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Economía

La España socialista en caída libre: 2020 cerró con la mayor crisis económica desde la Guerra Civil y un nivel de déficit histórico

El gobierno de izquierda que lidera Pedro Sánchez y Pablo Iglesias comenzó a restringir nuevamente las actividades comerciales, justo cuando llega el dato de las consecuencias de la cuarentena de 2020: una caída del 11% del PBI.

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La economía española atravesó en el 2020 la mayor caída de su historia sin estar en guerra. Oficialmente las agencias de estadísticas gubernamentales confirmaron que España se desplomó un 11% durante el año pasado

Traduciendo la caída del PBI en euros, el porcentaje equivale a 130.000 millones y, según indica el FMI y el Banco de España, demorará 3 años en recuperarse. 

Según los datos del historiador económico Leandro Prados de la Escosura, este dato es sólo superado por el hundimiento de la economía en 1936, cuando el PBI cayó un 26,8% por la Guerra Civil

Antes, la Gran Depresión del 29 provocó en España una caída del 4,9% en 1930, la crisis de 1873 generó una desplome del 8,9%, y la crisis financiera mundial de 2009 causó una caída del 3,8%, tres veces menos que esta vez. En comparación, durante toda la recesión que comenzó en 2008 y duró 6 años, hasta 2013, sólo se perdieron 9,1 puntos del PBI, menos que lo que se perdió este año en el país europeo.

En los últimos 170 años solo en la Guerra Civil se han dado caídas superiores”, indica el historiador. 

Es claro que un gran componente de esta caída se debió a las reiteradas cuarentenas que impuso el Gobierno español, pero también estuvo el desastroso manejo de la economía durante su parate.

El presidente socialista Pedro Sánchez se centró más en pasar leyes inverosímiles para la situación que estaba atravesando España en vez de ayudas económicas para los comercios que obligaba a cerrar.

Fuente: Contabilidad nacional trimestral de España. Cuarto trimestre de 2020. INE

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En una útil comparación con Argentina, los motivos que llevaron a esta catástrofe económica han sido los mismos que los que tomó el Gobierno kirchnerista: una cuarentena larga y estricta, estrangulando la producción del sector privado e impidiendo que la economía fluya. 

La formula fue clara: prohibieron producir, dar servicios y, por tanto, consumir. Los resultados a la vista.

Los problemas sociales no resultan visibles ya que están siendo solventados con subsidios, lo cual incrementa notoriamente la deuda pública. 

Los especialistas alertan que continuar con las medidas que hasta ahora toma la izquierda, provocará a la larga más quiebras, una mayor deuda empresarial, menos inversión y, por lo tanto, menos empleo.

La Cámara de Comercio de España indicó en su cuenta oficial:El año 2020 concluye con un mercado laboral muy debilitado y alejado de su plena recuperación en 2021″.

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El Instituto Nacional de Estadística indica que el gasto de los hogares cayó un 8,4% respecto al año anterior, las exportaciones un 20,6% y las importaciones 14,1%. La industria pierde 4,3% año tras año, la construcción 18,2%, y los servicios un 9,8%. 

Solo el consumo de las Administraciones Públicas tiene un incremento récord del 7%. Sin los servicios públicos y la agricultura, la caída del sector privado sería del 14% anual”, afirma María Jesús Fernández, analista del centro de análisis económico Funcas.

Y para adelante tampoco hay un indicio de que la economía vaya a recuperarse rápidamente. Trimestralmente, la economía ya pierde el ritmo de recuperación que había iniciado en el trimestre anterior. 

Las fuentes principales sostuvieron que “las exportaciones de turismo vuelven a desplomarse entre octubre y diciembre hasta niveles cercanos al confinamiento”. Lo poco alentador es que la izquierda continúa restringiendo y las cifras de los primeros meses del 2021 serían aún peores que las últimas del 2020.

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Economía

El programa de Bukele atrajo inversión extranjera y El Salvador se convirtió en un país exportador de energía

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La economía de El Salvador transformó su matriz energética y logró exportar US$ 31 millones en los primeros 7 meses del 2022, un notable incremento del 3290% con respecto al año pasado. 

