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Economía

Juan Carlos de Pablo: “Hay que pedirle al Estado que no sea parte del problema”

El economista apuntó contra el gobierno y señaló su falta de organización. Se mostró preocupado ante la ausencia de un plan económico, algo que admitió públicamente Alberto Fernández.

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El economista y escritor Juan Carlos de Pablo criticó duramente los dichos de Alberto Fernández, que recientemente admitió no tener ningún tipo de preocupación en el armado de un plan económico para salir de la crisis, pues afirmó no creer en ellos. 

Opinó sobre la coyuntura económica actual, en una entrevista para Radio Mitre con Jorge Lanata. Aun cuando la debacle económica en nuestro país es mayor a la de cualquier otro en el continente, el presidente Fernández encara la problemática sin un plan, a la deriva. 

De Pablo destacó la importancia de los planes económicos a lo largo de la historia económica argentina. Si bien no todos funcionaron, alegó que un conjunto de medidas lanzadas en manera simultánea y bajo una misma lógica de pensamiento, constituyen una herramienta fundamental para sortear los intensos desequilibrios argentinos. 

Se refirió en concreto a los planes de estabilización más importantes que acontecieron en el siglo XX argentino, entre ellos el de Frondizi en 1958 y 1959, Krieger Vasena en 1967, el Plan Austral de Sourrouille en 1985, y el plan de convertibilidad en 1991, único caso verdaderamente exitoso en materia inflacionaria. 

El economista afirmó que los dichos de Alberto Fernández no pudieron haberse hecho en un peor lugar, pues quedó en amplia evidencia para los tenedores de bonos argentinos, que el gobierno no está persiguiendo una política económica ordenada y pensada, sino que parece estar improvisando sobre la marcha del tiempo. 

“Lo que es más importante de la frase del Presidente es que se la dijo al Financial Times, un diario que no lo lee La Cámpora, lo leen los bonistas”. Yo no me canso decir que la palabra presidencial está muy devaluada”, concluyó. 

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Explicó que cualquier plan económico trascendental y bien formulado, debería respetar la armonía entre las diferentes medidas tomadas, así como su relevancia para la economía en su conjunto. 

Criticó duramente el accionar improvisado que se vislumbra desde la Casa Rosada, alegando que las decisiones se toman en base a una “planilla de Excel con regiones y sectores”, y que no va a ser el camino correcto si las empresas siguen asfixiadas por trabas y regulaciones, alegando que el Estado no tiene que seguir siendo parte del problema.

Dentro de su mirada sobre la coyuntura económica, no todo parece ser pesimista. De Pablo se mostró plausible a creer en una rápida recuperación en el corto plazo, como resultado directo de la flexibilización de la cuarentena. 

Yo estoy entre los optimistas, entre los que creen que esto se reactiva más rápido que lo que dicen los pesimistas. La gente lo que quiere es volver a su vida normal”, afirmó. 

Debido a la flexibilización de la cuarentena comenzada en el mes de mayo, el repunte parece inexorable, pero junio no correría la misma suerte, pues se trata de un mes sustancialmente turbulento en materia de actividad y restricciones. 

Juan Carlos de Pablo, economista formado en la Universidad Católica Argentina y la Universidad de Harvard, escritor de numerosos libros desde 1971. 

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Señaló que la recuperación podría venir de la mano del campo, y la actividad de la construcción, aunque concluyó tajantemente que es imposible saberlo, y que probablemente el presidente no tenga ni la menor idea de cómo podría ser. 

