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Economía

La trampa de los esquemas Ponzi: Cómo funcionan, cuándo se agotan y por qué siguen existiendo

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Los fraudes bajo esquemas piramidales vienen dando mucho de qué hablar desde hace más de 100 años y aún logran enganchar a miles de personas. Las promesas por rendimientos exorbitantes y “sin riesgo” suelen esconder una auténtica estafa.

Los argentinos han visto en los últimos años la proliferación de emprendimientos demasiado buenos para ser verdad. Las denuncias a Adhemar Capital y a Generación Zoe han vuelto a poner las palabras “estafa piramidal” y “esquema ponzi” en la boca de todos.

Pero, ¿Qué son los esquemas Ponzi y por qué son una estafa?

Los esquemas Ponzi todavía siguen dando de qué hablar a casi 100 años de su primera puesta en marcha a gran escala por Carlo Ponzi en Estados Unidos. Este tipo de fraudes financieros continuaron reinventándose bajo distintas formas a través de las décadas, pero siempre bajo una lógica similar.

En primer lugar, estos esquemas atraen fondos y socios interesados a través de ofrecer rendimientos elevados que no suelen ser comunes en otras actividades productivas o financieras, prometiendo además que no existen riesgos para la inversión, algo prácticamente imposible en el sector privado.

Las ofertas tentadoras atraen a personas que por falta de información o muy poca aversión al riesgo deciden depositar su confianza en una promesa cuanto menos sospechosa. Hoy en día, como regla básica, cualquier oferta que prometa una ganancia superior al 10% anual en dólares y sin riesgo, tiene uno que sospechar que pueda ser un ponzi.

El sistema Ponzi recibe los fondos y los administra de la siguiente manera: se toma el dinero de los nuevos inversores para cubrir los retiros de aquellos que ya invirtieron antes, con la salvedad de que este flujo de dinero se mantiene en el tiempo si aumenta la cantidad de ingresantes al ritmo suficiente como para hacer frente a las obligaciones con los que deciden retirarse.

Carlo Ponzi, el famoso estafador que dio origen a los “esquemas Ponzi”.

El dinamismo de la cantidad de nuevas personas ingresantes al sistema es lo que mantiene las condiciones de pago y, por lo tanto, la continuidad de la empresa con el flujo de ingresos y egresos.

Es por esta razón que el sistema se conoce como un “esquema piramidal”, porque funciona en la medida de que, por cada ingresante, existan nuevas personas detrás para poder cubrir el egreso de capital y los retornos por cada persona que decide abandonar el sistema, formando así una “pirámide” por cada socio en cuestión.

Esto constituye una estafa pues, desde un principio, se les comunica a los ingresantes que el dinero recibido en concepto de retornos al capital surge de una aparente administración financiera o inversión por medio de la cual es posible retribuirle ese exorbitante retorno. Pero la realidad es que esto es falso, porque no existe tal inversión, todo el dinero recibido es simplemente el capital aportado por otras personas.

¿Cuál es el desenlace natural de los esquemas Ponzi?

Como es de esperarse si uno entendió la previamente explicado, los sistemas Ponzi terminan en la quiebra cuando el flujo de ingresantes y sus aportaciones no son suficientes para cubrir los retiros de fondos por parte de las personas que deciden abandonar el sistema.

Como las inversiones prometidas jamás existieron, siendo que todos los retornos eran simplemente una redistribución de ingresos entre socios, todo el esquema entra en quiebra cuando ya no es posible sostener el flujo de fondos.

Al producirse esta situación, muchas personas pueden ser severamente afectadas y pueden perder la totalidad de su capital invertido, evidenciando que el bajo riesgo prometido también era una ilusión y en todo momento el inversor puso en peligro todo su capital.

Incluso existe la posibilidad de que, en un principio y por un cierto tiempo, los socios no se vean damnificados de ninguna manera y logren entrar y salir exitosamente con los retornos prometidos y su capital, pero la estafa sale a la luz cuando el sistema entra en quiebra. Por estas razones, este tipo de esquemas están prohibidos a lo largo de todo el mundo, y son fuertemente combatidos como cualquier fraude financiero.

Ponzis que no son ponzis pero se parecen mucho

No debe confundirse el Ponzi con sistemas de banca fraccionaria, seguros o jubilaciones, ya que éstos, a pesar de que también quiebran si los aportantes no cubren a los que abandonan el sistema, nunca prometen pagos libre de riesgo, y este riesgo está descontado en los retornos o pagos prometidos.

Lo que sí ocurre es que muchas veces, para ser más competitivos, bancos, aseguradoras y administradores de fondos de pensiones ofrecen retornos más altos, descartando el riesgo inherente de esta actividad, y cuando quiebran, hacen lobby para que el Estado los cubra financieramente.

