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Economía

La inflación de Estados Unidos llegó al 9,1% interanual en junio y se derrumba la bolsa de Wall Street

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Los precios minoristas acumulan el mayor aumento anual de los últimos 40 años, y el dato provocó una amarga reacción en los mercados financieros. Solamente en junio los precios aumentaron un 1,3% contra el mes anterior.

La inflación en Estados Unidos sigue subiendo y se transformó en el principal problema económico eclipsando la administración de Joe Biden. Los precios minoristas subieron un 1,3% solamente en junio, cuando la expectativa más pesimista esperaba un techo del 1,1%.

Mes a mes, la inflación aumenta cada vez más. El IPC estadounidense subió un 0,56% en abril, 1,1% en mayo y finalmente 1,3% en junio. La cifra de junio fue incluso similar al aumento del 1,34% registrado en marzo, cuando Biden culpaba a la guerra en Ucrania por todos los aumentos.

Los precios de la energía se mantuvieron cotizando a la baja durante el último mes, pero la inflación sigue subiendo independientemente de eso. En esta oportunidad, el presidente Biden ya no tuvo ninguna excusa a la cual poder aferrarse, y simplemente se limitó a anunciar que “la inflación es inaceptablemente alta”.

La inflación interanual llegó al 9,1% en comparación al mes de junio de 2021, y fue la más alta desde noviembre de 1981. La situación económica se vuelve aún mas parecida a la que había en aquella época si se tiene en cuenta que el nivel de actividad no crece desde noviembre del año pasado, y los economistas anticipan una recesión.  

La mitad de la incidencia en el aumento mensual se debió a los precios de la energía, que subieron casi un 60% en relación al mismo mes del 2021. Este nivel de inflación en la energía no se observaba desde abril de 1980. En segundo término, los aumentos en los alimentos también tuvieron una gran incidencia.

Pero eliminando el precio de los bienes considerados “volátiles”, como la energía y los alimentos, la llamada inflación núcleo o inflación subyacente subió casi un 6% interanual en el mes de junio. Estas cifras también son comparables a las que había en los primeros 2 años de la década de 1980.

Los mercados financieros recibieron el anuncio del dato de la inflación con pesimismo. El índice S&P 500 cayó en 0,8% en la apertura del día, el Dow Jones industrial cayó un 0,6% y el índice Nasdaq retrocedió hasta un 1,1% en pocas horas. El precio de las principales compañías cotizantes en la bolsa de Nueva York también enfrentó un fuerte revés, descontando un mayor enfriamiento de la economía.  

Alemania

La economía alemana cayó un 0,2% en el último trimestre de 2022 y se dirige a una severa recesión

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La caída efectiva superó las perspectivas de los analistas, principalmente por el bajo desempeño del consumo privado. Se pronostica una nueva caída en los primeros tres meses de 2023, dando inicio a una nueva recesión.

La Oficina Federal de Estadísticas de Alemania anunció que la actividad económica se desplomó un 0,2% en el último trimestre del año pasado. El dato efectivo fue incluso peor a lo que preveían los mercados, que esperaban observar un leve repunte del 0,1% en comparación con el tercer trimestre. 

El PBI acumuló un crecimiento anual de sólo el 1,1% en comparación con el cuarto trimestre de 2021, una cifra por debajo del ritmo de 1,3% al que venía expandiéndose la economía en el período anterior y también por debajo de la expectativa para fin de año.

El principal factor disruptivo para definir la tendencia recesiva fue la caída del consumo privado, pese a los fuertes estímulos fiscales desplegados por el Gobierno de Olaf Scholz.

Los niveles récord de inflación deterioraron el poder adquisitivo de los salarios, un fenómeno aún más violento si se considera el segmento de precios de la energía, como resultado del cambio de precios relativos provocado por la guerra en Ucrania. 

Los precios minoristas de Alemania aumentaron un 8,6% interanual al término del año 2022, mientras que los mayoristas escalaron hasta un 12,8%. La inflación en alimentos alcanzó los niveles más altos de la historia del Euro, y se disparó hasta el 20,7% en diciembre del año pasado.