El economista también se refirió al problema inflacionario, el gran problema económico que se espera para la pospandemia, y que promete alcanzar nuevos récords para fin de año. De Pablo exigió coherencia en las medidas adoptadas por el gobierno, pues si bien la inflación se encuentra parcialmente “dormida”, los precios se están desalineando con los costos

Hizo énfasis en este desacople de precios relativos, pues la consecuencia más común de la generalización de los controles de precios, es el desabastecimiento de productos. Advirtió sobre el peligro de una gran corrección en los precios, y que la dinámica inflacionaria estará atada a las decisiones futuras que tome el gobierno

De Pablo afirmó que, de no lanzar un plan económico con la credibilidad suficiente, la corrección en los precios relativos podría rápidamente derivar en una espiral inflacionaria, una auténtica hiperinflación

Como señal de esperanza, el economista se refirió a dos casos particulares en donde la corrección de precios (tarifas, bienes regulados y diversos servicios), no derivó en una hiperinflación, sino todo lo contrario. Los planes de estabilización lanzados en 1985 y 1991, explicó, son ejemplos del poder que tiene la credibilidad sobre el comportamiento de los agentes y la toma de decisiones

Si bien el plan de estabilización en la administración Menem resultó exitoso, y el de Alfonsín terminó en fracaso, ambos lograron una corrección inicial en los precios y, al mismo tiempo, derrumbaron la inflación en cuestión de meses. 

Sin embargo, se refirió al episodio en 1975 conocido como “Rodrigazo”, en el cual la violenta corrección de precios implicó un alza importante en la inflación. Esto último es lo que el gobierno debería evitar, aunque no parece encaminado a ello. 

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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Economía

Fuerte revés para el kirchnerismo en el plano internacional: el FMI designó a un economista ortodoxo para auditar el caso argentino

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El FMI dejará de ser extremadamente permisivo con Argentina y volverá a adoptar una postura convencional para las negociaciones de la deuda. El Fondo resolvió el nombramiento de Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional para las negociaciones con el país.

Después de casi 3 años de negociaciones poco convencionales y excesivamente permisivas con Argentina, el Fondo Monetario Internacional endurecerá su posición con el país y decidió designar a Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional. La decisión fue anunciada por Kristalina Georgieva, y marca una nueva etapa en las relaciones con Argentina y el tratamiento de la deuda.

Ilan Goldfajn es ampliamente conocido por sus enfoques ortodoxos o convencionales, teniendo además experiencia como funcionario en el Banco Central de Brasil bajo las presidencias de Dilma Rousseff y Jair Bolsonaro.

Los mercados esperan que, bajo su auditoría en el FMI, no se aceptará ningún acuerdo irrealista en términos de metas fiscales, se buscarán establecer estrictas pautas de disciplina fiscal para concretar un exitoso programa de pagos en el futuro.

Cabe recordar que los créditos para la Argentina representan una gran cantidad de la cartera total que dispone el FMI, y dada la pobre reputación del país a lo largo de su historia, esto constituyó un acto sumamente permisivo y hasta riesgoso desde el punto de vista de las autoridades del fondo, por lo que se buscará establecer pautas de mayor ajuste fiscal.

Pero la nueva cara del FMI no se limita a un ajuste de las cuentas públicas, pues se especula con que se pedirá formalmente un plan económico integral, consistente y concreto por parte del Gobierno argentino, que fije metas claras y que garantice la consolidación de las instituciones, como por ejemplo la formal independencia del Banco Central.

Ilan Goldfajn, economista y nuevo Auditor Regional del Fondo Monetario Internacional.

Estos lineamientos parecen absolutamente irreconciliables con las posturas extremistas del Gobierno de Alberto Fernández, que hasta ahora se había negado a producir mayores correcciones fiscales y negociaba un programa para posponer el pago de intereses de deuda.

La corrección en el déficit fiscal fue pronunciada entre diciembre de 2020 y julio de este año, pero una gran cantidad de esa variación se debió exclusivamente al alivio que supuso posponer una gran parte de los intereses de deuda. En la práctica el déficit primario, que se encontraba casi erradicado en diciembre de 2019, cerró el mes de julio en el 2,9% del PBI.

La negativa del oficialismo para corregir las tarifas de los servicios públicos explicó la mayor parte del aumento de las erogaciones por fuera de la pandemia.

Pero pese a la volatilidad, el Gobierno no presentó un plan económico integral al FMI, y tampoco anunció un programa de estabilización consistente. Bajo la directiva de Martín Guzmán, el kirchnerismo se limitó a repetir un típico programa de corte heterodoxo como los que vivió Argentina a lo largo del siglo XX.

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