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Economía

Pésima repercusión del discurso de Alberto Fernández: sube el Riesgo País y caen las acciones

El discurso de apertura del Presidente sembró desconfianza e incertidumbre sobre los inversores a nivel internacional. Se produjo una suba en la prima de riesgo argentina, y cayó el precio de las empresas argentinas.

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Con una impronta confrontativa, socialista y típicamente kirchnerista, Albero Fernández pronunció ante el país el que fue uno de los peores discursos desde el retorno de la democracia

A nivel económico, los dichos del Presidente incrementaron la desconfianza en el programa (o falta de programa) del oficialismo. Fernández no reconoció ningún tipo de error, aseguró que seguirá postergando la corrección de tarifas y no dio garantías sobre el rumbo fiscal del país. 

En medio de un clima tenso por la expectativa de negociación entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional, el discurso de tinte chavista de Fernández prometiendo perseguir judicialmente a sus opositores no fue bien recibido y el Riesgo País volvió a aumentar, consolidando su nivel más alto desde el cierre de la reestructuración con acreedores externos. 

La prima de riesgo perforó nuevamente el techo de los 1.500 puntos, y se estabilizó en los 1.515 puntos básicos. El rumbo poco convencional del kirchnerismo implicó un gran costo financiero para Argentina, pues se perdió una enorme parte de la baja del riesgo conseguida a mediados del año pasado. 

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Una prima de riesgo como la actual implica una sobretasa cercana al 15% sobre el financiamiento de las empresas con disponibilidad de hacerlo. Implica un fuerte deterioro sobre la competitividad y sobre la inversión bruta interna. 

Aun con todo, la retórica del Presidente no fue algo sorpresivo dentro de las expectativas de los inversores, pues desde el principio de su gestión decidió abandonar aquel discurso moderado que lo había caracterizado en su campaña electoral. 

Los inversores simplemente consolidaron su malestar con el Gobierno kirchnerista. El anuncio de nuevos congelamientos de tarifas fue especialmente mal recibidos, porque la medida implica un atraso increíble en términos reales. 

Las medidas adoptadas guardan una similitud muy estrecha con el programa económico de José Ber Gelbard, que también suponía un acuerdo de precios, salarios y tarifas públicas. Este programa terminó de colapsar el 1975, bajo el episodio conocido como “Rodrigazo”

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Argentina se transformó, junto con Venezuela, en un país que continúa aplicando viejos esquemas de política económica que son típicos de mediados del siglo pasado.
En principio, los congelamientos tendrían una fuerte presencia hasta el 2022, una suerte de bomba de tiempo para las futuras administraciones que generará una inflación reprimida muy importante

En consecuencia, se produjo una baja del 5% en las acciones de las empresas que dependen directamente del rumbo tarifario del Gobierno, esperando mayores pérdidas en los próximos años.

La represión inflacionaria será especialmente intensa en los servicios de luz y gas, con el consecuente deterioro de la prestación de servicios. Se teme un retorno a la crisis energética que tanto caracterizó a la última etapa de la administración de Cristina Fernández o Raúl Alfonsín en la década de 1980. 

La carga en materia de subsidios, que es inexorable ante un congelamiento de tarifas de tal envergadura, amenaza directamente a los lineamientos fiscales trazados por Martín Guzmán, y el FMI ve con malos ojos esta práctica. 

Toda la renegociación de Guzmán está sostenida en un sendero fiscal determinado por metas muy específicas y la postergación de las obligaciones, pero este rumbo marcado por el Presidente pone en jaque todo el plan.  

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Economía

Fondo de olla: Pesce afirmó que el Banco Central está utilizando los recursos del swap chino

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En medio de la corrida contra los depósitos en dólares, el presidente del Banco Central volvió a asegurar que no se están usando los encajes, si no que se está usando el swap chino.

Las reservas internacionales del Banco Central están al borde de desaparecer, incluso contabilizando la posición de oro y los Derechos Especiales de Giro (DEGs) proporcionados por el FMI. El sistema de cepo cambiario se vuelve cada vez más insostenible y demanda una urgente devaluación del tipo de cambio oficial.

El presidente del Banco Central, el radical kirchnerista Miguel Ángel Pesce informó a la prensa que el swap con China fue efectivamente activado, y que se dispondrán de estos recursos para seguir cubriendo el déficit de reservas hasta que se haya consumido el paquete por completo.

El swap chino es una posición que solo puede ser utilizada con el aval del Banco Popular Chino y cuya denominación es en yuanes, no en dólares. Para continuar financiando al déficit del cepo cambiario el BCRA deberá canjear los yuanes por dólares, en una operación que no resulta gratuita.

