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Economía

Le explicamos al legislador Santoro por qué la emisión genera inflación

El legislador kirchnerista Leandro Santoro usó Twitter para ironizar sobre el hecho de que el gobierno aumentó en un 50% la base monetaria en 2 meses, pero la inflación todavía no se disparó. Aprovechamos la situación para explicarle economía a un politólogo de izquierda.

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Nota del Editor de la sección Economía en La Derecha Diario.

Leandro Santoro, legislador de la CABA por el Frente de Todos, publicó en sus redes sociales una ironía sobre cómo la alta emisión no se correspondió a una alta inflación estos meses, y con menos de 280 caracteres pretendió desestimar toda la teoría monetaria sobre la inflación, por medio de las estimaciones en el IPC para el mes de abril y un título en ciencias políticas. 

En el tweet, y citando un pésimo título del diario La Nación, aseguró
que la posible desaceleración en el ritmo del aumento de los precios para el
mes de abril es prueba suficiente para demostrar que el enfoque monetario sobre el
fenómeno inflacionario es un “chamuyo”
.


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Lamentablemente muchos otros políticos de su espacio, y de Cambiemos también, creen vehementemente en esta absurda “refutación”. 

Este argumento de la izquierda ignora por completo el rezago temporal que tiene la emisión hasta llegar a los precios. Supone, además,
ignorar el contexto económico, la demanda de dinero y las medias de aislamiento
con su impacto en la velocidad del dinero. 

Pero lo realmente preocupante es que
el argumento ignore por completo miles de años de experiencias inflacionarias
.
Y no es para menos, porque no es necesario buscar muy lejos si queremos
estudiar en profundidad a la inflación, difícilmente se encuentre un lugar mejor
que Argentina para hacerlo.


Desde 2005 que la emisión monetaria es casi un calco de la
inflación efectiva
. Se produce un rezago temporal natural (unos cuantos meses) y se observa cómo
cíclicamente la emisión sin respaldo destruye el poder adquisitivo del peso. 

La pérdida del poder adquisitivo del peso se ve en la economía real que tiene como unidad monetaria al peso, con una subida de todos los precios. Esto es la inflación.

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Pero en esta fórmula no juega solamente “imprimir billetes”; cumple un papel muy importante la demanda de dinero

La demanda de dinero es el elemento comúnmente ignorado por los fundamentalistas de la
emisión descontrolada como Santoro o el Presidente, Alberto Fernández. La erosión en el valor de la moneda fue minando progresivamente
la confianza de los argentinos en el peso

La caída en la demanda de pesos
explica la gran disonancia entre los esfuerzos por controlar la base monetaria a
fines de la gestión Macri, y el alza de los precios. Macri, en teoría, había dejado de emitir para el fin de su gestión, pero todavía tenía inflación alta. La explicación radica en que la gente se veía venir una gran crisis y se escapó del peso. Todo su sueldo iba a comprar bienes y, para los dichosos que les sobraba, estos pesos iban a parar a la compra de dólares.

Cualquiera que niegue la
implicancia de la demanda de dinero en la cuestión inflacionaria, sólamente
tiene que preguntarse si estaría dispuesto fielmente a ahorrar en pesos por
mucho tiempo. El peso argentino se ha convertido en una cuasi moneda: sirve como medio de intercambio, mas no como reserva de valor
.

Pero si se quiere ir todavía más en profundidad, analizando el caso argentino,
sólamente alcanza con observar lo que ocurrió en la década del ’90, tan
denostada por el kirchnerismo. El plan de convertibilidad demostró cabalmente que
la inflación es siempre, y en todo lugar, un fenómeno monetario
. ¿Qué fue lo que
se hizo? Se le impidió al Banco Central la posibilidad de emitir dinero sin
respaldo, y a su vez se prohibió la indexación junto con un ancla cambiaria, para
reactivar la demanda de dinero y destruir cualquier expectativa inflacionaria.