El presidente del Banco Central de Reserva de El Salvador, Douglas Rodríguez, confirmó que el país logró una exportación neta de hasta 31 millones de dólares entre enero y julio de este año, por lo que dejó de ser un país importador de energía proveniente de Honduras o Nicaragua. 

Bajo el programa económico de Nayib Bukele, las exportaciones energéticas acumularon un aumento gigantesco del 3290% en comparación al mismo período del año pasado. El sector energético desempeñó un crecimiento notable en la generación de valor agregado para el PBI.

La producción energética se expandió hasta un 15,3% solamente en el segundo trimestre del año, una cifra considerablemente elevada considerando que la economía en su conjunto creció a razón del 2,6% interanual en ese período. 

“El Salvador jamás había sido capaz de generar energía para satisfacer la demanda propia,  ha diversificado la matriz energética, y ya no solo dependemos de centrales hidroeléctricas, ahora dependemos de geotermia, eólica, fotovoltaica, gas natural y eso nos está colocando como un país dinámico, en desarrollo y con un ambiente económico favorable”, explicó Douglas Rodríguez. 

Para lograr la diversificación productiva y el despegue del sector energético, el presidente Bukele impulsó una rápida liberalización de las barreras a la inversión extranjera directa en el país, favoreciendo así el asentamiento de capitales privados. 

La Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa del Gobierno salvadoreño participó y promovió la inauguración de la central eléctrica Energía del Pacífico (EDP). Se trata de una empresa internacional subsidiaria de la estadounidense Invenergy, que decidió realizar una inversión de hasta US$ 1.000 millones aprovechando el nuevo marco legal respetuoso con los derechos de propiedad. 

La inversión energética con capitales privados extranjeros es la más importante en toda la historia de El Salvador, y fue la gran protagonista para el dinamismo récord en el sector y sus exportaciones hacia países vecinos como Guatemala. 

“Esta obra es una prueba de que el dinero alcanza cuando nadie roba. Desde el 1 de mayo que entró en funcionamiento ya estamos viendo resultados positivos por parte de EDP, en el cual El Salvador no ha importado ni un solo megavatio de energía y ha podido ser parte del apalancamiento de las medidas económicas, sosteniendo el precio de la energía”, anunció Bukele. 

También fueron adoptadas medidas para contener el precio de la energía percibido en el mercado interno. Entre otras disposiciones, Bukele anunció la suspensión del impuesto a las tarifas de transporte, y rebajó aranceles a la importación de insumos energéticos y productos alimenticios

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Economía

Se enfría la economía de Estados Unidos: cae la oferta laboral y aumenta la desocupación

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Tras la suba de la tasa de política monetaria, la economía más importante del mundo muestra cada vez más signos de agotamiento. El desempleo aumentó al 3,7% en agosto y la oferta laboral retrocedió al nivel más bajo desde el año 2021. 

El Departamento de Trabajo de Estados Unidos publicó su informe sobre la Encuesta de Ofertas de Trabajo y Rotación, y advirtió por una profunda desaceleración del mercado laboral, un sector que hasta ahora no había sufrido efectos significativos devenidos de la recesión. 

La oferta laboral de Estados Unidos cayó en 1,1 millones de puestos de trabajo al término del mes de agosto, totalizando así las 10,1 millones de plazas disponibles en ese mes. Es el resultado más bajo registrado desde el primer trimestre de 2021, y la caída mensual observada entre julio y agosto de 2022 fue la más violenta desde abril de 2020. 

Solamente en el sector industrial de comercio minorista el número de vacantes laborales disponibles cayó en 143.000 en agosto, los servicios sociales y de asistencia sanitaria eliminaron hasta 236.000 ofertas de trabajo, mientras que en otros servicios la caída mensual fue de 183.000 vacantes, entre los que se encuentra la actividad hotelera. 

La cantidad de despidos registrados aumentó a 1,5 millones en agosto, partiendo de 1,4 millones al término de julio. La mayor parte de los mismos se concentraron en el comercio minorista, servicios de alojamiento y alimentación, y servicios profesionales.