Además, desde el momento de su utilización el swap se convierte en una deuda formal con China que, como cualquier otra deuda, deberá pagarse y tampoco constituye una operación libre de riesgos.

Los más recientes anuncios de Pesce responden a dos cuestiones: la constante intervención deficitaria sobre el mercado cambiario y el temor de los ahorristas con respecto a los depósitos en dólares.

Solamente en las últimas 9 ruedas cambiarias el Banco Central acumuló pérdidas por US$ 1.159 millones, la peor racha en tres años de operaciones. No se registraba una pérdida de reservas tan violenta desde agosto de 2019.

En las últimas 20 jornadas perdió 1.386 millones de dólares, y el nivel de reservas netas con la posición de oro y los DEGs asciende a solo US$ 1.936 millones, mientras que las reservas netas líquidas ya están en terreno negativo sin estos elementos. La importación de energía a través del cambio oficial se torna insostenible.

En segundo lugar, las reservas también están expuestas a una reciente corrida contra los depósitos en dólares en los bancos. Ya salieron 1.000 millones de dólares de los bancos entre el 21 de junio y el 2 de agosto. Los ahorristas temen por la seguridad jurídica de sus ahorros y no confían en el Gobierno kirchnerista.

Pesce prometió que no se usarán, ni tampoco se usaron, los encajes en dólares resguardados en el Banco Central precisamente para respaldar los depósitos en dólares de los ahorristas y para cubrir cualquier tipo de corrida. Pero sus afirmaciones no son creíbles.

Los anuncios de Pesce contradicen la realidad, pues en ningún momento se explica el fuerte déficit de divisas por casi US$ 6.000 millones que surge al excluir los DEGs y la posición de oro de las reservas netas.

Aún incluyendo la posición de oro como un activo líquido, ya que pueden efectuarse swaps y acuerdos REPO para facilitar su uso sin necesidad de venderlo, el desequilibrio continúa siendo descomunal.

Lo que realmente sospechan los ahorristas y los mercados es que el BCRA “tomó prestado” los encajes en dólares para respaldar depósitos, incluso hasta el 50% de los mismos, esperando que la activación del swap con China permita recomponer esos fondos tomados al cabo de un cierto tiempo, e ignorando u ocultando al público la desprotección que se produjo en ese lapso. Las palabras de Miguel Pesce no cosecharon ni la más mínima credibilidad y la corrida contra los depósitos en dólares persiste. 

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Brasil

Bolsonaro eliminó la inflación: Los precios minoristas bajaron un 0,7% en el mes de julio

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El IBGE anunció que la inflación interanual cayó casi 2 puntos porcentuales entre junio y julio. La variación del mes fue negativa por primera vez desde 2020, y fue la deflación mensual más importante desde 1980.

El ajuste fiscal y la restricción de la oferta monetaria están concretando resultados en el combate de la inflación en Brasil. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) confirmó oficialmente que los precios minoristas relevados en el IPC tuvieron una baja del 0,68% en el mes de julio.

Es la primera vez que Brasil registra deflación mensual desde abril y mayo de 2020, pero a diferencia de aquel entonces, esta vez se produce en el marco de una expansión de la actividad económica medida por el IBC-Br (también del IBGE) en contraste con la aguda recesión inducida por la pandemia.  

Además, la deflación mensual de julio de 2022 fue la más importante registrada en toda la serie histórica del IBGE comenzada en 1980. Pero considerando las estadísticas históricas del Banco Central de Brasil, que comienzan en 1939, la deflación mensual resulta incluso la más pronunciada desde junio de 1957.

La baja registrada en julio responde, en mayor medida, a la fuerte reducción de los precios de los combustibles. Entre otras razones, el Gobierno impulsó un cambio de precios relativos mediante una quita de impuestos a la energía, lo cual contribuyó a abaratarla con respecto al resto de los precios. También se observaron rebajas importantes en el gas (-15,48%) y los precios del Etanol (-11,38%).

Pero además de las políticas coyunturales, también se registró deflación en otros sectores de la economía sin exposición a medidas puntuales. El transporte bajó un 4,5% en julio, los precios de las viviendas cayeron un 1,5% y la electricidad bajó un 5,78%.

Otros rubros continuaron registrando inflación, pero moderando sus aumentos. La indumentaria marcó una suba mensual del 0,58% contra junio, la salud subió un 0,49%, y los alimentos y bebidas aumentaron un 1,3%. Este último rubro registró la mayor variación de todas.

