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Economía

La inflación interanual llegó al 7,8% en Estados Unidos, la más alta desde la crisis del 2008

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La Oficina de Estadísticas Laborales reveló un nuevo aumento de los precios mayoristas para el mes de julio. Los precios de los insumos para empresas aumentaron un 1% solamente en ese mes, incluyendo materias primas y bienes de demanda final.

Mediante un comunicado oficial, la Oficina de Estadísticas Laborales norteamericana anunció que el Índice de Precios al Productor (IPP) para la demanda final aumentó un 1% en el pasado mes de julio, después de haber aumentado otro 1% en junio. El índice denota la inflación que es percibida por las empresas, que dependen de los insumos para poder producir.

Sobre la base no ajustada por estacionalidad, la inflación interanual para las empresas ascendió al 7,8% y fue la tasa más alta de la historia registrada, pues el índice se comenzó a publicar en el año 2010.

Dentro del índice general, los insumos para el sector de servicios dentro de la demanda final registraron un aumento del 1,1% en julio, nuevamente el más alto de la serie registrada. El sector que corresponde a los bienes para la demanda final registró un aumento del 0,6% en el mismo mes.

Entre la variación para los bienes, destacan los fuertes aumentos en la energía que fueron del 2,6% en julio después de haber aumentado un 2,1% en junio y 0,7% en mayo. Estos aumentos fueron el eje de las críticas hacia la gestión de Biden y la Reserva Federal.

Según los datos oficiales la inflación minorista, percibida por los consumidores, llegó al 5,4% interanual en junio aunque la Reserva Federal insiste en que se trata de un aumento transitorio que se suavizará para fin de año.

Según una reciente encuesta de Fox News casi un 80% de los estadounidenses consideran que la inflación actual es responsabilidad de la gestión de Joe Biden, directa o indirectamente. Un 70% de los encuestados declararon, además, que la economía se encuentra en “mal estado”.

El alza de precios en los Estados Unidos tiene dos componentes principales, el primero ligado con la política monetaria de la Reserva Federal (FED) y el segundo es la política fiscal del Gobierno federal.

El reconocido economista Steve Hanke asegura que la expansión monetaria de la Reserva Federal de Jerome Powell fue demasiado expansiva en el 2020, dando una respuesta exagerada para el aumento de la demanda de dinero que se vivió en los tres primeros trimestres del 2020.

Por otra parte, el programa inicial de Joe Biden supuso una extensión de la asistencia monetaria para familias, una medida que había sido rechazada en los últimos meses de la administración Trump. Esta política tuvo consecuencias nocivas: generó un fuerte desincentivo para la búsqueda laboral y aceleró la inyección de liquidez en los mercados.

La política fiscal expansiva también constituye un aumento de la cantidad de dinero en el mercado, generando el mismo efecto que podría tener la política monetaria. Dado el escenario inflacionario, Biden insistió en una política fiscal no convencional y poco prudente para la situación.

La excesiva inyección de liquidez vía política fiscal no cumplió sus objetivos, pues los norteamericanos no están demandando dinero para el atesoramiento o para el ahorro en esas dimensiones, y se dedicaron a deshacerse del mismo vía bienes y servicios, o vía inversión en otros activos.

El mayor gasto en transferencias sociales se refleja en el aumento drástico de las erogaciones federales a nivel mensual que estima la Secretaría del Tesoro, que pasaron del 31,4% del PBI en enero al 34,1% en marzo. En el mismo período, el déficit federal aumentó del 15,8% del PBI al 18,3%. Esta política agregó una dosis extra de inestabilidad a la delicada situación heredada de la Reserva Federal de Powell.

El cese de los gastos por la pandemia, el agotamiento de estas transferencias sociales y la recuperación económica posibilitaron un proceso correctivo sobre las finanzas públicas. El déficit federal bajó hasta el 11,5% del PBI en junio, y las erogaciones bajaron al 30% del PBI. Al mismo tiempo, la base monetaria fue prácticamente congelada desde abril, y cayó levemente en el mes de junio. El ordenamiento de las finanzas públicas, el ajuste fiscal y una política monetaria más prudente podrían aminorar el impacto de las acciones cometidas primero por la FED y luego por el propio Joe Biden.

Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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Economía

Fuerte revés para el kirchnerismo en el plano internacional: el FMI designó a un economista ortodoxo para auditar el caso argentino

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El FMI dejará de ser extremadamente permisivo con Argentina y volverá a adoptar una postura convencional para las negociaciones de la deuda. El Fondo resolvió el nombramiento de Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional para las negociaciones con el país.

Después de casi 3 años de negociaciones poco convencionales y excesivamente permisivas con Argentina, el Fondo Monetario Internacional endurecerá su posición con el país y decidió designar a Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional. La decisión fue anunciada por Kristalina Georgieva, y marca una nueva etapa en las relaciones con Argentina y el tratamiento de la deuda.

Ilan Goldfajn es ampliamente conocido por sus enfoques ortodoxos o convencionales, teniendo además experiencia como funcionario en el Banco Central de Brasil bajo las presidencias de Dilma Rousseff y Jair Bolsonaro.

Los mercados esperan que, bajo su auditoría en el FMI, no se aceptará ningún acuerdo irrealista en términos de metas fiscales, se buscarán establecer estrictas pautas de disciplina fiscal para concretar un exitoso programa de pagos en el futuro.

Cabe recordar que los créditos para la Argentina representan una gran cantidad de la cartera total que dispone el FMI, y dada la pobre reputación del país a lo largo de su historia, esto constituyó un acto sumamente permisivo y hasta riesgoso desde el punto de vista de las autoridades del fondo, por lo que se buscará establecer pautas de mayor ajuste fiscal.

Pero la nueva cara del FMI no se limita a un ajuste de las cuentas públicas, pues se especula con que se pedirá formalmente un plan económico integral, consistente y concreto por parte del Gobierno argentino, que fije metas claras y que garantice la consolidación de las instituciones, como por ejemplo la formal independencia del Banco Central.

Ilan Goldfajn, economista y nuevo Auditor Regional del Fondo Monetario Internacional.

Estos lineamientos parecen absolutamente irreconciliables con las posturas extremistas del Gobierno de Alberto Fernández, que hasta ahora se había negado a producir mayores correcciones fiscales y negociaba un programa para posponer el pago de intereses de deuda.

La corrección en el déficit fiscal fue pronunciada entre diciembre de 2020 y julio de este año, pero una gran cantidad de esa variación se debió exclusivamente al alivio que supuso posponer una gran parte de los intereses de deuda. En la práctica el déficit primario, que se encontraba casi erradicado en diciembre de 2019, cerró el mes de julio en el 2,9% del PBI.

La negativa del oficialismo para corregir las tarifas de los servicios públicos explicó la mayor parte del aumento de las erogaciones por fuera de la pandemia.

Pero pese a la volatilidad, el Gobierno no presentó un plan económico integral al FMI, y tampoco anunció un programa de estabilización consistente. Bajo la directiva de Martín Guzmán, el kirchnerismo se limitó a repetir un típico programa de corte heterodoxo como los que vivió Argentina a lo largo del siglo XX.

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