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Economía

La inflación mayorista de junio fue del 65% y el Riesgo País supera los 1.600 puntos

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Pese a las medidas del equipo económico de Guzmán, la inflación mayorista cerró el mes de junio en el 65% interanual. El Riesgo País llegó a su nivel más alto desde la reestructuración del año pasado, y el dólar paralelo terminó la jornada del martes en los $182.

El Gobierno de Alberto Fernández apuesta por una política plagada de controles de precios, tarifas y tipo de cambio para tratar de aminorar el impacto inflacionario antes de las elecciones. Aun así, las principales variables de la economía parecen salirse de control.

Según el último informe del INDEC sobre la evolución de los precios para productores, la inflación mayorista fue del 65% en junio, registrando un alza mensual del 3,1%. Esta cifra fue muy similar a la de mayo, y superó las expectativas del oficialismo. Estos datos surgen de tomar el Índice de Precios Internos al por mayor (IPIM), que ya acumula un alza del 29,8% en lo que va del 2021.

Considerando los precios básicos al por mayor, medidos por el IPIB, la inflación mayorista cerró junio en el 66,6% interanual. Por su parte, el Índice de Precios Internos al Productor (IPP) terminó el mes de junio con un aumento del 69% interanual, una cifra alarmante.

El ministro Martín Guzmán esperaba conseguir una inflación minorista mensual del 2% por mes a partir de marzo, pero esta meta quedó fácilmente en el olvido junto con aquel 29% anual que se esperaba para diciembre. En contraposición, los precios siguieron subiendo a pesar de la relativa tranquilidad del dólar en el mercado oficial.

La estrafalaria emisión de dinero provocó un violento efecto en precios mayoristas y minoristas, pues el Banco Central debió continuar con su asistencia monetaria para financiar los desequilibrios fiscales del Tesoro. Tras este tipo de políticas, y habiendo endurecido el cepo cambiario sobre le segmento contado con liquidación (CCL), el dólar paralelo llegó a los $183 en la jornada, cerrando finalmente en $182 al final del día.

La brecha cambiaria trepó al 78,9% y preocupa cada vez más al equipo de Guzmán. Conforme se quiera sostener el actual control de cambios, esta política demandará cada vez más intervención y nuevas limitaciones para las operaciones legales. La devaluación en el tipo de cambio oficial parece inexorable en el largo plazo.

Tras las medidas del Banco Central y el desequilibrio en el mercado cambiario, los bonos argentinos bajo ley local y extranjera sufrieron bajas considerables. Para el caso de los bonos locales, como subieron menos que el dólar a raíz del accionar del BCRA, se generó en consecuencia un aumento de la prima de riesgo.

JP Morgan estima que el Riesgo País ascendió a los 1.609 puntos básicos el día de hoy. Desde la última semana de junio Argentina volvió a perforar el techo de los 1.600 puntos, y consolida los valores más elevados desde la reestructuración en septiembre del 2020.

Las acciones argentinas en el mercado local, el S&P Merval, experimentaron contracciones de entre el 3% y 6%, mientras que el índice general retrocedió un 1,5%. Los ADR´s en Wall Street corrieron la misma suerte y experimentaron el mismo pesimismo bursátil.

Economía

La bomba de las Leliq se hace cada vez más incontenible: La deuda del BCRA es la más grande desde 1989

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La masiva emisión de Leliq y Pases es cada vez más representativa en relación a la base monetaria, y llega a niveles preocupantes como los que había durante la hiperinflación de Alfonsín en 1989.

El Gobierno de Alberto Fernández no dio ninguna señal de austeridad, y la autoridad monetaria deberá hacerse cargo de las consecuencias introduciendo fuertes desequilibrios en la economía.

Los pasivos remunerados del Central, las famosas Letras de Liquidez (Leliq) y otras letras, representaron hasta el 168,5% en el mes de junio. Se trata de la cifra más elevada desde abril de 1989, el momento que antecedió a la crisis hiperinflacionaria que atravesó el país durante el final de la presidencia de Raúl Alfonsín.

El BCRA acumula una bomba de tiempo por el equivalente a $5,7 billones entre Leliq y Pases pasivos. Además, si se incluyen las Nobac (las Notas del BCRA), el monto total asciende a los 6 billones de pesos.  

La deuda remunerada del Banco Central ya representa un monto equivalente al 10% del PBI, prácticamente la misma relación que había en marzo de 1989. Solamente en 2021 el déficit cuasi-fiscal del balance del Central ascendió al 1% del PBI, pero este año amenaza con seguir aumentando junto con el stock de deuda total.

Hasta el mes de junio, el principal factor de explicación de la base monetaria fueron los intereses del Banco Central por las Leliq y sus letras, aunque Fernández había apuntado precisamente a este mecanismo en su campaña electoral y prometía “utilizar los intereses de las Leliq para aumentar haberes a los jubilados”.

Las promesas de Fernández no solo no se cumplieron, sino que funcionaron al revés: los intereses por Leliq son cada vez mayores y las jubilaciones perdieron contra la inflación desde diciembre de 2019.

El mecanismo financiero del BCRA se torna inestable con el paso del tiempo. Al no existir un programa de estabilización, la creciente inflación demanda una mayor cuantía de intereses para que el Central pueda retener pesos del circulante, pero para ello debe imprimir dinero y pagar esos intereses.

La emisión monetaria retroalimenta la inflación y las expectativas, el Central responde colocando más Leliq y a mayor tasa y finalmente el ciclo vuelve a repetirse de forma ininterrumpida, en ausencia de un programa de estabilización.  

