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Alemania

Recesión en Alemania: La producción industrial se desploma y hace 12 meses que no crece, en plena crisis del Gobierno socialista

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Se registró la peor caída desde el impacto de la pandemia hace tres años. Alemania oficializa su entrada en la recesión desde el último trimestre del año pasado, y la tasa de desocupación ya acumula cuatro meses en alza.

El gobierno socialdemócrata de Olaf Scholz se enfrenta a una doble crisis: recesión en el plano de la actividad real y desequilibrios inconclusos en el frente de las finanzas públicas. Los paquetes de rescate irresponsables lanzados a mediados del año pasado ahora suponen una fuerte carga para el Estado, mientras que la recaudación se muestra sensible al nivel de actividad.

La producción industrial de Alemania acumuló hasta 12 meses de caídas consecutivas. Así lo constató el índice PMI de gerentes de compras sobre un panel de alrededor de 420 fabricantes. El indicador retrocedió a los 38,8 puntos básicos, y cada valor por debajo de los 50 puntos sugiere una caída de la producción con respecto al mismo mes del año anterior.

Se trata de la caída más pronunciada desde el shock que provocó la pandemia en 2020, esta vez como resultado del proceso de estanflación. Asimismo, el PBI sufrió una fuerte caída del 0,5% en el último trimestre de 2022, y un 0,3% durante los primeros tres meses de este año. De esta manera, Alemania entró oficialmente en recesión con dos caídas trimestrales consecutivas.

El Producto Bruto acumuló una reversión de hasta el 0,5% con respecto al último trimestre de 2019, con lo cual el país volvió a retroceder por debajo del nivel que tenía antes de la pandemia.

Se registró una fuerte retracción del consumo de los hogares en términos reales debido a la erosión de los salarios a manos de la inflación, esto afectó principalmente a las ventas en  alimentos y bebidas, ropa y calzado, y muebles. Hacia el primer trimestre del año, la caída del consumo llegó al 1,2% con respecto al período precedente.

También se observó una fuerte caída en las ventas en el sector automotriz, entre otras razones por la reducción de las subvenciones para vehículos eléctricos a principios de 2023.

El déficit fiscal del Gobierno federal alemán volvió a superar el 3% del PBI en el primer trimestre del año, el resultado más dramático de los últimos 15 meses. El resultado primario marcó un rojo cercano a los 2 puntos del PBI sin contabilizar el pago neto por intereses de deuda pública.

Los recortes fiscales anunciados por el ministro de Finanzas Christian Lindner tendrán lugar en el año fiscal 2024, pero para este año las proyecciones oficiales sugieren un incremento de los desequilibrios (principalmente por la caída de ingresos tributarios vinculada a la recesión).

El FMI estima que el déficit financiero total de Alemania seguirá creciendo hasta el 3,7% del PBI para fin de año, mientras que el déficit primario antes del pago de intereses llegará al 2,9% del producto en el mismo período.

Alemania

El Gobierno socialista de Olaf Scholz propone congelar el precio de los alquileres de Alemania por 3 años

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El grupo parlamentario socialdemócrata se muestra abiertamente partidario de introducir una histórica y aplastante regulación sobre el mercado inmobiliario alemán. Se trata de una respuesta desesperada a la escasez de viviendas, algo que también es resultado de la falta de desregulación y la escasez de permisos de edificación en el país.

La agenda política del socialismo alemán se radicaliza cada vez más. En esta oportunidad, el canciller Olaf Scholz propone congelar el precio de los alquileres por un período de 3 años, una medida que cuenta con el respaldo del grupo parlamentario socialdemócrata (la principal cabeza de la coalición oficialista).

La polémica “coalición semáforo”, compuesta por el Partido Socialdemócrata (SPD), el partido de Los Verdes (Grüne) y los supuestos “liberales” del Partido Democrático Libre (FDP), ya habían acordado endurecer el tope de aumentos legales para los alquileres del 20% a solo el 11% anual en 2021. Pero Scholz ahora quiere cambiar el acuerdo unilateralmente y exige una mayor regulación e intervención discrecional del Estado.

Se propone congelar los alquileres para todos aquellos nuevos contratos que entren en vigencia. Pero para los contratos ya firmados, el Gobierno socialista propone lisa y llanamente vulnerarlos y modificar deliberadamente las cláusulas para las cuales ambas partes se habían comprometido.

Los alquileres que se encuentren indexados por la inflación serán intervenidos, y la nueva cláusula de actualización se corresponderá con un índice de “costos” elaborado por el Estado, que tendría en consideración los gastos promedio de alquileres sin servicios públicos.

