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Economía

La deuda del Banco Central superó el 141% de la base monetaria en mayo, la cifra más alta desde 1989

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Los pasivos remunerados del Banco Central siguen creciendo sin límites y alcanzaron el 141% de la base monetaria en mayo de 2021. Esta deuda subió 76 puntos porcentuales en lo que va de la administración kirchnerista.

El Gobierno kirchnerista apostó por un fuerte endeudamiento en pesos que se torna cada vez más insostenible, valiéndose de la licuación inflacionaria para aminorar gran parte de su impacto financiero.

El Banco Central (BCRA) decidió esterilizar una enorme proporción de la emisión monetaria que requirió el Tesoro Nacional para financiar sus déficits, y la deuda de la autoridad monetaria llegó a representar el 141,07% de la base monetaria en mayo de 2021.

Este stock deuda como proporción de la base monetaria es el más elevado desde noviembre de 1989, reflejando así la verdadera dimensión del desequilibrio cuasi-fiscal en las cuentas de la autoridad monetaria. 

La deuda del BCRA se descompone en la posición neta de pases legales y la posición de Letras y notas, distintos instrumentos que remuneran la retención de pesos. El dinero “atrapado” en esta política de esterilización llegó a representar un monto por $ 3,5 billones en mayo, superando el 8% del PBI

Siguiendo la misma lógica que el BCRA, el Tesoro Nacional participó en amplias licitaciones de pesos para adquirir financiamiento mediante el crédito local. Esto amenaza con generar un efecto desplazamiento” sobre el crédito al sector privado, pues el Estado cada vez absorbe más recursos para financiar gastos meramente corrientes, recursos que ahora se verán imposibilitados de financiar cualquier inversión privada realmente productiva. 

Para fomentar estas políticas el propio Banco Central eliminó los límites legales para el endeudamiento de los bancos locales con instrumentos del Tesoro, y se les permitió a estas instituciones financieras canjear sus posiciones en pasivos remunerados por deuda pública en pesos a voluntad. 

Si los bancos decidieran eventualmente profundizar su posición de cartera con bonos públicos, entonces una posible crisis de deuda se convertiría rápidamente en una crisis financiera generalizada que se propagaría por todo el sistema económico, tal y como advertía el expresidente del BCRA Guido Sandleris

De todo el crédito local realizado en pesos el Estado se llevó el 66,7% en abril para financiar gastos corrientes, deteriorando en sobremanera la productividad total de la economía y desalentando el desarrollo de un auténtico mercado de capitales local. Pese a las propias intenciones del Gobierno, las medidas no están orientadas a favorecer los préstamos locales en pesos, sino que se limitan a buscar financiamiento para el Estado. 

Considerando también al crédito local en moneda extranjera el Estado absorbió cerca del 76% del total. Esta forma de financiamiento constituye una alternativa para la emisión de dinero, pero asfixia a la actividad privada y genera un déficit de crédito para la actividad productiva. 

Si bien la inflación generó una detención súbita en la recuperación del salario real y el consumo, el Gobierno se vio virtualmente beneficiado del efecto de la erosión de sus deudas en pesos

La expansión de la oferta monetaria en 2020 llegó a registrar una variación interanual del 92% tomando al agregado M3, y su impacto sobre el nivel de precios no tardó en aparecer conforme se vio normalizada la demanda de dinero. Las medidas de aislamiento reforzadas desde mayo suponen un freno artificial y transitorio para la caída de la demanda monetaria, pero esta se viene derrumbando desde la segunda mitad del 2020.

La demanda de dinero más amplia del sector privado, medida indirectamente a partir del M3 privado, cayó más de 5 puntos porcentuales entre junio de 2020 y abril de 2021, llegando a un nivel similar al que había a finales del 2015 y principios del 2016. Con la progresiva salida de la pandemia, se espera que la corrección sobre la demanda se siga profundizando.  

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Economía

Se derrumba el modelo kirchnerista: Ferreres estima que la actividad cayó un 1,2% en mayo y se avecina una recesión

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La consultora privada estima y anticipa el dato de actividad económica mensual que publicará el INDEC, marcando una tendencia recesiva. El salto inflacionario, la restricción para importar y la corrida en los mercados financieros anularon el crecimiento económico.

La actividad económica mensual comienza a mostrar claros indicios de recesión. La consultora Orlando Ferreres y Asociados (OJF) estimó que la actividad mensual cayó un 1,2% en el mes de mayo de acuerdo a la serie sin estacionalidad.

La cifra para la medición desnacionalizada marcó un fuerte retroceso mensual, y la consultora explicó que se trata solo del principio de una tendencia recesiva que seguirá profundizándose en los meses subsiguientes.

