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Economía

Las consultoras privadas estiman que el IPC aumentó en enero por lo menos un 4% y la inflación se acelera en el primer mes de 2021

Debido a la suba de alimentos y bebidas, y con una emisión récord en el 2020, se prevé una suba inflacionaria y otro mes con alta inflación, después del mal dato de diciembre. Se consolida la aceleración de precios.

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En línea con el índice de precios de diciembre, las consultoras estiman que la inflación de
enero cerrará arriba del 4%
. Este ritmo inflacionario se añade al ajuste del tipo de
cambio mayorista que realizó el Banco Central, y el aumento en los precios de los alimentos
que se viene desarrollando en los últimos meses. 

En diciembre pasado se alcanzó el nivel más alto de inflación de todo el 2020, cuando la cifra
llegó al 4%. Con este dato, según datos del INDEC, en los últimos 12 meses se acumuló una
inflación del 36,1%

Según el Gobierno, la aceleración de precios en diciembre se debió a cuatro factores
estacionales: los pasajes de larga distancia y aéreos, las carnes, las prepagas y hoteles y los
restaurantes

En su explicación, en todos estos rubros se produjeron aumentos de precios por
cuestiones coyunturales, dejando de lado cualquier explicación que involucre cuestiones
macroeconómicas.

A su vez, desde el Gobierno afirmaron que esos “factores estacionales” no estuvieron
presentes en el primer mes de 2021, por lo que el índice de inflación “debería reducirse“. 

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Sin embargo, desde la consultora LCG (Labour Capital & Growth) se informó que en la tercera
semana de enero la suba de precios de los alimentos promedió 1,9%, lo cual implica una
aceleración del 0,8% con respecto a la semana anterior. 

De esta manera, en el acumulado de las últimas cuatro semanas, el índice de alimentos y
bebidas presentó una inflación mensual promedio de aproximadamente 4,5%
, lo que deja un
arrastre para el resto de enero del 4,9%. 

La variación entre la última semana de enero y la última de diciembre marca un aumento incluso superior al 5% en este rubro.

Guido Lorenzo, director de LCG, afirmó que la inflación en alimentos y bebidas superará el 4%,
mientras que la inflación general rondará entre 3,5 y 4%, aunque puede ser incluso un poco mayor

La consultora EcoGo, con una proyección similar, afirma que la variación del 4% del tipo de
cambio en enero le pone un “piso” a la inflación, por lo que espera una inflación mensual
por lo menos del 4% para el primer mes del año, similar a lo que estima LCG. 

Por su parte, Ecolatina estimó que el IPC subió 3,9% entre la primera quincena de enero y el
mismo período de diciembre. A su vez, afirmaron que durante la primera mitad del mes el IPC
Núcleo se mantuvo por encima del 4%
.

En conclusión, proyectaron una suba de precios para
enero del 3,5%
.
Según la consultora, esta cifra se explica por la suba de los alimentos y por el incremento en
combustibles, seguros y servicios vinculados al mantenimiento del hogar. Un poco menor a las otras pero realmente preocupante ya que también marcaría una aceleración de la inflación.

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En este contexto, el Gobierno kirchnerista busca evitar subas mayores en el ritmo inflacionario mediante distintos “acuerdos de precios y salarios” de dudosa efectividad, y nuevas regulaciones sobre los comercios.

Nuevamente, los grandes estudiosos de la economía como Martín Guzmán (Columbia) y Matías Kulfas (FLACSO) ignoran el componente monetario de la inflación y quieren atacar el histórico problema inflacionario de Argentina con las recetas que vienen fallando hace 100 años.

En primer lugar, se intensificaron los Precios Cuidados y se extenderán los
Precios Máximos
, aunque todavía no está definido si los productos incluidos seguirán
congelados o tendrán un ajuste autorizado. 

A su vez, el Gobierno Nacional pactó valores determinados para diez cortes de carne hasta fines de
marzo
,
y busca realizar acuerdos similares con frutas, verduras e insumos básicos de alimentos
como el trigo, el maíz o el girasol.

El equipo económico del kirchnerismo se queda sin ideas y decide apostar fuertemente por políticas heterodoxas, buscando controlar costos y, inintencionalmente, destruir la matriz económica argentina.

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Economía

Guzmán se queda pero con la condición de usar los dólares del FMI para la campaña

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

A través de un decreto, el Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público como campaña para las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrán hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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