Asimismo, los precios básicos al productor (un segmento dentro del mercado mayorista) tuvieron un drástico aumento del 21,6% interanual en diciembre de 2022. La llamada “inflación núcleo” que surge de la sustracción de la energía y los alimentos, alcanzó el 5,17% al término de 2022 y fue la cifra más elevada en los últimos 30 años.

El alza de las tasas de interés también contribuyó a retraer el consumo de los hogares. La tasa de política monetaria del Banco Central Europeo ascendió al 2,5% en diciembre y la tasa de préstamos bancarios en Alemania ya supera el 3,5% nominal anual, prácticamente duplicándose desde julio de 2022.

La Oficina Federal de Estadísticas revisó hacia la baja sus estimaciones del PBI para el cuatro trimestre del año pasado, lo cual provocó una retracción similar en las proyecciones de los mercados. El consenso privado de expectativas sugiere una caída del 0,5% para el primer trimestre de 2023, nuevamente liderada por la caída del gasto de los consumidores.

Si se cumplen los pronósticos Alemania entraría nuevamente en una recesión técnica, normalmente definida como la caída consecutiva de la actividad por un período de dos trimestres. El Ministerio de Economía alemán aún proyecta una muy tenue expansión del 0,2% para la totalidad del año 2023 (pese a la recesión del primer trimestre), pero con un diagnóstico más realista el Fondo Monetario Internacional estima que la economía alemana caerá un 0,3% y no será capaz de sortear la recesión. 

Alemania se convierte en uno de los pocos países para los cuales el Fondo Monetario espera una recesión en 2023 como su escenario más probable, junto con Rusia, Suecia, Ucrania, Sri Lanka, Chile y Afganistán.

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Economía

“Ley de Impuestos Justos”: El Partido Republicano lanza un proyecto de ley para eliminar todos los impuestos federales

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Se trata de una reforma histórica y muy ambiciosa que pretende eliminar la mayor parte de los impuestos federales, reemplazándolos por un único impuesto generalizado al consumo. El proyecto tiene el apoyo de Trump y McCarthy.

El Partido Republicano de los Estados Unidos presentó un proyecto de ley sin precedentes para reformar el código fiscal del país, una iniciativa que surge desde el sector más conservador y defensor del liberalismo económico, y cuenta con el apoyo del ex presidente Donald Trump.

El recientemente nombrado Presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, dio su visto bueno para el tratamiento de la ley y prometió respaldar el proyecto como parte de las negociaciones con el bloque trumpista para que aprueben su nominación.

La legislación propuesta busca eliminar miles de impuestos federales y unificaron en un impuesto único enfocado al sector del consumo. Entre otros, se eliminaría el Impuesto a las Ganancias, tanto individuales como corporativas, el Impuesto a la Herencia, el Impuesto a la Renta Financiera, el Impuesto a la Transferencia de Dividendos, el Impuesto a la Seguridad Social (cargas patronales y sociales), y casi la totalidad de los tributos que rigen a nivel nacional.

Todo indica que los republicanos tienen los votos para aprobar esta ley en la Cámara de Diputados, pero no en el Senado. Además, en el extraño caso que por lo menos 10 senadores demócratas voten a favor y la ley se apruebe, todo indica que Biden vetaría el proyecto.

La reforma tributaria del Partido Republicano

El proyecto propone la completa eliminación del Impuesto a las Ganancias de Estados Unidos, conocido allá como “Income Tax“, que se implementó por primera vez en el país en 1861 para costear la Guerra Civil y nunca fue eliminado después de que terminara el conflicto. Desde 1913 también se aplica para empresas.

De aprobarse este proyecto, ni los ciudadanos ni las sociedades pagarían ningún tipo de impuesto como una alícuota de sus ganancias imponibles anuales.

También se eliminaría el Impuesto a la Renta Financiera y a la Transferencia de Dividendos, conocido como “Capital Gains Tax“, que se cobra a partir de las ganancias obtenidas por activos que aumentan su valor o por el cobro de dividendos por la tenencia de estos activos.

Este impuesto fue introducido durante la gestión demócrata de Woodrow Wilson en 1913, y se estableció a valores absurdamente elevados. Con el pasar de los años se redujo considerablemente, y actualmente se ubica entre el 10 y el 40%. Es uno de los principales factores de distorsión en el mercado financiero.