Un problema grave que vivió Estados Unidos en 2008, cuando estos bancos “too big to fail” (“muy grandes para dejar quebrar”) le pidieron asistencia al gobierno federal para que los salvara, y así el Estado tuvo que inyectar miles de millones de dólares para comprar “activos basura”, básicamente subsidiando empresas quebradas por haber cometido corrupción financiera.

Economía

Apurado por la crisis energética, el Gobierno flexibiliza el cepo cambiario para inversiones petroleras

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El ministro de Economía Martín Guzmán anunció la flexibilización de las restricciones de divisas sobre el sector de hidrocarburos. Se trata de un régimen especial para la producción de petróleo y gas natural.

El encarecimiento de las materias primas a nivel internacional y el recrudecimiento de la crisis energética obligaron al Gobierno a tomar medidas flexibilizadoras sobre el cepo cambiario. El presidente Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán anunciaron un régimen especial de acceso a divisas para la inversión en hidrocarburos.

Formalmente, y a través de un decreto presidencial, se resolvió la creación de los siguientes regímenes de divisas: “Régimen Acceso a Divisas para la Producción incremental de Petróleo”, “Régimen Acceso a Divisas para la Producción incremental de Gas Natural”, y finalmente el “Régimen de Promoción del Empleo, el Trabajo y del Desarrollo de Proveedores Regionales y Nacionales de la Industria Hidrocarburífera”.

El anuncio de las medidas se enmarcó en un acto que contó con la presencia de las principales personalidades del sector energético argentino, entre ellas Juan Martín Bulgheroni por Pan American Energy, Gustavo Mariani por Pampa Energía, Julio Ledesma por Shell y Daniel De Nigris por Exxon.

Los nuevos sistemas de divisas solamente serán aplicados para el mercado de hidrocarburos, y buscan limitar las restricciones para la compra de dólares para el pago de importaciones vinculadas con la inversión, como la importación de bienes de capital y tecnología. A su vez, el Gobierno prometió que los proyectos tendrán en cuenta la vocación exportadora, y no solamente inversión para el mercado interno.

“Queremos llevar adelante una planta de producción de gas natural licuado para poder exportar ese gas teniendo en cuenta la cantidad de gas excedente y con cada líder que hablé en Europa me dijo ‘me anoto’. Tenemos una gran oportunidad en materia energética como país, de 15 años de desarrollo regional”, declaró Fernández.

Para mantener el cepo cambiario sin agotar completamente el stock de reservas internacionales, el Gobierno debió hacer uso de restricciones cuantitativas para importaciones debido a que el control de cambios las abarata artificialmente. Pero solamente en un contexto de crisis energética se dispuso de una excepción al régimen cambiario, que ya estrangula la actividad económica desde diciembre de 2021.

El oficialismo debe lidiar con la crisis energética que provocó la propia política kirchnerista a partir de 2003. Argentina ya había ganado una posición exportadora de energía después del proceso de desregulación y privatización de la década de 1990, pero a partir de 2003 esta posición fue completamente desarticulada por el Gobierno de Néstor Kirchner.

El congelamiento de las tarifas a partir de 2002, los cupos y las prohibiciones para la exportación, las estatizaciones y el control de cambios, fueron solo algunas de las medidas que articuló el kirchnerismo entre 2003 y 2015 y que dinamitaron la matriz energética del país. 

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Economía

Perdimos la Guerra contra la Inflación: El deplorable paso de Roberto Feletti por la Secretaría de Comercio

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Decidió renunciar a su cargo en la Secretaría de Comercio sin haber conseguido ningún tipo de resultado en materia de inflación. Los controles de precios volvieron a fracasar en Argentina por décima vez.

El fanático kirchnerista Roberto Feletti decidía dar un paso importante en octubre de 2021, al abandonar su lugar como panelista en C5N para ocupar la Secretería de Comercio, prometiendo “controlar los precios y preservar el salario” desde esa cartera. Una tarea ya de por sí imposible porque el único que puede frenar la inflación es el presidente del Banco Central.

Tras reemplazar a Paula Español, quien ya había fracasado en su intento por controlar los precios, Feletti no identificó un problema de direccionalidad, y se creyó que se falló por una cuestión de baja intensidad en las políticas de controles.

Bajo su gestión, se relanzó y se generalizó el programa Precios Cuidados, se reintrodujo el Ahora 12, se lanzó un programa de “Cortes Cuidados” para los precios de la carne, se expandió la asignación de Precios Máximos y se focalizó en la “dispersión de precios”, se incrementó el monitoreo de costos sectoriales, y se desarrolló el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino y el Fideicomiso para la harina fideos. Todas y cada una de las iniciativas de Feletti cosecharon un amargo fracaso.

Los precios cuidados no tuvieron ningún impacto estadístico o empírico sobre la formación de expectativas, como pretendía el exsecretario. Los precios de la carne aumentaron por encima de la inflación, y los cortes “controlados” por el Gobierno no atendieron a los estándares mínimos de calidad esperados por los consumidores. A su vez, los subsidios sobre el trigo y la harina no tuvieron un impacto significativo en el poder adquisitivo de los consumidores a estos efectos.

