Según datos oficiales del Ministerio de Economía, las 32 empresas públicas nacionales cerraron el primer semestre del año con un superávit financiero de $109.236 millones, revirtiendo el déficit de $70.581 millones registrado en el mismo período del año pasado.
El dato, que fue posible gracias a la gestión del presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, marca un cambio histórico en la administración estatal, luego de décadas de déficit estructural. Además, el Gobierno logró reducir en un 10% la planta laboral, pasando de 83.691 a 75.254 empleados, una poda sin precedentes en el sector público.
Formación de Trener Argentinos.
De acuerdo al informe elaborado por la Secretaría de Hacienda, las compañías estatales redujeron un 18% nominal sus gastos de capital, mientras que las empresas más deficitarias, como Enarsa y Trenes Argentinos, fueron compensadas por otras que ya operan con números positivos.
Entre las firmas superavitarias se destacan AySA, Nucleoeléctrica Argentina, la Administración General de Puertos, Correo Argentino y Aerolíneas Argentinas, que logró cerrar su balance en positivo por primera vez en años.
Privatizables con saldo positivo
Sucursal de Correo Argentino.
El estudio oficial también analiza las ocho compañías que el Gobierno incluyó entre las candidatas a privatización, contempladas originalmente en la Ley Bases. De ellas, cuatro ya registran superávit:
- Nucleoeléctrica Argentina, por 74.905 millones de pesos.
- Corredores Viales, por 10.297 millones de pesos.
- Intercargo, por 10.116 millones de pesos.
- Correo Argentino, por 78.420 millones de pesos
En el otro extremo, Enarsa, AySA, Trenes Argentinos, Belgrano Cargas y Yacimientos Carboníferos Río Turbio aún presentan déficit financiero, aunque en progresiva reducción.
Menos empleados, más resultados
La reducción del 10% en la plantilla total se logró principalmente a través de acuerdos voluntarios y planes de retiro. En Trenes Argentinos, la empresa con más personal (21.033 empleados), informaron que la baja se dio “por mutuo acuerdo”, mientras que Aerolíneas Argentinas y AySA implementaron programas de retiros desde el año pasado.
El cambio de rumbo es visible: menos gasto, más eficiencia y un Estado que deja de ser un agujero fiscal. Mientras sectores opositores y sindicales intentan desacreditar el ajuste, los números demuestran que la disciplina fiscal y la gestión profesional pueden transformar incluso las áreas más deficitarias del Estado.