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Economía

La cruda realidad del Socialismo: un venezolano tendría que trabajar 4000 años para poder comprarse una casa

Acorde al salario mínimo establecido por el régimen chavista, en Venezuela harían falta 4.166 años de trabajo para poder acceder a una propiedad. El crédito interno prácticamente desapareció, y Venezuela persiste en una situación de depresión económica e hiperinflación.

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La economía venezolana sigue demostrando el fracaso rotundo del socialismo chavista. Luego de un periodo en el que parecía que Nicolás Maduro iba a empezar a aplicar un comunismo a-la-China, la pandemia y la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca le han dado un “cheque en blanco” para redoblar la apuesta y pisar el acelerador en políticas socialistas.

De esta manera, los primeros números de este 2021 marcan la caída más brutal del salario en Venezuela, y el salario mínimo del país se ubica en torno a 1 dólar por mes, el más bajo del continente y uno de los más bajos del mundo.

Si al salario mínimo se le adiciona el “bono de alimentación” que estableció el régimen en un intento desesperado por lidiar con el caos, la dieta mínima promedio en Venezuela ascendería a los 2 dólares al mes, una precarización salarial que no tiene ningún otro país de la región. 

Así es que, teniendo en cuenta el precio promedio de las propiedades en el territorio del país, un venezolano tendría que trabajar 4.166 años, cobrando el salario mínimo, para poder costear su propia casa

El “socialismo del siglo XXI” concretó el mayor desastre en la historia latinoamericana.
Algo tan simple y esencial como poder acceder a una casa propia se ha convertido en algo completamente imposible en un país devastado por la hiperinflación, la pérdida de la moneda nacional y la desaparición total del crédito interno.

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El progresivo deterioro de crédito local es explicado, principalmente, por el avance del fenómeno inflacionario y por la participación excesiva del régimen chavista en el mercado bancario e hipotecario. 

Una enorme parte de la economía venezolana consiguió un nivel de subsistencia al volcarse a la informalidad y eludir parte del conglomerado regulatorio del chavismo. Esto llevó a una dolarización en gran parte de las transacciones cotidianas

La depresión económica entre 2013 y 2020 no solo fue la mayor de la historia venezolana, sino que es la mayor en la historia de la región e incluso es perfectamente comparable a desastres como la Gran Depresión mundial, o la crisis rusa entre 1990 y 1998. 

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Los números del desastre económico del socialismo en Venezuela

La inflación venezolana, medida por variaciones mensuales, varió entre el 15,3% y el 80% mensual durante el 2020

En términos anualizados, la variación de precios llegó a tocar el 4.210% en el año pasado. Un punto que marca la total destrucción del sistema de precios y de cualquier matriz de costos, condenando al país a la miseria, no por bloqueos extranjeros o conspiraciones de Estados Unidos, si no por la imposibilidad de cualquier venezolano de llevar a cabo las transacciones más elementales de una economía.

Los programas de ajuste en el tipo de cambios, así como las sucesivas reconversiones monetarias (las más importantes en 2018 y 2019) poco y nada pudieron hacer para suprimir el alza de precios, en una economía acabada por el dirigismo económico y las políticas pseudocientíficas. 

El aparato productivo del país quedó totalmente destruido, y el mercado laboral sufrió el colapso de la producción. 

Según las mediciones de organismos internacionales, la desocupación venezolana alcanzó el 40% de la población económicamente activa (PEA) en 2020, una cifra nunca antes vista en el continente americano.

A su vez, el 96% de la población se encuentra por debajo de la línea de la pobreza y el 80% no tiene acceso a cosas tan básicas como agua, alimentos o electricidad.

La renta per cápita venezolana (la producción total dividida la cantidad de habitantes correspondiente) llegó a su nivel más bajo desde 1950. Venezuela perdió el carácter de una economía “en vías de desarrollo” para convertirse en un “país de frontera” empobrecido sistemáticamente.  

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Economía

El Gobierno endurece el cepo y buscará ampliar la documentación tributaria requerida para operar

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Las entidades financieras y los agentes bursátiles podrán solicitar previamente declaraciones tributarias a aquellos clientes que busquen entrar al mercado de capitales. En la práctica, se teme que los organismos de control terminen imponiendo por la fuerza lo que originalmente constituye un lineamiento optativo.

En medio de la progresiva sangría de reservas y el agotamiento del cepo cambiario, el Gobierno dispuso más medidas para seguir estrangulando a las operaciones sobre el mercado legal.

La Unidad de Información Financiera (UIF), por medio de la Resolución 6/2022, dispuso que las entidades financieras como bancos o aseguradoras, así como los agentes bursátiles, podrán solicitar a sus clientes declaraciones tributarias específicas para poder acceder al mercado cambiario legal.

En concreto, las documentaciones tributarias solicitadas serán sobre Ganancias y Bienes Personales, ambos impuestos que tienen un enorme peso como proporción de los recursos totales que percibe el sector público.  