Durante la gestión de Feletti, y a pesar de ella, la inflación mensual se aceleró mes a mes: 2,5% en noviembre de 2021, 3,8% en diciembre, 3,9% en enero de este año, 4,7% en febrero, 6,7% en marzo y 6% en abril. En ese mismo período, la inflación interanual trepó del 52% al 58%. Las regulaciones sobre los precios no sirvieron como un “ancla nominal” como se pretendía en un comienzo.

Inflación mensual entre enero de 2021 y abril de 2022.

En promedio, la inflación mensual ascendió al 4,5% mientras Roberto Feletti se hizo cargo de la Secretaría de Comercio. Para el mismo período de tiempo, pero 12 meses antes, la inflación mensual promedió el 3,9%. Queda en evidencia que las regulaciones y los controles sobre los precios no fueron una variable significativa o de algún modo relevante para evitar la aceleración inflacionaria.

Sin nada que mostrar, Roberto Feletti abandonó su cargo en la Secretaría de Comercio y fue rápidamente reemplazado por Guillermo Hang, que a diferencia de su predecesor es economista profesional.

El nombramiento de Hang supone una victoria interna para el ala de Martín Guzmán dentro del oficialismo, quien absorbió la Secretaría de Comercio, pasándola del Ministerio de Desarrollo, donde operaba con la autonomía de un ministerio propio, al Ministerio de Economía, donde responderá directamente a Guzmán.

La política de control de precios quedó completamente bajo la responsabilidad de una sola persona: Martín Guzmán. Nuevamente, fallando en identificar que el problema radica en la política monetaria, el ministro tomará la posta en la “Guerra de la Inflación”, tras 7 meses de derrotas, e intentará seguir peleando una batalla imposible. 

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Más nafta al fuego: El Banco Central emitió y le transfirió $174.000 millones al Tesoro en mayo

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La monetización del déficit fiscal se volvió a acelerar en el mes de mayo y el BCRA se encuentra al borde de quebrar la meta monetaria del FMI para junio.

En el marco de la inflación más alta desde 1991, el Banco Central aceleró el ritmo de emisión de dinero para financiar el déficit fiscal. Solamente en mayo, el Central giró una suma por $174.000 millones en concepto de “adelantos transitorios” para el Tesoro. Se trata de un típico recurso contable para simular un préstamo ficticio y sin retorno del BCRA al Tesoro, financiado con emisión monetaria.

Los adelantos transitorios protagonizan la monetización del déficit fiscal desde noviembre del año pasado, siendo que no se contabilizaron “transferencias de reservas”, que constituye otro recurso contable ficticio para monetizar el déficit. En lo que va del 2022, el BCRA ya imprimió $376.000 millones para que el Tesoro pueda financiar el déficit fiscal.

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional establece una meta trimestral con un límite acumulado de hasta $439.000 millones de emisión monetaria para junio. Con lo que lleva emitido el BCRA hasta la fecha, existe una diferencia de solo $66.000 millones para incumplir la meta y provocar la caída del programa.  

Estimaciones preliminares sugieren que la monetización del déficit, acumulada de 12 meses, sigue por encima del 3% del PBI y cuando existe una meta en torno al 1% para diciembre de 2022. El Gobierno no es capaz de mostrar señales que garanticen el cumplimiento efectivo de las metas.

El presidente del Banco Central Miguel Ángel Pesce, relativizó el efecto de la emisión monetaria sobre la inflación, remarcó el aumento del precio de las materias primas a nivel internacional y volvió a recordar que la meta del primer trimestre fue eventualmente cumplida, intentando así dar algún tipo de garantía para la meta de junio.

“Lo que se está evaluando son las metas del primer trimestre y las metas están cumplidas en todos los conceptos: reservas, déficit fiscal y emisión monetaria. Las cifras estuvieron por debajo de lo que se planteó, mejor de lo que se esperaba especialmente en el mes de marzo, lo que permitió cumplir la meta”, declaró Pesce.

El déficit fiscal acumulado de 12 meses no está bajando, y es el factor de dominancia sobre la expansión monetaria. El déficit primario llegó al 3% del PBI en abril de 2022, permaneciendo en este nivel desde diciembre del año pasado sin cambios y por encima del 2,66% alcanzado en octubre. Con intereses de deuda el déficit financiero ya representa el 4,6% del PBI, el valor más alto desde mayo de 2021.

Si para junio el Gobierno no logra financiar la brecha fiscal con recursos de licitaciones en el pequeño mercado de capitales local, o si el costo de la deuda ajustada por CER se torna insostenible, el BCRA deberá cerrar la brecha y el acuerdo con el FMI se vería quebrado. 

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