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Economía

Neuquén al borde del default: excusándose en la pandemia, el Gobernador se negó a pagar los intereses de su deuda

En busca de una renegociación de los plazos y la tasa de interés, el Gobierno neuquino anunció el impago de vencimientos de deuda y busca un acuerdo con los acreedores por los bonos Tideneu.

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En busca de una renegociación de los plazos y la tasa de interés, el martes pasado el Gobierno neuquino anunciaba el impago de vencimientos de deuda, que finalmente expiraron el viernes.  

El gobierno de la provincia de Neuquén argumentó que, debido a la contracción económica
nacional, el impacto de la pandemia y la caída en las regalías provenientes de los
hidrocarburos, no será capaz de cumplir con sus obligaciones con los acreedores de títulos en
moneda extranjera

En concreto, la provincia a cargo del gobernador Omar Gutiérrez no pagó los intereses que
vencían el 27 de octubre de sus bonos Tideneu (Títulos de Deuda del Neuquén), los cuales
debían pagarse en dólares hasta el 2025 con una tasa del 7,5%

A su vez, el Gobierno no renovará el plazo de vencimiento de la solicitud de consentimiento de
los acreedores
, así como tampoco permitirá la revocación de consentimientos.
A pesar de esto, el Gobierno provincial tiene la intención de continuar las negociaciones con los
tenedores de deuda. 

Desde agosto que la gobernación neuquina dialoga con los acreedores
para lograr la reestructuración de una deuda de USD 704 millones.
Esa suma se debe a dos títulos que se busca reestructurar: los ya mencionados Tideneu y los
Ticade (Títulos de Cancelación de Deuda Pública), con vencimiento en 2028 y una tasa del
8,625%

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Al no contar con la garantía de regalías hidrocarburíferas, el gobierno intenta acelerar
el acuerdo amenazando con defaultear los bonos Tideneu. Sin embargo, los bonos Ticade sí
poseen esta garantía, por lo que el gobierno encuentra más trabas en el camino de una posible
reestructuración. 

Sin embargo, hasta el momento la administración de Omar Gutiérrez no ha conseguido el voto del
75% de los acreedores que se necesita para llegar a un acuerdo
. De hecho, ya se hicieron tres
postergaciones desde que se iniciaron las negociaciones. 

Lisandro Nieri, ministro de Hacienda y Finanzas de la Provincia de Neuquén. 

Además de las negociaciones entabladas con los acreedores de los bonos Ticade y Tideneu, la
provincia también está negociando con el Credit Suisse por un préstamo que se encuentra
garantizado por un fideicomiso de regalías. En este sentido, el monto de deuda total a
reestructurar se encuentra en casi USD 900 millones.
 

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En relación a los bonos Ticade, el equipo económico provincial modificó su propuesta original y
ofreció mejoras en los cupones de interés, elevó el monto a pagar en efectivo y ajustó las
regalías cedidas para así garantizar el flujo de fondos hasta la fecha de vencimiento, que se
extendería hasta el 2030. 

El Gobierno pretende reducir la tasa de interés al 7%, con
una reducción aun mayor en los primeros años
.
A pesar de la nueva propuesta, el comité de tenedores de bonos Ticade anticipó su rechazo a
la oferta provincial, aunque dejó abierta la puerta al diálogo. 

El pasado viernes venció el plazo
para que los acreedores adhieran a la propuesta, pero el grupo que concentra el 38% de los
títulos ya había adelantado su negativa, por lo que el desenlace fue anticipado desde el martes. 

En su comunicado, el comité “ad hoc” advirtió que la provincia “debe abandonar su intento de
dar a los acreedores no garantizados un voto sobre futuras enmiendas a los Títulos de Deuda
Garantizados”
.

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Economía

Guzmán se queda pero con la condición de usar los dólares del FMI para la campaña

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

A través de un decreto, el Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público como campaña para las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrán hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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Economía

El director del Banco Nación propuso crear un sistema monetario similar al de Cuba

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El economista ultra-kirchnerista Claudio Lozano, nombrado presidente del Banco Nación por Alberto Fernández, propone crear un sistema monetario similar al que tiene Cuba y limitar severamente la compra de dólares en el país.

En el marco de la amplia derrota del kirchnerismo, Claudio Lozano, economista fanáticamente kirchnerista y actual director del Banco Nación, propuso en diálogo con C5N una polémica reforma monetaria en la cual los argentinos perderían la posibilidad de defender sus ahorros comprando dólares.

