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Economía

La cuarentena obligatoria y su inferencia en la economía argentina

Tras el decreto emitido por el presidente Alberto Fernández, el país se mantendrá en “stand by” hasta el 31 de marzo inclusive: ¿cómo afecta ésta medida a la economía del país?

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La pandemia de COVID-19 junto con el derrumbe de las bolsas del mundo llega en un contexto económico muy delicado para la Argentina: ¿qué nos deparará cómo país?
Si bien es cierto que la situación es más o menos la misma para todos los países que optaron por la cuarentena obligatoria, algunos están más preparados que otros para afrontar el detenimiento económico repentino que implica esta medida.
En el caso de los Estados Unidos, el JP Morgan ha previsto una fuerte contracción del PBI en los primeros 2 trimestres:

La actual coyuntura económica de nuestro país no está en su mejor momento para afrontar esta crisis mundial. La Argentina viene de traspié en traspié, por lo tanto dado el contexto en el que nos encontramos, los indicadores de la economía no harán la excepción.

Si hay un momento parecido al que estamos transitando ahora es el del 2009. El mundo se encontraba en una pandemia por la gripe A combinada a una caída del nivel de actividad como consecuencia de la crisis financiera del 2008. Entre el último trimestre del 2008 y el primer semestre de 2009 el PBI se contrajo un 10,6%, Argentina tenía un superávit primario de 2,1% del PBI en 2008 para luego reducirse 2 puntos y quedar en 0,1% en 2009. Por su parte, el superávit financiero que teníamos en 2008 se transformó en un déficit del 2% en 2009.

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Al día de hoy estos números los podemos ver más rojos todavía. Las bolsas están en caída libre y los bancos centrales optan por políticas monetarias expansivas para tratar de aliviar la situación que sigue sin dar señales de mejora.
También hay un alto contraste de los números de crecimiento entre ambos momentos. Hasta el último trimestre del 2008 el PBI venía acumulando 17 trimestres seguidos de crecimiento al 2% promedio trimestral. Actualmente llevamos 9 años de estancamiento económico. Al día de hoy las reservas netas del BCRA son menores, la base monetaria se expande casi 3 veces más que en 2009 y la inflación es más que el doble que en ese momento (54% vs 21%).
Podemos destacar que hay una amplia diferencia en las medidas que se están tomando hoy respecto a las que se tomaron el 2009. Estamos hablando de una cuarentena obligatoria (sin descartar el toque de queda) durante 14 días contra una emergencia sanitaria que se limitó solamente al cierre de las escuelas durante dos semanas. Esto nos lleva a pensar que el impacto económico será mayor porque actualmente se están tomando medidas mucho más restrictivas. Medidas restrictivas de estas características, hacen dudar sobre los efectos de las posibles políticas fiscales que puede tomar el gobierno. 
Al país le espera una caída de la actividad y un deterioro del resultado fiscal mayor que en el 2009. Teniendo en cuenta que no contaremos con financiamiento por parte del mercado de capitales por la situación en la que se encuentra, podemos imaginar que la totalidad del déficit se financiará a través del BCRA. Esto no es muy alentador en un contexto en el que la demanda de dinero no para de caer, pues podría traer consecuencias hiperinflacionarias.

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Economía

Insólito: el Ministerio de Economía, sin buscarlo, confirmó que se usará el dinero del FMI para financiar al Tesoro

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Tras las duras críticas a la maniobra del oficialismo por usar fondos del FMI para financiar el gasto público, el Ministerio de Economía emitió un comunicado oficial tratando de desmentirlas, pero acabó confirmándolas.

El Gobierno kirchnerista decidió utilizar la posición de reservas depositadas por el Fondo Monetario Internacional en Derechos Especiales de Giro (DEGs) con el fin de financiar una agresiva política fiscal en cara a las elecciones de noviembre.

Se resolvió la colocación de Letras Intransferibles al Banco Central por un monto equivalente a los US$ 4.350 millones. El Banco Central le compró al Tesoro su posición del DEGs haciendo uso de la emisión monetaria, a cambio de un “pagaré” en forma de Letras. Nuevamente, esta maniobra dota al Gobierno de una gran cantidad de recursos para el despilfarro.

En la práctica, las Letras Intransferibles no son más que un “activo basura”, pues no pueden ser vendidas por el Banco Central en los mercados de bonos, como ocurre con cualquier otro activo de esa naturaleza.

El Ministerio de Economía trató de desmerecer todas las críticas y emitió un comunicado oficial buscando explicar detalladamente la operación en cuestión. Sin embargo, de forma insólita y sin buscarlo, fue el propio comunicado el que terminó confirmando todas y cada una de las críticas hacia el oficialismo.

