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Economía

Malas Noticias: Estados Unidos crea 559.000 puestos de trabajo en mayo cuando esperaba en el peor de los casos conseguir 675.000

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Las previsiones para el mercado laboral norteamericano vuelven a fracasar, la creación de empleo en mayo fue mucho menor a lo previsto, y la tasa de desocupación cayó solo al 5,8%, 0,3 puntos menos que abril.

A pesar de la casi total reapertura económica, Estados Unidos solo logró crear un total de 559.000 plazas laborales en el mes de mayo, contra las 675.000 que había previsto el Departamento de Trabajo en el peor de los escenarios.

Los resultados fueron fuertemente insuficientes de acuerdo a las expectativas sobre el mercado laboral, y el dato efectivamente registrado representa una desviación superior al 17% de la estimación del gobierno de Joe Biden.   

El mal dato, de todos modos, no fue lo suficientemente negativo y generó una tenue caída de la tasa de desocupación, disminuyendo del 6,1% en abril al 5,8% en mayo; todavía muy lejos a la situación de pleno empleo que se había conseguido antes de la pandemia durante la presidencia de Donald Trump.

La vacunación masiva afianzó la reapertura de la economía y generó un impacto positivo en materia laboral. Según las estadísticas oficiales, una proporción nada desdeñable de la creación de puestos de trabajo fue explicada íntegramente por la captación de personal en restaurantes, hoteles, educación privada, servicios de salud y asistencia social, todos sectores que habían sido especialmente damnificados durante la pandemia. La recuperación en el sector de los servicios se condice con la inmunización de la población frente al virus. 

La actividad económica mensual volvió a subir en el mes de abril y prácticamente consiguió el mismo nivel que tenía en febrero de 2020, el último mes antes de la pandemia. 

Aun así, la recuperación en el mercado laboral parece ser mucho más lenta y problemática. En efecto, la cantidad de puestos de trabajo en los Estados Unidos sigue en un nivel relativamente bajo. El informe del Departamento de Trabajo confirmó que, en comparación con febrero de 2020, hay 7,6 millones de puestos de trabajo menos

El Producto Bruto Interno (PBI) logró recuperarse íntegramente del impacto por la pandemia (ya incluso durante los últimos meses del gobierno de Trump), pero la tasa de desocupación del 5,8% sigue en un nivel elevado para la matriz económica de Estados Unidos.

Los programas de asistencia para individuos, promovidos por el presidente Joe Biden, tuvieron un impacto negativo sobre la oferta laboral y una gran cantidad de personas no tuvieron los incentivos necesarios como para buscar activamente empleo en los últimos meses.

Estas medidas explican cómo una caída en la tasa de desocupación no se pudo traducir en un aumento proporcional en la cantidad de puestos de trabajo registrados. La población económicamente activa no logró normalizarse por completo desde aquel shock en marzo de 2020. 

Por ahora, excepto en el sector energético, Biden no ha llevado a cabo cambios a la estructura económica que dejó el ex presidente Trump, por lo que a menos que se cambie el rumbo, se espera un retorno a una situación de plena ocupación en los próximos años.

Sin embargo, debido a las leyes que el gobierno demócrata tiene pensado introducir en el Congreso, este proceso se vería fuertemente retrasado por una baja en las expectativas de crecimiento sobre la tendencia del PBI.

Justamente, en los últimos informes del Congressional Budget Office (CBO), las estas estimación ajustadas hacia la baja. 

De acuerdo al CBO, la tasa de desocupación se estabilizará en el 4,8% como un promedio general para la década 2020-2030, mientras que la cifra bajará al 4,5% tomando el período 2025-2030. Estos números son malos. Durante el gobierno de Trump el desempleo era del 3,5%, y las estimaciones marcaban una tasa entorno a ese número a largo plazo.

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Economía

Guzmán se queda pero con la condición de usar los dólares del FMI para la campaña

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

A través de un decreto, el Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público como campaña para las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrán hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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