Un mecanismo similar había sido instrumentado en la década de 1980 en el país, remunerando los depósitos bancarios para evitar el quiebre del sistema financiero. Este sistema terminó por colapsar en diciembre de 1989 con el Plan Bonex, por lo que muchos analistas temen que se vuelva a repetir una situación similar. 

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Economía

La actividad económica repuntó un 0,6% en abril, pero sigue estancada desde febrero

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La economía argentina muestra cada vez más indicios de estancamiento. La actividad mensual solamente creció un 0,6% en abril con respecto a marzo, y no logró perforar el techo alcanzado en el mes de febrero incluso antes de las trabas a las importaciones.

El INDEC anunció las estadísticas referidas al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que estima el PBI de manera mensualizada, y relevó que la actividad creció solamente un 0,6% en abril con respecto a marzo.

En comparación con el mismo mes del año pasado, la economía registró un rebote del 5,1% interanual. El efecto de “arrastre estadístico” se debe al endurecimiento de las restricciones sanitarias aplicadas por el Gobierno entre abril y mayo del año pasado.

La variación mensual de abril no logró compensar la caída sufrida en el mes precedente, que había llegado al 0,8%. A su vez, la actividad económica no logra crecer desde febrero y acumula una contracción de 0,14% desde entonces.

Con el actual estancamiento, la recuperación económica tras la pandemia parece haber encontrado un techo, que sin embargo se encuentra un 2,72% por debajo de aquel máximo alcanzado en noviembre de 2017 según la serie desnacionalizada del índice.

El dato revelado por el INDEC es particularmente negativo si se considera que aún no se ve reflejado en las estadísticas el efecto del control cuantitativo de las importaciones. Los economistas estiman que la restricción al volumen importador tendrá un impacto negativo en la actividad mensual que comenzará a evidenciarse en el EMAE de mayo y junio.

De hecho, el estimador IGA-OJF de la consultora Orlando Ferreres & asociados, una suerte anticipo equivalente al EMAE del INDECC, reveló una fuerte contracción económica del 1,2% para mayo. Las medidas comerciales y cambiarias para sostener el cepo cambiario impactaron negativamente sobre una economía que ya se encontraba anteriormente en estanflación.

El Índice de Precios al consumidor (IPC) aumentó un 6% en abril, y la inflación interanual alcanzó 58% en este mes. Para los meses subsiguientes: superó el 60% en mayo y se proyecta en el 63% para el dato correspondiente a junio.

El presidente Alberto Fernández desconoció el estancamiento de la economía, y postuló que “el elevado crecimiento económico es el principal responsable de la falta de dólares en el país”. Con los datos del INDEC se confirma todo lo contrario: la economía no crece desde febrero y la escasez de divisas es producida por el cepo cambiario

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Economía

La Maquinita no para: Solo en junio el Banco Central emitió $600.000 millones para rescatar los bonos públicos

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La autoridad monetaria no solo emite para financiar directamente los gastos del Tesoro, sino que ahora lo hace también para rescatar los títulos públicos que el mercado se niega a financiar.

Hasta ahora, el Banco Central liderado por el radical Miguel Ángel Pesce decidía auxiliar al Tesoro con financiamiento monetario directo vía adelantos transitorios y transferencia de utilidades (meramente contables) para cubrir el déficit fiscal. Pero tras la corrida contra los títulos públicos locales, el Central ahora emite para sostener su cotización.  

Los mercados le dieron la espalda al equipo de Guzmán y se mostraron reacios a renovar su posición de títulos públicos, aún aunque estuvieran atados al coeficiente ajustado por inflación (CER).

Las medidas se tomaron por dos razones principales: la primera es que el Tesoro se quedó sin financiamiento genuino, y solo en junio el Banco Central emitió $600.000 millones para comprar los bonos del Tesoro, financiandolo indirectamente. En segundo lugar, el acuerdo con el FMI postula un límite de hasta 1% del PBI en monetización de déficit y fiscal y para junio el Gobierno ya consumió más del 0,9% del producto, con lo cuál se buscaron nuevas vías legales para sostener la asistencia monetaria.

Se trata de una forma relativamente común para financiar el déficit fiscal, como lo hizo Estados Unidos y la gran mayoría de los países desarrollados durante la pandemia, y con sus respectivos resultados dramáticos en materia de inflación. Pero en el caso argentino, este mecanismo solo se añade a un arsenal de herramientas que utilizó el Central para financiar el déficit público.

La explosión de emisión de dinero para el rescate de los bonos se transformó en la principal fuente de expansión de la base monetaria en junio, dentro de la categoría “otros” en la jerga contable del BCRA. La emisión por $600.000 millones en un solo mes, representa hasta el 16% de la base monetaria de junio.

Para realizar la operación, el Central se valió del artículo 18 de la Carga Orgánica aprobada por el kirchnerismo en 2012, que permite emitir dinero sin respaldo para comprar títulos públicos. Pero esta determinación legal tiene restricciones: solo puede hacerse para regularse la liquidez en el sistema bancario, y no expresamente para financiar al Tesoro.

El Diputado nacional por Juntos el Cambio, Luciano Laspina, remarcó y denunció que el BCRA está violando su propia Carta Orgánica al abusar de las facultades que le otorga el artículo 18 para cubrir los desequilibrios del sector público con impuesto inflacionario.

Para evitar un desborde de precios incluso mayor al actual, la autoridad monetaria decidió esterilizar la mayor parte de la emisión, y logró absorber hasta el 85% de los $600.000 millones emitidos con la colocación de Leliq. Esta última medida evita un impacto monetario directo en el mercado a corto plazo, pero deteriora severamente el balance del Banco Central

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