El comunicado confirma que el monto valuado en DEGs se utilizará para dos operaciones concretas: en primer lugar, se los utilizará para cancelar pasivos con el FMI y, tal y como se lo advertía, se usarán también para cancelar “adelantos transitorios” al Tesoro. La maniobra explicita que el fisco dispondrá de un monto por $422.000 millones para financiar el gasto público.

Los llamados adelantos transitorios no son otra cosa que la compra de deuda pública por parte del Banco Central. Sin embargo, y a diferencia de cualquier país normal, el Tesoro jamás devuelve ni los intereses ni los montos por esa deuda, por lo que en la práctica es simplemente una forma más de dominancia fiscal sobre la política monetaria. En lugar de prestarle dinero al Tesoro, el BCRA termina financiándolo sin mayores cargos.

Lejos de refutar algo, el propio Ministerio de Economía acabó confirmando todas las preocupaciones en torno al cambio radical de la política económica, que dejará de considerar un mínimo margen de prudencia fiscal para radicalizarse hasta las últimas consecuencias.

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Economía

Evergrande, el “Lehman chino” se desploma un 11% y muestra signos de una nueva crisis financiera mundial

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El segundo promotor inmobiliario más grande de China adelantó que no podrá cumplir los vencimientos a fin de mes y tiene una deuda equivalente al 2% del PBI chino, que en caso de defaultearla generaría una crisis con condimentos similares a la del 2008 en Estados Unidos

El gigante inmobiliario chino Evergrande se desploma un 11% este lunes en la Bolsa de Hong Kong, registrando su menor nivel de cotización en más de 11 años ante el miedo de que la firma no pueda hacer frente a sus compromisos financieros.

El segundo promotor inmobiliario más grande de China está a punto de colapsar: la semana pasada la empresa aseguró que probablemente no pueda honrar la deuda de alrededor de 254.000 millones de euros que tiene con los acreedores que equivalen aproximadamente el 2% del PBI del país asiático.

Los títulos de la firma inmobiliaria cayeron hasta los 2,28 dólares hongkoneses y es el peor registro desde mayo de 2010. Además, la valoración bursátil de la empresa se ha desplomado un 93% en ese periodo. En los últimos dos meses, el desplome superó el 80%.

La quiebra de Evergrande no solo significaría la destrucción de millones de empleos directos e indirectos, sino una catástrofe económica que los especialistas ya están calificando como un potencial “Lehman Brothers” chino, en referencia a la compañía norteamericana de servicios financieros que estaba sobreinvertida en hipotecas subprime, y su quiebra fue el síntoma más grande de la severidad de la crisis que estaba azotando a Estados Unidos en 2008.

Uno de los grandes temores es el posible “efecto contagio”. Los principales acreedores de Evergrande son bancos e inversionistas chinos, que perderían miles de millones si el gigante defaulteara sus obligaciones financieras. Por otra parte, Standard and Poor’s indicó en agosto que la empresa tenía deudas pendientes con los proveedores y contratistas de sus proyectos, a quienes debe aproximadamente 37.160 millones de dólares.

De acuerdo con la agencia de noticias Bloombergeste jueves la firma deberá afrontar el vencimiento de un bono de cinco años de 71,3 millones de euros, y si defaultea este compromiso, podría ser el primer paso de un crash financiero en China. Hasta finales del año, la firma tiene que afrontar pago de intereses por 571,3 millones de euros, que casi seguro que no podrá hacer.

Esta caída tiene que ver con la brutal cuarentena que impuso China durante el 2020 por la pandemia. En agosto de 2021, la empresa reportó una disminución interanual del 29% en las ganancias netas y advirtió que la falta de liquidez podía poner en riesgo la conclusión de proyectos inmobiliarios que había paralizado por la pandemia.

El Comité de Estabilidad Financiera y Desarrollo, el mayor regulador financiero de China, ha dado luz verde para que la empresa libre sus pagos y renegocie los términos de sus deudas con sus acreedores, pero sin una ayuda estatal sin precedenes, Evergande colapsará.

Y aquí es donde el Partido Comunista Chino debe tomar una decisión, así como la Casa Blanca la tuvo que tomar en 2008. ¿Le conviene inyectar liquidez en la empresa para rescatarla del colapso, sabiendo que así como Evergande van a estar otras miles de empresas en todo el país y va a tener que rescatar a todas, o le conviene dejar que colapse y que la misma economía haga el ajuste necesario para liberar los recursos mal invertidos?