Las medidas se toman en respuesta a la dramática escasez de viviendas que ya se observa en los grandes centros urbanos de Alemania. Entre otras explicaciones, la rigidez regulatoria para la construcción de nuevas unidades es una de las causas principales detrás de este fenómeno.

En lugar de ampliar y favorecer la oferta de viviendas permitiendo nuevas construcciones, Scholz optó por la receta facilista y sin ninguna chance de éxito, interviniendo los alquileres. Este tipo de programas solo contribuyen a desalentar activamente la oferta de inmuebles en el mercado, ya que los propietarios responden a incentivos y tratarán de protegerse frente a la reducción de su ingreso.

De hecho, no es necesario buscar evidencia fuera de Alemania para encontrar el fracaso de los controles de alquileres. Las restricciones llevadas a cabo recientemente en Berlín demostraron que la intervención discrecional de los contratos no beneficia a los inquilinos, sólo se desalienta la oferta de viviendas en desmedro de ambas partes (y especialmente de las personas que más necesitan alquilar).

La evidencia empírica sugiere que el control de los alquileres beneficia a los inquilinos que pudieron firmar un contrato regulado (en una primera instancia), produciendo una locución del valor real de los pagos en detrimento del propietario.

En una segunda instancia, los nuevos contratos llegan con recargos debido a la contracción de la oferta de viviendas, en perjuicio de los nuevos inquilinos. Y en una tercera etapa, cuando no solo se firman nuevos contratos sino que además vencen los originales, el encarecimiento en el precio de los alquileres los afecta a todos.

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Alemania

Crisis en Alemania: La actividad económica ya acumula 3 trimestres con recesión y se dispara el déficit fiscal

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El déficit volvió a superar el 3% del PBI y el Gobierno estima que para fin de año llegará por lo menos al 4,25% del producto. Con estos resultados, Alemania volvió a incumplir el Tratado de Maastricht de la Unión Europea.

El Gobierno socialista de Alemania presidido por Olaf Scholz volvió a incumplir sus compromisos para recuperar la disciplina fiscal. El déficit financiero total de Alemania volvió a superar el 3% del PBI al término del primer trimestre del año.

De esta forma, el país volvió a incumplir oficialmente las reglas fiscales previstas en el Tratado de Maastricht, incluso habiéndo superado la pandemia y considerando que el nivel de actividad se recuperó del impacto con respecto a la fuerte caída del 2020. La actividad y el empleo se recuperaron, pero las finanzas públicas jamás retornaron a la normalidad.

El resultado primario (excluyendo el creciente pago de intereses de deuda pública) marcó un déficit equivalente al 2,36% del PBI en los primeros tres meses del año, por lo que prácticamente se duplicó desde el segundo trimestre del año pasado.

Déficit fiscal de Alemania desde 2002.

Esto responde a los estímulos fiscales desplegados por el Gobierno de Scholz en respuesta al shock energético de la guerra de Ucrania. El estímulo anunciado totalizó los 200.000 millones de euros para ser aplicados hasta el año fiscal 2024, boicoteando completamente las metas fiscales convencionales.

La actividad económica se estancó en el segundo trimestre, y la recesión ya acumula 9 meses de duración. Los ingresos del Estado alemán se contrajeron fuertemente por la retracción de la economía en la primera mitad del año.

Las estimaciones oficiales sugieren que el déficit financiero total seguirá creciendo hasta el 4,25% del PBI para fin de año, más de 1,25 puntos del PBI por encima del límite de Maastricht. Dada esta peligrosa trayectoria, el stock de deuda pública en relación al PBI tampoco podrá converger al 60% que establece el acuerdo fiscal de la UE.

La deuda pública cerraría el año llegando a representar el 67,8% del PBI, partiendo del 66,3% al cierre del año pasado. La relación deuda/PBI no podrá bajar del 65% del PBI hasta 2026, según sugieren las estimaciones de la Oficina Federal de Estadísticas de Alemania.

El ministro de Finanzas liberal Christian Lindner anunció un programa de ajuste fiscal por 30.600 millones de euros para 2024, junto con una meta de déficit presupuestario equivalente al 0,35% del PBI y superávit programado para 2025. Pero para lo que resta del 2023, los desequilibrios no lograrán adecuarse a los compromisos de la UE.

A diferencia de lo que ocurrió en la crisis internacional de 2008, la mayor parte del déficit lo componen los gastos corrientes del Estado y no los intereses de deuda (incluso a pesar de la política restrictiva del Banco Central Europeo). 