A pesar de que para Santoro debe ser un “chamuyo”, la
inflación desapareció entre 1992 y 2001

El comportamiento de los precios se
puede apreciar mejor si se toma en cuenta la inflación mensual. También podríamos recordar la breve experiencia de ajuste monetario que implicó el Plan Austral, entre junio de 1985 y diciembre de 1986.

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Aún a pesar de los sindicatos, los “formadores de precios”, los monopolios, la cadena de producción, la especulación financiera, y tantos
otros elementos, la inflación desapareció en los 90
. Los empresarios, que siguen siendo los mismos de esa época, decidieron no
aumentar los precios, por alguna razón que evidentemente Santoro consideraría incomprensible.
Lo que para algunos es magia y ciencia ficción, para otros es sencillamente
entender la teoría económica más razonable

No es factible pretender que, al emitir pesos en un contexto
donde nadie los quiere y donde los productos son más escasos (porque hay menos
producción), los precios no aumenten. No es cuestión de monetarismo, keynesianismo,
la teoría neoclásica o los austríacos. Es cuestión de sentido común.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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Economía

Fuerte revés para el kirchnerismo en el plano internacional: el FMI designó a un economista ortodoxo para auditar el caso argentino

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El FMI dejará de ser extremadamente permisivo con Argentina y volverá a adoptar una postura convencional para las negociaciones de la deuda. El Fondo resolvió el nombramiento de Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional para las negociaciones con el país.

Después de casi 3 años de negociaciones poco convencionales y excesivamente permisivas con Argentina, el Fondo Monetario Internacional endurecerá su posición con el país y decidió designar a Ilan Goldfajn como nuevo auditor regional. La decisión fue anunciada por Kristalina Georgieva, y marca una nueva etapa en las relaciones con Argentina y el tratamiento de la deuda.

Ilan Goldfajn es ampliamente conocido por sus enfoques ortodoxos o convencionales, teniendo además experiencia como funcionario en el Banco Central de Brasil bajo las presidencias de Dilma Rousseff y Jair Bolsonaro.

Los mercados esperan que, bajo su auditoría en el FMI, no se aceptará ningún acuerdo irrealista en términos de metas fiscales, se buscarán establecer estrictas pautas de disciplina fiscal para concretar un exitoso programa de pagos en el futuro.

Cabe recordar que los créditos para la Argentina representan una gran cantidad de la cartera total que dispone el FMI, y dada la pobre reputación del país a lo largo de su historia, esto constituyó un acto sumamente permisivo y hasta riesgoso desde el punto de vista de las autoridades del fondo, por lo que se buscará establecer pautas de mayor ajuste fiscal.

Pero la nueva cara del FMI no se limita a un ajuste de las cuentas públicas, pues se especula con que se pedirá formalmente un plan económico integral, consistente y concreto por parte del Gobierno argentino, que fije metas claras y que garantice la consolidación de las instituciones, como por ejemplo la formal independencia del Banco Central.

Ilan Goldfajn, economista y nuevo Auditor Regional del Fondo Monetario Internacional.

Estos lineamientos parecen absolutamente irreconciliables con las posturas extremistas del Gobierno de Alberto Fernández, que hasta ahora se había negado a producir mayores correcciones fiscales y negociaba un programa para posponer el pago de intereses de deuda.

La corrección en el déficit fiscal fue pronunciada entre diciembre de 2020 y julio de este año, pero una gran cantidad de esa variación se debió exclusivamente al alivio que supuso posponer una gran parte de los intereses de deuda. En la práctica el déficit primario, que se encontraba casi erradicado en diciembre de 2019, cerró el mes de julio en el 2,9% del PBI.

La negativa del oficialismo para corregir las tarifas de los servicios públicos explicó la mayor parte del aumento de las erogaciones por fuera de la pandemia.

Pero pese a la volatilidad, el Gobierno no presentó un plan económico integral al FMI, y tampoco anunció un programa de estabilización consistente. Bajo la directiva de Martín Guzmán, el kirchnerismo se limitó a repetir un típico programa de corte heterodoxo como los que vivió Argentina a lo largo del siglo XX.

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