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Economía

La maquinita no da más: para evitar seguir contribuyendo a la inflación, ahora Martín Guzmán volverá al FMI

El Ministro de Economía, pendiente del caos en el mercado cambiario, reconoció que el Gobierno tomará más deuda con organismos de crédito internacional como el FMI para bajar la presión sobre el dólar y los precios.

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Tras conocerse la estimación del Gobierno en torno al monto de emisión monetaria que sería necesaria para sostener el presupuesto del año que viene, las expectativas a futuro empeoraron dramáticamente y el Gobierno busca realizar nuevos cambios. 

El ministro Martín Guzmán anticipó que la meta monetaria fijada para el año que viene podría no necesariamente cumplirse, ya que el Gobierno buscará acceder a crédito internacional para reducir la necesidad de financiamiento provisto por el Banco Central.

Mientras Alberto Fernández hizo un punto fundamental de su campaña la no relación con el FMI, con frases celebres como “pagaremos cuando podamos pagar” o “no nos sacrificaremos más para pagarles“, ahora parece que el Gobierno ha encontrado en la autoridad monetaria internacional la única salida a la hecatombe económica en la que se han metido.

Como Macri en 2018, Alberto Fernández deberá abrirle las puertas del país al FMI, lo cual viene haciendo pero a través de tímidas reuniones del ministro Guzmán, y endeudar nuevamente al país.

En un nuevo intento de llevar tranquilidad al mercado, Guzmán canceló préstamos que el Tesoro ya había dispuesto con el BCRA, para dar credibilidad a su palabra, y buscar nuevas fuentes no inflacionarias para cerrar el rojo financiero del sector público.

En una entrevista para Radio Con Vos, el Ministro de Economía afirmó que el programa económico para el año que viene será consistente con los objetivos planteados, y que este año el escenario de la pandemia dominó el ejercicio de la administración, algo que “cambiaría” a partir de 2021. 

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El presidente Alberto Fernández, quién había criticado duramente el endeudamiento durante la administración de Macri, ahora dio el visto bueno para endeudar más al país y evitar hacer cualquier tipo de reforma en el Estado. 

Hasta ahora, y del mismo modo en que lo hizo Cristina Kirchner a lo largo de toda su gestión, el Estado utilizaba financiamiento monetario del BCRA a partir de la colocación de adelantos transitorios. 

El equipo económico del Gobierno decidió cancelar un monto por $25.780 millones en concepto de adelantos transitorios para el BCRA para el mes de octubre, manifestando que ya no serán necesarios a partir de los nuevos préstamos programados. 

Ya en esta última semana, el Tesoro canceló $16.700 millones. Estas medidas forman parte de la seguidilla de medidas de Guzmán para dejar de incrementar la base monetaria, y bajar la presión sobre el mercado del dólar, que sigue disparándose en el mercado paralelo. 

El plan económico que plantea el Gobierno se sostendría principalmente de tres elementos: aumento impositivo, más financiamiento externo y no inflacionario, y más gasto gubernamental en obra pública. Los principales dirigentes del kirchnerismo peregrinaron el plan de Alberto Fernández, y estiman que en el año que viene se verán los resultados de las políticas dictaminadas. 

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Además, Guzmán incluyó una serie de cambios en el presupuesto 2021, con el fin de aumentar todavía más los impuestos y contentar a algunos sectores de la oposición, para así conseguir apoyo político suficiente y aprobar el proyecto. 

En concreto, se propuso un nuevo Impuesto al Juego, el cuál sería aplicado a partir de cada apuesta efectivamente realizada, y su alícuota alcanzaría el 5%. Por su parte, aquellos residentes en el exterior deberán tributar una tasa de 10%. 

Se incluyó también un aumento sustancial en los recursos destinados a financiar los crecientes subsidios económicos a los servicios públicos, especialmente en algunas provincias del interior del país. 

El proyecto también modificó una serie de artículos referidos al sector energético, reconociendo un monto de deuda de productores y distribuidores de gas natural, algo que el gobierno anterior ya había aceptado a partir de la volatilidad en el mercado cambiario. Esta deuda se reconoció en $29.500 millones. 

El jefe de la bancada oficialista, el ultra-kirchnerista Carlos Heller, planteó que fueron todos reclamos hechos por la oposición y, por lo tanto, no debería haber mayores dificultades para cerrar un acuerdo entre los dos espacios políticos más importantes del Congreso.

Alberto Fernández y Martín Guzmán, evalúan la vuelta al FMI.

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Economía

Guzmán se queda pero con la condición de usar los dólares del FMI para la campaña

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

A través de un decreto, el Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público como campaña para las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrán hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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