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Economía

La Maquinita no para: Solo en junio el Banco Central emitió $600.000 millones para rescatar los bonos públicos

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La autoridad monetaria no solo emite para financiar directamente los gastos del Tesoro, sino que ahora lo hace también para rescatar los títulos públicos que el mercado se niega a financiar.

Hasta ahora, el Banco Central liderado por el radical Miguel Ángel Pesce decidía auxiliar al Tesoro con financiamiento monetario directo vía adelantos transitorios y transferencia de utilidades (meramente contables) para cubrir el déficit fiscal. Pero tras la corrida contra los títulos públicos locales, el Central ahora emite para sostener su cotización.  

Los mercados le dieron la espalda al equipo de Guzmán y se mostraron reacios a renovar su posición de títulos públicos, aún aunque estuvieran atados al coeficiente ajustado por inflación (CER).

Las medidas se tomaron por dos razones principales: la primera es que el Tesoro se quedó sin financiamiento genuino, y solo en junio el Banco Central emitió $600.000 millones para comprar los bonos del Tesoro, financiandolo indirectamente. En segundo lugar, el acuerdo con el FMI postula un límite de hasta 1% del PBI en monetización de déficit y fiscal y para junio el Gobierno ya consumió más del 0,9% del producto, con lo cuál se buscaron nuevas vías legales para sostener la asistencia monetaria.

Se trata de una forma relativamente común para financiar el déficit fiscal, como lo hizo Estados Unidos y la gran mayoría de los países desarrollados durante la pandemia, y con sus respectivos resultados dramáticos en materia de inflación. Pero en el caso argentino, este mecanismo solo se añade a un arsenal de herramientas que utilizó el Central para financiar el déficit público.

La explosión de emisión de dinero para el rescate de los bonos se transformó en la principal fuente de expansión de la base monetaria en junio, dentro de la categoría “otros” en la jerga contable del BCRA. La emisión por $600.000 millones en un solo mes, representa hasta el 16% de la base monetaria de junio.

Para realizar la operación, el Central se valió del artículo 18 de la Carga Orgánica aprobada por el kirchnerismo en 2012, que permite emitir dinero sin respaldo para comprar títulos públicos. Pero esta determinación legal tiene restricciones: solo puede hacerse para regularse la liquidez en el sistema bancario, y no expresamente para financiar al Tesoro.

El Diputado nacional por Juntos el Cambio, Luciano Laspina, remarcó y denunció que el BCRA está violando su propia Carta Orgánica al abusar de las facultades que le otorga el artículo 18 para cubrir los desequilibrios del sector público con impuesto inflacionario.

Para evitar un desborde de precios incluso mayor al actual, la autoridad monetaria decidió esterilizar la mayor parte de la emisión, y logró absorber hasta el 85% de los $600.000 millones emitidos con la colocación de Leliq. Esta última medida evita un impacto monetario directo en el mercado a corto plazo, pero deteriora severamente el balance del Banco Central

Argentina

“La transformación no para”: En 14 años el PRO duplicó el gasto público y cuadruplicó la deuda en la Ciudad

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Desde 2008 el tamaño del sector público de CABA creció constantemente a lo largo de la gestión del PRO. En 14 años, solamente hubo 2 con superávit fiscal, mientras la deuda pública cuadriplicó su tamaño.

El jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta ya no oculta sus ambiciones para lanzarse a la carrera presencial en 2023, y promete extender el proyecto político del PRO a todo el país.

En 14 años de gestión entre diciembre de 2007 y lo que va del año 2022, el Gobierno porteño encabezado por el PRO llegó a duplicar el tamaño del sector público. Según los datos de la Dirección General de Estadística y Censos de CABA, el gasto público pasó de representar el 5,4% del PBG en 2007 hasta llegar al 10,55% en 2020, y cayendo ligeramente en torno al 9% para 2021 según datos provisorios.

En promedio, el tamaño del sector público había sido del 4,8% del PBG entre 1983 y 2007, con ligeras fluctuaciones de grado y forma conforme a los sucesivos cambios de signo político. Entre 2008 y 2021 el promedio ascendió al 8%, casi duplicando al período anterior.

Erogaciones totales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires entre 1983 y 2021.

A partir de 2016 se produce un salto importante en las erogaciones debido al traspaso de la policía federal a jurisdicción local, provocando que el gasto en defensa y seguridad aumentara inmediatamente del 0,4% al 1,5% del PBG. Pero incluso excluyendo estos gastos, el sector público local del 5% al 9% del PBG entre 2008 y 2020.

