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Economía

Massa lanza un “dólar soja” a una cotización de $200 para que el Campo liquide: El dolar paralelo se desplomó

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El Gobierno se sigue negando a producir una devaluación convencional sobre el tipo de cambio oficial, y determinó una devaluación de facto para las exportaciones de soja y derivados. Se trata de una medida “extraordinaria y transitoria” y con implicaciones inciertas.

Tras el agotamiento progresivo de las reservas internacionales en el Banco Central, el ministro de Economía Sergio Massa determinó el lanzamiento de un nuevo “dólar soja” a una paridad de $200, que busca favorecer las liquidaciones del campo y cumplir con las metas trimestrales del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El nuevo régimen para las exportaciones de soja tendrá vigencia por un mes y abarca las liquidaciones hasta el día 30 de septiembre, a una paridad preferencial y superior a la que denota el tipo de cambio oficial. El Gobierno asegura que se trata de una medida “extraordinaria y transitoria”, y su adhesión será completamente voluntaria a través del Sistema Integral de la AFIP.

Considerando el violento peso de las retenciones de exportación para este sector, con una alícuota nominal del 33% sobre la liquidación, en la práctica las medidas recortan la brecha entre el precio que perciben los productores y el precio internacional de mercado.

Según estimaciones del economista Fernando Marull, el precio percibido por los productores de soja aumentaría del 31% al 43% del que deberían percibir en un contexto de libre mercado y sin impuestos.

El principal y prácticamente único objetivo de las disposiciones es engrosar las reservas del Banco Central. El Gobierno pretende reunir hasta US$ 5.000 millones en solo un mes, e incluso un monto por US$ 1.000 millones en las primeras 72 horas de aplicación del programa. Sin embargo, el esquema produce resultados contradictorios que podrían comprometer el rumbo de la política monetaria.

En primer lugar, para el Gobierno las medidas constituyen una ganancia en términos de reservas internacionales para el BCRA y en términos fiscales vía mayor recaudación por retenciones. Ambas ganancias constituyen un avance en el cumplimiento de las metas con el FMI.

Pero, por otra parte, este escenario solamente se sostiene a costa de producir una carga mayor sobre la política monetaria. El problema con el diseño de Massa es que la autoridad monetaria deberá responder al shock de reservas emitiendo más dinero por un monto de hasta $300.000 millones.

Cabe señalar que, en un contexto de control de cambios, la liquidación de exportaciones no se realiza a través de una operación entre privados, sino que atraviesa al BCRA y este último debe comprar los dólares provenientes de la liquidación ofreciendo pesos a cambio a una paridad fijada en $200.

La emisión generada por este mecanismo tiene el potencial de elevar considerablemente la inflación, del mismo modo en que ocurrió durante la presidencia de Néstor Kirchner cuando la autoridad monetaria decidió imprimir dinero para comprar divisas y sostener un tipo de cambio artificialmente elevado.

Eventualmente, el Banco Central podría emitir títulos para retirar el sobrante de dinero emitido y así esterilizar el efecto de la política monetaria. Se estima que este accionar es el más factible dado el marco de medidas anunciadas por Massa, pero el costo de hacerlo es un mayor peso en el pago de intereses sobre los pasivos remunerados del Central.

El pago de intereses por la deuda del BCRA, también llamado déficit cuasi-fiscal, ya es peligrosamente el más elevado desde el año 1989. Esto perpetúa la emisión monetaria, y pone en riesgo a cualquier tipo de programa anti-inflacionario. 

Economía

En medio del estallido inflacionario, el Gobierno kirchnerista aumenta los impuestos a los combustibles

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Sin ninguna mesura por la suba de precios, el Gobierno redobló la apuesta y decidió no posponer el aumento del impuesto al combustible líquido y al dióxido de carbono. Las naftas anticipan un aumento de 4% a partir del sábado 1 de octubre. 

El Gobierno de Alberto Fernández decidió emprender el rumbo diametralmente opuesto al que sigue Brasil con Jair Bolsonaro. Después de dos postergaciones desde el año 2021, finalmente se anunció un nuevo aumento sobre el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) y el dióxido de carbono (IDC).

Con los anuncios, las tarifas no solamente subirán por la actualización inflacionaria para reducir la carga de subsidios, sino que ahora también lo harán por la voracidad tributaria del Gobierno. 

Se espera que las naftas suban hasta un 4% a partir del próximo sábado 1 de octubre, aunque la empresa YPF, líder en el mercado de hidrocarburos, no aplicará actualizaciones inmediatas. 

La petrolera estatal representa hasta el 60% de la oferta para el mercado interno, y de esta manera se condiciona el aumento de las demás empresas “seguidoras” en el mercado argentino, que deben preservar un cierto margen de competitividad. 

Se estima que, tras el aumento de impuestos, el precio del litro de diesel aumentará en $3,1 y las naftas subirán hasta $4,2 por litro. El aumento de los combustibles arrojará una mayor presión inflacionaria para el mes de octubre, sobre un piso estimado entre 6% y 7% para el término de septiembre. 

Por tratarse de un impuesto típicamente asociado a un consumo inelástico como es el de los combustibles, cualquier recargo impositivo se traslada rápidamente a los precios finales percibidos por los consumidores.

La decisión del Gobierno considera fines fiscales para ajustar la “caja” de las finanzas públicas, ya que estas partidas representan una gran parte de la recaudación por tributos internos. Fernández impulsa el camino inverso al que aplicó Jair Bolsonaro

Mientras en Brasil la inflación fue negativa por dos meses consecutivos en julio y agosto, un hecho impulsado precisamente por la rebaja tributaria sobre los combustibles, en Argentina se acumula cerca de un 23% de inflación solamente desde julio y siguen subiendo los impuestos.

