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Economía

Los subsidios en Argentina son insostenibles: el gasto en tarifas llegará a la mitad de la deuda con el FMI en 2023 si no se hace un ajuste

El congelamiento sobre las tarifas de servicios públicos pasa una factura cada vez más pesada para el Estado. De no producirse un sinceramiento de precios, el gasto en subsidios económicos podría llegar a US$ 25.000 acumulados para el año 2023.

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La falta de ajustes sobre los precios de las tarifas públicas continúa engrosando el rojo fiscal que soporta el Sector Público Nacional. La disputa entre el ministro Martín Guzmán y el subsecretario Federico Basualdo tiene como trasfondo a un escenario fiscal cada vez más delicado. 

El gasto en subsidios económicos subió un 48,6% en los últimos doce meses, de acuerdo a su medición en dólares. En solo el primer trimestre del 2021, la factura por subsidios económicos se duplicó medida en pesos corrientes, lo que evidencia un ritmo de aumento muy superior a la inflación.

En concreto, se acumuló un gasto por US$ 6.695 millones en los últimos 12 meses y solo en concepto de subsidios energéticos. De este monto, el 73% fue destinado a garantizar la oferta de energía eléctrica después de que las tarifas se mantuvieran congeladas desde marzo de 2019 y mientras que los costos siguieron aumentando sin pausa.

El gobierno hace décadas subsidia el precio de la electricidad y otros servicios de energía con el objetivo de que el consumidor pague un importe menor al valor de mercado y las empresas no pierdan dinero en su operación. Sin embargo, esta plata debe salir de un lado y el Estado pasó de financiarlo con impuestos, a emisión, y ahora lo hace con toma de deuda.

En 2020, además, el Estado se hizo cargo de la diferencia entre el precio de importación de energía (principalmente gas licuado desde Bolivia) y el precio percibido por el consumidor, esto en los casos donde la producción local no fue capaz de satisfacer a la demanda interna normal ante el pésimo estado de la economía argentina.

La gran mayoría de las facturas de Edesur y Edenor son emitidas bajo subsidio del Estado nacional.

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De proseguir con este tipo de gastos y sin permitir mayores actualizaciones tarifarias, se estima un costo financiero en torno a los US$ 25.000 acumulados para el año 2023

Es decir, un monto que representa más de la mitad de las obligaciones que tiene el país con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para el 2023, situadas en los US$ 44.000 millones

Entre marzo de 2019 y abril de 2021 el precio de la tarifa eléctrica cayó un 50% en términos reales, y se retrotrajo a un nivel similar al que había a principios del 2018, erosionando progresivamente todo el esfuerzo que se había realizado desde 2016 con Macri. 

Lo mismo ocurrió con el valor real de la tarifa del gas.
La dinámica fiscal se transformó en un verdadero lastre para el sector público y amenaza directamente a la solvencia fiscal que había prometido el ministro Martín Guzmán sobre las arcas públicas. 

La proyección futura para los subsidios económicos, además, complica las negociaciones con el FMI para pactar un plan de pagos en torno a los próximos 10 o 15 años, pues Argentina no demuestra ninguna señal contundente de austeridad. 

Bajo los lineamientos de Federico Basualdo, no solo no se logró aprobar ni estudiar ningún tipo de actualización tarifaria, sino que el Gobierno se estancó en su meta por segmentar el subsidio tarifario para dejar de subsidiar a los hogares de mayores ingresos y ahorrar recursos para el Tesoro. 

Los pobres resultados de la gestión Basualdo fueron duramente criticados dentro del propio Gobierno, pero el respaldo político de este último provocó una dura interna puso en duda la autoridad del propio Alberto Fernández a la hora de hacer cambios relevantes en funcionarios.  

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Economía

Cristina se impone a Guzmán: se usarán los dólares del FMI para el despilfarro y se dispara la emisión monetaria

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

El Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público en cara a las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrá hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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