La cantidad de empleados públicos (considerando todos los rubros) creció un 29% desde 2008, principalmente en el sector de la educación estatal. Pero al mismo tiempo la población de la Capital Federal solamente creció un 6% en ese período.

Los mayores presupuestos y la ampliación de obligaciones no se vieron contrarrestados con mayores fuentes de recaudación, como hubiera sido verdaderamente responsable. En los 14 años de la gestión del PRO solamente en 2 de ellos se registró superávit financiero, incluyendo los intereses de deuda pública. En los 14 años anteriores, 7 de los mismos habían registrado superávit financiero.

Resultado fiscal financiero del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires entre 1993 y 2021.

Visto desde otra manera, el déficit financiero del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires promedió un resultado positivo del 0,05% del PBG entre 1994 y 2007, mientras que en los 14 años de gestión del PRO se registró un déficit promedio del 0,4% del PBG.

La manera para financiar los desequilibrios fue la toma de deuda pública interna y externa. En total, la deuda pública del Gobierno porteño pasó de representar el 1,5% del PBG en 2007 para llegar a un pico de 7,1% en 2020, aunque bajando ligeramente en 2021.

La irresponsabilidad fiscal fue cubierta con colocaciones de deuda, aunque hasta ahora fue siempre sostenible debido a su relación moderada en comparación con los ingresos tributarios propios. 

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Economía

Cavallo criticó las peligrosas ideas de Cristina Kirchner y remarcó la importancia del ajuste fiscal

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El histórico exministro de Economía de Menem enfatizó en el desorden económico en el cual incurrió el Gobierno kirchnerista, recomendó desdoblar el tipo de cambio con el dólar y emprender un fuerte ajuste fiscal para estabilizar la economía.

El exministra y prestigioso economista Domingo Cavallo reapareció en declaraciones televisivas en diálogo con Carlos Pagni, y se pronunció a propósito del nuevo ministro Sergio Massa, las ideas económicas del Gobierno kirchnerista y el rumbo a seguir en los próximos meses.

Calificó las ideas de la vicepresidente Cristina Kirchner como “peligrosas para el futuro del país”, siendo que el ala dura del oficialismo encabeza por ella misma ignora completamente los peligros del déficit fiscal y la emisión monetaria.

En un reciente posteo para su propio blog personal, Cavallo rescata una vieja crítica que había realizado contra la actual vicepresidente en el primer capítulo de su libro “Camino a la Estabilidad” de 2013. En pocas palabras, describe la profunda ignorancia de Cristina Kirchner en materia de economía.

Ella cree que el déficit fiscal y el nivel del gasto público no son un problema y que la emisión monetaria no es causa de inflación. Ve al endeudamiento público como el resultado de maniobras especulativas y no lo relaciona con el déficit fiscal. También cree que el crecimiento se logra por aumento de la demanda interna de bienes de consumo y que el aliento a las exportaciones, lejos de ayudar al crecimiento, lo frena”, explica Cavallo en su libro.

Aunque rescató ciertas diferencias entre el pensamiento político del kirchnerismo clásico y las ideas de Sergio Massa, expresó serias dudas acerca del verdadero nivel de seriedad del pensamiento del ministro de Economía.

Recordó los orígenes políticos de Massa, vinculado a una primera militancia en la UceDé y más tarde incorporado al Partido Justicialista liderado por Menem. Sin embargo, y como señala Cavallo, esas ideas parecen haber quedado ausentes en el pensamiento de Massa durante su gestión como jefe de Gabinete de ministros entre 2008 y 2009, el momento en el cual fueron expropiados los fondos acumulados en las AFJP.

Tengo mis dudas respecto a la seriedad de su pensamiento, la forma en que manejó la Anses y, sobre todo, la iniciativa que tuvieron con (Amado) Boudou de incorporar a una cantidad enorme de personas que no habían hecho aportes al sistema previsional, fue un error garrafal”, sentenció.

También se pronunció a propósito de la brutal sangría de divisas del Banco Central y el incipiente colapso del cepo cambiario. Calificó a la dirección de la autoridad monetaria de “irresponsable” y resaltó la falta de profesionalidad por la cual se caracteriza la administración de Miguel Pesce.