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Economía

La pobreza alcanzó al 36,5% de la población en el primer semestre y la indigencia subió al 8,8%

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El INDEC registró una pequeña baja de la tasa de pobreza con respecto al segundo semestre del año pasado, y un aumento de la indigencia. Estas cifras se corresponden hasta el mes de junio, antes del estallido inflacionario y la paralización de la economía. 

La Encuesta Permanente de Hogares realizada (EPH) realizada por el INDEC concluyó que la tasa de pobreza alcanzó al 36,5% de las personas en el primer semestre del año, y hasta el 27,7% de los hogares cayeron por debajo de este umbral. 

La EPH contempla un relevamiento sobre 29,1 millones de personas, y 10,6 millones no alcanzaron el ingreso mínimo como para compensar la canasta básica. Sin embargo, la proyección del INDEC a nivel nacional y sobre el total de la población sugiere que 17 millones de argentinos están en situación de pobreza

La tasa de pobreza registró una muy tenue baja con respecto al 37,3% registrado para el término del segundo semestre del año pasado, en línea con las proyecciones privadas estimadas por el Departamento de Economía de la Universidad Torcuato Di Tella

Las cifras recabadas por el último informe oficial corresponden al término de junio, cuando la economía todavía registraba crecimiento mensual y antes del violento estallido inflacionario y cambiario del mes de julio. 

Según el Nowcast elaborado por el economista Martín González Rozada, la tasa de pobreza habría registrado un mínimo en torno al 35% en abril de 2022, tuvo una leve suba hasta junio, y a partir de julio el aumento es cada vez mayor

La tasa de inflación mensual alcanzó el 7,4% en julio, se estabilizó en el 7% para agosto, y las consultoras privadas estiman que nuevamente rondará el 7% en el mes de septiembre. Estas cifras son holgadamente inferiores al promedio de 5,3% que se observó entre enero y junio. 

La incidencia de la pobreza fue diferente considerando cada grupo etario. El 12,1% de las personas mayores de 65 años permanecen en la pobreza, el 32% de las personas entre 30 y 64 años, 43,3% para los argentinos de entre 15 y 29 años, y finalmente el 50,9% de los niños entre 0 y 14 años están bajo el umbral de la pobreza

La tasa de indigencia alcanzó el 8,8% al término de los primeros 6 meses del 2022, marcando así un aumento con respecto al 8,2% alcanzado en el segundo semestre del año pasado. 

Asimismo, la cantidad de hogares que cayeron bajo la línea de la indigencia aumentó del 6,1% al 6,8% en la primera mitad del año. La aceleración inflacionaria del primer semestre demostró tener una incidencia superior en la indigencia que en la pobreza.

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Economía

La economía de Estados Unidos cayó un 0,6% en el segundo trimestre del año y se profundiza la recesión

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La más reciente revisión para la evolución del PBI de la economía más importante del mundo sugiere una segunda caída consecutiva en el segundo trimestre del año. La actividad mensual repuntó desde mayo, pero sigue por detrás del nivel que tenía en octubre de 2021. 

El Departamento de Comercio de los Estados Unidos confirmó que la economía cayó un 0,6% en el segundo trimestre del año, después de ajustar la revisión con respecto al 0,9% previsto anteriormente. 

El pequeño cambio en la revisión se produjo a partir de la persistencia en el gasto real del consumo privado, y a la mayor demanda final por bienes y servicios producidos dentro de Estados Unidos (excluyendo importaciones). 

En contraposición, la actividad económica se ve negativamente afectada por la caída de las exportaciones en términos reales y la desaceleración de la acumulación de stock de inventarios, que se traduce en última instancia en un menor nivel de inversión

Tras haber registrado una caída de la actividad económica por dos trimestres consecutivos, se entra así en el terreno de una recesión formal, ya que en los primeros 3 meses de 2022 se observó una reversión del 1,6%. La recesión es impulsada actualmente por la caída en la oferta agregada de la economía, y no por la demanda como ocurre habitualmente. 

Si bien los principales indicadores mensuales de alta frecuencia no evidencian caídas pronunciadas, se observó una fuerte desaceleración en el gasto real de los consumidores y una caída del ingreso disponible neto de impuestos y transferencias

La ligera expansión del consumo sólo pudo ser sostenida a partir de un mayor nivel de endeudamiento privado, compensando así la caída en el poder adquisitivo de los ingresos. El salario real en Estados Unidos acumuló una contracción del 4% desde que Joe Biden se hizo cargo de la presidencia

La actividad económica registró un leve repunte del 0,64% entre abril y julio, según las series estadísticas de la firma IHS Markit. Sin embargo, la economía estadounidense acumula una caída del 0,25% desde octubre del año pasado, por lo que lleva 9 meses sin registrar crecimiento genuino

Cabe destacar que la tasa de política monetaria sobre los bonos emitidos por la FED a corto plazo promedió sólo el 0,45% nominal anual entre enero y junio de 2022, y finalizó este último mes en el 1,21%. 

Para septiembre la tasa de la FED superó el 3% anual, y se estima que seguirá subiendo hasta fin de año. A diferencia de lo que ocurrió en el primer semestre, esta vez el endurecimiento de la política monetaria tendrá un fuerte impacto negativo sobre el nivel de actividad. 

PBI mensual de Estados Unidos entre 2017 y 2022.

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