Mientra que en aquel entonces Alemania solo demoró 8 trimestres en volver a conseguir el superávit primario, desde el estallido de la pandemia ya se acumulan 12 trimestres con déficit primario, algo que no ocurría desde hace casi dos décadas.

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Alemania

El Gobierno socialista de Alemania declara a la juventud del partido AfD como “extremistas” y podrán ser espiados legalmente

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La agencia de espionaje alemana LfV y su filial en Brandeburgo, BfV, declaró que los jóvenes de AfD son “extremistas” y habilita que sean espiados y detenidos de manera arbitraria.

A medida que el partido de derecha Alternativa para Alemania (AfD) continúa subiendo en las encuestas nacionales y pone a los políticos tradicionales en jaque, la agrupación se enfrenta a la alarmante persecución del Gobierno socialista alemán y su agencia de espionaje nacional.

La Oficina Estatal para la Protección de la Constitución (LfV), la principal agencia de inteligencia interna del Gobierno alemán, ha declarado que el ala juvenil de la AfD, Junge Alternative (JA), pasará a ser clasificada como un “grupo extremista“, lo que le permite a la agencia espiar legalmente a sus miembros y, eventualmente, llevar a cabo arrestos arbitrarios.

El anuncio de esta semana está amparado por la Constitución alemana, la llamada Ley Fundamental de Bonn, aprobada para la Alemania Occidental en 1949, y que, dado el contexto de aquella época, le otorgaba al Estado enormes poderes para perseguir y encarcelar a grupos nazis.

El contexto político ha cambiado enormemente, y hoy es la izquierda la que utiliza estas mismas leyes que permanecen sin modificaciones desde hace más de 70 años para perseguir a sus opositores.

De esta manera, la agencia de inteligencia policial de la región de Brandeburgo determinó que la JA se considera una “amenaza para la democracia alemana” por su manera de pensar, y a pesar de que la está investigando desde 2019, ahora podrá espiar a sus líderes, pinchar sus teléfonos, interceptar sus comunicaciones, usar informantes encubiertos confidenciales e incluso, detenerlos para cuestionamientos.

La medida provino de una decisión conjunta entre el Gobierno Nacional, presidido por el socialista Olaf Scholz, miembro del Partido Socialdemócrata (SPD), y el ministro del Interior de Brandeburgo, Michael Stübgen, miembro de la Unión Demócrata Cristiana (CDU).

De esta manera, los dos partidos más grandes de Alemania, supuestamente rivales entre sí, se han puesto de acuerdo para perseguir a su principal opositor, el cual una encuesta de Ipsos publicada esta semana situó con una intención de voto del 22%, el número más alto que han sondeado desde su creación en 2014.

Esta suba en las encuestas preocupa a la clase política alemana, ya que si la AfD obtiene una cantidad de votos en torno al 20%, todo indicaría que sería ineludible su apoyo para la formación de gobierno, dado el sistema parlamentario alemán.

Este partido es un peligro para nuestra juventud, nuestra democracia, nuestra libertad y nuestra seguridad”, afirmó Stübgen, quien rápidamente perdería el cargo si la AfD se impone en las elecciones regionales de Brandeburgo.

La presidenta del AfD de Brandeburgo, Birgit Bessin, ha declarado que su partido impugnará la clasificación en los tribunales y afirmó que el ministro del Interior, Stübgen, ya había admitido en abril que no tenía pruebas suficientes para declarar a la juventud como extremista, pero que decidió hacerlo igual. 

La JA, por su parte, reaccionó a la medida diciendo: “Sin importar si se trata de críticos contra la inmigración, críticos de las medidas contra el coronavirus o defensores de la paz, toda forma de oposición auténtica en este país es sistemáticamente estigmatizada por el Gobierno”, dijeron. 

La desesperación de las agencias de inteligencia contra la AfD son notorias y alarmantes para una democracia oocidental. El mes pasado, el jefe de la LfV, Thomas Haldenwang, se manifestó públicamente en contra de la AfD y le pidió a los votantes alemanes que no votaran por el partido el mes pasado.

“De hecho, vemos fuertes corrientes en la AfD que actúan de manera anticonstitucional. Y esto se trata particularmente del odio y la agitación contra las minorías de todo tipo, como los inmigrantes, los musulmanes, pero también las personas con una orientación sexual diferente“, dijo.

Es importante aclarar que ninguna de las acusaciones presentadas hasta el momento contra la JA o la AfD son acciones concretas de sus militantes, si no que simplemente se los acusa de pensar de manera “extremista”.

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