación interanual de entre el 79% y el 85%, según los pronósticos de las consultoras Rubinstein y Ferreres respectivamente. No se registraba un nivel de inflación tan violento desde diciembre de 1991. 

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