La inflación interanual acumulada de 12 meses cerró el mes de julio en el 10,07%, y registró una fuerte desaceleración con respecto al 11,89% medida al término del mes de junio. La inflación interanual retornó al mismo nivel que tenía en diciembre del año pasado, y los mercados esperan que continúe bajando hasta el 7% interanual para fin de año.

Inflación minorista de Brasil entre 2019 y 2022.

Las razones de la caída sostenida de la inflación en Brasil

Las variaciones mensuales del IPC siguen un camino de moderación desde abril de 2022, después del pico de hasta 1,62% registrado en marzo. Las medidas fiscales tomadas por el Gobierno de Jair Bolsonaro y la política monetaria del Banco Central contribuyeron a bajar la inflación.

El déficit fiscal primario del Gobierno federal fue completamente eliminado a partir de enero de 2022, añadiendo en resultado del balance del Banco Central (el déficit cuasi-fiscal). Prácticamente la totalidad de los desequilibrios fiscales del Estado se explican por la factura de intereses (casi 5% del PBI).

Añadiendo el resultado fiscal de los Estados locales y las municipalidades de Brasil, se registra un holgado superávit primario del 1,3% del PBI en el sector público consolidado, el más elevado desde 2014.

La disciplina fiscal tiene por objetivo anclar las expectativas inflacionarias, garantizando que los desequilibrios del Estado no se van a financiar en el futuro con emisión monetaria. Esta señal es suficientemente fuerte como para reactivar la demanda de dinero y bajar la inflación. El programa económico impulsado por Paulo Guedes resulta objetivamente creíble a través del tiempo.

Por otra parte, el Banco Central de Brasil liderado por Roberto Campos Neto actúa de forma completamente independiente, y marcó un fuerte aumento de la tasa de política monetaria SELIC hasta el 13,75% desde el pasado día miércoles. La autoridad monetaria dispone de sus propias metas, y resulta creíble su promesa de no financiar al Tesoro. 

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Economía

Inflación de julio subió un 7,7% en la Ciudad de Buenos Aires y la inflación ya llegó al 69% interanual

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Los precios minoristas marcaron la suba mensual más drástica en lo que va del año, y anticipa un dato extremadamente negativo para el promedio federal.

La Dirección de Estadística y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires confirmó que los precios minoristas tuvieron un incremento promedio del 7,7% en julio, con respecto al mes anterior.

Es la cifra más alta en lo que va del año y la más extrema en toda la medición histórica disponible en los registros de la Ciudad, siendo que comenzó a medirse en 2012 en respuesta a la falsificación estadística del INDEC intervenido en aquel entonces.

La inflación interanual alcanzó el 69,2% en julio, en comparación con el mismo mes del año 2021. Nuevamente, la variación interanual es la más alta de la que se tenga algún registro en la serie histórica de la Ciudad.

En lo que va del 2022 los precios minoristas de la Capital Federal acumularon un aumento del 44,1%, una cifra holgadamente superior a la que se registraba en el mismo período, pero del año pasado.

Solamente en concepto de alimentos y bebidas no alcohólicas, se registró un aumento mensual 7,7%, una variación idéntica al promedio general. Este rubro explicó cerca de 1,36 puntos básicos del promedio.

Los servicios de recreación y cultura experimentaron los aumentos más drásticos y subieron hasta 13,3% solamente en un mes. Los precios en hoteles y restaurantes subieron un 12,3%, los servicios de cuidado personal y protección social aumentaron 9%, la indumentaria aumentó 9,4%, la educación un 7,3% y la salud un 5,1%, entre otros rubros con gran incidencia.

Este indicador resulta de especial importancia, no solamente para medir el poder adquisitivo de los residentes en la Ciudad de Buenos Aires sino también porque funciona como una suerte de anticipo a lo que será el dato oficial a nivel nacional. Los mercados esperan que el promedio de inflación mensual a nivel federal sea incluso más alto que en CABA, y llegue hasta el 8%.

El panorama para agosto resulta aún peor. Las medidas impulsadas por Sergio Massa no lograron captar la confianza de los mercados, ni revertir la desmonetización de la economía o anclar las expectativas inflacionarias para fin de año.

La consultora LCG estima que la inflación se aceleró en la primera semana de agosto, y solo los alimentos marcaron una suba del 2,14% en este período, marcando así un fuerte aumento de 1,08 puntos con respecto a la variación de la última semana de julio.

Se espera terminar el año 2022 con un nivel de inflación interanual de entre el 79% y el 85%, según los pronósticos de las consultoras Rubinstein y Ferreres respectivamente. No se registraba un nivel de inflación tan violento desde diciembre de 1991. 

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