Otro de los impuestos más importantes que se eliminaría es el de la Seguridad Social, conocido como “Social Security Tax“, implementado en 1935 por el también demócrata Franklin D. Roosevelt para financiar un masivo sistema de salud pública.

También, con el tiempo este sistema fue adaptado para los más necesitados y no de manera universal, y actualmente el tributo se ubica en el 6,2% de todas las personas que quieran acceder a él.

Impuesto Único a las Ventas

El programa dispone del reemplazo de todos estos tributos por un impuesto federal único y generalizado al consumo: las ventas de todo el país, sea cual fuere su naturaleza y casi sin excepción, estarían sujetas a una tasa del 30%.

Este esquema tributario se conoce como “Fair Tax”, y la generalización de la tributación al consumo promete complementar la mayor parte de los recursos que se perderían por la eliminación de impuestos federales.

Esta no es la primera vez que el Partido Republicano propone una reforma de las características descritas. En 1999, la mayoría republicana en el Congreso presentó una propuesta similar, y en la década de 1990 se presentaron múltiples proyectos para “achatar” la estructura de los impuestos federales. 

No solo se vería una reducción considerable de la tasa efectiva total, que es cuánto percibe en impuestos un contribuyente norteamericano promedio por todos los impuestos que paga a nivel distrital, estatal y federal, si no que además se simplificaría sustancialmente el sistema impositivo y se eliminarían muchas distorsiones en el mercado.

“Impuesto negativo” para sectores más vulnerables

La reforma de los republicanos eliminaría completamente las escalas “progresivas” sobre los impuestos federales. A modo de compensación, el programa tributario propone incluir una serie de reembolsos fiscales para los estratos más bajos de la sociedad.

A estos fines, todos los hogares recibirían un cheque mensual por parte del Gobierno federal, equivalente al 23% del umbral de pobreza ponderado por el tamaño efectivo de cada hogar en cuestión. Una idea similar al impuesto a la renta negativo que proponía el economista Milton Friedman en la década de 1960. 

Se pretende erradicar completamente la pobreza extrema garantizando un mecanismo redistributivo dentro de un sistema tributario muy simplificado, pero sin dejar de lado los incentivos para dinamizar la oferta laboral.

Las motivaciones del proyecto y las ganancias en eficiencia asignativa

La principal motivación teórica del proyecto es la virtual eliminación de la ineficiencia en el sistema tributario, la cual entra en juego cuando se aplican tasas progresivas y distorsivas, o cuando se penaliza sistemáticamente la acumulación de capital para favorecer mecanismos redistributivos por medio de tratamientos tributarios diferenciales y arbitrarios.

Todo esto se vería casi completamente eliminado, ya que los impuestos al consumo son los menos distorsivos entre la batería de opciones políticamente viables para la aplicación práctica (los impuestos de suma fija carecen de sentido político). La asignación de recursos en el sistema económico no se vería alterada por la distorsión del Estado, potenciando así el crecimiento económico de largo plazo y la riqueza por habitante.

La inversión, el consumo, el ahorro, y muchas otras variables agregadas, fluctuarían en sus valores naturales dadas las necesidades de la economía y los incentivos de los agentes, y su trayectoria no se vería alterada por distorsiones gubernamentales arbitrarias

Una vez asignados eficientemente los recursos en la economía de mercado, sólo entonces el Gobierno emprendería una acción redistributiva a través de los reembolsos fiscales, pero de manera que no se alteran los incentivos sobre el flujo eficiente de recursos y la generación de la riqueza inicial sobre la cual operaría la posterior redistribución.

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Economía

Tarifazo K en febrero: Los combustibles suben un 4%, las telecomunicaciones 10% y los alquileres se disparan un 86%

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A partir de febrero entra en vigencia un arsenal de actualizaciones sobre los principales precios regulados de la economía. Los aumentos llegan en medio de la fuerte tensión inflacionaria observada en el primer mes de 2023.

El equipo económico de Sergio Massa sigue avanzando con la actualización de precios regulados, la mayor parte de los cuales tendrán una nueva oleada de aumentos a partir del próximo 1° de febrero. 

Los aumentos tendrán lugar en medio de una brutal suba de precios no anticipada durante el mes de enero. Se estima que la inflación habría superado el 6% solamente en este mes, desequilibrando completamente el escenario previsto por el oficialismo en lo que constituye un pésimo arranque del año 2023.