Aún si, si bien se plantea como un criterio que deberá adaptarse a las preferencias de cada entidad financiera con sus clientes, los mercados especulan con que las medidas terminen por imponerse de forma forzosa en las operaciones diarias. Los organismos de control tendrán un mayor peso para disuadir a las entidades financieras para que soliciten, en la práctica, estas declaraciones tributarias a sus clientes.

Las medidas suponen añadir un control adicional sobre el acceso al dólar MEP (que se obtiene en la bolsa de valores) y el dólar Contado con liquidación. Esto podría desembocar en un nuevo aumento de la brecha cambiaria, que actualmente se acerca al 100%.

La resolución fue impulsada por el ultra-kirchnerista Juan Carlos Otero, en un intento por seguir limitando el acceso a los dólares por parte de los argentinos, y contener la profundización de la pérdida de reservas internacionales.

Otero alegó que las disposiciones buscan fortalecer las herramientas de control sobre el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, pero lo cierto es que estos lineamientos ya estaban abordados en la reglamentación anterior de la UIF sancionada en 2017, y el objetivo real de las medidas es sencillamente imponer una nueva traba para la compra de dólares.

El Gobierno justificó, además, que el marco normativo anterior determinado por el macrismo había desarticulado completamente el control sobre todo tipo de operaciones de origen ilegal, pero nuevamente esta fue una declaración exagerada para justificar el endurecimiento burocrático del cepo.

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Economía

Una familia necesitó $76.146 en diciembre para no ser pobre

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Representa un aumento del 40% en relación al año anterior.

El costo de la canasta básica total, que define el umbral de la pobreza en la Argentina, subió 40,5% a lo largo de 2021, casi diez puntos menos que la inflación general promedio, que fue del 50,9%.

El informe dice que la canasta básica alimentaria (CBA) –que marca el nivel de la indigencia- subió 3,9% en diciembre, respecto de noviembre, y 45,3% a lo largo de todo el 2021. Y la canasta básica total (CBT) escaló 3% en diciembre y 40,5% en un año.

Con las subas, la canasta alimentaria para una familia tipo (un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años) ascendió a 32.963,69 pesos y la canasta básica total ascendió a 76.146,13 pesos.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) se define como el conjunto de alimentos que satisfacen ciertos requerimientos nutricionales, y cuya estructura refleja el patrón de consumo de alimentos de la población de referencia.

Y la Canasta Básica Total (CBT), se obtiene mediante la ampliación de la CBA considerando los bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etcétera) consumidos por la población de referencia.

Fuentes oficiales aclararon que la diferencia entre los aumentos que registraron la CBA y la CBT respecto del Índice de Precios al Consumidor (IPC) –que marca la inflación general- responde a que no se computan los mismos productos. “Son canastas distintas”, dijeron.

Para el IPC, por ejemplo, el rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas se incrementó un 50,3% a lo largo de 2021 y el de “vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” avanzó solo 28,3%.

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Economía

Frenazo de la economía China: el banco central rebaja la tasa de interés por miedo a una recesión

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La economía china muestra resultados cada vez más insuficientes en el comercio minorista. El tambaleo de la burbuja inmobiliaria se esparce por toda la economía del gigante asiático.

Los resultados económicos de China volvieron a ser decepcionantes para los estándares de crecimiento que normalmente acostumbraba tener el país asiático en los últimos años. La economía china creció solamente un 4% anual en el cuarto trimestre del 2021, el resultado más bajo desde 1990.

Pero los datos mensuales revelan una desaceleración aún mayor. Las ventas minoristas en China, que reflejan una enorme proporción de la economía, dejaron de crecer en noviembre y cayeron un 0,2% en el mes de diciembre.

En comparación con diciembre de 2020, las ventas minoristas de China rebotaron un 12,5% de acuerdo a la serie original del índice, pero se trata de un mero efecto de arrastre estadístico después de haber registrado una brutal caída en 2020.

La industria manufacturera también registró un fuerte enfriamiento en el ritmo del crecimiento mensual, un fenómeno que se acrecentó especialmente entre julio y septiembre del año pasado. La industria china creció un 3,8% anual en diciembre de 2021, cuando en 2019 mantenía tasas superiores al 6% anual.

Ante la evidente desaceleración de la economía, el Banco Central de China decidió recortar las tasas de interés de la política monetaria, con el objetivo de estimular la economía vía liquidez y más endeudamiento.

El temor detrás de las medidas es el surgimiento de una recesión después del desplome en las ventas del mercado inmobiliario y los problemas financieros de Evergrande. El objetivo de la autoridad monetaria china es evitar una mayor expansión de la recesión sobre cada vez más sectores de la economía.

Aún sin recesión, la desaceleración de la economía china supone un gran problema para el actual esquema de política económica bajo el liderazgo del dictador Xi Jinping. En su gestión, la deuda pública de China pasó de representar el 37% del PBI en 2013 hasta llegar al 66,8% en 2020. En el mismo período, el déficit fiscal trepó del 2% del PBI al 4,2% en 2018, y 3,7% del PBI en 2020.

La política fiscal desequilibrada de Xi Jinping se tornaría mucho más explosiva e insostenible si China finalmente pierde el crecimiento económico que mantuvo en los últimos años y sigue enfriando su ritmo de expansión.

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