Bush en 2008 decidió en un primer momento salvar a Bear Sterns, la primera empresa del sector financiero que empezó mostrando signos de colapso, con un préstamo sin precedentes del Banco de Nueva York para financiar sus deudas, y luego fue adquirida a un precio extremadamente bajo por JP Morgan Chase.

Sin embargo, después de Bear empezó a colapsar Lehman, y Bush tomó la decisión de no ayudar a Lehman ya que si no tendrían que ayudar a todos los bancos de inversión del país. Sin embargo, tras la quiebra y desaparición de Lehman, más empresas siguieron colapsando y finalmente Ben Bernanke, el director de la Reserva Federal en ese entonces, tuvo que inyectar 700.000 millones de dólares para salvar a empresas como Bank of America, Wells Fargo, JPMorgan, Citigroup, y tantas otras más.

Por el momento no se sabe si el régimen de Xi Jingping permitirá que la inmobiliaria colapse o si la rescatará. El Banco Popular de China se ha visto obligado este viernes a inyectar 14.000 millones de dólares para tranquilizar al mercado, que se mostraba nervioso por la posible caída del gigante y había empezado a deshacerse de sus inversiones más riesgosas.

Si China no maneja bien esta situación, utilizando la experiencia de Estados Unidos en 2008, todo indicaría que haber promovido la pandemia no los habría beneficiado como esperaban. El Partido Comunista Chino aprovechó la crisis del coronavirus para poner gobiernos afines a ellos en todo el mundo, conquistando territorios como Hong Kong y sacándole distancia al resto del mundo en asuntos comerciales luego de la guerra de tarifas con Trump. Pero la crisis financiera que se desprende de semejante crisis mundial se llevará puesto a China antes que al resto.

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Paquetazo de medidas: el Gobierno anunció un aumento del salario mínimo, bonos a jubilados y créditos subsidiados

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El Gobierno kirchnerista lanzó un nuevo paquete de medidas sin ninguna mesura por el desequilibrio fiscal, en busca de recuperarse después de la amplia derrota electoral en las PASO.

La relativa pasividad fiscal impulsada por el ministro Martín Guzmán llega a su fin dada la intervención de Cristina Kirchner sobre la política económica. El Gobierno vuelve a radicalizarse hacia la izquierda e impulsa un nuevo paquete de medidas para tratar de comprar votos en cara a las elecciones de noviembre.

En primer lugar, el oficialismo resolvió una revisión del salario mínimo pactado para fin de año. El cronograma original preveía un aumento del 35%, pero la suba efectiva llegará hasta el 45%, un aumento notable en términos reales. Los efectos negativos de esta medida sobre el mercado laboral podrían decantar incluso en el corto plazo.

El segundo punto fuerte de los anuncios es el lanzamiento de un nuevo “bono de emergencia” por $6.000 para jubilados y pensionados que cobran hasta dos haberes mínimos. Dado el oportunismo de las medidas, el carácter de emergencia de los bonos no parece ligado a un aspecto social sino más bien una emergencia electoral.

En la misma dirección, el Gobierno actualmente analiza la posibilidad de no aplicar el tope que establecía la fórmula previsional fijada por el propio Martín Guzmán el año pasado. La reforma de la fórmula jubilatoria incluye un cierto límite sujeto a la recaudación efectiva de la ANSES, cuando antes simplemente se aplicaba una fórmula matemática sobre la evolución de los salarios o la inflación.

Aunque Alberto Fernández trató de defenderse de las críticas durante todo el 2020, afirmando que su nueva fórmula previsional no constituía un ajuste, ahora las críticas desde su propio espacio político volvieron a contradecirlo, críticas que provienen de la propia Vicepresidente y la diputada Fernanda Vallejos.

En tercer lugar, el Gobierno se prepara para extender la red de créditos subsidiados a tasa cero, con el fin de estimular el consumo en el corto plazo a costa de mayores desequilibrios futuros. En este sentido, se evalúa un esquema similar al del “Ahora 12” para casi un millón de asalariados.

La medida más extremista en términos de desequilibrio fiscal posiblemente sea la propuesta para un nuevo IFE a nivel generalizado, similar a los que hubo en 2020. Esta propuesta fue especialmente resistida por el ministro Guzmán, ya que es prácticamente infinanciable y podría terminar de desequilibrar la economía.

Aún sin haber las mismas restricciones a la circulación como había el año pasado, la izquierda kirchnerista presiona por la vuelta de un nuevo paquete IFE antes de las elecciones de noviembre, nuevamente buscando comprar votos.

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