En lugar de seguir estrangulando la cantidad de operaciones que deben atravesar el cambio oficial, Cavallo propuso liberalizar el mercado a través de la unificación de todos los tipos de cambio alternativos en un solo “dólar financiero” legal y libre. El mercado cambiario pasaría a organizarse únicamente con dos valores para la paridad del dólar, y sobre el segmento “libre” o financiero el BCRA no debería realizar intervenciones de ningún tipo.

Si siguen cometiendo estos errores y manejando mal la economía como hasta ahora puede llegar a ocurrir que se produzca una fuertísima devaluación y traería consecuencias inflacionarias y no deseadas, alentaría un poco más las exportaciones, frenaría las importaciones, pero de ninguna manera resolvería los problemas”, advirtió el economista. 

Al mismo tiempo, señaló que la única alternativa para consolidar la estabilidad de precios es eliminar la “dominancia fiscal” y produciendo un fuerte ajuste del gasto público. Resaltó la importancia de depositar el peso del ajuste sobre el recorte del gasto y no por medio de nuevos impuestos, debido a los efectos estanflacionarios de estos últimos sobre la actividad económica.

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Brasil

Deflación en Brasil: El día que Bolsonaro firmó la Ley de Autonomía del Banco Central y eliminó la inflación

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Después de 30 años de incesantes debates en el Congreso, el presidente Bolsonaro finalmente firmó la independencia del Banco Central para liberarlo de las injerencias políticas. Lo dotó de autonomía y le permitió que combata la inflación.

En febrero de 2021 el Congreso brasileño aprobó la iniciativa de Jair Bolsonaro y Paulo Guedes para garantizar la completa independencia del Banco Central. La ley fue finalmente promulgada en marzo, y supuso el primer avance hacia la más estricta disciplina monetaria después de 30 años de constantes debates parlamentarios sin rumbo.

La ley dispuesta por Bolsonaro establece que el presidente del Banco Central, así como los 8 directores que pautan la política monetaria del país, tienen un mandato de 4 años y prorrogables por una sola vez, sin que el jefe de Estado de turno pueda tomar partido en esa decisión.

Los mandatos fijados por la normativa no se ajustan a los mandatos políticos, también de 4 años, que mantiene cada Presidente. De esta manera se garantiza que cada jefe de Estado deba convivir con un liderazgo del Banco Central heredado de su predecesor, y por lo tanto este condicionante deberá ser tenido en cuenta a la hora de desarrollar la política fiscal. Se prohíbe explícitamente el despido de un Presidente del Banco Central sin causa.

Cuando el jefe de Estado de turno finalmente dispone del nombramiento de un presidente del Banco Central una vez pasado su mandato y decidiendo no prorrogarlo, dicho nombramiento debe contar con el aval del Senado para poder implementarse.

Pero aun pudiendo nombrar a un Presidente para la autoridad monetaria, las metas de inflación o las pautas principales de la política monetaria no se formulan por una decisión unilateral, sino que se determinan en el Consejo Monetario de la institución.

Antes de la reforma de Bolsonaro, la propia Constitución de Brasil de 1988 reconocía una tenue independencia del Banco Central, dotándolo del monopolio para emitir dinero y prohibiendo la financiación directa al Tesoro como ocurrió en la segunda mitad del siglo XX.

Pero las normativas anteriores no garantizaban independencia con respecto al poder político, y por lo tanto el jefe de Estado podía intervenir en la política monetaria forzando a la institución a financiar al Tesoro por canales indirectos no contemplados en el artículo 164 de la Constitución, como por ejemplo la compra de bonos públicos con emisión monetaria u otras maniobras de “flexibilización cuantitativa”.

Con la nueva ley este mecanismo ya no sería posible, al menos no como un mecanismo sincronizado entre el jefe de Estado y el Banco Central en un esquema de “dominancia fiscal”. La normativa permite que la autoridad monetaria disponga de un plan de acción acorde a los objetivos de su carta orgánica, y es la política fiscal la que debe acomodarse a esos propósitos y no al revés.

La reforma cosechó resultados exitosos en materia de inflación, y Brasil se convirtió en el país que más rápidamente respondió ante los desequilibrios generados por la pandemia con un fuerte ajuste de la tasa de política monetaria SELIC en tiempo récord.

Con independencia de la política monetaria resulta más factible que los déficits del Tesoro sean percibidos como no inflacionarios, y por lo tanto se espera que puedan ser financiados con recursos genuinos y no con falsificación monetaria. 

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