Lozano propuso instaurar en el país un sistema monetario socialista, similar al que tiene Cuba, donde los ciudadanos pierden el derecho a adquirir divisas extranjeras cuando dispongan de hacerlo, y el Estado se garantiza la base imponible para recaudar el impuesto inflacionario. En otras palabras, propuso la inconvertibilidad más absoluta del peso argentino en cualquier divisa y bajo cualquier tipo de cambio, bajo cualquier instancia.

Dentro del esquema descripto por el economista, se propuso imponer nuevas regulaciones sobre el mercado cambiario para terminar de desdoblar la compra de divisas de la misma forma que en Cuba: una parte legal exclusivamente para el Estado o un cierto grupo minoritario, y el resto de las personas obligadas a operar con una divisa no convertible y de dudoso valor para realizar sus transacciones cotidianas.

Claudio Lozano, actual director del Banco Nación nombrado por Alberto Fernández en enero de 2020.

El principal objetivo de la reforma propuesta es dotar al Estado de una forma de financiamiento compulsiva aún más estricta de la que existe hoy. De esta manera, el Lozano criticó la tenue corrección fiscal que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

“Desde octubre del año pasado el nivel de ajuste fiscal no era compatible con una sociedad como la que tenemos”, sentenció Claudio Lozano en referencia a la política fiscal de Guzmán.

Lozano aseguró que los subsidios económicos a los servicios públicos “no pueden debatirse” y que se deberá profundizar la política de “transferencias sociales” a partir de un ingreso universal. Este tipo de medidas se tornan prácticamente infinanciables sin un violento incremento de la asistencia monetaria del Banco Central.

Este planteo no es novedoso dentro de las filas del cristinismo fanático, pues la reconocida referente de la izquierda kirchnerista, Fernanda Vallejos, ya anticipó en reiteradas oportunidades que la corrección fiscal de Guzmán es ampliamente incompatible con las preferencias ideológicas de la Vicepresidente.

La debacle electoral del oficialismo impulsó un nuevo cimbronazo interno a nivel ideológico, y cada vez más voces que responden directamente a Cristina Fernández pujan por una nueva radicalización del Gobierno que podría tornarse peligrosa.

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Economía

¿Crisis institucional? El dólar se disparó hasta los $187 y se derrumban las acciones argentinas en Wall Street

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Tras la implosión en el gabinete nacional, y ante las dudas por la continuidad del programa económico, los mercados reaccionaron desfavorablemente y se derramaban los ADRs argentinos en la plaza de Wall Street.

Después de la estrepitosa derrota electoral, el kirchnerismo sigue sin tocar fondo y la implosión del gabinete nacional supone un nuevo cimbronazo. Las dudas sobre la continuidad del programa económico o un cambio en la estrategia con el FMI sembraron pánico en los mercados financieros.

El dólar paralelo llegó hasta los $187, subiendo prácticamente $5 en un solo día. La brecha cambiaria llegó al 78,5% y se vuelve cada vez más incontenible. El alza del dólar también alcanzó a los mercados alternativos, aunque el Banco Central se negó a permitir mayores correcciones sobre el segmento oficial.

Desde el plano financiero, los títulos nacionales en Wall Street registraron pérdidas importantes. La amenaza por una posible radicalización del kirchnerismo sentó las bases para una implosión bursátil de los ADRs.

Edenor registró pérdidas por un 10%, y la misma suerte corrieron las principales entidades bancarias del país, como el Grupo Galicia (-3,3%), Banco Supervielle (-3,6%) y Banco Macro (-4,4%).

La incertidumbre sobre los mercados refleja la falta de determinación del Gobierno de Fernández. Hasta ahora, el ministro Guzmán planteaba una corrección tarifaria para el año próximo, aunque de carácter tenue. Dado el actual caos institucional, estas garantías dejan de ser tan robustas y muchos inversores temen que el Gobierno se incline por medidas abiertamente extremistas.

El Riesgo País también se vio afectado y subió hasta los 1.505 puntos básicos. Tras el endurecimiento de la postura del Fondo Monetario Internacional y la falta de definiciones del Gobierno, la posibilidad de un acuerdo parece algo cada vez más lejano.

Los cambios en el gabinete podrían ser transcendentales para la política económica en materia de tarifas públicas y la gestión de la deuda externa con el FMI, lo cual mantiene en un absoluto estado de alerta a todos los mercados.

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