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Economía

La economía cayó un 11,6% interanual en agosto, y acumula una contracción de 12,5%

El índice de actividad económica está en niveles históricamente bajos. Tras caer 12,5% en lo que va del año, todas las medidas del Gobierno contribuyen a profundizar la caída y la reapertura de la economía antes de fin de año parecería ser la única solución.

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El INDEC informó que el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) sufrió una contracción del 11,6% en el mes de agosto. La demora en la reapertura sigue retrasando la salida de la crisis. 

La serie desestacionalizada del índice (sin factores que distorsionan la serie) mostró un tenue aumento de 1,1% en agosto con respecto a julio. Este dato refleja la continuidad del rebote que empezó en mayo, aunque el ritmo del mismo deja mucho que desear. 

Si bien en la mayoría de las economías del mundo la recuperación económica no logró tomar una forma perfecta de “V”, Argentina podría demorar más en recuperarse. 

El dato de agosto fue ligeramente inferior a lo que esperaban las consultoras privadas, y constituye la variación más pequeña desde que comenzó el rebote.
El rápido repunte de mayo y junio se está consumiendo, y la volatilidad que enfrenta la economía actualmente (especialmente en el plano cambiario) condiciona la salida ordenada de la recesión

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Todo indica un cierto amesetamiento en el nivel de actividad.
Dado el escenario actual, las estimaciones para septiembre y octubre son más pesimista a las que había en la primera mitad del año, y la economía argentina no alcanzaría los niveles de 2019 sino hasta mediados del 2021 e incluso principios del 2022

La recuperación definitiva para 2021 y 2022 sólo sería posible si el Gobierno lograra garantizar cierta estabilidad en el financiamiento del desbalance fiscal y monetario que enfrenta actualmente. El movimiento en el dólar libre, que llegó a hasta los $190 en el día de hoy, no parece ser una buena señal para la recuperación

Entre enero y agosto de este año, la economía perdí el 12,5% de su tamaño en comparación con el mismo período del año 2019. El Gobierno estima que, para el total de 2020, la recesión podría alcanzar una caída del 12% anual. 

El único rubro que logró crecer con respecto a 2019 fue la intermediación financiera, que repuntó un 4,1%. El resto de los sectores experimentaron contracciones significativas. En el caso de los Hoteles y Restaurantes, la caída fue superior al 50% y sin lugar a dudas fueron los más afectados por la crisis y la cuarentena. 

“Entre las que presentaron las mayores incidencias negativas se encuentran Transporte y comunicaciones, Industria manufacturera, y Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales”, precisó el INDEC. 

La mayor parte de los componentes del índice general se encuentran por debajo del nivel que tenía en 2019, un año que había sido muy malo en términos de actividad. Argentina se encuentra formalmente en recesión desde 2018, y cada año parece ser aún peor al anterior. 

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Además del ritmo de crecimiento en la actividad, el INDEC informó acerca del comportamiento en la balanza comercial del país. El intercambio comercial bajó un 9,3% en septiembre en relación con el mismo mes de 2019. 

A pesar de haber registrado un superávit comercial de USD 584 millones, el Banco Central se encuentra contra las cuerdas y el mercado cambiario sigue sin control. Las restricciones a las importaciones, patrocinadas por el ministro Matías Kulfas, sólo consiguieron un efecto recesivo sobre la actividad, pero no un alivio en el mercado de cambios. 

El dato de septiembre fue sustancialmente menor al de los cuatro meses anteriores. Las exportaciones alcanzaron los USD 4.711 millones, duramente afectadas por el intenso control de cambios. Bajaron un 18% en comparación con septiembre del año pasado.  

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Economía

Guzmán se queda pero con la condición de usar los dólares del FMI para la campaña

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

A través de un decreto, el Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público como campaña para las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrán hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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