Combustibles, electricidad, transporte y gas

El Ministerio de Economía confirmó que las tarifas de nafta y el gasoil tendrán un aumento del 4% en febrero, y otra suba adicional del 3,8% prevista para marzo. Esto se cuadra en línea con el programa Precios Justos, y la meta inflacionaria planteada por el ministro Massa en el 4% de variación mensual sobre el promedio del primer trimestre. 

Asimismo, la cartera de Economía llevó a cabo audiencias públicas durante el mes de enero para definir actualizaciones sobre las tarifas de electricidad, el transporte público en el AMBA (únicamente colectivos y trenes), y las tarifas de gas. Si bien aún no se dieron detalles definitivos sobre cuánto será el aumento oficial, las estimaciones en base a las audiencias sugieren un incremento de entre 20% y 30% para febrero

Cabe resaltar que los usuarios clientes de Edesur y Edenor tuvieron un aumento del 40% en enero de este año, y la suba acumulada total distribuida entre febrero y marzo podría equivaler a otro aumento del 40%.

Los subtes tendrán un tratamiento particular porque las audiencias públicas son llevadas a cabo por el Gobierno porteño y no por las autoridades nacionales. La propuesta oficial pretende llevar el boleto hasta los $58 en marzo, $67 en mayo, $74 en junio y hasta $80 a partir de septiembre. La última actualización se llevó a cabo en enero y por una cuantía del 39%.

Telecomunicaciones

Las tarifas de las telecomunicaciones, formalmente reguladas por el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), tendrán un aumento del 9,8% a partir del primero de febrero y afectará a las facturas por servicios de telefonía, Internet y televisión por cable. Este sector fue especialmente perjudicado por la distorsión de precios relativos en 2022, ya que aumentó cerca de 66% entre enero y diciembre frente a una inflación del 94,8%.

Para el mes de abril se resolvió otro aumento adicional del orden del 7,8%, nuevamente por encima de la meta de 4% establecida por Massa, en aras de compensar (al menos parcialmente) el atraso relativo sufrido durante el año pasado. 

Alquileres

Los alquileres sin lugar a dudas tendrán el mayor peso en los aumentos previstos para febrero. La fórmula de actualización en la Ley de alquileres denota un aumento del 85,8% sobre los contratos, una cifra que surge de la variación acumulada y ponderada entre Índice de Precios al Consumidor (IPC) y la variación de los salarios (RIPTE). 

Los contratos de alquiler serán actualizados independientemente de la voluntad de las partes. El precio promedio para alquilar podría subir todavía más si se tiene en consideración la retracción de la oferta de inmuebles a disposición, encareciendo el precio relativo de este servicio en términos reales. 

El sondeo estadístico de la plataforma Zonaprop sugiere que el monto de alquiler promedio para un departamento monoambiente en la Ciudad de Buenos Aires fue de $77.899, por lo que aplicando el aumento de febrero el alquiler ascendería hasta los $144.736 para una sola persona promedio

Colegios privados y prepagas

Durante el mes de enero también se llevaron a cabo los estudios para definir los aumentos de las matrículas y aranceles para colegios privados subsidiados en la Ciudad de Buenos Aires, los que no tienen subsidios no se ajustan a este régimen. Se resolvió una suba del 25% a partir del 1° de marzo, como es común al inicio del período escolar cada año. 

Por parte de las prepagas, a partir de 2023 el Gobierno oficializó el cambio de régimen de actualización para la medicina privada, estableciendo un tope del 90% sobre el índice RIPTE para la totalidad del año pero sólo para personas con ingresos netos inferiores a los 6 salarios mínimos ($406.458 en febrero).  

El objetivo es retrasar el precio relativo de estos servicios, aprovechando que durante el 2022 evolucionaron casi en línea con la inflación general. Para las personas que suscriban al trámite en la Superintendencia de Servicios de Salud, el aumento fijado para febrero será del 4,91%

Los usuarios que por diversas razones no puedan acceder al beneficio del sistema especial, deberán pagar el aumento íntegro sobre la factura de la prepaga correspondiente, que en febrero ascenderá al 8,21%

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