La tasa de desocupación subió al 3,7% en el mes de agosto, ligeramente por encima del 3,5% de julio y la cifra más elevada desde el pasado mes de febrero. Por otra parte, la tasa de empleo se mantuvo apostada en el 60,1% entre mayo y agosto

El dato efectivamente recabado para agosto superó las expectativas de los mercados, que esperaban un techo de 3,5% sobre la tasa de desempleo para el mes. Por su parte, la tasa de empleo no logró retornar al 61,2% de febrero de 2020.

La reducción de la brecha entre la cantidad de personas dispuestas a trabajar y la cantidad de vacantes disponibles supone una presión negativa para la evolución de los salarios, que ya acumulan una caída real del 4% desde que Joe Biden se hizo cargo de la presidencia en enero de 2021. 

La desaceleración laboral responde a la fuerte corrección de tasas impulsada por la Reserva Federal de Jerome Powell. La tasa de política monetaria aumentó al umbral de entre 3% y 3,25% nominal anual a partir del 23 de septiembre, y los mercados anticipan que superará el 4% para fin de año. 

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Brasil

Bolsonaro lo hizo: 10 millones de brasileños salieron de la pobreza en 2020 según el Banco Mundial

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A contracorriente de lo que ocurrió en la mayoría de las economías del mundo, la tasa de pobreza de Brasil cayó en 2020 y llegó al nivel más bajo de la historia. En 2021 se recobró el crecimiento y la pobreza vuelve a caer a partir de 2022. 

La medición de la pobreza elaborada y publicada por el Banco Mundial, a partir de ingresos en moneda constante y ajustable por poder adquisitivo, determinó que Brasil concretó una drástica reducción hacia el año 2020. 

Bajo la administración de Jair Bolsonaro la tasa de pobreza medida bajo una línea de 10 dólares PPP de 2017 cayó del 40,5% en 2018 al 39,7% en 2019, y 34,4% para el término de 2020

La adopción de políticas de asistencia social focalizadas y, en mayor medida, el rechazo a un cierre generalizado de la economía a nivel federal contribuyeron a generar un resultado diametralmente opuesto al que se registró en la mayoría de los países en el mundo. 

Bajo esta línea de medición, el Banco Mundial estima que desde 2019 y hasta 2020 un total de 11,7 millones de personas salieron de la pobreza en Brasil, y 10,7 millones solamente en 2020

La tasa de pobreza medida en los US$ 8 PPP de 2017 bajó del 23% en 2018 al 23% en 2020, la medición para los US$ 5 PPP pasó del 17% al 10%, y la pobreza más extrema ubicada en los 2,25 dólares diarios bajó del 5,6% al 2% en el mismo período. 

La aplicación de las reformas estructurales como parte del Consenso de Washington en la década del 90 permitió que Brasil obtuviera un importante despegue económico entre 1994 y 2014. Las privatizaciones, la apertura comercial, la estabilidad de precios y la disciplina fiscal fueron los factores explicativos del holgado crecimiento. 

Pobreza en Brasil entre 1981 y 2020.

Valiéndose de estas reformas el entonces presidente Lula da Silva capitalizó para sí mismo todos y cada uno de los beneficios del Consenso de Washington, pero deteriorando progresivamente los motores que hacían posible esa situación. Esta situación fue similar a lo que ocurrió con otros presidentes contemporáneos como Néstor Kirchner en Argentina o Evo Morales en Bolivia

Lejos de formar parte de un logro del socialismo del siglo XXI o el Foro de Sao Paulo, fue la reforma económica liberal en la década de 1990 la protagonista para que 41,76 millones de brasileños pudieran salir de la pobreza entre 1992 y 2014, y 35 millones a partir de 2004. 

Tras 11 años de Gobierno y contrarreforma del PT, Brasil sufrió una severa crisis económica y financiera entre 2015 y 2016, bajo el Gobierno socialista de Dilma Rousseff. El Banco Mundial estima que la pobreza trepó del 38,8% en 2014 al 41,6% en 2016, y casi 7 millones de brasileños cayeron bajo ese umbral medido a partir de los 10 dólares PPP

A diferencia de lo que ocurrió en las primeras presidencias de Lula, Bolsonaro no heredó una organización económica reformada y funcional, sino que heredó la tarea de volver a encaminar a la economía brasileña por el sendero de las reformas estructurales.

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