Sobre la realidad del desarrollismo en Córdoba, Salim consignó que están faltando productos para la clase media porque la mayoría de las empresas se enfoca en el segmento ABC1.
“Todos los que hemos desarrollado en los últimos 15 años hemos estado trabajando para el 5% de la población. Para que sea una verdadera revolución del ladrillo hay que pensar en el que realmente lo necesita, que es aquel que hoy paga un alquiler de entre 800 mil pesos y 1,3 millones de pesos”, graficó.
“Es un cliente que tenga ahorrado 20 mil o 30 mil dólares y en vez de seguir pagando alquiler saque un crédito para comprar su casa. Esos productos, que no pagan expensas caras ni tienen SUM ni pileta, no están en el mercado”, explicó.
Los desarrollistas se están abocando a muchas unidades de un dormitorio (en algunos casos a dos) destinadas mayormente a inversionistas.
Para lograr este cambio se requiere que las empresas sean más eficientes y bajen costos haciendo unidades iguales.
“Vamos hacia un modelo que se ve en el mundo, que son cientos de torres repetidas, todas iguales, maximizando costos, sin pagar tantos proyectos de estudios de arquitectura. En Docta, en los últimos 5 años se construyeron 1.800 viviendas y todas distintas. Eso es 1.800 cálculos, 1.800 proyectos, 1.800 problemas diferentes…”.
Según el empresario, se trata de un proceso que no se dará de un momento a otro y que llevará su tiempo.












