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Economía

La industria se derrumbó un 26,4% en mayo, aunque repuntó con respecto a abril

El INDEC anunció un rebote de la actividad industrial para mayo en alrededor de 9 puntos con respecto a abril, pero perdió más de una cuarta parte de su nivel con respecto al año pasado. La reapertura en el interior posibilitó el repunte mensual.

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El último dato correspondiente al Índice de Producción Industrial (IPI) que elabora el INDEC para medir el comportamiento del sector manufacturero, arrojó un rebote del 9% entre mayo y abril

La reapertura económica en la mayor parte de las provincias del país exceptuando Buenos Aires y Capital Federal, posibilitó una recuperación general que, según consultoras privadas, habría alcanzado a toda la economía agregada.
Sin embargo, el rebote industrial no fue suficiente ni siquiera para compensar la caída en el mes de abril, y mucho menos la que provocó la enorme recesión acumulada desde marzo

La actividad industrial perdió una cuarta parte de su tamaño con respecto a mayo del 2019, y permanece en operaciones sujetas a normativas atípicas, nunca antes vistas. La contracción interanual alcanzó el 26,4%, un dato sin precedentes desde el año 2002

La variación acumulada de los primeros meses del año (de enero hasta mayo) registró un desplome del 16,3% con respecto al mismo período del año pasado, lo que opaca el rebote de mayo, que no fue capaz de cambiar en absoluto la tendencia bajista en el sector. 

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La situación es más dramática para el AMBA, puesto que la cuarentena aún no logró llegar a una etapa de flexibilización más madura, con lo cual el mercado interno para la industria sufrió un duro revés en la totalidad del país. Muchas empresas que dependían del consumo bonaerense, independientemente de su localización geográfica en el país, ahora enfrentan duras dificultades. 

Según un relevamiento presentado en el informe del INDEC sobre un total de 1.700 locales de la industria manufacturera, solamente el 38,6% pudo realizar operaciones con normalidad en el mes de mayo. El 50,3% de todos los locales industriales relevados sólo pudieron operar de manera parcial, con duras dificultades técnicas y una merma en el nivel de producción, mientras que un 11,1% no pudo realizar ningún tipo de operación productiva. 

La contracción industrial del 2020 es la más alta en la historia moderna.


El sector manufacturero ya atravesaba una compleja situación de estancamiento y caída sistemática desde mediados del 2011 y, tras la llegada del Covid-19 y el inicio de las medidas de aislamiento, el nivel industrial volvió a los mismos niveles que tenía en el 2001, en medio de una enorme crisis financiera que acontecía. 

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Dentro de los numerosos rubros que conforman el índice de producción industrial, sin lugar a dudas, “alimentos y bebidas” soportó mejor el shock y mantuvo relativamente estable la producción. Este rubro se encuentra sólo un 5,4% por debajo del nivel que tenía en el mismo mes de 2019, lo que implica que permaneció casi intacto, y la demanda de ese tipo de productos permaneció estable. 

El otro gran rubro que resultó relativamente ileso de la caída industrial, fue “Aceites y subproductos de soja”, que cayó un 2,6% interanual. El campo argentino y la actividad sojera impidieron que la merma industrial fuera todavía mayor, dejando en ridículo a buena parte de la idiosincrasia kirchnerista. 

El sector más altamente perjudicado fue el automotriz. La producción de automóviles y vehículos de transporte disminuyó un enorme 73,7% interanual, la mayor caída de la historia de la que se tengan registros en el INDEC. La fabricación de auto-partes cayó un 75,3%, en consonancia directa con la baja demanda. 

Otros rubros también se vieron severamente afectados, como es el caso de la producción de prendas de vestir, cuero y calzado (-67,9%), minerales no metálicos (-48,6%), la industria siderúrgica, con un rojo del (-56,2%) y la industria textil, con un rojo del 33,9%. 

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Economía

Cristina se impone a Guzmán: se usarán los dólares del FMI para el despilfarro y se dispara la emisión monetaria

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

El Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público en cara a las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrá hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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