Formalmente, el Índice General de Actividad (IGA) de la consultora funciona como un estimador equivalente al EMAE del INDEC que se publica de forma anticipada. Por su parte, el propio INDEC dará a conocer mañana el dato para la actividad económica mensual pero referida al mes de abril.

El IGA de la consultora permanece estancado desde diciembre del año pasado, mientras que el INDEC estima que el EMAE retrocedió un 0,3% entre diciembre de 2021 y marzo de 2022. Sea cual sea la estimación elegida, queda en evidencia que la economía sufre un profundo estancamiento al mismo tiempo en que se dispara la inflación (lo que se conoce como estanflación).

La actividad industrial cayó un 1,5% en mayo con respecto al mes de abril y el sector de la agricultura y la ganadería se desplomó un 2,3%. El primer rubro se encuentra prácticamente estancado desde el mes de enero, en línea con los crecientes controles a la importación efectuados por el Gobierno para contener la sangría de divisas.

El modelo económico del kirchnerismo comienza a desmantelarse a raíz de tres grandes ejes: el estallido inflacionario, la corrida en los mercados financieros y las restricciones autoimpuestas para la importación.

Al gobierno se le cerró el acceso al mercado de financiamiento en pesos y la calma cambiaria llegó a su fin. En este contexto, las posibilidades de desacelerar la marcha inflacionaria son casi nulas y el cumplimiento de las metas acordadas con el FMI quedará cada vez más lejos”, advierte el informe de la consultora.

La inflación mensual alcanzó el 5,1% en mayo, después de haber registrado un pico de hasta 6,7% en marzo. Solo en los primeros 5 meses del 2022 los precios subieron un promedio de 5,3% por mes, cuando en el mismo período de 2021 la variación había sido inferior al 4%. El estallido inflacionario deteriora el poder adquisitivo de los salarios y la capacidad de consumo.

Al mismo tiempo, el déficit fiscal se disparó al 3,3% del PBI en mayo, y el Gobierno pierde cada vez más su capacidad para financiarse con deuda en el mercado local. La corrida en el mercado financiero responde a la falta de confianza en los títulos públicos y en el peso argentino. A estos efectos, y ante el pánico por un eventual incumplimiento con el FMI, el dólar paralelo alcanzó niveles récord y el Riesgo País superó los 2.500 puntos básicos en la jornada del día martes

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Economía

Inminente recesión en Estados Unidos: La caída del PBI en el primer trimestre fue más fuerte que lo estimado

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Los organismos de estadísticas oficiales volvieron a recortar la estimación de crecimiento para el PBI en el primer trimestre del año, y encontraron que la caída no fue de 1,5% si no que de 1,6%.

La Oficina de Análisis Económico de los Estados Unidos publicó este miércoles un nuevo informe que ajusta hacia la baja la estimación de crecimiento correspondiente a los primeros tres meses del año. El PBI estadounidense cayó oficialmente un 1,6% en el primer trimestre de 2022, en comparación con el último trimestre del año pasado, cuando la estimación anterior proyectaba una caída del 1,5%.

Se trata de la primera caída trimestral registrada desde la crisis por la pandemia en 2020, y la primera fuera del contexto pandémico desde 2008. La actividad económica mensual, estimada por la firma IHS Markit, revela que la economía se encuentra estancada desde octubre del año pasado.

Además, se descarta una rápida respuesta de la Reserva Federal para aumentar la tasa de interés de corto plazo y contener el ritmo de la inflación. La tasa efectiva de los bonos de la FED alcanzó el 1,58% en el mes de junio.

De producirse una segunda caída trimestral al término de este mes, la economía estadounidense entraría técnicamente en una recesión formal, y este escenario cada vez cobra más relevancia en los análisis de los mercados.

Los principales motivos para la corrección bajista fueron dos: el estancamiento del gasto de los consumidores a causa del deterioro del salario real, y el retroceso de las ganancias corporativas. Solamente en lo que va de la administración de Joe Biden, los salarios reales del sector privado acumularon una caída del 3,3% en promedio. La inflación está provocando un impacto negativo en el poder adquisitivo de los salarios, el crecimiento del consumo y el nivel de ventas.

La estimación oficial de crecimiento para 2023, también estimada por la Oficina de Análisis Económico, se redujo a sólo el 1,6% anual y fue rebaja de aquel 2% que se proyectaba hace tan solo un mes. Por su parte, el crecimiento estimado para 2022 continúa en el rango del 2,4%, a pesar de una incipiente recesión que podría afectar al primer semestre del año.

El organismo de estadística explicó que su pronóstico más factible espera una “recesión de bajo crecimiento” similar a la que registró Estados Unidos entre 2000 y 2001, sin necesidad de producirse una caída consecutiva de dos trimestres. Sin embargo, este último escenario de recesión técnica no es improbable y, de hecho, se proyecta con una probabilidad de ocurrencia de entre el 35% y el 45% según precisaron las autoridades. 

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Economía

Larreta propone volver a intentar el fallido Plan Austral como respuesta a la inflación

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El Jefe de Gobierno porteño abandonó temporalmente sus obligaciones para viajar a Israel y estudiar de cerca el plan de estabilización que aplicó ese país en 1985, idéntico al Plan Austral que lanzaba Raúl Alfonsín ese mismo año en el país.

Como lo había anticipado La Derecha Diario, el máximo referente del PRO en la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, confirmó oficialmente sus intenciones para volver a intentar el fallido Plan Austral en la economía argentina.

El Jefe de Gobierno porteño visitó Israel y se reunió personalmente con Leonardo Leiderman y Manuel Trajtenberg, dos economistas argentinos que estuvieron presentes en el equipo del entonces primer ministro Shimon Peres, para formular el más importante plan de estabilización de ese país entre 1985 y 1986.

El plan israelí era totalmente restrictivo y generó un enorme dolor económico en el país. Sin embargo, la otra pata del plan, a la que Larreta no hizo alusión, le permitió eliminar el déficit fiscal y generar una enorme credibilidad tanto en los mercados locales como internacionales, especialmente con la llegada del derechista Yitzhak Shamir al poder, que consolidó la establización monetaria entre 1986 y 1992.

El programa de estabilización se sustentaba en la estabilidad del tipo de cambio, y tanto su fecha de lanzamiento como sus principales características coinciden con el famoso “Plan Austral” que lanzó el presidente radical Raúl Alfonsín en junio de 1985.

Las medidas del programa israelí fueron las siguientes:

  • Estricto control de cambios y fijación de la paridad con el dólar
  • Devaluaciones periódicas administradas y brecha cambiaria de hasta 30%
  • Brutal congelamiento de salarios, tarifas públicas y controles de precios
  • Ajuste de shock sobre el déficit fiscal total (incluyendo intereses), que pasó del 15% del PBI a 2% en un año
  • Deuda externa para financiar la rápida transición hasta la eliminación del déficit
  • Estricto control de la base monetaria

Paralelamente, en 1985, Argentina lanzó un programa similar tras el estallido inflacionario heredado de la gestión Grispun. Pero el programa argentino demostró ser mucho más permisivo en materia de consolidación fiscal y credibilidad, y no solo generó el fuerte impacto social que generó el plan israelí, si no que fracasó en controlar la inflación.

A diferencia de Israel, la aplicación de un set similar de medidas en Argentina no logró provocar un cambio de régimen creíble a largo plazo, como sí ocurrió en Israel.

Incluso habiendo eliminado temporalmente el déficit primario, la falta de reformas estructurales y la debilidad de la promesa monetaria para no financiar al Tesoro, terminaron por desmantelar el programa hacia mediados de 1986.

Pero Argentina no fue el único caso de fracaso en la aplicación de este tipo de programas. Nuevamente con una lógica similar y a tan solo pocos meses de diferencia, en febrero de 1986 Brasil anunciaba el famoso “Plan Cruzado” que disponía de las mismas medidas adoptadas por Argentina e Israel. Como ocurrió en Argentina, la experiencia brasileña también terminó por fracasar y, para mediados de 1989, el país afrontaba una severa hiperinflación.

Israel es, hasta la fecha, el único caso conocido de éxito permanente para un programa “híbrido” capaz de combinar características ortodoxas y heterodoxas para combatir la inflación, pero dependió de un enorme trabajo del partido Likud en presentar al Estado israelí como un gobierno serio y preparado para tomar las decisiones más difíciles no solo en el ámbito bélico, si no que también en la economía.

Pero pese a que solo se registró un caso exitoso, Rodríguez Larreta se mostró partidario de volver a intentar un programa con características más similares al Plan Austral que a las del plan israelí. Para ello, sostuvo la necesidad de un acuerdo político amplio, aunque evitó precisar mayores detalles sobre quiénes podrían integrar el consenso al cual hace referencia. 

“No hay manera que la Argentina funcione con este nivel de inflación. Lo primero que enfatizaron, me lo dijeron ellos siendo economistas, lo más importante es que Israel tuvo un acuerdo político”, explicó Larreta. 

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